«Nunca he vivido un momento así del cine aragonés y hay que apoyarlo porque ya no es un sueño, es una realidad»

«Nunca he vivido un momento así del cine aragonés y hay que apoyarlo porque ya no es un sueño, es una realidad»

Tiempo de lectura: 8 minutos

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Quedamos en el Teatro de las Esquinas de Zaragoza con Miguel Ángel Lamata, un contador de historias que a veces escribe, dirige o produce o todo a la vez. Su historia de amor por este medio comenzó a través del teatro, los cortos, la televisión y el cine.

En 2003 cerró el Paseo Indepencia de Zaragoza, como si de Pilares se tratase, para rodar su primera peli ‘Una de zombis’; en 2006 escribió y dirigió ‘Isi/Disi: Alto voltaje’ con Segura y Flo como protas y luego se atrevió con ‘Tensión sexual no resuelta’ (2010), el título lo dice todo. En 2016 vivimos la bonita historia de amor entre Jenner y Noriega en la Zaragoza más cuqui en ‘Nuestros amantes’ y el cine familiar llegó a su vida con ‘Los futbolísimos’ (2018). En 2022 se pasó a la producción con el documental que todos los aragoneses estábamos esperando ‘Héroes: Silencio y rock & roll’. Estamos deseando conocer a este director aragonés que dejó Zaragoza para buscar fortuna en la capital de España. ¡Ya lo vemos abrir la puerta del teatro!

Miguel Ángel, ¿cómo empezaste a interesarte por el mundo audiovisual?

Desde muy pequeño me gustó mucho siempre ver películas, así de sencillo. Y, paralelamente, me interesaba mucho escribir historias y fantasear con convertirlas en algo más. Esta especie de pasión me acompaña desde los 7 años, entonces parecía bastante inevitable. Es verdad que el mundo del cine te da miles de razones para no dedicarte a él, pero las he ido desoyendo.

¿Cuando fuiste mayor te empezaste a formar en el audiovisual?

En mis tiempos era terriblemente caro, me hablaban de una escuela que había en Londres, la London International Film School que valía una pasta estudiar ahí y nosotros éramos una familia de clase media, así que me venía un poco a desmano irme a Londres. Pero no quería renunciar al sueño y lo que hice fue ponerme a hacer cortos, obras de teatro… He aprendido un poco a base de hostias (se ríe), autodidacta, por decirlo más finamente.

Y cuando comenzaste a trabajar en esto, ¿qué vino primero?

Primero de todo vino el teatro y los cortos. Una amiga me metió un empujón para dirigir un grupo de teatro, porque si no se iba a disgregar, fue una etapa en Zíngaras Teatro, una grupo universitario, de lo poquísimo que sé como director de actores lo aprendí haciendo teatro. Y después ya vino la televisión y enseguida Santiago Segura me propuso producir mi primera película.

¿En la televisión qué hiciste?

Empecé en Antena Aragón, después salté a Antena 3, luego estuve en Vía Digital con Pepe Navarro, después con Bertín Osborne, trabajé con Juan Ramón Lucas, trabajé en El Informal, y alguna cosa puntual de encargo. En televisión tampoco estuve tanto tiempo. A veces se cree que he estado más tiempo en televisión pero en realidad estuve desde 1997 y en 2002 lo dejé y me dediqué a poner todos mis esfuerzos en que mi primera película, ‘Una de zombis’, fuese una realidad.

«He aprendido un poco a base de hostias, autodidacta, por decirlo más finamente»

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Vivías en Zaragoza, ¿por qué te fuiste a Madrid?

Yo trabajaba en Antena Aragón y hubo una oferta de trabajo muy buena de Antena 3, con una cantidad de dinero que me sigue pareciendo astronómica, 3.000 euros, y me apetecía probar un poco como era la supuesta liga mayor. Tenía la novia allí, muchos de mis amigos se habían ido para allá y la verdad es que pensé que en ese momento cambiar a Antena 3 podría enseñarme cosas. Yo siempre he funcionado así, donde veo que hay aprendizaje pues tengo una tendencia a acercarme a eso. Era un programa concurso muy ambicioso, aspiraba a ser el rey de su franja, se llamaba ‘Trato hecho’, y ahí que me fui. Fui solamente guionista, pero tuve la sensación de que aprendí mucho, porque la televisión te enseña mucho a no mirarte el ombligo, a pensar que hay un público al que tiene que gustarle lo que le presentas. Esto te lo enseña mucho la tele.

¿Cómo definirías en una frase el rodaje de cada una de tus películas?

‘Una de zombis’ fue una guerra en positivo para la que no estábamos preparados. Al final se puede decir que triunfó, fue un exitito. ‘Isi & Disi: Alto Voltaje’ me dio la confianza de saber que podía seguir siendo un director. ‘Tensión sexual no resuelta’ es la primera película abierta y totalmente personal que hice. Conjugaba las historias que a mí me interesaban contar, sobre todo en clave de relaciones, con lo que entiendo que puede ser un cine de entretenimiento para el gran público. ‘Nuestros amantes’ es una película quizá incluso demasiado personal, pero que también le tengo un cariño enorme porque fue la primera película que además de escribir y dirigir, produje. Es Lamata cien por cien, para bien o para mal.

Y ‘Los futbolísimos’ es una película totalmente de encargo que me dio un montón de cosas muy bonitas, sobre todo en mi relación con los chicos y las chicas. Además es una película extraordinariamente difícil de hacer y que todos disfrutamos muchísimo.

«La televisión te enseña mucho a no mirarte el ombligo, a pensar que hay un público al que tiene que gustarle lo que le presentas»

También has producido el documental ‘Héroes: Silencio y Rock & Roll’ que estuvo nominado a mejor documental en los Goya 2022.

Sentí una gran responsabilidad haciendo esa película y es quizá una de las cosas de las que más orgulloso me siento porque creo que ha hecho feliz a mucha gente. El alcance de esa película, en la que pusimos mucha ambición bien entendida y mucha ilusión, se ha visto más que recompensada.

¿Ese proyecto cómo nació?

Por Alexis Morante, que es un tipo que yo conocí en Los Ángeles cuando fui a hacer la música de ‘Nuestros amantes’. La hicimos allí porque Roque Baños, el compositor estaba allí, y él conocía a otros españoles afincados allí, entre ellos a Alexis que es un gran director. El caso es que Bunbury me escribió y me dijo “oye, este chico que conociste en Los Ángeles quiere hacer una película sobre nosotros, los Héroes, y queremos que se haga, ¿Qué te parecería producirla?”. Tuve una gran responsabilidad porque se la podían haber llevado a productores que tienen mucha más andadura que yo, que solo había producido ‘Nuestros amantes’. Pero me reuní con mis compañeros habituales de fatigas, Raúl García Medrano, Nacho Blasco, que fue guionista, editor de sonido y editor de imagen, y pensamos que merecía la pena arriesgarse.

La película estuvo nominada a varios premios.

La nominación al Forqué llegó porque sí, no hicimos campaña, y la del Goya lo mismo. Fue la constatación de que habíamos hecho algo un poquito a derechas, de que la cosa había hecho click, para empezar porque a los Héroes les había gustado la película, porque ellos eran un poco mi público principal. Se hace la película pensando en una audiencia lo más amplia posible, pero si al objeto del documental no les hubiera gustado, yo personalmente me hubiera llevado un disgusto.

Casi todas tus películas están orientadas hacia el humor, ¿Qué es lo que te atrae de este género?

Hay un escritor que me gusta mucho que dice que el humor no es tanto la capacidad de hacer reír a tus semejantes, que también, sino la herramienta de la que echamos mano diariamente para no volvernos locos. Y es verdad que el humor es algo que necesitamos y, de hecho, en obras de teatro extraordinariamente dramáticas, como ‘Un tranvía llamado deseo’ o en muchas de Chéjov, hay mucho humor. En Shakespeare, en sus tragedias, hay mucho humor. A mí me ayuda a sentirme vivo cada día.

¿Qué te gusta más: ver una buena serie o ver una buena película?

Una buena película, no tengo nada en contra de las series, me gustan mucho y veo muchas, pero realmente mi formato son historias que oscilan entre una hora y media, dos horas o dos horas y algo. El teatro también me apasiona mucho, aunque soy una persona más de cine.

¿Y te gustaría dirigir una serie?

Bueno, ha habido acercamientos, ideas, hemos movido proyectos, y es una cosa que me gustaría. Hay cosas que no quiero morir sin hacer. Por ejemplo, siempre quise hacer una película juvenil y ya la he hecho; siempre quise rodar una historia de amor pura y dura, la hice. Hacer una serie no estaría nada mal. Hay conceptos que tenemos en la cabeza que podrían cristalizar más como serie que como película, pero en general siento una irresistible atracción hacia las historias de aproximadamente dos horas.

Últimamente el cine dirigido por aragoneses está on fire, ¿cómo lo ves?

Para mí es maravilloso verlo y formar parte de ello, yo soy el abuelo de casi todos estos, tengo 56 años. Javier Macipe que acaba de hacer su película ‘La estrella azul’, que es buenísima, es un peliculón del primer al último fotograma, o ver las películas de Paula (Ortiz), de Pilar (Palomero), de Nacho (García Velilla), de Gerald (B. Fillmore). Ahora Gerald está haciendo un largometraje que he leído el guion y es también formidable, super original. Las películas de Pablo Aragüés, Natalia (Moreno), Gala (Gracia), yo nunca he vivido un momento así del cine aragonés y hay que apoyarlo porque ya no es un sueño, es una realidad. Hay gente que está saltando de nuestras fronteras, no al resto de España, sino a Europa, el cine aragonés empieza a ser algo muy gordo y me hace muy feliz.

Siempre que puedes vuelves a Aragón, te vemos en festivales, en estrenos de películas, ¿te tira tu tierra?

Absolutamente. Mi familia está aquí, muchos amigos míos están aquí y me resulta siempre muy excitante rodar en Aragón. Además me gusta mucho la búsqueda de decir esta historia cómo aterriza en Aragón o ¿puede aterrizar en Aragón la historia? Y siempre es sí, entonces te pones a buscar los sitios y cuando la cosa empieza a cristalizar, eso me parece muy wonderful. Empiezas a ver que, verdaderamente, no es una cuestión de encabezonamiento tuyo, sino que Aragón es realmente muy buen plató y con muchas facilidades para rodar aquí.

«Aragón es realmente muy buen plató y con muchas facilidades para rodar aquí«

Ahora estás en Zaragoza porque recibes un homenaje en la Muestra de Cortometrajes Aragoneses de Delicias.

Completamente inmerecido, pero sí, lo recibo. Lo acepto.

¿Y qué tal?

Lo de los homenajes siempre da cierta congoja porque mientras haya por ahí un señor que se llama Steven Spielberg que sí que tiene una trayectoria… pero la verdad, que te reconozcan en tu tierra siempre mola muchísimo y sirve de espaldarazo para hacer más cosas. Hemos hecho seis peliculitas, se acuerdan de uno, eso está muy bien, y vamos a ver si hacemos otras seis a continuación.

Les quiero dar las gracias porque el corto es la base de todo. Los directores de cine existimos, hacemos películas, porque nos dio por hacer un cortito, con el cortito descubrimos que nos gustaba la experiencia, no nos quitó las horas de sueño suficientes ni nos dio los sinsabores suficientes para tirar la toalla y no se si habrá muchos directores que no hayan hecho cortos. Me parece bastante sensacional que exista esta Muestra porque le da la oportunidad a mucha gente de que podamos ver sus películas y eso es decisivo.

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Si te jubilaras ahora, ¿dónde te irías a vivir?

Se me ocurren varios sitios, vivir en otra dimensión estaría bien, a ver qué se cuece ahí. Vivir una temporada en el cielo y otra en el infierno, para ver si el cielo es el sitio donde todos queremos estar, o el infierno es en realidad el sitio que mola, pero tiene peor agente de prensa. Pero me apetece jubilarme el día en que muera, ese es el día en que diré bueno pues me jubilo ya.

¿Cuál es el futuro laboral de Miguel Ángel Lamata?

Producir y dirigir la película ‘El árbol y el ruiseñor’, estamos produciendo aquí (Zaragoza) con Raúl García Medrano, que es una historia de amor en clave de cine de terror, después me espera ‘Los futbolísimos 2’, hay un proyecto de una película musical que tiene muy buena pinta y estamos trabajando para que ‘Mujeres que compran flores’, la adaptación al cine del best seller de Vanesa Montfort, se haga en 2025.

¿Empiezas a rodar próximamente alguna de ellas?

Sí, el año que viene, en el primer trimestre del 2024, atacaremos ‘El árbol y el ruiseñor’.


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“El cine me ha dado algunas de las mayores satisfacciones de mi vida y me ha hecho mejor persona”

“El cine me ha dado algunas de las mayores satisfacciones de mi vida y me ha hecho mejor persona”

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Cinéfilo, profesor, escritor, presentador, director junto a David Trueba del documental ‘La silla de Fernando’, incluso extra en películas y cortometrajes, la carrera de Luis Alegre Saz quedó marcada desde su infancia por su padre, que le transmitió su pasión por la cultura y el cine, y su madre, de quien heredó su amor por las personas y la enseñanza. 

Nacido en Lechago (Teruel, 1962), estudió empresariales, aunque siempre ha estado vinculado al séptimo arte. A los ocho años se enamoró por primera vez viendo una película, ‘Del rosa… al amarillo’, y a los once ya dirigía un cineclub y escribía reseñas de películas. Dice del cine, ese arte que nos hace soñar y vivir en otros mundos, que también le ha hecho mejor persona. Conocemos a Luis Alegre en este nuevo Secuenciando a. 

¿Cómo surge tu idilio con el mundo del cine?

El origen de mi idilio con el mundo del cine está clarísimo porque tuve la suerte de que mi padre, que era un campesino de Lechago, de un pueblecito del Teruel profundo, tenía una enorme sensibilidad hacia la cultura, la literatura, el periodismo, el cine, y él me contagió todas sus pasiones. Recuerdo irme con él al huerto de la mano, recitándome poemas de Machado, hablándome de películas de Alfred Hitchcock, de Ingrid Bergman, de Buñuel, al que él había conocido en Francia porque iba de vez en cuando allí a trabajar a la vendimia. Allí nació, sin lugar a dudas, y desde muy pequeño, mi fascinación por el mundo del cine. 

¿Qué te atraía especialmente de ese mundo?

Voy a decir un tópico, pero es que es verdad, el cine te permitía soñar, volar a otros mundos, y eso es una experiencia muy fascinante. Y te permitía enamorarte. La primera vez que me enamoré fue viendo una película, con 8 años, ‘Del rosa… al amarillo’, en la que me enamoré completamente de la niña protagonista. Y algo que es capaz de provocar esos sentimientos y esas sensaciones tan poderosas, inevitablemente te engancha y, de alguna manera, me convertí en un adicto a algo que me provocaba tanta emoción y sensaciones tan agradables e insólitas, tanta felicidad. Luego, con el paso del tiempo, además, es un arte que sirve también para abrirte los ojos a determinadas realidades colectivas, individuales, te enseña muchísimas cosas sobre ti mismo, sobre la condición humana, y por eso el cine es para mí algo tan hipnótico y tan grande, porque de alguna manera te vuelve mejor persona. 

A pesar de esa temprana fascinación por el cine, luego estudiaste empresariales

Sí, mi padre también ahí fue fundamental. Con 18 años, las circunstancias económicas de mi familia no me permitían irme a estudiar cine o periodismo a Madrid o Barcelona. Mi padre me dijo: “hijo mío, tu puedes seguir amando el cine, puedes seguir escribiendo, puedes seguir haciendo todo sin necesidad de estudiar, y te recomiendo que estudies economía porque te va a ayudar a entender mejor el mundo, además se te dan muy bien las matemáticas y eso te puede facilitar el estudio”.

Le hice caso y, por otro lado, es que yo tenía desde niño otra vocación, relacionada con la enseñanza. Mi padre era cultísimo, pero completamente autodidacta, y mi madre dejó de estudiar a los once años porque estalló la Guerra Civil y dejó de ir a la escuela, pero en nuestra casa siempre se respiró un amor muy grande por la enseñanza. En nuestra casa de Lechago se alojaban las maestras que iban al pueblo y mi madre entabló una amistad especial con una de ellas, con Doña Elvirín, que nos marcó a todos. Crecí respirando amor por la enseñanza y con once o doce años ya daba clases particulares a mis compañeros y a chicos más jóvenes.

Al estudiar empresariales, más que para trabajar en una empresa, lo que me apetecía y conseguí era convertirme en profesor de universidad alrededor de las materias que estudié. Y mi padre tenía razón, porque he logrado combinar eso con mi dedicación al periodismo cultural y cinematográfico, mi activismo cultural, y mi dedicación también a hacer un documental como ‘La silla de Fernando’. En ese sentido, estoy muy satisfecho, vete a saber qué hubiera sido mi vida si aquí hubiera habido una escuela de cine o de periodismo y hubiera elegido una de las dos; nunca se sabe, igual hubiera sido menos feliz. 

Te hemos visto haciendo de extra en películas, cortometrajes, también detrás de la cámara en el documental ‘La silla de Fernando’, ¿en algún momento pensaste en dedicarte de manera más exclusiva al mundo del cine, delante o detrás de las cámaras?

No, he dedicado más tiempo al cine del que yo pensaba que iba a poder dedicar y me siento afortunado por eso, porque en la universidad he dado clases durante muchísimos años, pero con un contrato de dedicación parcial, que me permitía tener margen para dedicarlo a mis actividades relacionadas con la cultura, el cine y el periodismo.  

Has presentado tertulias, moderado debates, impulsado actividades culturales. ¿Hay alguna que recuerdes con más cariño o por la complejidad que supuso ponerla en marcha o desarrollarla?

Con once años empecé a dirigir un cineclub, en el colegio donde estudiaba, porque el tutor que teníamos se daba cuenta de que yo estaba hablando todo el rato de películas, de actores, de directores, y me propuso dirigir el cineclub, moderar los cinefórums después de las proyecciones, escribir reseñas de las películas, y lo pienso y digo: «pues tantos años después sigo haciendo un poco lo mismo» (ríe), y eso también me parece bonito. He hecho y hago muchísimas cosas, y al ciclo de La Buena Estrella, que dirijo en la Universidad de Zaragoza y que nació en 1996, que ha cumplido 27 años, le tengo mucho cariño porque me ha dado muchas alegrías y me ha permitido conocer y cultivar la amistad de gente a la que admiro y que, en muchas ocasiones, se han convertido en amigos. 

Pero también los festivales de cine, como el de Tudela, que dirijo, me dan muchas satisfacciones; otros en los que colaboro, Málaga, La Almunia, Jaén, Almería, Huesca, Zaragoza en ciertas etapas. Porque otra de mis pasiones, también contagiada en mi casa, por mi madre, es mi gusto y mi amor por la gente, y los festivales y ciclos de coloquios me han permitido conocer y tratar y cultivar la amistad de mucha gente relacionada con el cine, y lo seguiré haciendo hasta que el cuerpo resista. 

Otra actividad que me ha permitido disfrutar del cine más allá de ver las películas es el periodismo. Desde que empecé a escribir con once años, en los 80 en la universidad, luego lo hice en Andalán, en Heraldo de Aragón, en Radio Zaragoza Cadena SER, en multitud de radios y revistas, y eso también me ha permitido conocer la trastienda del mundo del cine y de sus protagonistas y me ha provocado muchas alegrías, satisfacciones y me ha enriquecido, me ha convertido en una persona mejor.

«Berlanga, Azcona y Fernán Gómez son para mí la Santísima Trinidad»

Conoces a muchísima profesionales del cine precisamente por estas actividades, ¿hay alguno que sorprendería al público si lo conociera en persona porque no se esperaría como es?

Es una pregunta compleja, porque no se qué imagen tiene para la inmensa mayoría del público Javier Bardem, por ejemplo, pero es un ser completamente cálido, entrañable, adorable, uno de mis grandes amigos y un tipo de lo más cariñoso y generoso, y a veces tengo la sensación de que la gente percibe de él una imagen que no se corresponde con esa realidad que yo vivo con él desde hace 32 años que lo conozco; por poner un caso muy señalado. 

¿Qué género cinematográfico te apasiona?

Soy de gustos muy versátiles, porque lo que me gustan son las películas que me conmuevan, que me diviertan, que me exciten intelectualmente, que me hagan pensar que la vida merece la pena porque exista esa película que me ha despertado una sensibilidad, porque me ha despertado emociones sublimes o maravillosas o simplemente porque me ha entretenido, me ha hecho reír, me ha ayudado a comprender la condición humana, a ser más empático, más solidario, más sabio, cualquier película que consiga alguno de esos objetivos, aunque sea pequeño, me gusta. Entre mis películas favoritas hay muchos géneros, me gustan mucho las comedias románticas, las tragicomedias de Berlanga y Azcona, me gusta muchísimo el cine negro, el melodrama romántico, el cine cómico de Buster Keaton y Charles Chaplin, ‘El apartamento’ que es una tragicomedia, pero que en el fondo no tiene género. Me gustan también bastantes películas del oeste, westerns, John Ford. Y me gusta mucho Woody Allen o de los españoles, Berlanga, Azcona y Fernán Gómez son para mí la Santísima Trinidad

Las plataformas han llegado para quedarse, ¿le han hecho un flaco favor al cine o están ayudando?

Las plataformas tienen, como todo en la vida, sus luces y sus sombras, pero compensan las luces con diferencia. En primer lugar, han revitalizado la industria, se hacen más películas y más series que nunca y eso significa que la industria es más potente y más rica que antes, y que los profesionales tienen más trabajo. 

Las plataformas han aumentado la oferta de una manera abrumadora para los espectadores. Claro que tienen inconvenientes en el sentido de que esos espectadores que se quedan enganchados a las plataformas pues van al cine con menos frecuencia y eso también condiciona el tipo de cine mayoritario que se hace o que merece la pena hacerse desde un punto de vista económico. Y hay un tipo de cine que parece bastante condenado a la marginalidad en las salas, aunque internet también propicia nuevos circuitos para que esas películas se acaben viendo. 

Es un asunto muy completo para resumir, pero diría que las plataformas han revitalizado la industria audiovisual, y desde ese punto de vista me parecen muy interesantes, que han aumentado la oferta de productos audiovisuales, películas, documentales, series, y eso creo que es muy bueno, que el espectador tiene más entre donde elegir, pero que al mismo tiempo han supuesto un golpe para las salas de cine tradicionales, que se ven obligadas a adaptarse a los nuevos tiempos y que también condena a la marginalidad, en esas salas de cine, a un cine más minoritario. En cualquier caso, creo que están revolucionando el mundo audiovisual y debemos adaptarnos a esa situación y tratar de potenciar sus luces y que las sombras no sean capaces de arruinar una cultura cinéfila que, a veces, parece que está condenada a la marginalidad, 

«El audiovisual aragonés vive un momento completamente excepcional, muy alentador y muy brillante»

¿Te gusta maratonear series? ¿Alguna recomendación?

No, yo es que tengo tantas cosas en la cabeza, tantas cosas que hacer y tantas tareas, que veo las series con cuentagotas. Soy cinéfilo, pero no soy seriéfilo, pero de vez en cuando si hay una gran serie, como ‘The wire’ o ‘Los Soprano’, en series se pueden hacer también obras maestras, y las obras maestras no suelo perdérmelas. Pero también me pierdo, porque como hay tantas, a veces eso me produce una cierta ansiedad, saber que hay cosas que no me puedo perder y que me pierdo por fata de tiempo y por excesiva oferta. Esa es una pega que le veo a las plataformas, que me produce esa ansiedad, pero he de aprender a vivir con ella, a relajarme y saber que no puedes ver todo, ni siquiera lo mejor.

Películas que todo el mundo debería ver 

He nombrado películas que son debilidad mía, pero yo diría que en el cine español hay cinco películas que yo recomendaría de una manera muy entusiasta que son ‘Viridiana’, de Luis Buñuel; ‘Plácido’ y ‘El verdugo’, de Luis García Berlanga; ‘El extraño viaje’, de Fernando Fernán Gómez; y ‘La caza’, de Carlos Saura. Por diferentes razones, me parecen películas fundamentales y que forman parte, además, de la edad de oro del cine español, que va de finales de los años 50 hasta mediados de los años 60. Ahí se provocó una coincidencia de los mejores, en su mejor momento, con Berlanga, Azcona, Fernán Gómez, Carlos Saura, que dieron origen a esas maravillas de películas. 

En cine internacional es que hay cientos de películas que adoro, ‘El apartamento’, de Billy Wilder; ‘Luces de la ciudad’, de Charles Chaplin; ‘El maquinista de la general’, de Buster Keaton; o ‘Carta a una desconocida’, de Max Ophüls ‘Retorno al pasado’, de Jaques Tourneur; ‘El hombre que mató a Liberty Valance’, de John Ford, de los clásicos. Pero en los últimos cuarenta años hay películas de Woody Allen, de Tim Burton, de David Lynch, de Paul Thomas Anderson, que me encantan. 

¿Cómo ves el panorama audiovisual aragonés?

Está viviendo un momento completamente excepcional, como nunca lo ha vivido en su historia. Aragón ha dado a ilustres como Segundo de Chomón, Florián Rey, Luis Buñuel, Saura, Forqué, y en los años 60 y 70 muchos de ellos coincidieron haciendo cine y fue muy brillante, porque también estaba Antón García Abril como músico, Paco Martínez Soria como uno de los actores más populares de España. Pero si nos ceñimos al siglo XXI, el momento que estamos viviendo ahora, desde hace unos años, es muy alentador, muy brillante, con talentos desde que Miguel Ángel Lamata en 2004 estrenó ‘Una de zombis’, hasta ‘La maternal’, de Pilar Palomero, y el documental sobre Labordeta, de Gaizka Urresti y Paula Labordeta. Ha habido una acumulación de gente nacida en Aragón, algunos de ellos siguen trabajando en Aragón, profesionales de todo tipo, directores, intérpretes, técnicos, que me parecen de primera categoría y esto solo es el comienzo, nos van a seguir dando muchas alegrías en los próximos años y solo podemos felicitarnos y tratar de incentivar y de alentar ese periodo de esplendor.

¿Cómo puede hacerse?

Ofreciendo infraestructuras y apoyos. Infraestructuras como platós, estudios, también educación, potenciar la formación audiovisual, ayudas del Gobierno de Aragón a través de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión, las Film Commission que también hacen una labor extraordinaria. Una combinación de estímulos públicos, privados, de infraestructura, de formación, potenciar el territorio como tierra de rodajes, que es algo que se está haciendo, Aragón es una tierra privilegiada para acoger rodajes de todo tipo porque tiene escenarios de todo tipo.

«Estoy escribiendo un libro sobre el director de cine Antonio del Amo. Su vida es como un espejo del cine español y de la España de su tiempo, desde la Guerra Civil a la Transición«

¿Qué es el cine para Luis Alegre?

Es un arte y una fábrica de emociones provocadas de una manera completamente original, a través de la imagen y del sonido, y que me ha dado algunas de las mayores satisfacciones de mi vida y me ha hecho mejor persona.

Se bromea muchas veces con la cantidad de amigos que tienes en el mundo del cine, pero ¿cuántos amigos tienes, los has contado alguna vez?

No, ¡ni pienso! (ríe) Pero cuando hablo de las satisfacciones del mundo del cine incluyo también la cantidad de gente a la que he conocido gracias al mundo del cine

¿En qué trabajo podremos encontrarte próximamente?

Ahora estoy escribiendo un libro sobre un director de cine muy desconocido, español, que se llama Antonio del Amo, que empezó a hacer cine nada más estallar la Guerra Civil, empezó a hacer documentales al servicio del bando republicano y su última película la estrenó el año que murió Franco. Su carrera coincide casi exactamente con el franquismo y tiene una vida de lo más apasionante. Es el abuelo de Rodrigo Sorogoyen, aunque apenas tuvo relación con él porque murió cuando Rodrigo tenía nueve años, lo conoció muy poco, pero su vida es muy apasionante porque en ella se cuela la España de la Guerra Civil, de la posguerra, de la dictadura, de la transición y es como un espejo del cine español y de la España de su tiempo, con detalles extraordinarios. Tardaré un par de años en publicarlo, porque ahora estoy en proceso de investigación.

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El peor oficio del mundo

El peor oficio del mundo

Tiempo de lectura: 5 minutos

El polifacético actor, humorista, director, guionista y presentador, Luis Larrodera, presenta este lunes, 27 de febrero, a las 19.30 horas en los Cines Palafox de Zaragoza, su segundo cortometraje como director, ‘El peor oficio del mundo’, del que también es protagonista y responsable del guion. ¡Este hombre hace de todo y todo bien!

Las conversaciones de ascensor siempre son incómodas y en esta ‘barruntamos’ drama (Fotograma y fotografías del corto ‘El peor oficio del mundo)

Si os preguntamos cuál sería para vosotros el peor oficio del mundo, seguro que saldrían unas cuantas profesiones poco queridas y, entre ellas, fijo que aparecería la que ejerce el protagonista, comercial de funeraria. “Es la historia de un hombre que vive atrapado en su trabajo, triste, agobiado, para quien el trabajo es una condena, que se siente de todo menos realizado”, resume Luis Larrodera, para explicar a Secuenciadas que esa es “una de las definiciones del peor oficio del mundo”. 

Luis, pero para ti ¿cuál es ese peor oficio del mundo? “Depende de si hay que pagar la luz, el agua y atender necesidades, porque eso elimina el poder de elección”, reflexiona, si bien admite que ser comercial de una funeraria es un trabajo para el que “hay que ser de una pasta especial”. “En el corto se les reconoce ese valor, porque son gente que están todo el día rodeados del dolor de los demás y ese trabajo me costaría mucho, hay que tener mucha fuerza, ese punto de tacto y empatía, pero también de autoprotección, o llegas a casa destrozado”. Sin duda, nos parece un oficio muy complicado. 

Vuelta a las aulas para rodar. El equipo atento a las explicaciones del profe

El dire y protagonista escribió esta historia “hace muchísimos años” y el guion “dormía en un cajón” junto a otros cortos, hasta que sintió la necesidad de rodarlo. Su deseo era grabar antes, pero la pandemia paralizó el proyecto. No obstante, “he tenido buenos compañeros de viaje que han hecho que, por fin, sea una realidad”.

Con esos compañeros de viaje navegan por un corto que mantiene un tono de comedia, a pesar de que el tema, a priori, de cómico no tiene nada para “alguien que vive el trabajo así, desde la anulación de sus sueños”, aunque esta circunstancia, y su oficio, propician situaciones cómicas “que surgen desde un punto de realidad”, detalla. 

IN LOVE DEL CINE 

Es la segunda ocasión en que Luis Larrodera se pone detrás de las cámaras en un cortometraje, después de ‘Padre’ (2018). “He crecido amando el cine y he hecho cosas detrás de las cámaras periódicamente en televisión, en rodajes, vídeos… Poder hacer un corto con historias que he escrito es gratificante y un viaje maravilloso”, subraya feliz. 

En ‘El peor oficio del mundo’ ha acabado protagonizando la historia de forma casual, porque “mi plan inicial era dirigir a otro actor, pero hubo que ajustar fechas y fue complicado encajar agendas”. El también director Miguel Ángel Lamata animó a Luis fuertemente a dirigirse a sí mismo, pero Larrodera le puso como condición que estuviera también en el proyecto como coach de interpretación y como ayudante de dirección.

Luis Larrodera intenta venderles el kit funerario completo a Marisol Aznar y Francisco Fraguas

Además de Miguel Ángel Lamata como refuerzo en dirección, encontramos a Borja Echevarría como ayudante de dirección; a Adrián Barcelona en la dirección de fotografía; Sergio Marqueta como script; David Navarro como foquista; Jorge Yetano, gaffer; Raúl García Medrano en la dirección de Producción; Camino Ivars como jefa de producción; Cristian Lázaro y Laura de la Calle como ayudantes de producción; Daniel Orta y Daniel Gracia en sonido; Ana Sanagustín en vestuario; Ana Bruned en maquillaje, con Irene Tudela como refuerzo en esta labor; y a Daniel Caudevilla en la dirección de arte. 

En el equipo artístico tenemos a caras muy conocidas como Rufino Ródenas, María José Moreno, Jorge Asín, Eva Magaña, Yolanda Blanco, Luis Rabanaque, Encarni Corrales, Marisol Aznar, Francisco Fraguas, Juako Malavirgen, Jaime García Machín, Diego Peña, Jorge Asín, Minerva Arbués, Juan Anillo, Borja Echevarría, Irene Alquézar, Alberto Castrillo, Laura de la Calle, Jimena Larrodera, Dylan Larrodera, Marina Larrodera, Tonacho, , Ángela González y Raúl García. No, no hemos puesto nombres al tuntún, es que Luis Larrodera se ha acompañado de la mitad de Aragón para este corto. 

Luis Larrodera y Adrián Barcelona se parten de risa pensando en la siguiente escena

UN REGALO 

Rodar con ellos “es un regalo con mayúsculas, porque son gente a la que quiero, admiro y respeto, a algunos los conocía y a otros a partir del rodaje y es un lujazo”, destaca, aunque reconoce que le dio “mucho pudor” proponer algunos de estos papeles porque “son participaciones pequeñas, aparecen muchos actores y personajes, pero son pequeñitos, y me daba apuro proponer cosas tan pequeñas”. Sin embargo, “todos me mostraron un cariño enorme y una complicidad maravillosa y fantástica”.

El corto se rodó en octubre pasado, tras las fiestas del Pilar, durante tres días en el Colegio Santo Domingo de Silos, en el zaragozano barrio de Las Fuentes, en el Hospital Miraflores y algunos planos en Tarazona, así como otros exteriores en Zaragoza.   

Un must en cualquier rodaje: No claqueta, no party!

En cuanto a sus próximos proyectos, Luis Larrodera está preparando ya la 35 edición del Festival de cine de l’Alfás del Pi (Alicante), del que es director, y acaba de terminar el desarrollo de una serie y el capítulo piloto, del que están en proceso de preproducción. Además, ya tiene un tercer guion entre manos para rodar otro cortometraje

“Ahora quiero disfrutar al máximo de ‘El peor oficio del mundo’, pero estamos viendo la posibilidad de llevar a cabo” este tercer audiovisual. Esta vez sería para tres actores y en dos localizaciones, “todo mucho más ajustado”, y de género fantástico. “Mi primer corto fue un drama, el segundo comedia negra y este sería ciencia ficción y me gustaría repetir rodaje en Zaragoza”, señala, para aclarar que, de momento, solo tiene escrito el guion y está centrado en la historia de este comercial de funeraria que se estrena ya en Zaragoza e iniciará su recorrido festivalero.  

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Juego de Simones en Huesca

Juego de Simones en Huesca

Tiempo de lectura: 8 minutos

La undécima gala de los Premios Simón del Cine Aragonés nos dejó este sábado un buen número de momentazos. Ganadores emocionados, discursos tiernos y divertidos, la Huesca Big Band dándolo todo en el escenario, la maravillosa voz en off de Ana Esteban y un presentador, el actor Rafa Maza, convertido en guardián de la noche y acompañado en sus aventuras por el actor Jaime Ocaña

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Jaime Ocaña cantando una jota lírica al guardián de la noche, Rafa Maza

Y es que las dos horas y veinte minutos de duración de la ceremonia comenzaron con una primicia que anunció el propio Rafa Maza. “En Huesca se ha hecho cine de toda la vida, con Ramiro II ya rodaban… cabezas”, bromeó el intérprete en el inicio de un speech plagado de humor. Con buenas dosis de retranca aragonesa dijo muy convencido a los presentes en el Palacio de Congresos de Huesca que lo importante de la noche no eran los ganadores, sino el anuncio que iba a realizar: “en octubre comenzamos a grabar la próxima temporada de Juego de Tronos: la Campana de Huesca”. Con la trama y la banda sonora de esta serie ya pensados, y apoyado para cantar por Jaime Ocaña, Rafa Maza se metió al público en el bolsillo y ya, de ahí, no salimos gracias al brillante guion y al buen rollo de la gala, en la que lograron cuatro premios cada uno el docu ‘Héroes. Silencio y Rock&Roll’ y el cortometraje ‘Vuelve con mamá’. 

El primer premio de la noche fue para el documental ‘Los acordes de la memoria’, de Fernando Vera, un trabajo sobre el Alzheimer con el que ganó el Simón a mejor contribución social. Le siguió el Simón a mejor sonido, que recayó en Dani Orta por su trabajo en ‘Héroes. Silencio y Rock&Roll’, que recogió el productor de este docu, Miguel Ángel Lamata, bromeando con el hecho de haberse convertido de pronto en Dani Orta y agradeciéndose a sí mismo haber contado con Orta para este trabajo. Lamata se transformó poco después en Nacho Blasco, tras ganar el Simón a mejor montaje por ‘Héroes. Silencio y Rock&Roll’, un trabajo que arrasó en la noche del cine aragonés con cuatro galardones (también mejor largo y mejor dirección de producción para Raúl García Medrano). ¡Lamata, el hombre de las mil caras!

No fue el único que sustituyó a un ganador, ya que el director Ignacio Lasierra también hizo las veces de Laura Gómez-Lacueva al recoger su Simón como mejor actriz por ‘Parresia’; o la madre de Daniel Vergara al subir al escenario a por el premio a mejor fotografía por el trabajo de su hijo en ‘Armugán – el último acabador’. Tanto Gómez-Lacueva como Vergara no paran de trabajar y no pudieron asistir al evento, pero damos fe de que estuvieron también muy bien representados. Los que sí estaban, fueron Jaime Cebrián y Fernando Jiménez (Entropy Studio) que recogieron el galardón a los mejor efectos especiales y/o visuales por la peli ‘García y García’.

Me he quedado toda la noche borrando cromas y vengo de empalmada, comentaba Jaime Cebrián ante el holograma de su compi Fernando Jiménez.

EMOCIÓN 

Y entre los discursos más emotivos de la noche, el de Jesús Aparicio, que se alzó con el Simón a mejor banda sonora por su trabajo en ‘Ansó. Rasmia, funcias y muita historia’. Jesús nos emocionó a todos al asegurar que este premio “es de prestigio, lo mejor que me puede pasar”, tras 43 años dedicado al mundo de la música. Agradeció el trabajo en la gala y durante el año a la Academia del Cine Aragonés; a los académicos por su voto; a Isabel Aparicio García, directora del docu, por su confianza y a Isabel Aparicio Sainz de Varanda, por “su bella fotografía que me inspiró para componer algo para el documental”.

También agradeció a Manuel y Jorge Aparicio su apoyo incondicional; recordó a su madre que le llevó a amar la música desde pequeño, y a “quienes ya no están, pero que estarán celebrando este momento tanto como yo”. Por último, dedicó el galardón a sus hijos y, especialmente, a su mujer “por tus consejos, tu sabiduría y por regalarme cientos de noches para que pueda desarrollar mi pasión por la música y por la composición”, y nos sacó alguna lagrimita a más de uno con sus palabras. ¡Olé, Jesús!

Jesús Aparicio se lleva el Simón a mejor banda sonora: ¡Ya era hora! comenta

Otro discurso que nos ganó fue el de nuestro guardián de la noche, Rafa Maza, que ganó el Simón como mejor actor por el cortometraje ‘Vuelve con mamá’, en el que interpreta a Hitler, un corto que también logró cuatro Simones. Súper emocionado y con un discurso muy breve, aseguró no esperar este premio y lo dedicó a sus padres y familia. Después de la gala, señaló a Secuenciadas que se sentía “doblemente agraciado”, no solo por el premio, sino por presentar por segunda vez la gala de los Simón. “Está siendo una noche increíble”, destacó, para indicar que interpretar a Hitler fue “un reto, pero también un caramelo”, en el que intentó no caer en el cliché, diferenciarse de Chaplin y su ‘Gran dictador’ para hacer un Hitler “con esa dureza del personaje, con esa oscuridad y esa parte humana, si es que le quedaba algo”. 

Qué pavos, señala Rafa Maza

DOBLETES 

Dos veces pisó el escenario del Palacio de Congresos de Huesca el director José Manuel Herraiz para recoger los Simones a mejor cortometraje, por ‘Vuelve con mamá’, y a mejor documental, por ‘Los muros vacíos’, junto a Isabel Soria. Herraiz nos aseguró que hacer este doblete era “algo soñado, pero no lo esperaba y he salido allí totalmente eufórico”. Para el dire, un corto es una aventura y “nunca te imaginas el final”, por lo que conseguir la estatuilla es un gran broche de oro para ‘Vuelve con mamá’. 

Respecto a ‘Los muros vacíos’, docu sobre el patrimonio expoliado, Herraiz nos confesó que ganar fue “un subidón de adrenalina total, porque la competencia es muy difícil y siempre piensas que te vas a ir a casa sin premio”. Isabel Soria agregó que recibir este premio es “un grandísimo honor, estamos muy contentos y es un primer broche maravilloso para el documental”. 

Isabel Soria recoge el Simón, junto a su compañero de batallas del gremio audiovisual, José Manuel Herráiz

Gerald B. Fillmore consiguió también doblete en la noche del cine aragonés, al lograr el Simón a mejor dirección y a mejor guion por ‘For Pete’s Sake’. “Estoy muy contento y muy agradecido porque después de veinte años que empecé en Zaragoza haciendo cortometrajes, que luego me he ido, he vuelto, y es la primera vez que recojo físicamente un premio en mi tierra, me siento agradecido y súper querido”, dijo a Secuenciadas. Ambos premios han sido por el cortometraje ‘For Pete’s Sake’, “una locura basada en una pieza de teatro que escribí y representamos tanto en Zaragoza como en Los Ángeles” y que ahora ha pasado a la pantalla. 

Gerald B. Fillmore sosteniendo el ansiado Simón, pensaba que pesaba más, dijo.

Como gran triunfador de la noche encontramos a ‘Héroes. Silencio y Rock&Roll’, con Simones a mejor largometraje; mejor dirección de producción, mejor montaje y mejor sonido. Uno de los productores del docu, el director Miguel Ángel Lamata, haciendo ya de sí mismo, consideró que “ha habido suerte, porque a los miembros de la Academia les ha gustado, a nosotros nos gusta cómo ha quedado, le gusta al director, a los productores, a los Héroes del Silencio y está gustando mucho en todo el mundo gracias a que se ha visto en Netflix”. Resaltó también que es “una película aragonesa por los cuatro costados y eso es motivo de orgullo”. 

Miguel Ángel Lamata recoge el Simón a mejor largometraje, mientras piensan en sus movidas Raúl García Medrano y Alejandro Cortés

AGRADECIMIENTO A LOS VOLUNTARIOS 

Por su parte, el presidente de la Academia del Cine Aragonés, Jesús Marco, recordó en su discurso en la gala cómo ha cambiado el panorama del cine aragonés en los últimos once años y agradeció la ayuda de los políticos que “han creído que en Aragón tenemos talento, que eso es indudable” y han contribuido desde las instituciones, con recursos públicos, a ayudar a crecer a la industria del audiovisual aragonés. 

Marco dio también las gracias por el patrocinio de la gala al Ayuntamiento oscense y a TuHuesca y lanzó un mensaje a quienes año tras año, de forma voluntaria, hacen posible que se celebre esta ceremonia. “Son pocos y a lo mejor muchos de ellos no se pueden ganar la vida haciendo cine, pero son amantes del cine”, subrayó. 

Terminó su intervención dando paso a un vídeo del director Fernando Colomo, embajador de los Premios Simón 2022, y que no pudo asistir a Huesca debido al covid. Colomo recordó que la capital altoaragonesa fue muy importante en su carrera, ya que presentó sus primeros cortos, y ganó sus primeros premios, en el Festival de Cine de Huesca, y felicitó a todos los premiados. 

SIMÓN DE HONOR 2022

Y otra de las sorpresas de la noche fue encontrar en el escenario un clon del Simón de Honor, Eugenio Monesma, a quien dio vida Rafa Maza para presentar al homenajeado de este año. Realizador y productor de documentales etnográficos, Maza convertido en Monesma aseguró haber recorrido “todo el sistema solar buscando tradiciones y oficios perdidos” y, tras transformarse en el humorista Eugenio, dio paso al verdadero Monesma. 

El director, el Eugenio Monesma verdadero, agradeció a la ACA y a sus miembros el Simón honorífico, “un símbolo entrañable para mí, pues representa uno de los trabajos de Buñuel” y afirmó que el agradecimiento más importante de la noche era para su mujer, Merche Sorrosal, por su apoyo en los años 80 cuando, “con un hijo pequeño y con pocos medios, soñábamos con el futuro y ella me ayudó a tomar la difícil decisión de dejar un trabajo fijo y una vivienda gratuita donde ganaba mi sustento, para lanzarme a la aventura de hacer cine en Huesca”, afirmó. 

También dedicó sus palabras a su mentor, Ángel Gari, y a quienes prendieron la llama de su vocación por las tradiciones y la forma de vida de los pueblos que entraba en esos tiempos en un profundo cambio social; así como a los protagonistas de sus documentales que le han enseñado durante años las técnicas antiguas que se estaban perdiendo, “a tantas y tantas personas que me han abierto las puertas de sus casas y han compartido sus vivencias personales”. 

Todo esto antes era campo, le explica Eugenio Monesma a Félix Zapatero

Con 70 años, aseguró que la ilusión le sigue acompañando, sigue en activo y lanzó un mensaje de estímulo a la nueva generación del audiovisual aragonés: “más vale un hecho, que mil voy a hacer: tratad de convertir vuestros proyectos audiovisuales en realidades, que no se queden solo en intenciones, los medios técnicos están al alcance de cualquiera, ánimo”, transmitió. 

PALMARÉS

Y con este mensaje de impulso os dejamos con el palmarés de la undécima edición de la gala de los Premios Simón

‘Héroes. Silencio y Rock&Roll’, de Alexis Morante – Cuatro premios ⭐⭐⭐⭐

Mejor largometraje

Mejor dirección de producción a Raúl García Medrano

Mejor montaje a Nacho Blasco

Mejor sonido a Dani Orta

Vuelve con mamá, de José Manuel Herraiz – Cuatro premios ⭐⭐⭐⭐

Mejor cortometraje

Mejor actor a Rafa Maza

Mejor dirección artística a Luis Sorando

Mejor maquillaje y peluquería a Irene Tudela

‘For Pete’s Sake’, de Gerald B. Fillmore – Dos premios ⭐⭐

Mejor dirección a Gerald B. Fillmore

Mejor guion a Gerald B. Fillmore

Ansó. Rasmia, funcias y muita historia, de Isabel Aparicio – Dos premios ⭐⭐

Mejor banda sonora original a Jesús Aparicio

Mejor vestuario a la Asociación ‘A Cadiera’ de Ansó

Los muros vacíos, de Isabel Soria y José Manuel Herraiz – Un premio ⭐

Mejor documental

Parresia, de Ignacio Lasierra – Un premio ⭐

Mejor actriz a Laura Gómez-Lacueva

Armugán – el último acabador, de Jo Sol – Un premio ⭐

Mejor fotografía a Daniel Vergara

‘García y García’, de Ana Murugarren – Un premio ⭐

Mejores efectos especiales y/o visuales a Jaime Cebrián y Fernando Jiménez

Los acordes de la memoria’, de Fernando Vera – Un premio ⭐

Mejor obra por su contribución social

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