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Nos vamos a venir un poco arriba. Queremos responder a dos grandes preguntas de la humanidad: ¿a dónde vamos? ¿de dónde venimos? Pues bien, vamos de visita al Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos (IAACC) Pablo Serrano para intentar dar respuesta a la segunda pregunta a través de la exposición ‘Aragón y las artes 1957-1975’ y su apartado dedicado al cine.

Quedamos con una de las comisarias de esta muestra, la conservadora del museo Pablo Serrano, Begoña Echegoyen, para que nos explique por qué en este periodo de la historia a Aragón se le considera cuna de cineastas. Fue una época “excepcional” no solo por la promoción que se hacía del cine en concursos, festivales, cineclubs, sino también por la actividad de cineastas amateurs y profesionales en aquellos años. Algunos de ellos procedían de la fotografía, como José Luis Pomarón, Víctor Monreal, José Antonio Duce o Pedro Avellaned, a quienes unía su gran pasión por el cine y que comenzaron a crear películas “por hobby”.

En la época muchos optaban por el cine amateur, creando pelis con medios “muy rudimentarios”, con pocos recursos económicos y humanos, muchas veces con su talento y algunos amigos. Así, Pomarón dibujaba sus propios escenarios, escribía sus guiones, rodaba con sus propias cámaras y el sonido tenía que grabarlo aparte y montarlo después. Nos lo imaginamos en la actualidad grabando su corto en menos de 24 horas y con unos resultados brillantes. 

En cuanto a los temas, trataban cuestiones sociales, como Pomarón, mientras que otros cineastas se atrevían con lo experimental y abstracto, como Pellejero, o apostaban por algo más personal, como Pedro Avellaned. 

En esos mismos años es esencial el impulso de la productora aragonesa Moncayo Films, que se encontraba a mitad de camino entre el cine amateur y lo profesional; también encontramos a cineastas independientes como Antonio Maeza o Antonio Artero, o el amateur José Antonio Duce, que comienza a profesionalizarse y a hacer documentales, uno de ellos dedicado a la Zaragoza inmortal y que tiene al río Ebro como narrador de lo que ocurre en la ciudad. 

MONCAYO FILMS 

“Ese documental tuvo tanto éxito que una serie de personas –Julián Muro, Duce, Monreal, Pomarón y Emilio Alfaro– decidieron crear la productora que pretendía centrar su base en Aragón para que Zaragoza fuera la tercera ciudad en tener una industria de cine”, explica Echegoyen. ¡Los maños siempre a por todas! Realizaron cortos, documentales, muchos de ellos dirigidos por Pomarón, e incluso el largometraje ‘Muere una mujer’ (1964), de Mario Camus, que escribió el guion con Carlos Saura. La peli tuvo éxito e, incluso, quiso comprarla Paramount, aunque después el negocio no llegó a buen puerto. 

Moncayo Films produjo también ‘El rostro del asesino’ (1967), de Pedro Lazaga, que rodaron en el Monasterio de Piedra y también cosechó éxito, aunque estos aragoneses de cine lo petaron con la cinta ‘Culpable para un delito’ (1966), de José Antonio Duce, “una película aragonesa casi cien por cien”, que contó en su reparto con actores internacionales como Hans Meyer.

La rodaron en Zaragoza, pero querían huir de la temática localista y vincularla al cine europeo policíaco. De este modo, “para no localizarla en Zaragoza o en Aragón, simularon estar en una ciudad del norte de Europa, costera, y cuando llegaron al estreno, en el Cine Coliseo, hicieron un concurso ofreciendo diez mil pesetas a quien consiguiera reconocer más escenarios de la ciudad”, detalla la comisaria. ¡Nos encanta la idea de cine y concurso! Lamentablemente, la actividad de la productora no duró mucho más allá de esa década. 

CINEASTAS RECONOCIDOS

Al mismo tiempo que el cine amateur se profesionalizaba, ya trabajaban en Aragón algunos de los grandes nombres del séptimo arte en la comunidad y que todos conocemos, como Luis Buñuel, Carlos Saura, José María Forqué o José Luis Borau

Uno de esos grandes nombres es el de Fernando Palacios, director de ‘La gran familia’ (1962). “Muchos visitantes se sorprenden al ver que esta película está aquí”, ya que desconocían que su director fuera aragonés. Palacios era sobrino de Florián Rey y con él aprendió a hacer cine, sobre todo de comedia familiar, fácil, con algo de dramatismo. En la comedia otro grande es José María Forqué, que trató todos los géneros. En la exposición se le recuerda con un clásico, ‘Atraco a las tres’ (1962). 

En un cine “más fuerte” aparecen Saura y Borau. Carlos Saura con ‘La caza’ (1965), aunque en su caso “era muy difícil quedarse con una película”. Con ésta logró el oso de plata a mejor director en la Berlinale. “Lo importante de esta película es el lenguaje que Saura muestra en ella, ese ambiente claustrofóbico en los campos de Toledo: en un espacio abierto nos llega a agobiar con esos primeros planos, ese sudor, viendo cómo unos amigos que van a pasar un día acaban en unos campos donde hay restos de la Guerra Civil y donde se han luchado batallas”. 

EL CINE DE BORAU Y BUÑUEL

Se recuerda a José Luis Borau con ‘Furtivos’ (1975), una cinta muy dura “en la que algunos han querido ver ese simbolismo de la España que se vivía en la transición”, en la que se despuertan grandes pasiones que al final llevan a la tragedia. 

Y entre los grandes, Luis Buñuel representado en esta muestra por ‘Viridiana’ (1961), “Es la primera película que rueda tras su vuelta a México, gana la palma de oro, desde el Vaticano le dicen que no puede ser y acaba prohibida en España”, recuerda Begoña Echegoyen. Por suerte, una copia se salva y en 1977, tras el fallecimiento de Franco, puede estrenarse en España.

Como curiosidad que podéis conocer en esta expo, el trabajo del zaragozano Santos Alcocer, ejemplificado en la peli ‘El coleccionista de cadáveres’ (1970). “Fue director, guionista, lo hacía todo y quería triunfar en el cine”, señala la comisaria, si bien nunca llegó a tener el éxito que le hubiera gustado. 

MATERIAL DE CINE

Begoña Echegoyen indica que el trabajo de investigación “ha sido muy fácil”, ya que disponía de gran cantidad de material donde elegir, si bien por el mismo motivo “también es muy complicado decidir qué poner”. En esta parte temática de la exposición ‘Aragón y las artes’ han colaborado las filmotecas, los herederos y familiares de los cineastas, a quienes “agradecemos todo su apoyo”.  

 Además de fotografías, guiones, bocetos, cámaras de 16 y 8 mm y cartelería de películas o de festivales, como el de la primera edición del festival de cine de Huesca, el recorrido nos permite ver varios fragmentos de las películas: ‘Zaragoza, ciudad inmortal’ y ‘Culpable para un delito’ (José Antonio Duce, 1961 y 1966), ‘El desafío’ (Luis Pedro Pellegero 1963), ‘Monegros’ (Antonio Artero, 1969), ‘La gran familia’, ‘Atraco a las tres’ y ‘La caza’. 

Acabamos como hemos empezado, dando respuesta a otra pregunta. ¿Por qué ir a ver esta exposición? Begoña responde: “Todos pensamos cuando hablamos de cine aragonés en lo que vemos ahora, que realmente estamos viviendo un boom del cine aragonés, un buen momento, pero está bien saber de dónde venimos, no solamente de ‘Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza’, que todos la conocemos, o de Chomón o Florián Rey, sino conocer a estos cineastas que tenían esa pasión por el cine” y descubrir una época que también fue fascinante para el séptimo arte aragonés. 

‘Aragón y las Artes 1957-1975’ es un recorrido por la creación artística en la comunidad en una época en la que los artistas aragoneses fueron motor de las artes plásticas en España. Puede visitarse hasta el 31 de agosto de 2025 en las plantas 03 y 04 del IAACC Pablo Serrano

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