¿Os acordáis del mítico anuncio del juego Tabú de los 90? Varias personas tienen que describir un término sin decir las palabras prohibidas. Este es el planteamiento del corto documental ‘Prohibido mirar’, de Alberto Monreal, que ha recuperado el espíritu de este juego y le ha dado una vuelta que nos ha dejado ‘to’ locas.
Alberto Monreal es un fan incondicional de ‘La mirada tabú’. Foto de Secuenciadas.
Pero este docu no ha nacido espontáneamente, ya que ha germinado dentro del festival ‘La mirada Tabú’, que lleva ocho años celebrándose en la capital maña y que nos muestra los trabajos audiovisuales más incómodos y que todos estamos deseando ver. Bajo este concepto, su directoraVicky Calavia pensó que era el momento de hacer, de propio, un vídeo para el festival.
«Vicky quería hacer una mirada grupal sobre el tabú y como sabía que yo había trabajado cosas parecidas previamente, me habló de la idea y empezamos a desarrollarla», recuerda Monreal. Pero la historia fue mutando, como una noche cualquiera en la que empiezas con un chupito y acabas haciendo algo tabú. «Es curioso porque al principio empezó siendo un vídeo promocional súper cortito y terminó en un corto de 20 minutos, varios vídeos de tres minutos y dos spots». Vamos, que se emocionaron con el proyecto y apostaron por algo más largo.
TABÚS EN EL RODAJE
Empecemos por el principio, el título. ‘Prohibido mirar’, nunca un título había sido tan premonitorio y es que los protagonistas que aparecen, tienen prohibido mirar al objetivo, primer tabú: ¡No mires a cámara! Algo que a priori puede parecer sencillo, pero solamente hay dos personas que consiguen esquivar al ojo indiscreto.
Segundo tabú, hay trece palabras que no pueden nombrar y que están relacionadas con el campo semántico de lo tabú. «Según la personalidad de cada cual esto coarta más o menos a la hora de hablar, de corregirse o de entrar en ese estado de autocensura al dar los testimonios», explica el dire a Secuenciadas. «Yo creía que todo el mundo se iba a preocupar y, sin embargo, hubo gente que se lo pasó por el forro totalmente y fue divertidísimo también encontrarse con eso». Y uno de esos momentos es cuando a una de las protas se le ocurre subirse a la pared, en modo escalar el Everest, y todo con ayuda del dire por supuesto, al que le costó mantener su posición de director serio en este momentazo.
Alberto Monreal, ojiplático, cuando una de sus protagonistas se dispone a escalar el Everest. Foto de Carlos Colás.
LOS PROTAGONISTAS Y LAS PROTAGONISTAS
Estas personas, ante la llamada del director pidiéndoles participar en el corto, lejos de negarse le dieron el sí quiero. Una confianza ciega la que muestran los portas en Alberto, y que se puede intuir al ver el corto.
Son trece los vídeos que conforman el cortometraje, con catorce personas hablando de lo tabú y de su profesión, la cuál está relacionada con el tema del corto. «Una de la participantes, que es vidente, me dijo: «uy trece personas no se yo…» y justo me falló una de ellas y dije pues mira, voy a jugar un poco. Voy a engañar a la suerte y en vez de llamar a una persona voy a llamar a dos. Entonces habrá trece videos, pero habrá catorce personas«. Los que sois de letras, como nosotras, no os preocupéis que lo entenderéis al ver el audiovisual.
Rodado en un estudio de fotografía, una a una, y otras que son dos, van apareciendo en pantalla y jugando al juego que les propone Monreal. No vemos sus nombres, no vemos sus profesiones, así que a través de sus testimonios vamos adivinando quiénes son estas personas. Un juego que el director propone al espectador y que se descubre al finalizar, cuando ya se ponen etiquetas con los créditos.
Alberto con las Pili y Mili de su obra, se tira por los suelos saltándose el protocolo. Foto de Carlos Colás.
Y para seguir jugando a este juego tan maravilloso, os vamos a nombrar a varios personajes, pero utilizando eufemismos, por seguir en el rollo de este trabajo tan guay. El elenco: un hombre que juega con animales con cuernos, una pretty woman, un hombre que pagó por sus pecados, una mujer que divide cuerpos a diario, un hombre muy oscuro (de piel), una mujer que se retuerce al ritmo de C. Tangana o lo que le echen y un hombre que conoce sus derechos.
Y a este último sí que le vamos a poner nombre y apellido y es que se trata del abogado experto en penal, Rafael Ariza, que también es actor y director de obras teatrales amateur. «La abogacía implica que determinadas personas nos cuenten algunos de sus secretos más inconfesables». Ariza revela a Secuenciadas el por qué de su participación en el docu. Y hablando de lo tabú, señala su punto de vista: «creo que es un poco ese elemento de lo que deseas, pero no te atreves a desear del todo». Ariza, que está encantado de participar en la obra, está seguro de su éxito. «Yo creo que va a despertar mucho interés en la gente».
A Alberto Monreal le puede la lujuria con una de sus protas, Hierbaluysa «ya van dos veces hoy que me toca la teta», afirma ella. Foto de Carlos Colás.
EL DIRECTOR, ALBERTO MONREAL
Este showman, showbussines, te monta un show allá donde se lo pidas. Además de realizar el documental, se mueve por los espacios escénicos, en danza butoh, performances, teatro… «Estoy más en las tablas», confiesa. Luego «a nivel de vídeo trato de fusionar performance con videoarte, porque es inevitable para que algo se quede registrado. Y sobre todo ahora, que con la pandemia nos ha surgido todo este campo de experimentación y de exploración de la performance retransmitida en directo». Entonces, Alberto, te estaremos mirando.
El elenco al completo, con Vicky Calavia a la derecha, se quedan ciegos con la luz del proyector, en el estreno del docu. Foto de secuenciadas.
Esta es una de las preguntas a las que da respuesta el documental ‘The melting point’, dirigido por Adrián San Román. El trabajo, que surge como proyecto de final de master del dire, ha ganado el premio Prisma a la divulgación científica y explica la evolución que están teniendo tres glaciares pirenaicos, Ossoue, Maladeta y Aneto.
Imágenes espectaculares de los Pirineos. ¡Ojalá hacer CHAS y aparecer allí! (Fotograma ‘The melting point’)
“Cursé un master de reportaje documental transmedia en la Universidad Carlos III y el proyecto final era hacer un reportaje documental”, explica San Román a Secuenciadas. “Empezó siendo un proyecto muy austero”, reconoce, si bien después “se fueron apuntando amigos”, se vinieron arriba y acabaron formando un equipo de nueve personas para investigar qué está pasando a los glaciares del Pirineo.
Un exhaustivo trabajo de documentación, con libros de la colección Prames y otros aconsejados por el investigador Pierre René, y visitas a los lugares de grabación para conocer el entorno y “cuáles serían los glaciares más interesantes y más característicos para poder grabar”, llevó al realizador a elegir estos tres gigantes de la nieve y el hielo para su trabajo. Ossoue por ser uno de los que más se estudia cada año; Maladeta, por tener un amplio recorrido histórico en cifras; y Aneto, por ser el único que dispone de una estación meteorológica que mide su temperatura y, además, el más grande de los tres.
Aunque no era la primera vez que Adrián San Román se calzaba las botas de montaña y visitaba un glaciar, “sí era la primera vez que iba a trabajar en ellos”. Y, obviamente, es algo muy diferente. Cuando uno sube a la alta montaña, normalmente llega a la parte más alta, disfruta del logro, y regresa, porque son zonas “muy hostiles, y no es agradable quedarse ahí”. Sin embargo, si uno sube a trabajar necesitará pasar tiempo allí, “cinco o seis horas en condiciones duras, de frío, ventisca, de sol que te puede quemar la cara y la cornea, como fue mi caso por no tomar las precauciones necesarias”, relata.
Pero, ¿por qué elegir los glaciares para este trabajo? El director lo tenía claro: “siempre me ha gustado mucho la montaña, vengo de una familia muy montañera” y los glaciares reunían la espectacularidad de las imágenes de montaña con el interés que tienen como grandes indicadores de lo que el cambio climático está provocando en el planeta. “Queríamos que a nivel de divulgación científica tuviera mucho peso, además de imágenes espectaculares, y en esa conjunción encontramos los glaciares”, resume.
El equipo, durante el rodaje, a vista de pájaro, o de dron.
MESES DE PREPRODUCCIÓN
El rodaje necesitó, por tanto, de mucho entrenamiento previo. El director y los cámaras, Diego López y David Puerta, dedicaron sus fines de semana a subir a la montaña cargando con el equipo, para comprobar cómo sería grabar allí y permanecer “en esas temperaturas”. “No hicimos todo el aclimatamiento que nos hubiese gustado y de ahí algunos sustitllos que nos llevamos”, recuerda San Román, para indicar que el documental se grabó en diez días, pero la preproducción les llevó “meses y meses”. Utilizaron cámaras sony A7SII y Canon 6D y un dron Mavic Pro 2 que han dado lugar a unas imágenes alucinantes.
En media hora, ‘The melting point’ nos lleva a recorrer los tres glaciares acompañados por el presidente de la Asociación Morraine y guía de montaña, Pierre René, junto a su equipo; el co-director de Spesa Ingeniería, Eduardo Lastrada; y el investigador y divulgador científico, Javier del Valle. Y otra pregunta nos surge al verlo, ¿son los glaciares enfermos terminales? “Eduardo los llamaba así, decía que tenía la sensación de que, cuando los estudiaba, estaba estudiando enfermos terminales y eso quizás es porque Maladeta es uno de los glaciares que más rápidamente están despareciendo”, detalla, al apuntar que la inclinación y la exposición al sol están causando un retroceso “muy acelerado”.
No obstante, hay otros glaciares donde ese retroceso se ha frenado, como Infiernos, que lleva “prácticamente diez años estancado y es porque se ha quedado en la zona de umbría de la cordillera y el sol ya no le da tanto, se ha quedado en una forma residual, en la que no puede considerarse tanto glaciar, sino helero”. En todo caso, “cada glaciar es un mundo, retroceden a distintas velocidades”.
Todo esfuerzo tiene su recompensa. Javier del Valle en pleno ascenso pirenaico.
DESPEDIR A LOS GLACIARES
Este trabajo recibió el premio Prisma, “los galardones más importantes o prestigiosos de España a nivel de divulgación científica”. San Román reconoce que recibir este premio fue “un subidón” y fue entonces “la primera vez que pensamos que habíamos hecho algo que era bueno y útil, que serviría para la divulgación”.
Como bonus track, y en este caso nunca mejor dicho, el documental finaliza con una canción cedida por Jorge Drexler, ‘Despedir a los glaciares’. “Soy muy fan de Jorge Drexler y cuando escuché su canción pensé que le iba como anillo al dedo al documental”, asegura el director. Por ello, contactó con el manager del cantante, le explicó el trabajo y le envió una primera versión. El artista se quedó in love del trabajo y cedió su tema. “Fue genial contar con su canción porque, aunque está dedicada a los glaciares de Bolivia, no de los Pirineos, se ajusta muy bien a la idea final que queremos contar con el documental y es que, a pesar de que sabemos que van a desaparecer tenemos que despedirnos de ellos y de la mejor manera, que es estudiándolos”.
En los próximos meses esperamos poder ver este docu en Aragón TV y que siga su exitoso camino, una trayectoria en la que ha intentado llamar la atención sobre “el modo de relacionarnos con el medio ambiente”. El estado de los glaciares y su evolución nos debería llevar a una reflexión: “puede que a estos glaciares tengamos que darlos por perdidos, pero no podemos perder ni uno más. Tememos que empezar a frenar el calentamiento global, a estudiar cómo se comportan estos glaciares para, si vemos esos mismos síntomas en otras cordilleras, poder dar un toque de atención” y que no se pierda “ni uno más”.
Una de las impactantes conclusiones del docu ‘The melting point’
El municipio pirenaico de Ansó descubre el último domingo de agosto uno de sus mayores tesoros. Guardados y protegidos todo el año en el ropero, en el Día del Traje Ansotano los vecinos desfilan por el municipio luciendo sus vestimentas tradicionales en una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional y de la que nos habla la directora zaragozana Isabel Aparicio en su nuevo documental ‘Ansó. Rasmia, funcias y muita historia’.
Un trabajo dedicado al traje ansotano, pero narrado desde las emociones, las que sienten los ansotanos cuando visten sus trajes tradicionales, cuando recuerdan su historia y explican cómo los miman para que perduren en el tiempo.
El equipo escucha con atención las vivencias de una ansotana, mientras les muestra fotografías vistiendo el traje (Foto: Elena Rubio)
Este proyecto surge por encargo de Hacer Creativo, el centro superior de diseño donde Isabel Aparicio trabaja como profesora desde hace seis años. “Mi compañera Roberta (Bueso) presentó una documentación a una institución europea que concede subvenciones y nos la concedieron”, recuerda. Así, pasaron a formar parte del proyecto Stitch, de digitalización del patrimonio textil europeo, en el que también colaboran las universidades de Albania, Hungría y el Museo del Textil de Prato (Italia). ¡Viva lo internacional!
Cada universidad ha realizado un documental sobre un traje tradicional de su zona, han impulsado talleres de técnicas, un catálogo, una impresión en 3D de las vestimentas y se han puesto en marcha proyectos culturales sobre esos trajes. “Nosotros elegimos el de Ansó porque nos parece, de todos los de España, el más bonito, el más rico, el más significativo; tiene una variedad brutal”, subraya la dire.
Reconoce que sabía “muy poco” del traje ansotano antes de comenzar el docu y ponerse con el guión. Lo conocía como aragonesa y por sus raíces familiares, dado que su bisabuela era de Hecho, cerca de Ansó, y su abuela “estaba enamorada de la indumentaria de esa zona” y se la mostraba de pequeña cuando veían la Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar. “Son trajes preciosos, espectaculares, muy llamativos” y al trabajar en este proyecto “he descubierto una serie de matices que no conocía y ha sido una experiencia muy chula”, asegura. Vamos, que se ha quedado totalmente in love del traje ansotano por la variedad y riqueza de matices que presenta, especialmente los femeninos, relacionados con el trabajo, la religión o el momento vital de la mujer.
Dos ansotanas rememorando junto al fuego lo mucho que disfrutaron en el último Día del Traje y la odisea para encontrar novio para vestirse que no fuera su pareja
CUIDANDO ESE TESORO
“Lo más significativo que tiene Ansó respecto a su traje es que se lo siguen poniendo, en el Día del Traje” gracias al ropero que conserva 85 piezas completas de esta indumentaria. Aunque confeccionan réplicas, algunos de esos trajes tienen más de cien años “y los tienen súper bien conservados, los almidonan, los planchan, los arreglan, porque a veces se estropean”.
Un grupo de mujeres de Ansó se encarga, “por amor al arte”, de cuidar de este tesoro del que disfrutan todos una vez al año en una fiesta que comienza días antes, con el sorteo para poder vestir los trajes, y se inicia ese mismo día a las cinco y media de la madrugada, cuando comienzan a vestir a los vecinos, desde las mujeres de trabajo, que después repartirán las migas para los visitantes, hasta que se termina con los niños y las ansotanas que utilizan el traje de novia. Un traje que, por cierto, pesa bastante (unos 35 o 40 kilos) y que pueden lucir ese día si encuentran un novio que no sea el suyo propio ya que, según dice la leyenda, si la pareja se viste de novios ese día, la relación se acaba. ¡Cosas de la tradición!
“Todo el pueblo vive por y para el traje, es algo que les une mucho, es su cultura, su identidad, y la llevan allá donde van. Verles cómo se emocionan hablando del traje y cómo lo viven es una gozada”, indica Aparicio.
Las ansotanas cuidan con mimo sus trajes para conservarlos en perfecto estado (Foto: Isabel Aparicio)
EL PUEBLO, A TOPE CON EL DOCU
Pero rebobinemos. Antes de palpar estas emociones, el equipo estuvo tres meses documentándose, con Fermín Castillo (documentación) viajando a Ansó para empaparse a tope de la indumentaria tradicional ansotana. “Todo el pueblo se volcó, fueron híper generosos”, recuerda la realizadora, al apuntar que “llegamos con nuestras cámaras a grabar su traje, desde el respeto absoluto, y las mujeres nos abrieron todos los armarios del ropero, nos enseñaron todas las prendas y joyas, lo que quisimos”. Dos jóvenes del pueblo se vistieron para el documental, y otros vecinos “nos invitaron a sus casas, nos enseñaron fotos de sus bodas, de sus nietos”, rememora. Por si os lo estáis preguntando, os confirmamos que Isabel y su equipo se metieron hasta la cocina en las casas de Ansó, literalmente, para poder descubrirnos su tradición.
“Es un documental de tipo etnográfico, un trabajo en el que valoro mucho más la vivencia de las personas, cómo lo cuentan ellos, la intensidad con la que lo viven”, manifiesta. De hecho, aunque comenzaron el trabajo “con una idea más técnica”, “nos hemos dejado llevar por los testimonios y al final dura el doble de lo previsto y podría durar cuatro veces más” por la cantidad de material grabado. Inicialmente estaban previstas ocho entrevistas y han acabado con el doble y logrando la implicación de otras instituciones, como el Museo del Traje de Madrid, donde entrevistaron a una experta en indumentaria tradicional que después viajó a Ansó “para ver el traje en primera persona”.
Fueron cinco días de rodaje, cuatro sesiones en Ansó y una en Madrid, non-stop, mientras que en el verano han llevado a cabo el montaje y la música original, obra de Jesús Aparicio, una maravilla banda sonora que evoca la música popular y que compuso expresamente para este documental. El resultado es un trabajo que explica el traje ansotano desde el punto de vista institucional, de las vivencias, cómo ha influenciado el traje a historiadores, escritores, cineastas o pintores y cómo se custodia en los museos.
Uno de los protas del documental, Antonio Jesús Gorría, muestra su libro ‘El traje tradicional del valle de Ansó’, la biblia del traje ansotano
SEIS MESES INTENSOS
Han sido seis meses “intensos” de trabajo en el marco del proyecto Stitch, que comenzaron en febrero, pero que no acaban con la presentación del documental, que ya puede verse en YouTube junto a otras dos grabaciones de talleres de técnicas tradicionales de almidonado y recrebado de cuellos de camisa y de peinado de churros, que llevan las mujeres en el Día del Traje. Estos audiovisuales son solo una pieza de un proyecto más amplio, que contempla exposiciones, jornadas, desfiles.
El trabajo, con un título en ansotano que resalta su cultura, ya ha sido proyectado en Ansó, ha sido preseleccionado en Espiello, el Festival Internacional de Documental Etnográfico de Sobrarbe, y se proyectará también en Albania y Hungría, entre otros lugares. “Lo más importante de este documental es que busca difundir la indumentaria popular tradicional para que sirva de inspiración a jóvenes diseñadores que puedan crear sus nuevas colecciones basándose en la riqueza de la textura, los tejidos y los patrones que tiene”, detalla Isabel Aparicio.
Tras este trabajo sobre el traje ansotano, en enero estrenará un cortometraje en el que ha participado como realizadora y que dirige su hermano, Jorge Aparcio. Se trata de ‘Golosinas’, “una historia sencilla y tierna, en la que contamos con niños que no son actores y que ha sido un reto, pero muy bonito”, concluye.
Isabel Aparicio es licenciada en Comunicación Audiovisual y ha estudiado dirección y realización. Es directora y guionista de numerosos trabajos, como el documental ‘Ver el mundo de otra manera’, y compagina su love por el audiovisual con su trabajo como profesora en el Centro Superior de Diseño Hacer Creativo de Zaragoza.
La actual edición del ciclo ‘La Aljafería, un lugar de cine’ bien podría haber cambiado su nombre para considerarse también un lugar de danza, música y experimentación, gracias a los trabajos de los tres realizadores que han participado este año en el programa: Álvaro Mazarrasa, con el grupo zaragozano Dadá; Gala Gracia y Mercedes Gaspar.
Coordinado por la directora Vicky Calavia, cada año este ciclo permite a directores aragoneses rodar en las dependencias del palacio, de donde este año han surgido un videoclip muy gamberro y divertido, una videodanza que recrea el combate entre la luz y la oscuridad y un falso documental experimental en el que hacen cameos rostros conocidos del panorama audiovisual aragonés.
El grupo Dadá aprovechó esta oportunidad para grabar en La Aljafería el videoclip de la primera canción de su nuevo disco. Titulado ‘Estar’, “habla de lo que nos cuesta a la gente dejar estar triste a otros y de cómo queremos siempre sacarle la sonrisa”, aunque a veces sería preferible solo dejarles “estar” tranquilos, antes de que alguien saque una pistola (y no desvelamos más para no hacer spoiler porque podéis disfrutar del videoclip ¡ya en YouTube!).
“Ha sido un lujo poder rodar en este espacio, todo fueron facilidades y súper amables”, explica el director, Álvaro Mazarrasa a Secuenciadas, con motivo de la presentación de los trabajos. Dadá visitó el palacio para comprobar qué canción podría funcionar mejor en este espacio y los miembros del grupo se decidieron por ‘Estar’.
En un “yo me lo guiso, yo me lo como”, al que están acostumbrados por anteriores videoclips, se pusieron manos a la obra durante una intensiva jornada de rodaje para recrear una canción de letra “un poco moñas”, pero que encuentra su contrapunto con una historia “un poco gamberra” en pantalla.
¿Qué fue lo más difícil para ellos? “Lo más difícil fue pegar tiros en la Aljafería, aunque también ha sido lo más gozoso”, bromea Mazarrasa. No, en serio, lo complicado fue “rodar conviviendo con los visitantes”. “En algunos planos, si se abre medio milímetro el plano, veríamos a un chino haciendo fotos a un lado y a una señora de Cuenca mirando lo bonitos que son los arcos, al otro”, asegura riendo, para recalcar que “eso ha sido a nivel técnico lo más complicado”.
‘NOCHE INCANDESCENTE’
Y vosotros, ¿sois más de día o de noche? Esta batalla silenciosa y eterna se refleja en la videodanza ‘Noche incandescente’, de Gala Gracia. “Empezamos con el momento de luz, en una danza donde está solo la bailarina que hace de luz, para luego pasar a la oscuridad y después se fusionan ambas, y sería lo que en un día es el atardecer o el amanecer”, relata.
Igualmente agradecida por la oportunidad de grabar un trabajo en este espacio, Gala Gracia acudió al palacio a inspirarse y, por su historia, “pensé en fusionar la música árabe con músicas más electrónicas y alguna especie de baile”. La inspiración terminó pensando en la luz y la oscuridad como “una especie de batalla a lo largo del día”, lo que combina a la perfección con los contrastes de luces y sombras de La Aljafería.
El rodaje se prolongó durante dos jornadas de trabajo en las que “nos dieron todas las facilidades del mundo”. La directora piensa ahora en dar a conocer la videodanza en otros festivales y eventos, así como en poder compartirlo cuanto antes para que pueda disfrutarlo el público en general.
‘ALJAFERÍA, MI AMOR’
Así se titula el trabajo de la realizadora Mercedes Gaspar, que se ha decantado por una mezcla entre falso documental, videopoema y ficción para su proyecto en este ciclo, del que han surgido esta versión corta, que pudimos ver en la presentación de las obras, y también llegará una más larga y una videoinstalación. El arte y el cine, ¡siempre juntos!
“La historia cuenta una película que se hizo sobre una obra de poesía de una historia que ocurrió en La Aljafería y esa poesía se perdió porque, al parecer, tiene como una maldición”, ya de entrada si tiene una maldición nos intriga, ¿no? El trabajo también habla del confinamiento, del pensamiento de los animales respecto a la actividad humana, de los recursos naturales del planeta que no son ilimitados… “Es una visión muy abierta de varias cosas y lo que me parece interesante es que salga del formato cinematográfico o audiovisual al de la sala de arte”, subraya la realizadora.
Se trata de un trabajo muy coral en el que participan como actores Laura Contreras, Maite Sequeria y Antonio Buil, que tuvo que grabarse a sí mismo desde Ginebra; así como aparecen otros rostros conocidos, que también se autograbaron, entre ellos el de la directora del ciclo, Vicky Calavia, haciendo de sí mismos, pero interpretando un papel relacionado con la trama.
Se les suman unos coros que “recalcan cosas, contrarrestan, repiten, que son irónicos”, en un falso docu que requirió de dos días de rodaje en el palacio. “La gente fue muy amable, la única dificultad es que me gustaría tener un equipo de grabación gigante, con un montón de luces, pero lo hemos hecho de esta manera, que también es válido y bonito, más desnudo todo” y con el trabajo como directora de fotografía de Sonia Llera. Ahora, Mercedes Gaspar trabaja en la videoinstalación para llevarlo a las salas de arte, al tiempo que lo moverá también en certámenes.
Raúl “La Cofia” y José “El Dos” llevan veinte años contra viento y marea grabando discos y subiéndose a los escenarios. Están grabando su último disco y pasan bastante del reggaetón. Solo quieren hacer la música que les gusta, sin estar pendientes de las tendencias. En este gran viaje les acompañan otros amigos músicos como Kase.O, Sho-Hai o Mariano Casanova. Esta es la historia real que narra el documental ‘Cuatro puntas. Música desde abajo’ de Pablo Aragüés y está protagonizada por dos chavales del barrio de la Jota de Zaragoza. El próximo año llega a Netflix.
Raúl y Jose pasando de las tendencias
Este ¡notición!, su estreno mundial, es algo que Pablo Aragüés lleva unos meses guardando en secreto hasta a los propios Raúl y Jose, hasta que ha podido contarlo a los cuatro vientos. «No es solo un documental sobre música, que habla sobre la vida del artista, sobre la amistad de ellos dos y de cómo esa amistad se traduce en un trabajo conjunto que es hacer música», explica el director a Secuenciadas.
¿Quiénes son Raúl y Jose? Empezaron en el instituto a interesarse por la música a tope y decidieron formar un grupo, ‘Frutas y verduras’, y es que ensayaban en un local que era una antigua frutería que aún conservaba el nombre en su fachada. Hubo tantos cambios en la formación que al final, al seguir ellos dos, decidieron llamarse ‘Melancrónico’. «Me parecía que había una historia muy bonita ahí detrás. A pesar de todo, de los cambios de formación, ellos dos han seguido haciendo música. Es una forma de ser amigos y hacer música les hace ser amigos», relata Aragüés.
Pablo Aragüés los conoció a raíz de empezar a realizarles videoclips, se hicieron amigos y continuó filmando grabaciones de discos, conciertos … Pronto le surgió la idea de hacer un documental. «Llevaba varios años queriendo hacer un documental sobre ellos, pero no encontraba la manera de hacerlo, cómo enfocarlo» hasta que le llegó la inspiración en 2019. Grabaron el videoclip ‘Greatest Shits’, en el que colaboran sus coleguis Kase.O, R de Rumba y Sho-Hai. «Ahí me di cuenta de que lo que de verdad tenía que contar era su historia de amistad». Y así se lo comunicó a ellos y al día siguiente empezaron a rodar el docu.
Melancrónico en uno de sus conciertos, siempre llenan
EL PASADO SIEMPRE VUELVE
Aparecen entrevistas con amigos y familiares, la grabación de su último disco ‘Doble personalidad compartida’, trabajan ocho horas en cosas que no tienen que ver con la música y luego se van a ensayar para preparar un concierto. Todo ello aderezado con imágenes del archivo del director, que les ha seguido desde 2008, hasta grabaciones en vhs que les ha pasado el propio grupo de los años 90. «Se grababan en el local ensayando. También en algún concierto, uno en Interpeñas en 1998 en el que están tocando con Kase.O y que está liándola gordísima», dice entre risas el director.
Acabaron el rodaje en febrero de 2020 y el dire aprovechó el confinamiento para hacer la edición. Hasta que les mostró la película a los protas que quedaron en shock. «A los pocos días quedamos con Javi (Kase.O) y Sho-Hai para verlo y fue alucinante. Ellos se tiraban por el suelo del gusto porque los conocen de toda la vida».
Kase.O cuenta cómo en su adolescencia grababa a cuatro pistas las maquetas de estos chicos
Y así ya todo montadico se reunieron con Netflix que les dijo: oh yeah lo quiero para mi catálogo, y en enero formará parte de la plataforma VOD. «Lo hemos grabado en su local y lo he montado en mi casa. Entonces, que algo que ha sido tan do it yourself acabe en Netflix es una cosa que todavía me alucina«, confiesa. La productora Marta Cabrera ha trabajado también en el rodaje y sobre todo se ha encargado de la postproducción de Netflix y de la distribución.
Y antes de su proyección international, pasará por la Filmoteca de Zaragoza este viernes, 19 de noviembre, a las 20.30 horas, con entrada libre en riguroso orden de llegada. Un estreno aragonés en el que estarán sus protagonistas. «Son producciones enteramente aragonesas, que nacen aquí, se ruedan aquí, se producen desde aquí, se postproducen desde aquí, el equipo es de aquí y el trabajo es de aquí», recalca el dire. Próximamente se podrá ver también en Aragón TV.
Pablo Aragüés, que tiene a sus espaldas películas de ficción como ‘Vigilo el camino’ (2013) o ‘Novatos’ (2015), acaba de finalizar el rodaje de ‘Para entrar a vivir’, con Bárbara Goenaga y Borja Otxoa. Se trata de una peli de terror en la que una pareja encuentra el piso ideal, pero el piso ideal tiene truco. Ahora se encuentran en fase de postproducción y se estrenará la primavera que viene.
La directora zaragozana Pilar Palomero ha iniciado este mes de octubre el rodaje de su segundo largometraje, ‘La Maternal’. Tras el éxito de ‘Las niñas’, la cineasta rueda su nueva historia en los parajes de los Monegros y también en el entorno de Barcelona.
La directora, Pilar Palomero, en el rodaje de ‘La Maternal’, su próximo exitazo en pantalla (Fotografía: Comarca de Los Monegros)
¿Y de qué va la peli? Cuenta la historia de Carla, una adolescente que vive en riesgo de exclusión y llega embarazada a un centro de acogida para madres adolescentes. Tiene una relación muy difícil, casi tóxica, con su madre. Podría parecer un dramón, pero en realidad el filme destacará la fortaleza, la valentía y la superación de los personajes, sin evitar temas peliagudos como la incomunicación, el miedo o el abandono.
El guión de esta película surgió del programa de Residencias de la Academia de Cine y la cinta es una producción de Inicia Films y Bteam Prods, con los que Palomero ya trabajó en su primer largo, ¡un equipo que funciona!
La actriz Ángela Cervantes (‘Chavalas’) interpreta a esta madre tan complicada. Como también ocurrió en ‘Las niñas’, la directora ha apostado por trabajar con actrices no profesionales. Para la prota, esta historia es “un reto”, pero sobre todo “un regalo”.
DOS CASTINGS
Cervantes se ganó su papel en dos castings y se ha encontrado con el reto de acercarse a una realidad que “es un poco lejana a la mía”, explica a Secuenciadas. Para adentrarse en su personaje pasó dos semanas con Pilar Palomero trabajando la improvisación, junto al actor y coach Rubén Martínez, y “saqué mucho de esos ensayos”. Y es normal, porque Palomero y Martínez son muy cracks. Además, a la hora de conocer la experiencia que viven las adolescentes que pasan por esta situación, “hemos estado trabajando con chicas que han pasado por lo mismo” y que participan en el rodaje también.
De este modo ha logrado meterse en la piel de una madre de 32 años, que quedó embarazada en su juventud, a la que “la vida no se lo ha puesto fácil, que se siente muy sola, muy juzgada por el pueblo” y que acaba a su vez con una hija embarazada, Carla, pensando cómo ha podido ocurrir.
Ángela Cervantes subraya que el rodaje, que se inició a mediados de octubre, “está siendo intenso, en el sentido de que toca temas muy dramáticos, con mucho dolor, y tienes que llegar a sitios que son complicados”. Pero también es “muy enriquecedor como actriz, porque es un regalo ponerte a hacer este personaje, contar esta historia y estar rodeada de un equipo que es muy bueno”.
De la directora, Pilar Palomero, destaca que trabaja “con mucha improvisación”, lo que aporta frescura al guión, y “te da la libertad de ser el personaje en esa situación y hacer lo que te saldría”. “Me parece muy inteligente, da mucho gusto estar cerca y aprender de ella”, asegura, agregando que le “flipó” su anterior peli, ‘Las niñas’, y participar en este proyecto como actriz es, por ello, “un regalo”. “Es mi segunda película y que me llegue en este momento es maravilloso”.
Parte del equipo de la peli preparando el rodaje (Foto: Comarca de Los Monegros)
VESTIR LOS ESTADOS DE ÁNIMO
Acompañando a la directora en este largo, después de participar también en ‘Las niñas’, se encuentran, además del zaragozano Rubén Martínez en su doble función como actor y coach, las aragonesas Arantxa Ezquerro, en vestuario, y Carmen Arbués, en maquillaje.
Mientras que en ‘Las niñas’ se trataba de recrear los años 90, “en esta ocasión Pilar hace una película contemporánea, transcurre en la actualidad y vemos diferentes mundos de diferentes niñas, contando sus historias a través de los colores y las formas, de modo que el vestuario refleje quiénes son y sus estados de ánimo» observa Ezquerro.
Para conseguirlo, se ha llevado a cabo un trabajo previo con las actrices no profesionales y Arantxa ha recurrido a un método muy especial: “quería conocerlas y nos fuimos de compras con ellas para ver su personalidad y marcarla en el vestuario”, ya que cada una tiene su gama cromática y su estilo y “quería respetar todo eso”. Vamos, en la siguiente película nos apuntamos, ¡compras y aprender a actuar es un planazo!
LA MODA DE LA CALLE
Asimismo, ha habido mucho trabajo previo con la directora y su compañera de maquillaje y para las actrices profesionales, como Ángela Cervantes, “le propusimos algunas referencias y a ella le encantó, para transmitir lo que queremos de esta madre”. En el caso del resto de adolescentes, el vestuario es un secreto que se desvela conforme avanza el rodaje, porque “no saben qué se van a poner” y se utilizan las prendas “para cambiar sus emociones y ayudarles” a transmitir.
Ezquerro nos desvela alguno de sus trucos a la hora de pensar en el vestuario: “aquí no vale con consultar una revista de moda, lo que vale es la calle, ver cómo visten porque las adolescentes transforman la moda y me interesa ver esa transformación”, a través de fotografías que realiza en las calles, “robados” para confirmar qué gusta en un momento determinado, como ahora las zapatillas blancas. “En cámara quedan mal, pero hay que introducirlo porque es una historia de ahora y ahora se llevan”, comenta.
La película transcurre “a lo largo de mucho tiempo” y presenta “mucho color” en el vestuario. “Hay un tono un poco empolvado en todo, no son colores muy subidos, pero está toda la gama de color”, aclara Ezquerro. En su caso, está feliz con este rodaje en los Monegros porque le permite estar cerca de casa y, además, “se ven los parajes aragoneses tan bonitos que tenemos”.
‘La Maternal’ descubrirá al público los paisajes monegrinos (Foto: Comarca de Los Monegros)
TRANSFORMACIONES
En el caso del maquillaje, la aragonesa Carmen Arbués lleva preparándolo desde el mes de agosto, para tener previstas las transformaciones que experimentan los personajes. “Hablando muchísimo con Pilar y con Arantxa, con quienes trabajo al unísono, mano a mano”. Su trabajo también se basa en la época actual, “pero no queríamos entrar en los clichés” y a cada personaje se le da un tono en función del carácter que desarrolle en la película. En el caso de las actrices no profesionales se ha tenido en cuenta su propia personalidad.
“Hemos hecho muchas pruebas a todos los personajes y cuando están actuando notas que con el maquillaje, el vestuario, la luz, se van transformando un poco y esos personajes que en las pruebas son un poco fríos, cambian”, relata, destacando que en el caso de las actrices no profesionales “ha sido muy divertido, hemos aprendido a conocer a estas chicas”.
El objetivo de su labor es transmitir una historia “con mucha esperanza”. “Es una niña que es madre soltera a los 14, que no tiene la educación necesaria ni ha nacido en el sitio adecuado, pero queremos transmitir un mensaje de esperanza”, afirma.
Arbués reside desde hace 31 años en París, pero procede de Murillo de Gállego (Zaragoza). Trabaja “muy poquito” en España, pero cuando le toca, lo hace “con gusto, sobre todo aquí en Aragón y con Pilar, que me encanta su cine y lo que transmite”. El rodaje está siendo “genial” para ella, porque participa en un proyecto que le apasiona, “con un equipo estupendo, con amigos, y estoy un poco con mi familia, ya que los fines de semana me voy a mi pueblo”. “En los Monegros nos han recibido como reyes, nos lo pasamos muy bien, nos gusta como está quedando, y ese es el mayor premio”, concluye.