El cine aragonés vivió este sábado 14 de marzo un hito emocionante en el Festival Internacional de Documental Etnográfico de Sobrarbe. El estreno mundial de ‘Con la tierra en los pies’, el nuevo trabajo de Fernando Vera. Un momento muy especial para el director: «Fue muy emocionante tanto la proyección como el coloquio después, las cosas que nos contaron. Están hablando sobre su tierra, sobre los dificultades que han pasado y la desaparición de pueblos», relata Vera. El palacio de congresos de Boltaña (Huesca) tuvo un llenazo absoluto. ¡Toma ya!
Fernado Vera le dicta a Leticia Pascual la escena que van a rodar
La historia del documental presenta dos caminos que se cruzaron en 1930, el del lingüista alemán Rudolf Wilmes y el de un territorio que estaba a punto de cambiar su forma de vida, el Valle de Vió. Para contarla han recurrido a escenas de ficción y a entrevistas con habitantes de la zona. Fernando Vera descubrió esta historia a través de Rafael Latre. «Es un entusiasta de la etnografía y en su libro ‘Nerín, memorias compartidas’ recoge la tradición oral del pueblo de Nerín y de otros pueblos de la comarca del Sobrarbe». El ahora productor ejecutivo quería dar el paso al audiovisual y contactó con Fernando Vera para la realización de un documental.
Durante la documentación, leyendo y realizando entrevistas previas a los vecinos, apareció un artículo de Óscar Latas que trataba sobre sobre Rudolf Vilmes, un lingüista que había estado en la zona en 1930. «Para mí era como como muy jugoso. Me permitía tener un personaje que hilara de alguna forma toda la historia del valle», señala Vera. Así que vio la oportunidad de abordar un proyecto más grande y realizar también escenas ficcionadas para algunos pasajes de la historia.
Como si estuviéramos en El ministerio del tiempo los personajes del presente y del pasado conviven en un mismo espacio. «Hay momentos en los que un personaje del presente da su testimonio y mira a los personajes del pasado, pero esos personajes del pasado no le pueden ver a él», relata. El espectador pasa del género documental a la ficción, sin salirse del relato. «No quería que la gente percibiera una cosa separada, quería que hubiera fluidez entre las dos partes. Que el paso de uno a otro fuera más orgánico».
La película cuenta con un elenco encabezado por Christian Stamm en el papel de Rudolf Wilmes , Isabelle Stoffel como Eike Wilmes. Las actrices Carla Chiorazzo, Ibone Becana, Leticia Pascual e Itziar Aizpuru dan vida al mismo personaje, en distintos momentos de su vida, Carmen, una niña que conoce a Wilmes en el año que visita el valle. Javier Aranda y Natividad Orozco interpretan al padre y la madre de Carmen. Un reparto de lujo para esta ficción.
Itziar Aizpuru dándolo todo en el rodaje
RODAJE EN ZARAGOZA, SÁSTAGO Y EL VALLE DE VIÓ
El rodaje estuvo también dividido en el tiempo. Para la ficción el dire contó con un equipo más amplio, que se trasladó al Pirineo aragonés.«Es un equipo vasco-madrileño-aragonés», resalta Fernando Vera. «El rodaje fue un regalo. El sitio es espectacular y la gente estaba súper a gusto. Nos trataron súper bien». Tanto es así, que algunos miembros del equipo han vuelto al valle. Esta vez a disfrutar de las vistas y las excursiones, sin rodaje de por medio. Al año hubo otro rodaje, con equipo menor, para recoger los testimonios de los vecinos.
El compositor oscense Juanjo Javierre realiza la BSO del documental. Un miembro del equipo que repite con Vera. «Me gusta mucho trabajar con él. Además, Juanjo me habló del grupo Isella, dos chicas que cantan aragonés, y pusieron su música a los créditos finales. Me encantan”, destaca el director.
Tras varios años de trabajo, ‘Con la tierra en los pies’ ha podido verse por primera vez en el Festival Internacional de Documental Etnográfico de Sobrarbe, en Boltaña, dentro de la Sección Pirineos. Ha tenido una acogida muy grata que ha superado las expectativas del equipo. «Para nosotros era muy importante hacer la presentación dentro de la comarca del Sobrarbe. Espiello es un festival con solera, es una maravilla como trabajan y el grupo de gente que tienen». La película tendrá su estreno en cines el 17 de abril. «Ha sido mucho tiempo, pero se han implicado muchísimas personas. No ha habido ninguna institución a la que hayamos acudido, que no nos haya ayudado. Nos sentimos super agradecidos y tenemos muchas ganas de que la gente lo vea».
Especializado en el documental etnográfico desde 1979, Eugenio Monesma continúa, cámara en mano, mostrando los oficios perdidos, fiestas, tradiciones, leyendas, la gastronomía tradicional y las costumbres y rituales de nuestra historia. Tiene un archivo de los más importantes de España, con más de tres mil documentales etnográficos y compite con ‘Cuéntame cómo paso’ con uno de los programas más longevos de la televisión ‘Fogones tradicionales’, de Canal Cocina, que lleva 22 temporadas. Lo suyo fue amor a primera vista, desde que se fue de trashumancia con un pastor con solo 18 años y comenzó a grabar con una Super 8 para el Instituto Aragonés de Antropología. Charlamos con Eugenio Monesma, para que nos haga una breve sinopsis de todas las temporadas de su vida profesional.
Eugenio Monesma, previusly…
¿Cómo recibes el premio Simón de honor de este año de los Premios Simón del Cine Aragonés?
Con una gran satisfacción, llevando más de 40 años en la producción audiovisual, es un honor para mí que los profesionales, entre los que también hay bastante joven, hayan pensado en mí para darme este premio. Lo recibiré con mucha alegría y muy contento.
¿Cómo empezaste en el mundo audiovisual?
Empecé en el año 79 realizando varios cortos vinculados a temas pacifistas, antibelicistas… Algunos de ellos eran cortos de animación como fue ‘Jaque de Reyes’ (1980) que era sobre un tablero de ajedrez. Daba a entender cómo se organizaban las guerras y sus consecuencias. Cómo morían todos los peones y los reyes celebraban la fiesta sobre la sangre de los peones. Ese documental a mí me dio bastantes premios y seguí haciendo algunos de esa temática y también con animación, con dibujos animados o muñecos de plastilina.
En el año 81 me vinculé al Instituto Aragonés de Antropología, con Ángel Gari y Manuel Benito, y ya surgió la necesidad de recoger todas aquellas tradiciones, viejos oficios, rituales, que se estaban perdiendo. Empecé a hacer documentales en Super 8, sobre herreros, carboneros, alfareros, aquellos oficios que en ese momento se estaban perdiendo. Hasta el año 83 que hice la peli de ‘Navateros’, que fue la que me abrió todo un mundo de posibilidades dentro de lo que era el cine etnográfico en España.
Monesma, temporada 31, grabando ‘Maderas en el Pirineo’ (2010), estrenado en Espiello, fuera de concurso
¿Por qué has centrado tu trabajo en el documental etnográfico?
Tenía bastante vocación por el tema de nuestros pueblos y las raíces populares. Ya con 18 años me fui con un pastor a la Sierra de Guara, justo en las fiestas de San Lorenzo de Huesca, a pasar una semana y a conocer el mundo pastoril. Cuando me meto en el Instituto veo que se estaban perdiendo muchos oficios y algunos rituales. Principalmente los oficios, me interesaban todos los oficios o que estaban a punto de desaparecer o que habían desaparecido ya. En el caso de que hubieran desaparecido, me ponía en contacto con la gente que había practicado ese oficio, por ejemplo en San Juan de Plan el cáñamo o Hilario Artigas con una carbonera o una calera etc. Les proponía conseguir la financiación para que ellos pudieran cultivar, por ejemplo, un campo de cáñamo y hacer todo el proceso, desde la siembra, hasta convertir esas fibras en unos tejidos. Eso era lo que en un principio me motivaba bastante, esto es como el que se colecciona cerámicas, monedas… este oficio me falta, pues hay que conseguirlo. Ahora creo que tengo más de mil oficios recogidos por toda España.
¿Alguna vez te ha tentado dirigir ficción?
No no, nunca. Bueno, hice un corto en el año 82 que lo titulé ‘Caputelos y Montescos’. Formaba parte del grupo de teatro la Tartana de aquí de Huesca y con los compañeros de la Tartana, los amigos del Instituto Ramón y Cajal y algunos otros amigos montamos ahí una parodia muy extraña, pero nunca me ha apetecido dirigir ficción.
Has realizado más de 3.200 documentales, que es una pasada. ¿Si tuvieras que nombrarnos tres trabajos cuáles serían y qué destacarías de ellos?
Una historia muy bonita es que estábamos grabando con el equipo en Quintanal de la Sierra en Burgos y una tarde que no teníamos nada que hacer nos dicen, pues aquí en el pueblo hay un taller de carretería que está idéntico, como si lo hubieran dejado de trabajar esta tarde. Fuimos a verlo y nos dijeron “si quieres os hacemos un carro” y les dije “con que me hagan una rueda vale, porque es un trabajo doble de carpintero y herrero y con mucha precisión”. Hicieron la rueda, le mandamos el vídeo para que lo vieran y se quedaron tan contentos que dijeron “venga, vamos a hacer el carro entero”.
Ahora recientemente he estado acabando el guion de un documental que estoy haciendo con el Gobierno de Navarra, ‘Contrabando y evasión en el Pirineo navarro’, en el que he recogido testimonios de contrabandistas de los valles de Salazar y Aezkoa . Contrabandistas que estuvieron hasta hace 18 años y también sobre la evasión de los judíos en Francia cuando la Segunda Guerra Mundial o los maquis después, en la lucha y la resistencia contra Franco. Eran los que pasaban a todas estas gentes mediante redes de paso que ya tenían formadas, clandestinas, para evadir tanto para un lado como para otro.
He hecho varias cabañeras, pero la última fue hace dos años, que bajé andando con los ganaderos desde el Pirineo navarro hasta las Bárdenas, durante 8 días. Fruto de esa convivencia con los pastores, hice un documental de 90 minutos bastante interesante y que lo tengo subido en el canal de YouTube.
Eugenio Monesma, con 18 años, cambia el Tubo de Huesca por una ruta pastoril
En 2020, creaste un canal de YouTube en el que empezaste a subir tus documentales y con él, has alcanzado más de 625.000 suscriptores y más de 165 millones de visualizaciones. ¿Por qué crees que ha tenido tanto éxito?
Lo manejan más mis hijos porque yo estas cosas tecnológicas me desbordan. Es curioso porque cuando lo pusimos, yo no pensaba que le fuera a interesar a tanta gente y pensaba que el público sería gente mayor, sin embargo lo que nos está sorprendiendo es que la franja de edad ronda entre los 25 y los 40 años, la mayoría es gente joven. Por la mañana contesto a todos los comentarios porque para mí es una satisfacción que todavía la gente aprecie estos valores de los campesinos.
Llevas más de 40 años haciendo cine. ¿Cómo has vivido la evolución tecnológica a la hora de grabar, editar, capturar sonido… ?
Es que estamos hablando del año 79 que empecé a grabar en Super 8, la calidad era bastante regular, mala. Luego grabé cinco documentales etnográficos en 16 mm que los vendí a Televisión Española y era la calidad mínima que exigían.
Luego ya pasé al Umatic, que había que ir dos personas, una llevaba la mochila con la grabadora y otra con la cámara al hombro, con eso hice mi primera trashumancia. Comparado con ahora que puedes ir perfectamente con una cámara pequeñísima y que no pesa, con muy pocas baterías y con unas memorias que te caben a lo mejor 4 o 5 horas. Antes una tarjeta te duraba 20 minutos, las baterías pesaban un montón y había que pensar en que había que cargar las baterías.
Luego ya la Betacam SP, que era ya más manejable y luego ya a lo digital, a la cámara digital, con memoria, sin cita y eso es una maravilla. Luego tengo una serie en canal cocina, que llevo 22 años con ella y la grabó yo toda, recorro los pueblos de España, está ya todo preparado, pero yo me ilumino, yo tomo el sonido, yo grabo, voy solo, no llevo a nadie.
Así que ¿también te pones detrás de la cámara?
Además es que disfruto. Hubo unos años entre finales de los 90 hasta el 2010 que prácticamente no tocaba la cámara para nada, porque estaba dirigiendo tres equipo de producción, grabando por toda España, tres mesas de edición, tres ayudantes elaborando los guiones y demás. Éramos un equipo de 20 personas y yo tenía que estar dedicándome a eso. Ahora estoy disfrutando porque me cojo la cámara y me voy a grabar.
Eugenio Monesma editando con Betacam ¡Viva lo analógico!
Del audiovisual aragonés, ¿a quién sigue Eugenio Monesma?
No veo la tele casi, porque mi mundo va sobre el tema de investigación de piedras rituales y piedras funcionales, hoy mismo he estado en el monte viendo piedras rituales que estoy estudiando. Ya prácticamente me desvinculo hace tiempo del mundo audiovisual, no he seguido a nadie en particular. Se que hay gente muy buena, pero no veo prácticamente televisión ni cine. Veo un poco el informativo y luego me pongo a leer porque normalmente llevo varios temas en marcha.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Ahora mismo estoy terminando el documental ‘Contrabando y evasión en el Pirineo Navarro’, que lo estrenarán en la Filmoteca de Pamplona en septiembre u octubre. He comenzado a grabar el del Bocal de Tudela, la casa de compuertas y todo el poblado que hubo allí en Torlo y el palacio que construyó Carlos V donde arranca el Canal Imperial de Aragón. Y por supuesto los ‘Fogones Tradicionales’ de Canal Cocina. Ahora he estado 15 días por toda la parte de Andalucía, Extremadura y Zamora grabando 18 capítulos y luego en septiembre tengo que ir a grabar a Elche y Galicia. Es el programa más longevo que hay de cocina en una misma cadena.
Eugenio Monema celebrando la navidad con uno de sus programas favoritos, ‘Fogones tradicionales’ de Canal Cocina
Para conocer algunos de sus trabajos podéis visitar su canal de YouTube. Si sois más exigentes y os gusta disfrutar del cine en pantalla grande, acercaros a la Filmoteca de Zaragoza el 17 y 23 de junio, donde se proyectarán a las 20:00 horas sus docus ‘Homenaje a Hilario Artigas y su familia’ y ‘La cañada de los Roncaleses’. El 25 de junio recogerá el Simón de Honor de los Premios Simón del Cine aragonés en su ciudad natal, Huesca, en el Palacio de Congresos.