«Las mujeres o estamos todo el rato diciendo somos o te dicen que no eres nada»

«Las mujeres o estamos todo el rato diciendo somos o te dicen que no eres nada»

Tiempo de lectura: 4 minutos

Reconoce que en los últimos años solo lee poesía y obras escritas por mujeres, como una manera de reivindicarlas en un mundo en muchos casos escrito por hombres. Entre obras de arte en el IAACC Pablo Serrano, un lugar que conoce a la perfección, secuenciamos a la actriz María José Moreno (Daroca, Zaragoza).

¿Cómo comenzó tu pasión por la actuación?

De pequeña tenía unas vecinas, que eran dos hermanas, nos comprábamos ‘El Pulgarcito’ (periódico infantil con cuentos y entretenimientos) y todas las semanas les dirigía. Quise hacer teatro, empecé con 14 años, fui al Teatro Español Universitario (TEU), después al Teatro de Cámara y, cuando lo prohibieron, montamos una compañía la misma gente.

¿Qué te ha aportado el teatro? ¿qué ha sido en tu vida?

El teatro ha sido una verdadera escuela de vida, para mí ha sido un laboratorio de emociones. Siempre he sido una persona tremendamente tímida, y sigo siéndolo, pero el teatro me ha ayudado mucho a vivir. 

MARIA JOSÉ MORENO SECUENCIADAS LA MUJER QUE SOÑABA CON NÚMEROS ANDREA CASAMAYOR AUDIOVISUAL ARAGONÉS

¿Cómo ha sido tu experiencia en cine y televisión?

Comencé enseguida a hacer cortos, en el año 1966, cuando eran mudos. El trabajo ‘Sor felicidad’, de Alejo Lorén; obras de Pomarón. En los 80 hice la película ‘El aire de un crimen’, en la que tenía un papel estupendísimo; en la tele he hecho pequeños papeles en series como ‘Hospital Central’, ‘Grupo 2 Homicidios’. 

Pero han sido en series de gran éxito

Es un gusto hacer esos papeles. Con ‘El aire de un crimen’ fuimos al festival de San Sebastián.

¿En el teatro uno tiene la sensación de salir desnudo?

Nunca vas desnudo, no puedes ir improvisando. Hay que tener un respeto tremendo, primero por la gente que va a verte, que está pagando el dinero que ha ganado con su sudor y luego pierde su tiempo en ello. A alguien que te da todo eso tienes que tenerle un gran respeto. También a tus compañeros que se están dejando la piel igual que tú. En el cine, como no tienes el mando, te consideras un poco menos responsable, no sabes lo que estás haciendo en ese momento, pero lo del teatro es fantástico porque cada día estás sometido a lo que sea, a un error, a un hallazgo, a un descubrimiento del otro. Es fantástico. 

MARIA JOSÉ MORENO SECUENCIADAS LA MUJER QUE SOÑABA CON NÚMEROS ANDREA CASAMAYOR AUDIOVISUAL ARAGONÉS

¿Cuál ha sido tu último trabajo en el mundo de la actuación?

Junto a la pintora Pilar Catalán, en el IAACC Pablo Serrano. Ella quería hacer algo con las mujeres en la historia que han sido declaradas locas porque tenían una personalidad y un poder social, a veces ganado a pulso y a veces por herencia, que molestaba y declararlas locas era la mejor manera para que estuvieran recluidas durante años. Pensamos en realizar una pieza para un museo y se representó dos días en la sala 4 del IAACC.

¿Cómo ves el cambio experimentado por la mujer en el sector del audiovisual? ¿Hay que pelear mucho?

Lamentablemente hay que pelear todo el rato, no se puede bajar la guardia ni un instante, porque socialmente la mujer no tiene contexto, no tiene historia, o estás todo el rato diciendo somos, somos, o te descuidas y te dicen que no eres nada. Hay que estar todo el rato picando piedra y eso hace que para nosotras sea más complicado, que el 80 por ciento del esfuerzo se vaya en eso. La lucha es permanente

Para elegir o rechazar un papel, ¿por qué te decantas?

En la mayor parte de los sitios donde he trabajado es con gente que conozco y que quiero, donde me apetece. Me encanta trabajar con alguien a quien le guste trabajar conmigo y que el proyecto tenga interés para mí, que quiera decir algo en lo que estoy implicada o estoy de acuerdo.

La Academia del Cine Aragonés te concedió en 2017 el Simón de Honor

Siempre pienso que cuando te dan una mención o un premio siempre hay un 80 por ciento de cariño, entonces es la bomba. Fue muy emotivo, aunque mi discurso a algunos directores generales no les gustó nada.

MARIA JOSÉ MORENO SECUENCIADAS LA MUJER QUE SOÑABA CON NÚMEROS ANDREA CASAMAYOR AUDIOVISUAL ARAGONÉS

¿En qué situación se encuentra el audiovisual aragonés? ¿Necesita más apoyo institucional?

Al principio, cuando se propuso lo de las cuotas de participación femenina en distintos ámbitos, yo discutía con una amiga que defendía la cuota porque si no las mujeres no entrábamos a ningún sitio y tenía razón. En esto es igual, la cuota, o no llegaremos nunca. La cuota de dinero, de interés, de reivindicar el sector por parte de los poderes públicos, porque en muchos sitios se hace y nos pasan por delante. Aquí hay menos industria, pero hay gente fantástica. 

Un papel que te hubiera gustado interpretar

Me apetece hacer cualquier cosa que se vaya a hacer, prefiero hacer todo lo que se me pone por delante.

MARIA JOSÉ MORENO SECUENCIADAS LA MUJER QUE SOÑABA CON NÚMEROS ANDREA CASAMAYOR AUDIOVISUAL ARAGONÉS

¿Dónde te podremos ver próximamente?

Tengo un par de cortos en proyecto, uno con un papel cortito y otro muy divertido, una locura total que me apetece mucho que salga. También saldré en la producción ‘La mujer que soñaba con números’, de Sintregua Comunicación, sobre la primera matemática que publicó un libro, María Andresa Casamayor. Ella escribió un libro para enseñar a su padre, que era comerciante, y a sus amigos a hacer las cuentas, para que las hicieran bien y no les engañasen. Hizo una publicación útil y eso que ella era una matemática brillantísima, que podría publicar cualquier cosa.

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«Soy actor de vocación, lo llevo dentro»

«Soy actor de vocación, lo llevo dentro»

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Nos encontramos con Antonio Magén en una cafetería nada céntrica de la ciudad y le robamos más tiempo del decorosamente permitido para cualquier entrevista. Pero, para quien no lo sepa, Antonio es un hombre paciente y muy profesional, que atiende todos nuestros requerimientos sin rechistar y siempre con una sonrisa. Y no, no estábamos amenazando a Antonio con un arma blanca para ello. Solo con nuestra cámara, la grabadora y el bolígrafo afilado.

Antonio es un actor muy polifacético. Cine, series, cortos, teatro, doblaje, formador, modelo. Hablamos con él tras el estreno de su último corto, ‘La virgen pálida’, que dirige Sergio Montes y que protagoniza junto a Ibone Becana.

 Antonio, haces cine, teatro, televisión. Eres un todoterreno, pero ¿qué registro prefieres?

El teatro es lo que más nos aporta a la mayoría de los actores. Ahora estoy trabajando en cine y es un registro que me gusta mucho, que me hace crear, pero no es lo mismo que el teatro, que es directo, o la televisión, que es muy rápida. Llevo desde los once años trabajando, más de cuarenta años de profesión y también he hecho doblaje.

¿Siempre supiste que querías ser actor?

Sí. Cuando era niño en la terraza de mi casa creaba escenografías, el guión, ponía telones y daba premios —bromea—. Soy actor de vocación, aunque luego me he preparado con clases, me he ido reciclando y aprendiendo, pero lo llevo dentro.  

¿Qué te atrae de un papel y qué sopesas a la hora de implicarte en un proyecto?

Valoro la persona que me lo ofrece, si voy a estar a gusto trabajando. Si no disfruto haciéndolo y estoy sufriendo me costaría mucho hacer un trabajo, pero si estoy bien todo lo demás me va a dar igual.

¿Qué papel te ha marcado más?

En teatro el que más me ha marcado es la obra ‘Tres rosas y una botella de coñac’, con textos de Edgar Allan Poe, en la que estaba hora y media en el escenario, con monólogos de 25 minutos. Cuando acababa necesitaba un momento de respiro, tras hora y media intensa. He tenido muchos papeles y cada uno me encanta y lo recuerdo, pero ese es el que más he disfrutado.

¿Cómo se lleva esa tensión de estar tan cerca del público?

En esa obra no había cuarta pared y en teatro les ves las caras y las reacciones, tienes que estar metido en tu papel para no irte. En el cine estás a la expectativa, a ver qué van a decir, pero ahí lo vives.

¿Cuáles son tus referentes en la dirección y en la actuación?

Me gusta mucho el tipo de dirección inglesa, son muy rectos preparando los personajes. Y los actores también. Muchas veces me han comparado en estilo a Jeremy Irons o Anthony Hopkins, son actores muy carismáticos, con una forma de trabajar más naturalista, lo viven, se dejan llevar y eso a la hora de trabajar también cansa más, porque están poniendo mucho de su parte. Cuando lo vives más se puede hacer técnicamente o aportando mucho de ti.

 

¿Dejas lugar a la improvisación?

En teatro soy mucho de texto, pero sí que aporto algo si en un momento dado hace falta, aunque es muy arriesgado dejarlo a la improvisación y si trabajas con un compañero no puedes, porque lo vuelves loco. Hay que saberse el texto y trabajarlo, aunque cada día pueda salir distinto.

¿Con quién te gustaría trabajar?

Me identifico más con la gente joven, me aportan más y cojo las cosas muy rápido, ahora hay muchos directores muy buenos. Con Daniel Calparsoro y Santiago Segura me gustaría trabajar.

¿Qué papel te hubiera gustado interpretar?

Me apetecería interpretar un papel de mujer, pero no hacer una parodia de una mujer, sino un estilo a ‘Mi querida señorita’ o ‘Un hombre llamado flor de otoño’, de José Sacristán o José Luis López Vázquez, pero dando un toque complicado y siendo tú, sacando la feminidad de una mujer. Creo que será un reto próximo que posiblemente lo haga.

¿Qué importancia le das a la dirección de actores?

Toda, tienes que estar bien dirigido. Es muy importante la labor de dirección y que el director tenga muy claro qué es lo que quiere y luego el actor le aporta al personaje. Yo, además, me dejo dirigir y doy ideas, pero me gusta que haya una dirección, que sepamos todos a dónde vamos.

¿Cómo ves el momento que vive el audiovisual aragonés?

Lo estoy viendo genial. Hay proyectos muy buenos, pero este año lo veo un pelín parado, aunque yo estoy haciendo cosas. También es un mundo difícil y complicado, pero hay mucho futuro y gente muy buena en dirección, en cámaras, y creo que se puede llegar a lograr que se cree un mundo aquí del audiovisual. Pero hay que lograr que la gente se quede aquí.

¿Habría alguna forma de fomentar que el talento se quede aquí?

Si haces un largo, no recurrir a que todo el equipo sea de fuera, aquí hay actores también, no nos vayamos a Madrid, porque allí ya tienen su campo y los que estamos aquí tenemos que salir.

 

 

Cuéntanos alguna faceta tuya menos conocida.

Hice doblaje, fui profesor de doblaje también. Doy clases de interpretación y estoy dirigiendo una obra de teatro. También he hecho radio, relatos, he sido modelo.

Como formador, ¿con qué alumnos trabajas?

Ahora estoy con mayores, con jubilados, pero que tienen una ilusión tremenda. Están metidos en proyectos de teatro, aprendiéndose los textos y hemos hecho una muestra con tres escenas e incluso algunos se atreven a cantar, son una maravilla.

¿Y tu también cantas?

Como muchos actores yo no soy cantante, soy un actor que puede manejar la voz y hacer un musical y cantar, pero yo no se cantar. Soy actor y puedo trabajar con la voz y cantar, que es complicado, porque es interpretar, cantar y cuando acabas seguir con tu personaje.

Desde pequeño querías ser actor, pero si no te encontráramos en esta profesión, ¿qué hubieras sido?

No lo he pensado, he trabajado en otras cosas, en oficinas, he sido administrativo, electrónico, pero llevo desde crío siendo actor e insisto para conseguir hacer más cosas fuera de aquí; no tengo en mi cabeza otra profesión

¿Cuál será tu próximo trabajo?

En teatro tengo dos proyectos en el aire, una comedia y un melodrama, y en septiembre participaré en un corto de época. Será un registro distinto, con ropa de época, del siglo XVIII. Rodaremos fuera de Zaragoza, en un monasterio, en Huesca y en otras localizaciones.

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