De Calanda, a las estrellas, a la gran pantalla y al mundo. El cineasta calandino Luis Buñuel, uno de nuestros grandes referentes, no solo ha marcado y dejado su huella en la historia del cine sino que sigue más vivo que nunca a través de un desafío que lleva a atrevidos realizadores a hacer un “yo me lo guiso, yo me lo como” en 48 horas en la ciudad de Teruel

Suena tan divertido y alocado como es el festival Desafío Buñuel, un rally cinematográfico surgido hace tres años a propuesta del ‘cameraman’ Pimpi López Juderías, con el objetivo de poner en marcha una iniciativa que permitiera promover la ciudad de Teruel como escenario de cine y llevar su nombre a todo el mundo.

 

Pimpi López Juderías – Foto de Carlos Gurpegui

Vaya tela Pimpi, no pides tu ná. Está claro que no hay sueños que no se puedan cumplir y tres años después vemos que se ha consolidado esta aventura en la que se invita a varios equipos a rodar sus cortos en 48 horas, reflejando algún escenario de la ciudad y, en cada edición, con una temática predeterminada.

 “Desafío Buñuel surgió hace tres años con motivo del 800 aniversario de los Amantes de Teruel, pero era una idea que tenía en la cabeza desde hace tiempo”, ha relatado Pimpi a Secuenciadas. Tras comentársela al entonces director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Nacho Escuín, y a la Fundación Amantes, la idea tomó fuerza y acabó convertida en una primera edición dedicada al amor.

 Esa primera cita congregó a seis equipos, cinco de ellos nacionales y uno extranjero; en la segunda participaron siete, dos de ellos internacionales; y en esta tercera han competido cinco equipos, cuatro nacionales.

Antes de pisar las calles de Teruel para comenzar a rodar, todos los equipos pasan por un proceso de selección en el que deben presentar su proyecto, el guión, plan de rodaje, el equipo de profesionales que participará y su filmografía. “Este rally no se puede hacer con equipos noveles, sería imposible, porque además de un buen guión y experiencia tiene que ser factible hacer el trabajo en 48 horas”, ha señalado el director del certamen.

 

LOS TUROLENSES SON LO MÁS

 El alma de Desafío Buñuel es ser un punto de encuentro donde pasarlo bien y divertirse desarrollando una pasión: el cine. “Tratamos de llenar Teruel de cine y los turolenses se vuelcan, nos dejan negocios, casas, es increíble su implicación y esa es la clave” del éxito de este formato. Los turolenses, los que son y los que nos sentimos de allí, nos apuntamos a todo. Y aún más si nos desafían.

 En esta última edición, “los equipos han sido los mejores con diferencia de la historia” de una manera global, ha asegurado Pimpi López Juderías, para reconocer que todos los años ha habido equipos buenos, pero en este caso “tenían mucho nivel, han venido actores invitados increíbles, como Verónica Echegui” y la cita “ha dado un salto de calidad más allá de lo que pensábamos dar”.

 De hecho, el nombre de Teruel resuena “más allá de España” gracias a los equipos internacionales que han asistido al Desafío, procedentes de México, Turquía y Francia este último año, ha destacado su director, para agradecer la continua colaboración de la Fundación Amantes, “clave para el desarrollo de este proyecto”.

 Tras una primera edición dedicada al amor, la segunda se centró en el amor y el humor y desde ahora se rinde homenaje a películas de Buñuel, con ‘Los olvidados’ como eje de la tercera edición que se ha celebrado del 28 al 31 de agosto. Como cada año, el certamen prepara el material técnico necesario y abona los gastos de alojamiento y manutención de los participantes.

 

EL MEJOR

“Es una manera de que la gente vea las películas de Buñuel porque, aunque no las proyectamos nosotros, todos los participantes y el equipo las ven”. El cineasta de Calanda “es el mejor director español de todos los tiempos”, ha resaltado Pimpi, si bien sus películas no son todo lo conocidas que deberían y que se merecen.

 Por ello, ha elogiado la cinta ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’ (2019), basada en la novela gráfica de Fermín Solís y dirigida por Salvador Simó, un trabajo que “acerca a todos los públicos, de manera muy didáctica, la obra de Buñuel”. “Hay que hacer más cosas así, ponerlo en contexto, explicar su época, la sociedad del momento”, para comprender mejor su cine y, en definitiva, amarlo. Si os acercáis a las películas del calandino os prometemos que no os dejarán indiferentes y no os arrepentiréis.

 Pero volvamos a nuestro desafío. Los intrépidos realizadores “han rodado en los sitios más insospechados”, si bien todos los trabajos tienen algo en común: “el viaducto y la plaza del Torico siempre salen”, no por exigencias del guión, sino por decisión de los cineastas. 

Foto de Javier Escriche

Foto de Javier Escriche

PALMARÉS

Los participantes este año han sido los trabajos ‘Los olvidables’, de Laura Calavia; ‘El tiempo se come hasta los diamantes’, de Juan Lorenzo Loureiro; ‘Lilith a Spanish Dystopia’, de Isaak Balaguer; y ‘Capricho’, de Álvaro G. Company y Andrea Trepat. Como país invitado, Francia y el trabajo ‘Las sillas vacías’, de Pancho Almenara. Los proyectos competían por un primer premio de 4.000 euros y distinto material técnico profesional.

En todos los casos, “queremos que Teruel sea protagonista y lo es”, dado que la ciudad ha llegado a otros países gracias a estos trabajos. Como muestra, un botón: esta misma semana se ha proyectado en México una de las obras de la anterior edición “y está funcionando fenomenal, porque las localizaciones y la manera de hablar de Teruel les parecen muy exóticas”.

La propuesta ganadora del premio a mejor película ha sido ‘Los olvidables’, “una comedia hilarante, muy divertida”, ha resaltado Pimpi López Juderías. Su creadora, Laura Calavia, ha recibido también el galardón a la mejor dirección y el trabajo ha arrasado al lograr, asimismo, las distinciones en mejor montaje, para Aurora Sulli; actriz, Irene Serrano; y premio especial del público.

Equipo del cortometraje «Los olvidables» – Foto de Carlos Gurpegui

Laura Calavia e Irene Serrano – Foto de Javier Escriche

El actor Josean Bengoetxea (Los olvidables) – Foto de Javier Escriche

El galardón a mejor actor ha recaído en Jesús de Miguel, por ‘Lilith’; el premio especial ha sido para Luna Fulgencio por ‘Capricho’ y el premio María Pórtoles, para Manuel Cristóbal, productor de la peli ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’. El corto del país invitado, el trabajo ‘Las sillas vacías’, de Francia, se ha hecho con la distinción a la mejor fotografía para Pancho Almenara.

El actor Jesús de Miguel (Lilith) – Foto de Carlos Gurpegui

Manuel Cristóbal (Buñuel en el laberinto de las tortugas) – Foto de Carlos Gurpegui

AGRADECIDA

La directora zaragozana Laura Calavia ha conquistado Teruel con su propuesta ‘Los olvidables’, una comedia sobre las relaciones, el miedo al compromiso y la poca necesidad que hay de buscar culpables cuando algo no fluye.

“Es darle la vuelta al tema de que si a alguien le gusta otra persona y ésta no contesta, se buscan excusas absurdas cuando la realidad es que si no te llama es porque no quiere”, ha comentado Calavia, al indicar que en este corto se ríen de esas situaciones, pero también reflexionan “sobre las relaciones de usar y tirar”.

Calavia se embarcó en esta aventura hace un año junto a la coguionista y protagonista de ‘Los olvidables’, Irene Serrano. “Desde enero quedamos un día a la semana para escribir” y los meses de julio y agosto los han dedicado al completo a esta historia narrada a través de flashbacks.

Como ventajas de rodar en Teruel ha mencionado la proximidad de las localizaciones, casi todas exteriores, además de rodar en un bar y en un garaje. “La historia podría pasar en cualquier parte”, pero han querido hacer un guiño a la ciudad llamando a sus protagonistas Diego, Isabel y Pedro, “en un paralelismo con la historia de los Amantes”.

“Estoy súper agradecida de haber tenido esta oportunidad de rodar y de hacer el corto, porque no es nada fácil levantar un cortometraje”, ha advertido. Esperamos verlo pronto en más festivales y que llegue a nuestras pantallas, Laura.

Buñuel, Teruel y 48 horas de rodaje. El desafío detrás de las cámaras.