Sin ti no soy nada

Sin ti no soy nada

Tiempo de lectura: 10 minutos

 ¿Os habéis preguntado alguna vez qué sería del cine, la televisión o el teatro sin el vestuario que caracteriza a los personajes o las canciones que nos cuentan sus historias? Imaginemos la oscarizada Titanic sin ‘My heart will go on’, y dediquemos otro momento a pensar que Jack sí que cabía en esa tabla y que Rose igual se pasó un poco no dejándolo subir. O, en esta misma cinta, que los personajes no vistieran con trajes de la época y los hubiéramos visto en su viaje en el transatlántico con las mismas galas que utilizamos nosotros para bajar a la playa o la piscina en verano. No sería lo mismo, ¿verdad? 

Seguramente sin el trabajo de los responsables de vestuario, con Deborah Lynn a la cabeza, y de los autores de la canción original, James Horner y Will Jennings, nuestro corazón no seguiría latiendo al ver el taquillazo de James Cameron. Porque los detalles importan y son elemento fundamental para captar nuestra atención y meternos en la piel de los personajes y en su historia

Carlos Naya explicando a ‘Las Niñas’ que la canción original no será al ritmo de Chimo Bayo. Celia (Andrea Fandos) memoriza la letra enseguida, mientras el coach Rubén Martínez analiza cómo sumarse al coro en esa escena. (Foto: Carlos Naya)

Por ello, nos hemos conmovido al escuchar la canción ‘Lunas de papel’, de Carlos Naya, en la película ‘Las Niñas’, de Pilar Palomero, y nos hemos metido de lleno en la historia y en nuestros recuerdos gracias al trabajo en vestuario de Arantxa Ezquerro. Ambos nos ayudan a viajar a los 90 y a sentir, de nuevo, cómo es el paso que todos hacemos de nuestra niñez a la juventud, un trabajo que les ha valido a ambos la nominación en sus respectivas categorías en la próxima edición de los premios Goya, que tendrá lugar el próximo 6 de marzo. 

Una gala en la que ‘Las Niñas’ tendrá la oportunidad de arrasar en nueve categorías: mejor película; dirección novel y guión original, con la zaragozana Pilar Palomero; mejor actriz de reparto, con Natalia de Molina; dirección de fotografía, con Daniela Cajías; montaje, con Sonia Escudé; dirección artística, con Mónica Bernuy; y en canción original y diseño de vestuario, con los aragoneses Carlos Naya y Arantxa Ezquerro con quienes hemos hecho ‘match’ para conocer mejor sus trabajos. 

UN CHISPAZO 

Arantxa Ezquerro se incorporó a ‘Las Niñas’ gracias a la recomendación de uno de los productores de BTeam Pictures y por el boca oído que llevó su nombre hasta Pilar Palomero. “Nos pusieron en contacto, tomamos un primer café en Zaragoza y el chispazo fue al momento”, recuerda Arantxa. Amor a primera vista acompañado por las risas que ambas se echaron recordando cómo fueron sus (y nuestros) 90, ya sabéis: hombreras, cinturones con margaritas y corazones en la hebilla, todo bien de colorinchi… A esta primera cita tan prometedora le siguió la lectura del guión y “me atrapó, porque hay una parte de mí en ese proyecto, cuenta cosas que he vivido”, asegura a Secuenciadas. 

Arantxa Ezquerro y Pilar Palomero en un momento del rodaje, comprobando cómo quedan en cámara los uniformes del cole de monjas. (Foto: Jorge Fuembuena)

De este modo quedó enganchada por la historia, pero había que ir a lo concreto, ver cómo era la gente en 1992 y tener en cuenta que la peli presentaba un colegio de monjas, con las alumnas con uniforme, lo que a priori podría parecer que simplificaba la labor de vestuario, pero no, amigos. 

“Es un reto porque para demostrar la personalidad de cada niña solo tenía complementos o la peluquería y la paleta de colores”, aunque Pilar y la directora de fotografía “tenían muy claras algunas cosas” y fueron completando esas ideas investigando con fotografías de sus familias y amigos en aquella época y con documentales de TVE. “Fue divertido y escandaloso, porque te das cuenta de que te has hecho mayor y te acuerdas perfectamente de ese año, de las olimpiadas, de tus amigas, del verano y las fiestas”, relata, señalando que tiene recuerdos maravillosos, siendo “muy feliz”.

La forma de vestir no era la misma entonces en Zaragoza que en San Sebastián o en un pueblo de La Rioja, aunque ahora en este mundo globalizado no nos demos cuenta. Así que fueron seleccionando vestuarios y probando cosas, algunas funcionaron en cámara y otras no: “en pruebas de cámara vimos que el tamaño de las perlas que llevaban las niñas cogía mucho protagonismo y brillaban mucho”, afirma.  

Ven conmigo, Mary, que te voy a dejar look 90 casual. Arantxa trabajando concentrada con los complementos. (Foto: Jorge Fuembuena)

FASCINACIÓN EN ESTAMPADOS Y A COLOR 

Los 90 fueron una época de estampados y mezcla de colores, aunque Arantxa, con espíritu deportista, vestía mucha ropa deportiva y se quedaba alucinada cuando veía a su vecina ultragótica o a la ultrapija. Esa fascinación por el vestuario le llevó a querer estudiar moda, pero su madre se negó. De este modo, se decantó por el cine y el audiovisual y en cada proyecto de clase se dedicaba con pasión a la parte artística, dando paso a una carrera que le llevó a trabajar en producción, realización y, cuando le salió la oportunidad, a diseño de vestuario, una labor en la que trabaja con un equipo integrado por otras tres personas.  

Oye, ¿pero en qué consiste este trabajo? Arantxa nos lo explica: “lo primero es conocer lo que quiere el director; lo segundo, la documentación es fundamental para saber qué vas a contar”. Ella trabaja con paneles de referencia, nos la imaginamos en plan Grissom con la pizarra investigando un asesinato, pero en realidad son fotografías de la época que tenga que recrear y, luego, crea los figurines, los dibujos concretos de los personajes vestidos. Después solo queda lograr lo que se ha propuesto y, para ello, pelearse con el presupuesto, que suele ser ajustado, y las tallas para materializarlo. En ‘Las Niñas’ hay vestuario de segunda mano, cedido por el proyecto Arropados de Cáritas, otra parte de alquiler y mucho de cosecha propia. 

No penséis que una vez que se consigue todo eso es coser y cantar. “La última semana de preparación se hacen las pruebas de figuración y en cámara”. Arantxa es meticulosa e hizo desfilar a toda la figuración para probar sus trajes, pero ella y la responsable de peluquería, Carmen Arbués, crearon tan buen rollo que todos acabaron encantados. No obstante, todo el proceso es “como una yincana” con el tiempo y el presupuesto como principales obstáculos a sortear, pero no los únicos. 

Recordamos que las perlas quedaban demasiado vistosas en pantalla, pero a tres días de comenzar a rodar se dieron cuenta de que las camisas de los uniformes de las niñas hacían demasiado ruido con el movimiento y se notaba en el audio. “Tuvimos que buscar corriendo otras camisas para ver si sonaban o no, como locas por el Corte Inglés mirando camisas”, afirma entre risas, agregando que, además, como en la peli no hay blancos puros, sino colores rotos, después de comprarlas había que teñirlas y las horas escaseaban. Pero esto “no son dificultades, son cosas de la vida”. 

Y cuando acaba el rodaje, ¿qué pasa con el vestuario? Pues la mayor parte de las veces se lo queda la productora o, si es alquilado, se devuelve; también algunas piezas se usan como recuerdo para los actores; otros protagonistas piden por contrato poder quedarse con algo; pueden destinarse a regalos o subastarlo en mercadillos para recuperar algún fondo. 

LUNAS DE PAPEL 

Como decíamos al principio al ritmo de Celine Dion, la canción original es otro elemento esencial para cualquier proyecto audiovisual. En ‘Las Niñas’ la firma el profesor de sonido Carlos Naya, quien acompaña a Celia, la protagonista, en su principal momento emocional con el tema ‘Lunas de papel’. 

Este apasionado por la música, también realizador, mantiene amistad con Pilar Palomero desde sus años mozos, mucho antes de dedicarse al audiovisual. “Siempre compartimos proyectos que tenemos en mente, guiones, ideas, y ‘Las Niñas’ lo he seguido desde casi el comienzo, desde las primeras versiones de guión en 2017”, relata a Secuenciadas. El cambio del terreno de la amistad al profesional se produjo cuando una amiga en común le hizo llegar a Pilar Palomero una canción compuesta por Carlos. “La escuchó, algo le hizo click y me llamó para pedirme la canción de la peli. Como ya sabía a qué momento se refería, le dije que sí”, detalla. 

Carlos Naya en el estudio, durante la grabación con el coro Amici Musicae, alucinando al escuchar ‘Lunas de papel’

En un primer encuentro acordaron cómo sería la canción o, más bien, cómo no sería: nada de un tema religioso, aunque el contexto fuera un colegio de monjas; ni nada naif; un piano, un coro, algo sencillo, que fuera hermoso y bonito, que transmitiera la carga emocional del personaje. ¡Pues no pides nada, Pilar! “Desde ese punto me puse a componer y fue bastante rápido, las ideas gustaron y fue fluida la cosa”, manifiesta. 

Respecto al título y la letra de la canción, ‘Lunas de papel’, utiliza conceptos que se contraponen entre sí, porque la propia película está llena de esos contrastes, ya que el personaje de Celia se mueve entre la niñez y la adolescencia, vemos la vulnerabilidad y el empoderamiento en su madre, preocupación y esperanza en cómo Celia contempla su situación familiar. “Intenté evocar estos contrastes, la esperanza, el paraíso perdido de la infancia”, algunas veces desde el subconsciente y los recuerdos de su propia infancia, cuando era niño y pasaba a jugar con unas vecinas que cuidaban de Carlos y su hermano Ignacio. 

“Una se llamaba Chelo y en su cuarto tenía pegatinas de lunas y estrellas en el techo, fosforescentes, y al apagar la luz se veía una noche estrellada”, algo de esa dulzura se transmite en el tema principal de la película, pero sin que la letra tenga que ser explícita, sino evocativa, ya que su objetivo era crear ese contexto para la imagen en la que vemos a Celia, su cara, su mirada y el cambio que se produce en ella. “Tenía que acompañar y emocionalmente potenciar ese momento”. Las voces corresponden al coro zaragozano Amici Musicae, dirigido por Isabel Soriano, y al piano está el propio Carlos Naya que con ‘Las Niñas’ está viviendo “un sueño por formar parte del equipo humano que ha hecho está película. Es un orgullo, un episodio de mi vida que voy a recordar con mucho cariño”. 

Carlos le cuenta a Isabel Soriano aquella vez en la que subió al Moncayo y cantó ‘To the moon and back’ bajo las estrellas.

PACO, VEN A CASA

Por sus espléndidos trabajos ambos han sido nominados a los premios Goya. Arantxa se enteró de su nominación a través de un mensaje de WhatsApp de una compañera y asegura que le dio “vértigo”, pero sobre todo “una alegría brutal” y desde ese momento ha recibido innumerables muestras de cariño. 

Las mismas que están llegando a Carlos Naya, quien también está nominado a los Gaudí y que el día en que se anunciaron los candidatos a los Goya tenía que trabajar cuatro horas seguidas dando clase y, cuando su móvil comenzó a vibrar como un loco decidió ponerlo en modo avión para verlo en su descanso. “Justo un poco antes un alumno que estaba metido en redes me dijo que me habían nominado y fue un momento muy bonito porque la clase se puso a aplaudir”, asegura. Solo de pensarlo nosotras ya nos emocionamos, Carlos. A este momento le siguió “un torbellino mediático, una locura que vives con mucha alegría, con felicidad, gratitud y con un sentimiento de deuda, de alguna forma”.  

Ambos vivirán una edición de los Goya especial y pandémica, ya que la gala será online y conectarán con nominados y ganadores. Como queremos que vengan cuantos más Goyas mejor, deseamos que el equipo al completo tenga que pasar por la sede de la Academia a recoger sus cabezones. Antes, la noche del 6 de marzo, los nominados de la película podrían seguir la ceremonia reunidos en un hotel de Barcelona, si bien cumpliendo los aforos, las distancias y con la mascarilla incluida. 

Tanto Carlos como Arantxa elogian el talento y la capacidad de trabajo de Pilar Palomero. “Siempre he tenido fe absoluta en ella, pero aún así esto ha sido una locura, porque es una película tan nominada, tan vista y tan valorada”, afirma Carlos Naya, haciendo suyas las palabras de la propia Pilar: “ni en mis mejores sueños pensaba que esto podría pasar”. 

¡ENHORABUENA EQUIPO! Deseamos que los Goya se vengan con vosotros a Aragón. Carlos apoya esta idea.

CARLOS NAYA Y ARANTXA EZQUERRO 

Carlos Naya lleva en la música toda su vida y actualmente trabaja de profesor de planificación de proyectos de sonido en CPA Salduie. En este sentido, cree que la nominación no cambiará su vida laboral, sino que le supone “una motivación para hacer muchas cosas que tengo en mente, proyectos creativos audiovisuales y musicales”. 

Ahora, de hecho, se encuentra en fase de premontaje del documental ‘Isolée’, que dirige y promueve junto a su hermano Ignacio y que dedican a la figura de José María Javierre, francoespañol pero jacetano de nacimiento, el primer ciclista español que corrió el Tour de Francia, en 1909, cuando ese tipo de carreras era una aventura “casi épica”. En este trabajo reivindican su figura, desconocida, contactando con sus familiares y expertos en ciclismo. 

Por su parte, Aranxta Ezquerro, también nominada a los Gaudí y que posee dos premios Simón del Cine Aragonés, ha trabajado con buena parte de los cineastas aragoneses más reconocidos, como Miguel Ángel Lamata, que “con 24 años me ofreció hacer el vestuario de su película, le dije que no estaba preparada y me dijo que o lo hacía o no hacía nada en su peli; me dio el gran empujón” en su carrera. Ha pasado también por ‘De tu ventana a la mía’ y ‘La novia’, ambas de Paula Ortiz, y en la que se tuvo que pelear en esta última con nuestro querido cierzo. 

Ha participado también en los proyectos ‘Dantza’, de Telmo Esnal; ‘Tensión sexual no resuelta’ y ‘Nuestros amantes’, de Lamata; ha trabajado en teatro, montajes de óperas clásicas, y en televisión, en la serie para Movistar ‘Justo antes de Cristo’, una comedia ambientada en Roma y que dirige Pepón Montero, Borja Cobeaga y Nacho Vigalondo.  

Compartir por