Leonor Bruna: Un perro andaluz es una escuela para la vida a través del cine

Leonor Bruna: Un perro andaluz es una escuela para la vida a través del cine

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Actriz, directora, guionista y fundadora y directora de la escuela de cine Un perro andaluz, la zaragozana Leonor Bruna pisó por primera vez un escenario en Suiza. Arqueóloga rebelde y viajera, siempre soñó con el séptimo arte, que ha convertido en su profesión. Asegura sentirse profeta en su tierra. Conocemos más a la polifacética Leonor Bruna y su trayectoria en este nuevo Secuenciando a.

Leonor, eres licenciada en arqueología. ¿Cómo defines la profesión?

Defino a un arqueólogo como un rebelde que se niega, de alguna manera, a creer que lo que le cuentan es cierto. El arqueólogo va buscando rascar la verdad, tener su propia interpretación y encontrar sus propias piezas. Es un inconformista, que quiere buscar su propia verdad. Yo trabajé en Bílbilis (yacimiento situado en Calatayud) durante tres campañas.

¿Cómo te inicias en el mundo de la interpretación?

De pequeña quería ser actriz y bailarina. Soñaba con encontrarme a un director que dijera: “eres la niña que estamos buscando”. Después estudié arqueología, cuando terminé los estudios la vida me llevó a Suiza, donde estuve seis años. Allí me convertí, con 26 años, en la jefa del departamento de español de la facultad de economía de una escuela universitaria.

Un día, dando clases de español, una alumna me dijo que hacía teatro amateur y que si me apetecía acompañarla. Mi primer público fue en Suiza y hablando en suizo-alemán y era bastante gracioso porque cuando hacía la obra de teatro, la gente se reía mucho porque pronunciaba mal una palabra y, cuando me lo dijeron, lo hacía con más intención. Yo quería decir “eres un tío asqueroso”, pero lo que estaba diciendo, por no pronunciarlo bien, era algo así como “la bolsa de los huevos” y la gente se partía de risa.

Esos fueron mis comienzos. Y a raíz de ahí pensé que eso era algo que quería hacer toda la vida. Lo dejé todo y me presenté a las pruebas del laboratorio William Layton, que entonces dirigía José Carlos Plaza, y para mi grandísima sorpresa, me cogieron. Así, estuve cuatro años estudiando en Madrid para ser actriz.

Mientras estudiaba me presenté a las pruebas para hacer un personaje de la serie ‘Los mundos de Yupi’ y me cogieron; estuve un año grabando. Estando en Madrid, vinieron unos productores que buscaban a una actriz española que hablara alemán para presentar un programa (‘Viva España’) sobre las Olimpiadas de 1992 y me contrataron. Mi vida cambió de nuevo a nivel personal y fui a vivir a Alemania. Me fui para ocho meses, pero por amor me quedé 13 años.

Trabajando allí (Alemania) como actriz empecé a escribir y me presenté a las pruebas de la escuela de cine de Berlín, donde estuve dos años estudiando guion. Cuando terminamos los estudios, premiaron a dos alumnos por lo que habíamos escrito y el premio consistía en producirnos una película. Pero yo acababa de tener a mi hijo y decidimos regresar a España.

¿Cuál de los papeles que has interpretado recuerdas con más cariño?

Recuerdo con muchísimo cariño una obra de teatro que hice en Alemania, ‘Wir werden gut sein’, basada en la obra ‘La oración’, de Fernando Arrabal (y dirigida por Javier Andrade), que hice en Munich y que fue un reto, porque era teatro en alemán.

¿Tuvo que ser todo un reto comenzar a actuar en otro idioma?

Sí, la verdad es que es complicado y es un reto doble. La primera obra que hice fue en suizo-alemán.

Retomemos tu faceta como guionista. ¿Hay un momento en el que te das cuenta de que te gusta escribir o siempre estaba ahí?

Escribir es algo que siempre me ha gustado, que siempre estaba ahí, y en un momento de mi carrera es cuando empiezo a pensar “pues quiero también dedicarme a esto”. Una amiga me dijo: “¿no te acuerdas que escribías poesía? Y sinceramente no me acordaba. De hecho, cuando empecé a escribir siempre bromeaba diciendo que salvo la lista de la compra no había escrito nada nunca.

Berlín es la ciudad donde más creativa he estado en mi vida. Allí estudié como guionista, allí tuve a mi hijo, también una creación, y escribí mis primeros guiones, fue como un subidón de creatividad. Siempre he sido muy curiosa, he tenido muchos intereses y siempre me he subido al tren que ha pasado por delante. He sido muy atrevida o muy inconsciente; yo creo que atrevida.

Y de sus trabajos como guionista, ¿cuáles destacarías?

‘Pasionaria’, claro. Fue mi primer guion, fruto de un ejercicio de clase en la escuela de cine en Berlín. El reto era que teníamos que escribir una historia que contara un conflicto individual en un conflicto colectivo. Se me ocurrió que fuera la decisión de abortar o no abortar en un contexto colectivo como eran los últimos días de la vida de Franco.

Luego dirigiste también esta historia como cortometraje.

Una vez que tienes la historia te ves como capacitada tú en ti misma y dices: “quiero hacerlo yo». Pero aquí tenía a veintitantas personas que, encima, no conocía de nada, porque llegué a Zaragoza en 2005, en 2007 puse en marcha la escuela Un perro andaluz y ese año rodé ‘Pasionaria’, que había escrito en 1998. Cuando monté la escuela pensé que la gente aquí no me conocía, no sabía quién era y pensé en rodar el cortometraje, un poco como mi tarjeta de visita, para que la gente pudiera saber quién era.

¿Qué recorrido tuvo el corto?

Muy bueno, consiguió cuatro premios, que no son muchos, pero tuvo 40 nominaciones y en varios países. Hoy en día ‘Pasionaria’ habría tenido más premios, pero era el año 2008 y la sociedad no es la misma. Entonces el aborto era un tema, como se dice en América Latina, controversial, que despertaba mucha controversia. El tema está perfectamente vigente.

Eres la fundadora y directora de la escuela de cine Un perro andaluz. ¿Cómo surge este proyecto?

Surgió por pura necesidad. Yo me veía ya como actriz, como directora no me había lanzado todavía, pero el mundo del cine siempre me había gustado y, desde hacía años, tenía una visión muy amplia de lo que es el cine y, además, a nivel internacional.

Fue gracioso porque cuando pensé el nombre de la escuela, no se por qué, me desperté una mañana y dije: “un perro andaluz”. Y el diseñador del logo me preguntó de qué color quería el perro y, de forma inconsciente, le dije: “¿Cómo que de qué color? Verde, como yo”. Ese momento fue como una revelación.

Somos una escuela de cine para la vida, en la que enseñamos a hacer cine y analizamos mucho cine, despertando el espíritu crítico. Es una escuela para la vida, solo que a través del cine.

¿Qué se puede estudiar en la escuela?

Hay materias para niños y para adultos, con grupos desde los 9 años, hasta seniors. Se enseña todo lo relacionado con el cine: la cámara, el guion, la edición, el maquillaje, la producción…

¿Qué profesionales te acompañan en la escuela?

En este momento Álvaro Sancho; Álvaro Pérez Peirote; Álvaro Baumann; Natalia Gomara; María de Rada también ha estado de profe; Javier Millán, Jorge Yetano, Camino Ivars; Roberto Sánchez; Chusé Fernández; Pedro Andreu. Ha pasado mucha gente: Miguel Casanova; Laura Contreras; Enrique Perales; Sara Vidorreta, que estuvo de niña y después trabajando; Robert Deliman; Manu Sin y Kike Franco; Víctor Izquierdo; Guille Van Dreï; Nacho Estaregui; Vicky Calavia; Sergio Montes; Paco Gómez Luesia; Fernando Colomo…

Si a alguien le interesa la escuela, ¿dónde debe buscar información o apuntarse?

Ahora estamos en Cuarte de Huerva, tenemos página web https://www.unperroandaluz.eu, 250 cortos en nuestro canal de YouTube. Ha sido mucho trabajo y esfuerzo.

Este año va a ser muy especial porque mientras estamos en pleno periodo de captación de alumnos vamos a celebrar en una sala de Aragonia, el día 18 de septiembre, nuestro 18 cumpleaños.

Un perro andaluz lleva 18 años en activo, ¿qué balance haces?

Creo que el gran acierto ha sido ver el cine como una herramienta para aprender muchas cosas. Este curso cumplimos 18 años y es un proyecto consolidado, aunque no haya tenido apoyos institucionales se ha ido consolidando a base de esfuerzo, del buen profesorado, del trabajo, de la dedicación. Me he dejado la vida literalmente.

Se dice que nadie es profeta en su tierra, pero yo sí que siento que he sido profeta en mi tierra, que se ha reconocido el trabajo que estamos haciendo, y este es un proyecto muy valorado.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Espero que pronto comencemos un cortometraje, como directora y guionista, que estamos pensando dónde rodar.

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Una clase de interpretación en la escuela de cine Un Perro Andaluz de Zaragoza es el origen del largometraje documental ‘Personas’, una historia de inclusión social a través del arte, dirigido por la periodista y realizadora María de Rada, quien además ejerce como guionista y es la profesora de interpretación en este aula en la que ocurrían cosas tan mágicas, y majicas, que María se decidió a grabarlas para la posteridad.  

Adrián lee con atención el guión del corto mientras piensa que podría venir como actor secundario Clint Eastwood. El compañero a su lado se le da un aire, pero no domina tanto el inglés. (Foto: Personas)

El trabajo se basa en una historia real, en lo que ocurre en esta clase con unos 25 alumnos que reúne desde niñas de 7 años a personas de 67, treinta y quinceañeros y, “en medio de todo eso, también había una persona con Asperger, Adrián, una persona con síndrome de down, Paola, y otra con autismo, María”, explica María de Rada a Secuenciadas momentos antes del estreno de su docu en el Centro de Historias de la capital aragonesa, donde se podrá ver de nuevo este domingo, día 7, a las 13.00 horas. 

“Al principio fue un reto poder dar esas clases y pensar si sería capaz de hacerlas con gente tan diversa”, recuerda. Sin embargo, se formó un grupo “tan bonito, era tan mágico lo que ocurría en esas clases que pensé: aquí hay una historia que se debe contar sobre cómo fomentar la inclusión social a través del arte” o, en este caso, de la interpretación y el teatro, que tienen el poder de unir a personas tan diversas.    

Después de unos tres o cuatro meses impartiendo esta clase, y al comprobar “lo potente” que era el grupo, decidió comenzar a grabarles con el objetivo de evidenciar que «no es tan sencillo para las personas con discapacidad ser incluidas en actividades de ocio” porque en muchas ocasiones resulta difícil normalizar esa inclusión. “No estamos acostumbrados a tratar con personas con discapacidad, quería que se viera que es normal y es maravilloso”, subraya, para aclarar que el mensaje de este docu es, sencillamente, que la inclusión es posible

Los alumnos María, Adrián, Paola y Eva, metidos a tope en sus papeles. ¡Sí a los selfies! (Foto: Personas)

LECCIÓN DE VIDA 

En esta experiencia, María de Rada ha aprendido que “todos somos capacitados en algo y discapacitados en otra cosa” y de eso habla el documental, destacando también el poder que tiene el arte para facilitar la inclusión. “Al final es jugar con nuestro cuerpo, con las emociones, jugar con los demás, volver a ser niños, favorece el compañerismo, fomenta la alegría”. Vamos, que da un buen rollo muy necesario ahora mismo, tras este año pandémico que nos ha impedido muchas veces mantener esas relaciones con los demás.   

“Siempre que doy clase aprendo muchísimo de mis alumnos, más que lo que aprenden ellos”, asegura. En este caso concreto, “aprendí que tenemos mucho desconocimiento sobre las personas con discapacidad y que, al final, es más sencillo de lo que parece, que hay que normalizarlo un poco más” porque todos somos distintos.  

‘Personas’ se grabó en 2019 y, en su inicio, el realizador, fotógrafo y creativo Lorenzo Izquierdo se apuntó al proyecto como director de fotografía y responsable de edición. “Le conté la idea y se unió enseguida, de manera voluntaria y altruista desde el principio”, recuerda María. Gracias a una ayuda de Zaragoza Cultural han completado las entrevistas en estos últimos dos meses y han llevado a cabo la edición final, “que ha sido un trabajazo tela, pero estamos muy contentos”, relata. El resultado del trabajo en el aula, además de revivirlo en el docu, se puede conocer en los cortos que ruedan en estos talleres y que están disponibles en la página web de la escuela.  

María de Rada, con la mente a cien por hora pensando en su próximo audiovisual. ¡Esta mujer no para! ¡Olé! (Foto: Secuenciadas)

HISTORIAS NECESARIAS 

Tras su presentación en el Centro de Historias, con entradas agotadas en las proyecciones, la realizadora intentará “mover” el documental entre asociaciones y fundaciones que trabajan la inclusión y “sería maravilloso” poder llevar este trabajo a colegios e institutos, porque “el mensaje que se muestra es claro y necesario”. También se presentará en festivales y se organizarán nuevas proyecciones en los próximos meses, si bien lo primero será “conseguir financiación para poder distribuirlo, porque en estos momentos no tenemos”. Ya sabéis, give her the money! Para que el mensaje siga calando. 

La zaragozana María de Rada siente pasión por los temas sociales en su doble faceta como directora y periodista. “Me encantan las historias de la gente que lucha día a día”, esas historias que “casi nadie cuenta y que son muy necesarias y bonitas de contar”

Actriz y formadora, ha trabajado como guionista y reportera en varias cadenas de televisión y programas de radio y, en los últimos años, ha creado su propia productora audiovisual ‘El patio de las pinzas’, con la que ha dirigido, con este trabajo, tres largos documentales, los dos primeros dedicados a los barrios de Torrero-La Paz y la Madalena. Tras concluir ‘Personas’, se centrará ahora en su distribución, pero estamos seguras de que en su mente ya idea nuevas historias sociales que llevar a la pantalla.  

Paola alegrando el estreno de ‘Personas’, con Lorenzo Izquierdo, María de Rada, Adrián, María y la directora de Un Perro Andaluz, Leonor Bruna, partidos de la risa con su speech. (Foto: Secuenciadas)

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