Hace 47 años, Ángel Luis Saluda se dio cuenta de que la lengua que hablaban sus padres y abuelos iba a desaparecer. Así que decidió coger un cuaderno, escuchar a sus familiares y vecinos, y crear el diccionario del belsetán. Una variedad del aragonés que se habla en el valle de Bielsa y se diferencia del resto por ser la mejor conservada. El director Maxi Campo ha querido mostrar al mundo la labor de este pastor filólogo en el documental ‘21.000 palabras (Un capezuto e dos collons)’. Acaba de iniciar su distribución y ya ha ganado dos premios, Mejor Documental Internacional en el Evolution Mallorca International Film Festival y Mejor Largometraje Documental en el Festival Internacional de Cine Villa de Ledesma, en Salamanca.
‘El director maldito’ con su primer premio, junto a su protagonista
Buscando perfiles para su anterior documental ‘Raíces’, al director le pasaron cuatro líneas que describían la historia de Ángel Luis. Quedó cautivado y decidió hacer una peli dedicada a él. «Me pilló en un momento que me había estudiado la vida de María Moliner y me explotó la cabeza. Dije, no puede ser. Si esto es todavía más épico y además en mi propio valle«. El dire, que es de Ainsa, se echó a la carretera un fin de semana junto a su compañero de batallas audiovisuales, Diego Mata, y se dirigieron a la localidad del pastor, a 1.400 metros de altura: Espierba (en Bielsa, Huesca).
Sin previo aviso, se plantaron frente a Ángel Luis y sus ovejas a contarles que querían grabar su día a día para hacer un documental épico. Al principio fue escéptico, pero pronto se apuntó a la movida. «Nos hicimos un selfie», recuerda el director. «Esa esa foto para mí resume todo, porque es el mismo mismo día que lo conocimos, sin haberle dicho nada anteriormente nos subimos a la aventura».
Maxi Campo y Diego Mata el día que conocieron al héroe de su documental
A partir de ahí, con el teléfono y mala cobertura, empezaron a preparar el documental. «Me interesaba qué había detrás de alguien que ha estado 47 años persiguiendo un objetivo y no lo ha cerrado», destaca Campo. Y es que que el diccionario todavía no ha visto la luz. «Quería mostrar el mérito de estirar la jornada e irse a hablar con personas generalmente más mayores para recopilar más palabras y más información», explica el director a Secuenciadas.
METODOLOGÍA PARA RECUPERAR EL BELSETÁN
Ángel Luis utiliza métodos vintage, ya que ha ido recopilando palabras del belsetán en papel analógico, ni word, ni drive, ni iCloud. «Después de estar tantos años trabajando en el diccionario, podría perderlo todo. El ordenador no lo sabe usar o no quiere usarlo. No ha sido una herramienta para él», observa Campo. La película no hubiera sido la misma sin este protagonista. «El personaje es fundamental. Tiene mucho magnetismo, tanto visual como comunicativo», destaca.
Además de expertos en la materia que nos ocupa, también le acompañan en este viaje por el belsetán su nonagenaria madre Generosa Bernand, su hermano Juan José Saludas y el ilustre y casi centenario vecino de Bielsa, Jesús Garcés ‘Baitico’, el hablante patrimonial más longevo del belsetán. Pero nuestro protagonista es el únicovivo que ha recibido esta lengua, en peligro de extinción, de padre y madre.
La lista de la compra de Ángel Luis Saluda
El estreno público de ‘21.000 palabras’ ha sido un éxito. En el primer festival que competía se ha llevado el premio a Mejor Largometraje Documental, en el Festival Internacional de Cine Villa de Ledesma, en Salamanca. «Lo hemos vivido con mucha sorpresa y con mucha gratitud porque para nosotros es un reconocimiento inesperado», reconoce el director. Además estaba acompañado de Ángel Luis: «Me hizo mucha ilusión poder compartir mi primer premio con él. Gran parte es suyo».
Además de Diego Mata, como director de fotografía, han participado en el documental, Javier Lavilla, en diseño y animación y Andrey Francés, que ha realizado la postproducción de sonido. «La película ha servido para revitalizar esa energía de Ángel Luis por el diccionario y también crear expectativa en el mundo académico por su diccionario», considera Maxi Campo. ¡Estaremos atentas a todas la librerías!
¿Y tú de qué casa eres? Os habrán preguntado a más de una al volver al pueblo de vacaciones. Casa Ferrero, Casa Bolico, Casa Chuan… casas con nombre propio que te etiquetan con un like o dislike en la red social más rural. Silvia Orós relata en lengua aragonesa una faloria en su primer cortometraje ‘Casa mía, casa tuya’. Se estrenó en el Festival Internacional de Documental Etnográfico de Espiello de Boltaña y ¡a lo grande! ya que se llevó el premio Agora x l’aragonés general al mejor audiovisual.
Fogaril en el que se reunía alrededor de él toda la familia, ahora se llama televisión
Es un corto que nace de la difusión del patrimonio inmaterial, que en este caso es la lengua aragonesa. El escenario elegido es la casa y el motivo ha sido porque «en Aragón la casa siempre ha sido una institución y siempre se le ha llamado con nombre propio», cuenta Silvia Orós a Secuenciadas. Una voz en lengua aragonesa te va contando la historia de esta casa del Alto Aragón en la que suceden movidas de la época. «Era algo que pasaba antes. En la casa las relaciones familiares podían ser constructivas o muy hostiles», desvela.
Las protas son dos hermanas que no aparecen en ningún momento en imagen. «No hay personajes físicos como tal, no se ve la figura humana por completo«, una idea original de Silvia Orós con la que quería destacar la oralidad sobre todas las cosas. «El objetivo no era la perfección cinematográfica, sino la difusión y la conexión con la historia. Hemos decidido que todo lo que intervenga sean paisajes, lugares típicos de Aragón, espacios de la casa…». Y también aparecen animales, que bien pueden provocar una emoción pacífica, violenta o temible.
La directora ha querido recuperar esas leyendas de picos, montañas o valles que alguna vez hemos escuchado. «La temática en la que nos ha gustado trabajar es la oralidad, ahora tenemos móviles, internet, pero antes la forma de difundir o transmitir algo era contarlo. En torno a Aragón hay un montón de leyendas, falorias. Queríamos volver a ese arraigo, a ese inicio de contarlo como se contaba antes», detalla Silvia Orós.
CASA MÍA, CASA TUYA
El título, que podría parecer la traducción al aragonés de un famoso programa de televisión, » ye una frase feita, vendría a ser en castellano hogar dulce hogar«, traduce Orós. ¿Y dónde se encuentra? En el pueblo de San Chuan de Plan (Huesca). En un museo etnográfico que aún conserva la pureza de las casas tradicionales con el fogaril y la cadiera. Una habitación diáfana en la que calentarse todos alrededor del fuego.
La falsa, el lugar más alto de la casa, donde se ponían a secar los jamones y las paletillas ¡quién los pillara!
Silvia Orós se recorrió junto a su compi, Adrián Membrilla, la Comarca del Sobrarbe captando los bonitos paisajes del Valle de Chistaú. A varias cámaras filmaron desde las 6 de la mañana ¡vaya madrugón! «Tengo que agradecerle mucho porque a nivel técnico me ha echado una mano increíble», confiesa. El equipo tuvo que reducir la jornada de grabación a un día para compatibilizar la disponibilidad horaria, pero tuvieron una sorpresa de ultimísima hora.
«Se echó a nevar a mitad de día y tuvimos que cambiar repentinamente muchos planos de rodaje», reconoce, y se preguntó ¿y ahora cómo hacemos con las escenas del exterior?. Pero Silvia lleva el optimismo por bandera y nada podía frenarle en su lucha por la difusión de la lengua aragonesa. «En el fondo nos creó un vínculo bonito, una improvisación en la que nos sentíamos cómodos, era disfrutar y ver que el paisaje nos acompañaba en la historia». Qué bonica es.
Espectacular imagen para instagramear o enviar a Eduardo Lolumo
Este es el primer audiovisual de la aragonesa Silvia Orós, pero no descarta seguir comunicando a través de esta herramienta. «Con la acogida que ha tenido, no descarto el poder continuar el proceso, no buscando el perfeccionismo visual, sino que la premisa sea siempre la difusión cultural. Estoy muy agradecida por todos los comentarios que he recibido porque era algo que pensaba hacer a nivel personal, sin externalizar, y estoy abrumada de que haya gustado tanto», confiesa.
Uno de sus proyectos más próximos se trata del libro ‘Voces en el viento’, una antología poética en la que participan varios autores nacionales e internacionales, cada uno con un poema. Arquitecta de profesión, es una fiel defensora de la lengua aragonesa. «Es un patrimonio inmaterial que parece que porque no se ve, no somos conscientes del riesgo que tiene de desaparecer. Al fin y al cabo es el origen de nuestra cultura y es una lengua preciosa«, concluye.
Rebobinamos a 1949, cuando se aprueba en España una ley (Ley de Colonización y Distribución de la Propiedad de las Zonas Regables) que consiste en crear nuevos pueblos, y poblarlos con familias que labren sus tierras, así en modo sinopsis. Arturo Hortas cuenta en ‘Colonos’ una pincelada de las vidas de aquellas personas.
Algunos de estos pueblos nuevos, que aún perduran en nuestro presente son: El Temple, Ontinar de Salz, Sodeto, San Juan del Flumen, Valmuel… nada menos que 30 fueron los que se crearon en Aragón, no está nada mal. Los habitantes eran elegidos según su nivel de renta, pero también había otros motivos. «Para que haya gente en esos pueblos los tienes que haber sacado de algún sitio y ¿cómo los has sacado? pues muchas veces a través de pantanos que expulsaban a la gente de sus tierras», explica Hortas a Secuenciadas.
Parte del cartel del corto documental ‘Colonos’
Adelantemos ahora a los 80. Un niño de Biescas (Huesca) vive de cerca la construcción del pantano de Lanuza, parte del pueblo queda inundada. Ese niño no ha podido dejar de pensar en esta historia durante años. «Se ha rehabilitado la zona que no ha quedado inundada. Al principio era una pena cuando bajaba poca agua ver la iglesia y todas las historias de la gentes que vivían allí con unas tierras muy fértiles. Es algo que he vivido desde pequeño», cuenta el director.
Además de tener este vínculo tan fuerte, el dire trabaja actualmente en un proyecto de la Universidad Autónoma de Barcelona. Investigan sobre cómo, en la época franquista, se trataron las cuestiones ambientales, ya que las normativas no eran las que hay ahora con la Unión Europea y también había bastante ocultamiento. «Uno de los casos más importantes fue el de la playa de Palomares. Me acordaré siempre de Fraga bañándose donde habían caído unas bombas«, relata.
A través de este proyecto, decidió incluir el tema de estos pueblos y centrarlo en Aragón. «Y además vincularlo con la cuestión de Jánovas, que es un caso muy conocido. Un pueblo que fue desalojado para hacer un pantano y finalmente el pantano no se hizo, pero el pueblo quedó abandonado«. Y ahora, después de muchos años, en el que las casas se estaban derrumbando, la tercera generación de estas familias están rehabilitando el pueblo y dándole una nueva vida. «Es un caso simbólico de resistencia y en el río Ara, que es el único que ha quedado virgen, sin controlar por ninguna presa, en el Pirineo al menos».
Jánovas, uno de las protagonistas de este corto.
ESTRENO EN ESPIELLO
Este corto documental ‘Colonos’ cuenta con testimonios de habitantes que vivieron esta expulsión o que decidieron cambiar de vida. Audios que proceden del archivo DARA y que han sido cedidos por Enrique Satué. Algunos de estos testigos orales, la mayoría mujeres, explican sus vivencias con términos aragoneses o vinculados a la tierra.
El Festival Internacional de Documental Etnográfico de Espiello, que se celebra en Boltaña (Huesca), era el lugar idóneo para estrenarlo y el director puso un gran empeño en que así fuera. Para que el estreno fuera más original, lo presentó a la sección de Agora por l’Aragones, en la pueden participar producciones que se hayan grabado, doblado o subtitulado en aragonés. Así que Hortas para subtitular el corto al aragonés, ya que él solo conocía unas pocas palabras, pensó en llamar a su amiga Silvia Orós, una top de nuestra lengua.
Una fachada derruida esperando el agua, que nunca llegó.
«Arturo me dijo que le hacía especial ilusión que la primera difusión del documental fuera en la propia tierra. Yo actualmente resido aquí, también tengo la certificación B2 de aragonés y estoy muy vinculada con el tema etnográfico desde hace muchos años», detalla Silvia Orós. Así que sacó sus herramientas lingüísticas y tradujo el corto, que está narrado en primera persona y no en tercera, sin voces en off, ya que Hortas no es fan de los narradores ajenos.
El pasado domingo 20 de marzo se presentó en Boltaña y acudió Orós. «Espiello, aunque tiene un ámbito muy amplio a la hora de presentar los proyectos, sí que focaliza mucho en la conservación patrimonial local. Sigue poniendo en valor todos esos intereses y uno de ellos es la lengua».
NOS DECLARAMOS FANS DE LA LENGUA ARAGONESA
Esta bonita iniciativa de Espiello, que lleva ya cinco ediciones con la sección de Agora por l’Aragonés, ayuda a que la lengua aragonesa siga presente. Silvia Orós, que desde pequeñita escuchaba canciones en aragonés y le parecían «maravillosas» decidió formarse en la escuela Nogara y hace dos años pudo examinarse en la escuela de idiomas. «El aragonés ha perdurado más en la zonas del pirineo, al estar cerca de Francia y más aislados», explica.
Defensora de este patrimonio inmaterial, aclara una de las razones de su degradación. «A través de diferentes crisis económicas de recursos, cuando las gentes de los pueblos bajaban y hablaban con su lengua autóctona, se les menospreciaba diciendo que hablaban basto”, afirma Orós. «Incluso en las escuelas a los niños que hablaban aragonés, que era la lengua que habían oído en sus casas, se les penalizaba y se les prohibía que utilizaran esa lengua. Está clasificada por la Unesco como patrimonio inmaterial y como grave riesgo de desaparecer del ámbito social».
A Arturo le pasó algo parecido cuando de Biescas se mudó a Zaragoza y en el instituto pidió un tajador y se le burlaron. O a Silvia, cuando en el cole señaló una picaraza en el patio y la profesora le dijo que no, que era una urraca. Menos mal que cuando vino a buscarla su yaya le dio la razón.
Encuentro en defensa de los afectados por embalses y trasvases.
A Arturo Hortas le encanta el mundo del documental sobre medio ambiente y desarrollo. Algunos de sus trabajos son ‘Discovering Lindane: el legado del HCH’ (2016) y ‘Sucumbios. Tierra sin mal’ (2011).
‘Colonos’ sigue su viaje a festivales. «Tengo curiosidad por ver si en otros países también les interesa este tema, porque considero que hay historias similares», reconoce el director, y puede ser el principio de algo más grande «Quisiera extenderlo más y este corto es una primera parte de algo que quisiera que creciera«. Estaremos atentas.