La directora zaragozana Silvia Pradas enfrenta a los monstruos y miedos vinculados a la formación de la identidad masculina en el cortometraje ‘Puedes tu solito’. Pablo, un niño pequeño, va al cine con sus padres y tiene que afrontar una nueva situación: ir por primera vez a un baño público solo. Este punto de partida le sirve a la dire para hablarnos de la masculinidad tóxica, de micromachismos, o de la forma en que los factores sociales y el entorno cercano pueden afectar a un niño en una acción en apariencia sencilla, pero que le lleva a combatir sus miedos.
Silvia Pradas observa a su equipo mientras piensa si aún puede meter a más gente en un baño. ¡Qué apostamos! (Fotos: Lorenzo Izquierdo)
“En la actualidad estamos avanzando hacia una concienciación femenina, se tratan muchos problemas que nos afectan a las mujeres, pero quedan pendientes por abordar cuestiones relacionadas con la identidad masculina”, considera Silvia Pradas. De este modo, la historia de ‘Puedes tu solito’ surge para concienciar sobre ese paso a la madurez de los niños, a través de un cortometraje narrado como un cuento de terror en el que el protagonista enfrenta sus miedos, “cosas que a ojos de los adultos nos parecen tonterías, o harían gracia, pero que a un niño pueden generarle unos miedos brutales o, incluso, algún trauma”, explica la dire a Secuenciadas.
En ese WC, el niño protagonista tendrá que plantar cara a dos monstruos de los que no os vamos a decir mucho, para no spoilear la historia. Uno de ellos lo agobia, el otro es más agresivo y le exige que sea un hombre. Cuando Pablo no puede más, el baño se llena de graffitis con mensajes tóxicos.
Este trabajo, producido por Crew Films, ha conllevado una labor técnicamente compleja. Y es que a Silvia le molan los retos. Los dos monstruos han necesitado de efectos protésicosy se han trabajado a través del vestuario y el maquillaje, una labor que ha capitaneado Pilar Sicilia. También uno de estos monstruos ha requerido de efectos digitales en 3D, que se han conseguido con cromas verdes y el trabajo de Entropy Studio.
“Era la primera vez que, como directora, me exponía a efectos digitales y fue emocionante, aprendí muchísimo, pero es complejo”, observa. Además, y aquí va otro reto, el 90 por ciento del cortometraje se desarrolla en un baño, que es un espacio reducido, en el que se tenía que mover todo el equipo. “Lo rodamos en un baño real, no en un plató, y meter a todo el equipo en el baño no es fácil, pero ha quedado muy bien”.
EL EQUIPO DE SILVIA PRADAS
El equipo grabó del 18 al 21 de septiembre de 2023 en el polideportivo Siglo XXI de Zaragoza, donde se encuentra ese baño que nos va a provocar pesadillas a todos, y también en los cines de Grancasa (Cinesa), donde vemos a la familia andando por ese fantástico pasillo de los cines, acercándose al WC. “El pasillo es maravilloso por la fuga que tiene y la colorimetría. Tiene un regusto de los 90”, afirma Silvia Pradas. Grabar en esas dos localizaciones fue otro de los retos de este corto, dado que tuvieron que unir la puerta del baño real del cine con el WC real del pabellón gracias a la magia del séptimo arte.
En el equipo técnico encontramos a Javier Llovería y Camino Ivars en la producción. “Ambos hicieron la labor de sacar adelante una producción que ha sido compleja a nivel técnico y de puesta en escena”, valora la dire, para agradecer la labor que ambos realizan porque “se quedan a la sombra, pero gracias a ellos salen las películas”.
Su team es prácticamente al completo aragonés. En la fotografía está Daniel Vergara; en arte, Luis Sorando; en montaje, Iván Castell; el guion es de la propia Silvia Pradas; en sonido ha contado con Eloy Rodríguez y la música es de Alicia Morote. “Alicia se ha involucrado mucho en este proyecto, es una compositora que apunta maneras y muy rápido supo pillar el tono del corto”, que cuenta con música de manera constante.
Os contamos otro reto. Daniel Vergara no podía poner focos de luz como tal en el baño y el equipo tuvo que cambiar todo el techo y poner las luces dirigidas desde un ordenador, dado que había cambios de luz previstos en la acción. ¡Pero este equipazo ha demostrado que puede solito!
Pablo, nuestro protagonista, no está en su mejor momento.
UN REPARTO DE LUJO
En pantalla veremos a Laura Contreras y Rubén Martínez, “dos pesos pesados con los que ha sido una maravilla trabajar, muy divertido” y que también han tenido que enfrentarse a algún reto para interpretar a sus personajes. Si sabéis lo que son las lentillas del todo a cien podréis comprender que han estado en el rodaje “medio ciegos, porque no veían nada a la hora de actuar”. Pero eran exigencias del guion y las cumplieron de manera sobresaliente.
A Pablo lo encarna Uriel Gracia, un joven actor de 12 años (11 cuando rodó el corto) que ha llegado a este trabajo a través de un casting de La Ballena Producciones. “Uriel es una pasada, ha sido maravilloso, a pesar de ser tan pequeño cogía enseguida las directrices, le pedías cambios y te los daba, parece que ha rodado toda la vida y era su primer papel protagonista”, recuerda con admiración Sivia Pradas.
“Estoy muy contenta porque, a veces, cuando se hace un trabajo parece que destaca más un aspecto que otro, pero en este corto todos los departamentos han hecho muy buen trabajo y están todos muy al mismo nivel”, sostiene la directora. ¡Qué equipazo!
Y como la cosa va de retos, un último: el cartel del cortometraje es una creación de Silvia Pradas. “Me apetecía muchísimo, tengo conocimientos de pintura, desde muy pequeña pinto y tenía la espinita clavada de que me apetecía honrar este proyecto con algo mío y como ha sido el corto de los retos, me puse como reto hacer el cartel”. Como buena maña, tiró de cabezonería y pintó digitalmente la obra. ¡Olé tú!
Selected Films se encarga de la distribución del cortometraje, que ha comenzado en noviembre y ya ha pasado por los festivales Fanter Film Festival de Cáceres y el festival de cine fantástico de Elche. “Nuestra idea es posicionarnos en festivales de género de terror y fantástico, pero también generalistas porque es un corto de terror, pero también tiene un componente social”, detalla Silvia Pradas. “Quería que el corto impactase como cuento de terror, pero también que el espectador se lleve algo más, ese mensaje de ver cómo estamos educando a las nuevas generaciones, que nos llevemos una reflexión”.
La familia que va al cine unida, permanece unida.
PRÓXIMOS TRABAJOS
Silvia Pradas ha dirigido, entre otros trabajos, el cortometraje ‘Nosotros’, también con algún componente de suspense, y el largometraje documental ‘La senda del pastor’, un viaje sobre este oficio a través de la mirada de seis pastores. Precisamente ahora está en desarrollo de ‘La pastora’, una película de ficción que encuentra su origen en este documental, con guion de Ángeles González-Sinde. “Coincidimos en un festival de cine y ella quedó enamorada, le gustó mucho el documental y, tras pasar el fin de semana juntas en ese festival, me dijo que quería escribir mi próxima película de ficción y es un tren que no puedes dejar”. Silvia, ¡pero cómo mola!
“Le propuse escribir una peli basada en los acontecimientos que experimenté con ‘La senda del pastor’, me llevé experiencias maravillosas de las proyecciones en los pueblos y de los coloquios, conocí a mujeres increíbles”, rememora. De este modo, el nuevo trabajo que quiere impulsar retoma el testigo de una de las pastoras del documental. Ya ha sido premiado en dos laboratorios de proyectos, en el Festival de Cine de Alicante y en Platino Next Gen de Egda (sociedad de servicios para los productores audiovisuales) y la directora le está “metiendo caña” al proyecto para llevarlo adelante.
Asimismo, tiene en fase de posproducción un nuevo documental ‘El Legado de Roque Joaquín de Alcubierre’ sobre la figura de este ingeniero y militar de Zaragoza que descubrió las ciudades de Pompeya y Herculano. “En diciembre lo tendré terminado y lo distribuiremos el año que viene”, avanza, para indicar que también tiene otros cortos “en mente”.
El actor zaragozano Rubén Martínez estaba destinado a ser una estrella, aunque de pequeño se resistiera a interpretar ese papel en una función navideña de la escuela (sííí, luego os explicamos). El interprete dejó su trabajo como profesor para apostar por la actuación y afirma que, en este tiempo, ha sido como una hormiguita, un incansable trabajador que ha logrado crecer en su carrera.
‘Élite’, ‘Antidisturbios’, ‘El último show’, ‘Planeta 5000’, ‘Nosotros’, ‘Grupo 2: Homicidios’. Su nombre forma parte de un sinfín de obras en televisión, teatro y cine. Firme defensor de sus personajes y de dar lo mejor de sí mismo en cada papel, es también coach de actores. Amable, paciente y divertido (es un amor, eso es así), nos transmite su pasión por la profesión mientras paseamos junto a la ribera del Ebro, y convertimos nuestra charla en esta entrevista sobre su vocación como actor y su trayectoria profesional.
¿Cómo surgió tu vocación, ya de pequeño querías ser actor?
Surge de cuando iba al cine, cuando hacía teatro en el colegio, el típico festival de Navidad, y veía que era algo que me gustaba, me lo pasaba bien, me despertaba curiosidad, y de alguna manera siempre que había oportunidad me apuntaba.
Recuerdo en el colegio que, en el festival de Navidad, me tocó hacer de pastorcillo 3. Mi madre me preguntó si en la función hablaría y cuando fui al reparto de personajes, como era rubito, me dijeron que iba a ser la estrella. Yo me imaginaba que iba a estar toda la función de medio lado encima del portal y decía: “¿pero la estrella habla?” y me decían “no, la estrella no habla, pero es la protagonista”. Entonces les dije que no quería ser la estrella y las monitoras flipaban porque la estrella de Belén es a quien todos buscaban, pero yo pensaba “si no habla, no quiero” y pensaba en la bronca que me echaría mi madre si venía a verme y se quedaba en los ensayos y luego no abría la boca en la función.
Me ofrecieron ser pastorcillo y me acuerdo que me dieron un papelito mecanografiado y mi texto era: ‘queremos que nos ayudes a buscar la estrella’. Nos dijeron que teníamos que hablar claro y alto para que nos entendiera el público en el salón de actos.
Llegó el día de la función, me tocaba salir y, milagrosamente, había un micrófono aquel día; yo me quedé con que había que hablar alto y claro y dije: “¡¡QUEREMOS QUE NOS AYUDES A BUSCAR LA ESTRELLA!!” (gritando). Creo que mi madre debió de pensar: “para qué le diría yo que hablara”. Reventé el tímpano de todos los asistentes y me quedé a gusto pensando que se me había oído. Y vaya si se me oyó (ríe).
Eras profesor, pero ¿cuándo decides dar ese cambio, irte a Madrid y apostar por la actuación?
Me había dedicado a nadar, una actividad que requiere mucho tiempo y dedicación, y cuando me retiro de nadar tengo tiempo y digo, ahora voy a ser actor. Empecé en un grupo de teatro universitario que se llamaba ACME Teatro, que lo dirigía María Ángeles Pueo, actual directora de Teatro Che y Moche.
Acabé magisterio de educación física, era también entrenador de natación y durante un momento compaginaba el trabajo de educación física con el teatro, de una manera amateur, pero veía que me servía para jugar, para divertirme, para evadirme y seguir aprendiendo.
En clase tenía que poner yo las actividades, corregir, pero en el teatro era abandonarte y decir qué hay que hacer. Me lo pasaba bien, disfrutaba y llegó un momento que sentía que quería profundizar más en la interpretación y me dije “date la oportunidad” porque veía que pasaba el último tren y era “o coge y súbete o lo pierdes”. Decidí correr y hasta el día de hoy; me fui para un año a Madrid y van a ser ya veinte años.
«He sido una hormiguita que ha ido subiendo escalones; sentía que iba siempre en camino ascendente, que cada trabajo sumaba y aportaba»
En Madrid seguiste formándote
Allí estuve en la escuela de interpretación de Antonio Malonda, en Bululu2120, y luego he complementado mi formación con cursos, con canto, con danza, y también aprendes mucho trabajando.
¿Cuándo comienzas a trabajar como profesional?
En teatro empecé haciendo alguna cosa aquí en Zaragoza y como de alguna manera en ese momento yo me estaba ganando la vida con otro trabajo, no era mi prioridad. Para mí, la mayor de las recompensas era actuar, aunque luego llega un momento en que dices “esta es mi apuesta profesional”, pero al principio no lo consideraba ni trabajo, era un placer pagado, una maravilla.
¿Qué recuerdas de aquella etapa?
La historia era que era llegar a Madrid y comenzar a construir desde un solar enorme, porque no conoces a nadie, nadie te conoce, no sabes por dónde empezar. Y ahora echo la vista atrás y pienso en todo lo que he conseguido, sin pegar un petardazo, ni hacer una carrera explosiva, pero en veinte años he sido una hormiguita que ha ido subiendo escalones, que ha ido consiguiendo logros pequeños, pero firmes; sentía que iba siempre en camino ascendente, que cada trabajo sumaba y aportaba y que de un trabajo salía otro.
Y ahora soy consciente y me pregunto: “¿a día de hoy tendrías fuerza para empezar algo así como en aquel momento?” y piensas “no lo se”. Pero no me ha parecido que haya sido costoso ni duro, echo la vista atrás y me fui con nada, sin conocer a nadie ni tener ningún contacto y no me puedo quejar porque no he parado de trabajar en teatro, cine, televisión, ahora también como coach. Qué suerte, qué afortunado soy que sigo aprendiendo y sigo creciendo y estoy muy contento.
Si no fueras actor, ¿qué serías ahora?
Seguramente seguiría siendo profesor.
¿Te lo has planteado alguna vez?
Estaba en un colegio dando clases y en una piscina, y si tuviera que volver a la enseñanza creo que lo llevaría bien porque me gusta. Pero después de haber estado veinte años como actor y dedicado también a la enseñanza, pero más enfocada en el tema de la interpretación, después de probarlo sería como más duro. Pero no me importaría volver, me encanta, prefiero ser actor, pero si tuviera que volver no sería una tortura.
«‘Grupo 2: Homicidios’ fue un master en el audiovisual, aprendimos mucho y tengo un buen recuerdo»
¿Cuál crees que fue el proyecto que te dio esa oportunidad en el mundo del audiovisual?
He ido sumando pequeños trabajos, cortometrajes, en televisión, pero ‘Grupo 2: Homicidios’ fue como el master que hice de audiovisual, porque poder estar siete capítulos coprotagonizando con Jorge Usón, y aprendiendo mucho de Jorge, haciéndote con la parte externa de la interpretación en el audiovisual, que hay que tener en cuenta cámaras, focos, marcas, y fue tan intensivo y tan gratificante.
Aprendimos mucho y fue de una manera divertida, relajada y tengo un buen recuerdo. Ese fue un máster y siento que en los trabajos que he hecho después esa experiencia está ahí. Me pesa a favor, es una mochila cargada de buenas herramientas.
Te hemos visto en cine, en televisión y en teatro, ¿qué te aporta cada uno?
Me encantan los tres medios, tienen sus matices. El teatro es la magia del directo, el riesgo, la adrenalina del pase lo que pase hay que seguir y esto ni se tiene que notar ni se puede parar y es maravilloso, además del contacto con el público, porque hay un diálogo evidente, aunque no hables directamente con el público, lo sientes, lo percibes y compartes la función con ellos.
Eso en audiovisual no lo puedes sentir, en el teatro sí, y es mágico y precioso. En audiovisual, la tele requiere de una inmediatez y un tiempo y eso también te permite ser ágil y tienes el reto de hacer creíble algo que no es nada creíble.
El cine te permite construir de una manera más profunda, que los personajes tengan capas, darle más tiempo al proceso de creación del personaje, al trabajo con el director. Es el que menos tengo trabajado como actor a día de hoy, pero cuando me ha tocado hacer algo me ha gustado mucho.
¿Cómo construyes tus personajes?
Me gusta mucho investigar los entornos. En ‘Grupo 2’ tuve la suerte de poder tomar un café cada capítulo con el personaje real que interpretaba, y eso era maravilloso. Otras veces desde lo corporal, ves personajes que tienen una actitud, o el vestuario ayuda mucho y te coloca. Aprovechar los elementos de caracterización, vestuario, peluquería, maquillaje, arte. Porque de repente arte te pone un vestidor lleno de relojes y de trajes y ya no tienes que apretar en la interpretación porque lo cuenta el entorno.
Observando mucho, en la calle hay unos personajes maravillosos. Me encanta observar porque sacas cosas y matices de personajes y te los quedas. A veces también me gusta hacer un homenaje a personas de mi entorno a través de un personaje. Por ejemplo, mi trabajo de fin de carrera en la escuela, que era ‘El enfermo imaginario’ y yo interpretaba a Argan, era un homenaje a mi abuela Emiliana, que era la mejor enferma imaginaria que te podías encontrar, porque siempre estaba mala y se iba a morir, y se murió a los cien años.
«Construyo a los personajes para que no haya un juicio desde el actor, que sea el espectador el que los etiquete o valore»
¿Recuerdas algún personaje especialmente?
Cuando me confirmaron el personaje de ‘Élite’ le dije a mi madre: “mamá, voy a tener una vida que nunca he tenido y nunca tendré”. De repente era decir qué guay jugar a ser rico, que es algo que yo no busco porque no creo que la riqueza me vaya a dar la felicidad, pero jugar a ser rico, a tener poder y ser malo, poderte permitir tener licencia para hacer maldad. Además, me encanta no juzgar a los personajes, sino defenderlos a tope, y para mí Teo en ‘Élite’ no es malo. Se por qué hace las cosas, y construyo para que no haya un juicio desde el actor, que sea el espectador el que le de una etiqueta o lo valore, pero personaje que haga siempre lo voy a defender a muerte y le voy a dar dignidad.
Me gustó mucho ponerme en el lugar de Teo porque era divertido. Y también me está ayudando en mi carrera, para posicionarte en la profesión, como una referencia, que no eres ni mejor ni peor actor, pero de cara al escaparate estar en una serie que ha sido de las más vistas a nivel mundial en su estreno, un productor que no te conoce ya te coloca en un sitio que le das confianza. Sin ser ni mejor ni peor actor que antes, pero te ayuda de cara a la profesión.
¿Cómo es el trabajo en una serie como ‘Élite’?
Pues está muy cuidado en todos los aspectos, a nivel de foto, vestuario, arte, peluquería, maquillaje, guion, y sientes que estás muy protegido, trabajas de manera muy relajada, trabajas con varios directores, entre todos vas sumando cosas y construyendo el personaje y ha sido una experiencia muy agradable.
Tuve la suerte en la primera temporada de trabajar con Ramón Salazar, que es un excelente director de actores, y el primer día en el set de rodaje estábamos la familia y dijo una frase que me ayudó a colocar al personaje: “me encanta esta familia porque sois perfectos por fuera y estáis podridos por dentro”, y con eso ya sabía que es todo fachada, apariencia y aunque por dentro sienta que hay cosas que huelen mal, no tienen que salir, no se tienen que notar. Los buenos directores con poquitas palabras te abren un mundo como actor y te dirigen. Ha sido un gustazo poder trabajar con muchos directores en ‘Élite’ y con Ramón empezar a construir a Teo.
Es muy importante la dirección de actores
Muy importante. Un buen director puede salvar a un mal actor y un buen actor puede salvar una mala dirección. Cuando esas dos cosas son buenas, la magia se da y el resultado es evidente. Cuando a un director le encanta trabajar con actores, le encanta escucharlos y crea un clima de confianza en el proyecto.
En eso recuerdo a Rodrigo Sorogoyen. Yo tenía una secuencia pequeñita en ‘Antidisturbios’, tuvimos un día de ensayo con él y con los compañeros y allí miraba a mi alrededor y pensaba “aquí hay más Goyas que en el Prado”. Rodrigo escucha a los actores, no le importa cambiar el guion, tachar, corregir, poner notas nuevas, cambiar las líneas de orden cuando ve que suma a la historia, a lo que quiere contar. Si el actor le vende la propuesta y él la entiende y cree que aporta, no tiene ningún problema en ajustarla, no va a considerar que es una debilidad del director. Eso sí, una vez trabajado, hablado, dado forma y todos de acuerdo, el día del rodaje no nos ponemos creativos. Y el día del rodaje ya teníamos todos los deberes muy bien hechos, sabíamos lo que quería transmitir y contar, sabíamos cómo teníamos que intervenir, él operaba cámara en mano. Todo el mundo tiene claro lo que tiene que hacer y por qué lo hace y es genial.
«No entiendo el trabajo del actor como un sufrimiento, tiene que ser siempre como un juego»
Deseas hacer un papel dramático, algo que todavía no hayas hecho, ¿qué te gustaría?
Me gustaría un personaje que tuviera una referencia en un momento histórico concreto por hacer el trabajo también de documentarme; Edad Media, Guerra Civil, Guerra Mundial. Estos regalos como actor que tienes que hacer tus deberes, documentarte, leer, y que haya una carga emocional interesante, que al personaje le pasen cosas, que haya conflicto, sufrimiento, aunque me encanta la comedia.
María Ángeles Pueo me dijo que con esta cara no iba a hacer drama en mi vida y ahora lo que no hago es comedia, ¡será posible! (ríe).
Me apetece hacer como comedia en teatro y en audiovisual algo muy potente, un poco lo que hice en el corto ‘Nosotros’ (dirigido por Silvia Pradas), pero poder disfrutar ese trabajo más tiempo, porque lo rodamos en un fin de semana a tope y fue como muy duro.
Me gustaría hacer un trabajo con profundidad, con peso, porque además creo que bajaría a los infiernos y lo trataría de hacer de una manera saludable. No entiendo el trabajo del actor como un sufrimiento, tiene que ser siempre como un juego porque si no puede ser muy peligroso, se te puede ir la pinza.
¿Cuál ha sido tu último trabajo?
El último fue en julio, en ‘Desaparecidos’. Era un personaje pequeño, hacía de sospechoso y tenía dos escenas. Fui dos días, tenía una secuencia cada día y eran dos interrogatorios, pero tuve la suerte de trabajar con una directora maravillosa, Begoña Álvarez Rojas. A veces es muy difícil que en tele se dedique tiempo al actor y ella lo hacía, siempre apoyando, te decía anotaciones para ir afinando la interpretación. Un poco como yo hacía con Miguel Ángel Tirado (Marianico el Corto) en ‘El último show’, donde yo era coach. Cuando ya lo teníamos me acercaba, le decía que ya lo teníamos y que íbamos a por el doble tirabuzón.
Cuando ves que el actor ya está tranquilo porque está a lo que el director quiere, se puede seguir arriesgando, jugando y por eso disfruté mucho también. El trabajo con el actor Chani Martín (en ‘Desaparecidos’) también fue muy guay y lo rodamos en una hora, pero fue una sensación muy bonita.
No hay personaje pequeño, a veces vas a una serie y haces dos secuencias, pero las disfrutas y luego luce el trabajo en pantalla.
¿En qué momento de tu carrera surge tu trabajo como coach de actores?
De una manera natural, en Madrid ayudaba a compañeros a preparar pruebas de casting y me decían que se me daba muy bien, pero no le daba valor.
Pilar (Palomero) empieza ‘Las Niñas’ y aunque siempre se dice “no trabajes con animales, ni con niños”, pues ella en su primera película como directora novel se mete con un reparto de niñas. Se acordó de mí y me dijo si me gustaría ayudarla con la interpretación de las niñas. Por varios factores: porque yo era profe, había conocido la Zaragoza del año 92, había estudiado en un colegio de curas, donde éramos todo niños, y ella y yo nos conocíamos de hace tiempo.
Me lo dijo y me pareció fascinante. Estuve de coach y mientras hacía el rodaje de la película hice casting para la serie ‘El último show’, con Alex Rodrigo, que fue muy divertido, me cogieron y vieron que haría falta un coach también y me ofrecieron esa doble función.
De una manera natural he ido enlazando lo que mis amigos decían y yo de alguna manera no les creía, parece que era una posibilidad que se está dando.
¿Cuál es tu método para trabajar como coach?
Como coach me gusta trabajar siempre con el director, porque mi labor es ser el canal de comunicación entre director y actor. Primero tengo que saber qué quiere el director y después ayudar al actor a conseguir lo que el director necesita. Si como coach trabajo solo con el actor, vamos al set y el director dice que eso no es lo que quiere habría mareado al actor y hecho una propuesta de dirección cuando no es mi película.
Me gusta trabajar bien con el director y cuando me transmite qué quiere de los personajes, del tono de la interpretación, voy a ayudar al actor a conseguir eso. Es como un acompañamiento del actor, pero teniendo muy claro que no es lo que yo considero como director, sino lo que el director necesita y qué herramientas te doy para conseguir llegar a lo que pide.
Si es naturalidad, si es energía, el estado emocional que necesite el personaje, si tienes problemas para memorizar el texto qué consejos te puedo dar, si tienes problemas porque el texto te canta cómo lo podemos matar de ritmo y darle naturalidad. Darles herramientas que les ayuden.
¿Cómo ves el panorama audiovisual aragonés?
Afortunadamente en los últimos años hay un antes y un después aquí en Aragón, creo que se están haciendo las cosas muy bien. Vamos a echar mucho de menos a Jaime Fontán (jefe de producción de Aragón TV), que ha hecho mucho por el audiovisual aragonés, y cada trabajo y éxito de estos años estaba esa firma discreta de Jaime, porque era un hombre de una discreción maravillosa y que siempre estaba dispuesto a escuchar a todo el mundo.
Espero que se siga en esa línea, en apostar por darle cabida a todo el mundo, por apoyar los trabajos y hacer que el talento que hay en la tierra sea mejor, más visible y que sigamos creyendo en lo que tenemos en casa porque es muy grande, tanto a nivel técnico como artístico.
Los últimos años han sido muy buenos y hay que seguir apostando. Y esto también lo dice la industria, tenemos directoras como Paula Ortiz, Nata Moreno, Pilar Palomero, Elena Cid o Silvia Pradas que están teniendo repercusión con sus trabajos a nivel nacional. En Aragón hay unas directoras estupendas.
Eres un actor de trayectoria nacional, pero cuando puedes vienes a trabajar a Aragón. ¿Te sientes profeta en tu tierra y sientes ese cariño de los aragoneses?
Me siento muy querido y es una suerte, me siento privilegiado porque podría haber gente que piensa que reniegas de tu tierra porque te vas, pero no, no es eso. Es seguir aprendiendo, creciendo como actor, pero se de dónde vengo y tengo claro a dónde quiero volver siempre que me necesiten. Cuando la agenda lo permite, cuando hay proyectos interesantes que se hacen aquí en casa yo vengo con el doble de satisfacción y de ganas, porque es hacer algo que te gusta y, encima, en casa.
¿Dónde te podremos ver próximamente?
El mes que viene se estrena ‘Historias para no dormir’ (Amazon Prime Video) y tengo una pequeña participación en el capítulo ‘El asfalto’, que ha dirigido Paula Ortiz. También la segunda temporada de ‘Desaparecidos’ (Amazon Prime Video) irá en breve y en ‘Fuerzas de paz’ (TVE), que es lo último que he hecho en julio. Y hay un proyecto dentro de poco, después de la pandemia vamos retomando el ritmo, y este proyecto para los próximos meses me apetece mucho.
La directora zaragozana Silvia Pradas vuelve a la pista de baile con un cortometraje, ‘Nosotros’, y nada tiene que ver con el bolero. Ya teníamos ganas de que Pradas volviera al set de un rodaje de ficción y lo hace con un corto que promete y eso que aún no lo hemos visto. «Un padre se debate sobre cómo proteger a su hija de seis años antes de que la enfermedad que padece acabe con él» y hasta aquí podemos contar porque más sería spoiler.
Silvia Pradas repasando una escena del cortometraje ‘Nosotros’
En este audiovisual aragonés la parte interpretativa la llevan dos actores, uno consagrado y otra debutante. El actor al que llaman papá es Rubén Martínez. “Estamos acostumbrados a ver a Rubén en papeles de tipo duro, hasta de mala persona, aquí he querido sacarle de este rol”, cuenta la directora a Secuenciadas. A este actor aragonés lo podemos ver en “Elite” de Netflix, donde digamos que un pelín maligno sí que es. Aquí vamos a descubrir que también puede hacer personajes sensibles y achuchables. ¡Rubén we love you!
Valeria Pérez se hace la tímida con Rubén Martínez, su papá en la ficción
La otra protagonista es Valeria Pérez, una adorable niña que tiene que descubrir lo que le pasa a su padre. Para el casting contaron con la directora de la Escuela Un Perro Andaluz, Leonor Bruna, e hicieron la selección en sus instalaciones. «Buscábamos una niña pequeña con unos requisitos muy concretos, después de recibir más de 200 solicitudes seleccionamos a 25 y de allí salió nuestra protagonista definitiva», relata la jefa de producción de ‘Nosotros’, Camino Ivars. «Nos mandaron millones de fotos porque queríamos que se pareciera a Rubén y en la prueba Valeria se comió a todas, es una pasada», agrega Silvia Pradas.
Para aprender cómo dirigir a una actriz de 7 años, Pradas ha tenido que volver a la escuela ya que «en español hay muy poco material sobre la dirección de niños actores menores de 12 años. Tuve que comprarme varios libros directamente de los Estados Unidos» y todo ello para conseguir que la niña quedase lo más natural posible, cuánto trabajo chica. «Su acting está basado en el juego, inventamos juegos y los aplicábamos junto con Rubén posteriormente a las escenas en el rodaje».
El rodajeha duradodos días, 16 planos un día y 24 otro, algo que no es normal, pero es que, como admite la directora, le gusta planificar todo mucho antes de llegar al día del rodaje y ya en el set dirigir cada departamento dese el combo (monitor donde la directora ve la escena durante el rodaje). «Confío mucho en cada departamento, que está muy delimitado. Así las cosas funcionan». Y qué razón tienes, tía.
«Una vez acabado el guión empiezo a desarrollar lo que es ‘mi diario de dirección’, en el que trabajo escena por escena, anotando todos los elementos visuales y sonoros que deberían intervenir. Hecho esto, desarrollo una relación de planos en un guión técnico».
PASARLO MALAMENTE
En esta ocasión, después de terminar el guión técnico, Pradas se reunió con el DOP (Director de Fotografía), Fernando Gil, intercambiaron impresiones y acabaron de acotar todos los planos a rodar. Incluso se lo pasó a la montadora que añadió algún plano más para crear tensión. Venga Silvia, que queremos pasarlo malamente.
El DOP Fernando Gil a tope de power con la cámara, cable aquí cable allá
Pero tenían que buscar a la tercera protagonista: ‘la casa’, un trabajo complicado, como reconoce Ivars. «Al departamento de producción nos llegó dibujada una localización inventada pero que teníamos que encontrar en Zaragoza». Como no hay nada que Camino no pueda conseguir, al final dieron con la casa adecuada. A todo esto, Silvia quería que la ficción transcurriera con luz natural y el DOP quiso rodar solo en las horas de día, por lo que tenían un tiempo limitado para ello; vamos, todo facilidades.
Después de tres meses de superación y planificación ‘la casa’ por fin recibió a estos profesionales audiovisuales 100% aragoneses; «trajimos a gente que por cuestiones profesionales han acabado en ciudades como Madrid o Barcelona y la hemos vuelto a reunir en Zaragoza que era una de las cosas más importantes del corto», afirma Camino Ivars. Y ahora, ¡al lío!.
VIVA LA NITIDEZ
La cámara Arri Alexa Mini, ha sido la utilizada para este corto, con ópticas anamórficas, que hacen que el 2:39:1 sea real, vamos el superpanorámico de ‘La túnica Sagrada’, véase aquí.
Estas lentes generan una nitidez que se concentra en el centro de la imagen y forman un halo en el borde casi imperceptible para el espectador de a pie, pero que para los amantes de la foto será algo que no pasará desapercibido. «Solo con los fotogramas que me han pasado sin etalonar (retocar), he flipado, en el rodaje estaba tan metida en mi papel de dirección que casi no me daba cuenta de lo chula que estaba quedando la imagen», confiesa la dire.
Aquí la cámara Arri Aleza Mini enfocando al protagonista Rubén Martínez
Una característica que hace diferente a Silvia Pradas es la elaboración de sus propios storyboards , todos los planos del corto dibujados por ella, ya que no todos los realizadores cuentan con ello. Su primer story, no de instagram, sino de lo que nos ocupa, fue su colaboración en la película ‘De tu ventana a la mía’, de Paula Ortiz, así que empezó fuerte.
«A partir de ahí empecé a utilizar los storyboards para prácticamente todo. Todos ellos eran a mano, con lápiz, rotuladores o incluso acuarelas«, pero al final se pasó al digital como todos. Este aporte extra resulta muy eficaz a la hora de estructurar y planificar todo con los diferentes departamentos, incluso Rubén Martínez lo agradeció, porque así un actor ve claramente en qué parte de su cuerpo tiene que concentrar su interpretación.
Arriba un plano del storyboard dibujado por Silvia Pradas y abajo el que se rodó
SOMBRA AQUÍ, SOMBRA ALLÁ
El maquillaje, como se verá en el cortometraje, es una parte muy importante de este audiovisual aragonés y sabemos que Irene Tudela se lo ha currado mucho, quedando un resultado espectacular. En una escena, utilizando este make up tan real, maquillaron al propio Rubén Martínez, sin que él viera el resultado hasta el momento de la grabación del plano, donde se levanta la camiseta y ¡ay madre mía lo que se ve ahí!. Un recurso muy efectivo para lograr la reacción real de un actor.
Irene Tudela maqueando al protagonista Rubén Martínez
La segunda pata de este corto es el productor ejecutivo de ‘Nosotros’, Javier Llovería, un experimentado profesional que ha conseguido la financiación necesaria para llevar a cabo este proyecto tan guay.
Silvia Pradas estudió en la ESCAC de Barcelona, pero ella misma dice que ha querido volver a la capital aragonesa a trabajar. Javier Llovería y ella fundaron en 2015 Crew Commercial & Film. «Queremos crear industria audiovisual en Aragón, queremos abrirnos a más realizadores aragoneses y así lo estamos haciendo». Los directores Saúl Gallego y Miguel Casanova forman parte de esta industria cinematográfica aragonesa a la que quieren apoyar.
Silvia Pradas y Camino Ivars jugando a hacer películas con la niña protagonista Valeria Pérez
Esperamos ansiosas ver ‘Nosotros’ en festivales cortometrajeros, todo apunta a que será a principios de 2020, un corto que os podemos asegurar que no es algo que se vea por las salas aragonesas, pura tensión on fire.