Ganar la partida

Ganar la partida

Tiempo de lectura: 6 minutos

El director y guionista Nacho García Velilla acaba de rodar en su ciudad natal, Zaragoza, su nueva película, que lleva por título ‘Menudas piezas’. Una historia de superación inspirada en la victoria de cinco alumnos del Colegio Marcos Frechín de la capital aragonesa en un torneo nacional de ajedrez y en la figura de su entrenador, Enrique Sánchez, el maestro que puso en marcha el club de ajedrez en este centro escolar del barrio de Las Fuentes. 

Nacho, hemos de reconocer que esta historia nos tiene in love desde el primer minuto, así que juegas con ventaja. Como exalumna del Colegio Marcos Frechín, donde –obviamente– me enseñaron a jugar al ajedrez, no podría ser de otro modo. Por ello, nos hemos alegrado mucho de poder colarnos en el rodaje de algunas escenas en el edificio Paraninfo y conocer de primera mano, en una rueda de prensa, las impresiones del director y de la actriz protagonista, Alexandra Jiménez

Nacho García Velilla pensando que esa escena está quedando justo como la había pensado en su cabeza. (Fotografía: Ñete)

El cineasta conoció la historia de estos alumnos y del club de ajedrez a través de la prensa. “Es una historia de superación de un grupo de chavales supuestamente perdedores y que dan la sorpresa ante unos supuestos ganadores, le dan la vuelta a la tortilla”. Al descubrir el potencial de la historia, enseguida contactó con sus coguionistas, David S. Olivas y Marta Sánchez, y se pusieron manos a la obra con un proyecto que tiene ingredientes dramáticos y cómicos y “un punto de emotividad bastante grande”.  

Inspirados por la realidad, convirtieron al maestro en una profesora más joven, y a los alumnos de Primaria del Marcos Frechín en estudiantes de instituto. “Queríamos acentuar el peligro de unos chavales que están a punto de ser delincuentes y a quienes les cambia la vida” gracias al papel que juega su profesora, de modo que “pasan de ser unos perdedores a unos chavales que consiguen hitos y ganan una autoestima que no tenían”, explica Nacho García Velilla. 

El rodaje de esta cinta les ha llevado a localizaciones de Zaragoza como el Instituto Pedro de Luna, lugar donde se sitúa la acción, el barrio de la Magdalena, la calle Alfonso, el paseo Independencia y María Agustín y el edificio Paraninfo, donde han terminado de rodar esta misma semana. 

Alexandra Jiménez interpreta a Candela, una maestra que tendrá que pasar de pija a quinqui bien (Fotografía Ñete)

TREMENDO CASTING 

Alexandra Jiménez protagoniza esta historia acompañada por cinco jóvenes, sin experiencia en el mundo audiovisual y elegidos entre más de 2.500 chicos que han participado en las audiciones en toda España. ¡Esto sí que es tremendo casting, y no los de OT! También encontramos en el reparto a Rubén Martínez, en un pequeño papel en el que interpreta a un abogado (y no decimos más porque ¡no nos gustan los spoilers!), Jorge Asín, Carmen Barrantes –como trío aragonés, además de la prota–, María Adánez, Alain Hernández, Francesc Orella y Miguel Rellán, entre otros actores. “Tienen papeles pequeños, porque la historia la completan la maestra y sus alumnos”, pero el casting se ha cuidado hasta el mínimo detalle para rodear a los cinco jóvenes de actores experimentados. 

Para estos chicos es su primera película, así que entendemos que se pudieran sentir como pez fuera del agua en su primer día de rodaje. No obstante, Nacho García Velilla asegura que siempre ensaya “mucho” con todos sus actores, especialmente en las comedias, dado que todos tienen que acordar el mismo tono. “Mi enhorabuena al equipo de casting, con Jorge Galerón, porque tenemos cinco futuras estrellas, sin ninguna duda”, estima el dire. De hecho, uno de esos futuros ganadores de un Goya es de Zaragoza. “Es muy gracioso porque es el chino en la película y es el único que tiene acento maño”, bromeaba Velilla, para elogiar de nuevo al equipo de casting por su trabajo y a los cinco actores. 

El dire, en un momento del rodaje en el edificio Paraninfo (Fotografía: Secuenciadas)

Sobre su regreso a un rodaje en Aragón, el director recuerda que se fue muy joven a estudiar comunicación, cine y guion y “toda mi carrera la he desarrollado fuera”, pero siempre ha intentado realizar sus proyectos en su tierra. “Hasta que un Sabina no hace una canción de Madrid, un Dylan de California o Woody Allen una película de Nueva York, parece que esas ciudades o esos paisajes no tienen relatos. Siempre he creído que en Aragón tenemos suficiente talento, pero nos falta la industria para que nuestras ciudades y paisajes tengan relatos; por eso, siempre que he podido he traído rodajes de envergadura a esta región”. 

Ese talento aragonés lo ha incorporado también al equipo técnico con la presencia de la empresa Entropy, de efectos visuales, y con el músico Juanjo Javierre. Tras el rodaje, comenzará el proceso de postproducción, que durará entre ocho y doce meses, y después llegará el estreno, aunque el equipo aún no tiene una fecha decidida. Será “una peli muy bonita, estaréis orgullosos de la ciudad” gracias a esta historia que tiene “un punto de comedia emotiva”. 

Además, Nacho García Velilla está terminando de escribir una miniserie y con otra película en mente. Al mismo tiempo, gracias a ‘Menudas piezas’, se ha puesto al día con el ajedrez, un deporte que jugaba de pequeño, pero que “hace años que no practicaba” y que esta peli le ha dado la oportunidad de retomar. 

Nacho y Alexandra posan sonrientes para los medios (Fotografía: Secuenciadas)

ILUSIÓN 

También cuando era una niña aprendió la actriz zaragozana Alexandra Jiménez a jugar al ajedrez. “Me enseñó mi padre, pero después no he avanzado, ni lo he desarrollado y ahora que estoy contando esta historia me dan ganas de retomarlo”, reconoce. A su padre le enseñó el abuelo de Alexandra y, por eso, “a mi padre le ha hecho especial ilusión que esté contando esta historia, porque a él el ajedrez le cambió sustancialmente en su trayectoria”, mejoró sus estudios y “le abrió un mundo de posibilidades”.

A la protagonista de ‘Menudas piezas’, a Candela, también le enseña a jugar su padre, con el que no tiene una de las mejores relaciones. Candela es profe piji en un colegio privado de Madrid, pero por circunstancias es despedida y regresa a Zaragoza, su ciudad natal, donde se reencuentra con su padre, con sus orígenes y con unos alumnos “muy complicados”. Deberá olvidarse de esa mujer de la alta sociedad “que se ha empeñado en inventar” y reconectar con la chica de barrio que es en realidad. Su prota “tiene un carácter tremendo, un pronto muy fuerte, es vanidosa y bastante inaguantable”. ¡¡Pues menuda pieza!!

No obstante, Candela no es nada soberbia y “eso la salva”, considera la actriz. Es una mujer que conecta con las necesidades de las personas y esa forma de ser le permitirá cambiar a lo largo de la película. 

Rodar en Zaragoza le trae a Alexandra recuerdos de rincones e historias “muy significativas” en su vida. “Es la primera vez que tengo la oportunidad de rodar aquí”, indica, y el Paraninfo le acerca a vivencias personales, como las ocasiones en que iba con su hermana a disfrutar de las charlas sobre cine que modera el profesor y escritor Luis Alegre en este edificio. “Esa conexión con los orígenes me conecta directamente con el personaje, por muy opuestas que seamos, pero al final a todos nos suceden las mismas cosas, nunca dejas de ser la persona que eras”, afirma. 

¡Menudas piezas en este rodaje! ¡Tremendo equipazo! (Fotografía: Ñete)

ALGO NUEVO CADA VEZ 

De esta historia de superación destaca el papel “fundamental” que juega el ajedrez como elemento que motiva y enseña que “uno probablemente tiene más capacidades de las que piensa”. Y como este deporte ayuda a unos chicos que “no dan un duro por sí mismos” y comprueban que son más inteligentes y capaces de lo que ellos mismos pensaban, “se redescubren a sí mismos a través del ajedrez”.

Trabajar con estos cinco jóvenes ha sido “muy bonito” porque su plena disposición “ayuda a uno a recuperar ese tipo de disposición cuando llega al set de rodaje de ir con toda la humildad posible” y de darse cuenta de que “todo es nuevo cada vez y hay que estar atenta y absorber como una esponja si quieres avanzar”, concluye Alexandra Jiménez. 

Como os decíamos al principio, en Secuenciadas ya somos fans absolutas de esta peli, que producen Telecinco Cinema, Felicitas Media y Menudas Piezas AIE, con el apoyo de Aragón Film Commission y Aragón TV

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Ser madre a los 14

Ser madre a los 14

Tiempo de lectura: 6 minutos

¿Os imagináis ser padres adolescentes? Ser madre a los 14 años, cómo cambia tu vida, cómo te juzga la sociedad, que siempre tiene que opinar de todo. La directora Pilar Palomero regresa a la gran pantalla con esta historia en ‘La Maternal’. La película, que se estrenó en el Festival de San Sebastián, está protagonizada por Carla Quílez, que logró la Concha de Plata a Mejor Interpretación por el papelón que realiza en esta cinta. 

Carla Quílez, con melena al viento y aguantando como una campeona el sol de frente. Foto de Laura Sipán.

¡Cuánto talento y emoción en esta peli! Es nuestro primer pensamiento tras asistir al preestreno de ‘La Maternal’ en los Cines Palafox de Zaragoza, un pase del que disfrutaron familiares y amigos del equipo, entre ellos las protagonistas de la primera película de Pilar Palomero, ‘Las Niñas’, con la que cosechó innumerables premios y arrasó en los Goya el pasado año. 

En ‘La Maternal’ conocemos la historia de Carla, una chica de 14 años que se entera de que está embarazada cuando ya está de cinco meses y se ve obligada a ser madre. Por su situación personal, la derivan a vivir a una residencia para madres adolescentes en Barcelona, donde conocerá a otras jóvenes en su misma situación. ¡Un problemón! Pero ojo, porque las historias de las chicas son duras, pero no esperéis un dramón. ‘La Maternal’ resalta por encima de todo la fortaleza, valentía y capacidad de superación de estas madres adolescentes, sin evitar hablar del miedo que sufren o del abandono. 

“Cuando conocí los casos reales de chicas que habían sido madres en su adolescencia, y me los contaron, fui consciente de lo poco que sabía sobre el tema”, explica la dire, Pilar Palomero, a Secuenciadas. Escribió el guion en el marco del programa de Residencias de la Academia de Cine con el deseo de abordar cómo es la maternidad en la adolescencia, pero especialmente lo que conlleva para estas jóvenes.  

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Las protas de esta historia haciendo una videollamada a Pilar Palomero. Foto de Laura Sipán.

En la preparación de la película, “la confianza que depositaron las chicas en mí la sentí como algo que yo tenía que tratar con mucho cariño y eso he intentado en todo momento”. Así, las primeras entrevistas con ellas pasaron a ser charlas de amigas, en las que también participó la educadora Carol Ruiz y el coach y actor Rubén Martínez, que también aparecen en la película. El trabajo fue parecido al desarrollado con las protas de ‘Las Niñas’, con un guion cerrado, pero dejando margen a que “estuviera siempre vivo y pudieran darse situaciones inesperadas”.

El rodaje, que se desarrolló en los parajes de Los Monegros y en el entorno de Barcelona, “fue muy guay, muy entrañable”, destaca Palomero. Y es que su equipo estuvo en todo momento “súper volcado” y, además, aunque han trabajado con actrices con experiencia, “para la mayoría era la primera vez que participaban en una película”. “Lo he vivido todo a través de sus ojos, con esa emoción de la primera vez”, relata.  

Ahora la película está ya disponible en pantalla grande y la dire desea que “la gente vaya al cine, que le apetezca verla, que la apoyen y que, si les gusta, la recomienden”. “Tenemos muchas ganas de compartirla porque ha sido un trabajo muy bonito, pero también muy duro y estamos muy orgullosas del resultado”, afirma Pilar Palomero. 

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Carla Quílez paseando en bicicleta por Los Monegros. ¡Qué fresqui! Foto de Laura Sipán.

UNA EMOCIONANTE INTERPRETACIÓN 

Y no es para menos. Además de abordar con tremenda sensibilidad un tema tan delicado como la maternidad en la adolescencia, la directora consigue meternos de lleno en cada plano en la vida de estas chicas, interpretadas por un reparto de diez. Carla Quílez da vida a la protagonista, a esa niña de 14 años que tiene que seguir adelante con su embarazo como puede. “Es una niña libre y la maternidad le paraliza; de estar con sus amigos pasa a estar en un centro de maternidad, tiene que aprender a convivir con ello y salir como pueda”, detalla la actriz. 

Para preparar su papel, Carla se apoyó en la ayuda y consejos del coach de la peli, Rubén Martínez; de la directora de casting, Irene Roqué; y de Pilar Palomero, “que ha estado en las buenas y en las malas”. “Me llevo de ellos tres un gran aprendizaje y sobre ellos me he basado para hacer el papel técnico”, dado que después, en rodaje, conoció a las chicas que completan el reparto y que cuentan su testimonio sobre lo que supone ser una adolescente embarazada. 

Las actrices de 'La Maternal', de Pilar Palomero, en un momento de la película

Las protas de ‘La Maternal’, disfrutonas y risueñas en las ferias, pensando en subir a la noria. Foto de Laura Sipán.

En este sentido, la actriz observa que no se conoce lo que supone la maternidad en la adolescencia “hasta que no te metes en el papel y sabes por lo que ellas están pasando”. “En esta película yo he pasado ese miedo de ir por la calle con una barriga y que la gente te mire mal, que te juzguen, y pedía que me pusieran un abrigo largo para taparme la barriga, no quería mostrarla”, comenta sobre el miedo que sufren las chicas de ser juzgadas por la sociedad. 

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Las chicas de barrio llegan a Puerto Venecia. Foto de Laura Sipán.

Carla se come la pantalla en todo momento y, gracias a su talento, logró la Concha de Plata a Mejor Interpretación en San Sebastián. Se enteró del premio cuando llegaba del instituto, “con una inesperada llamada de Pilar”. “Estábamos en casa y, de repente, me dice mi madre “acabas de ganar la Concha de Plata” y me quedé flipando, me tiré al suelo, empecé a llorar, fue un momento muy bonito”, rememora. ¡¡Tuvo que ser una pasada!! ¡Vaya momentazo, Carla!

¿Y cómo ha sido rodar con Pilar Palomero? “Es un amor de persona, para mí Pilar lo ha sido todo, ha puesto un peso muy importante sobre mí y lo he podido llevar de la mejor manera posible porque es una persona muy cercana”. Así que lejos de pensar que un director de cine puede ser una persona muy distante y estricta, Carla ha comprobado que Pilar es todo lo contrario y la considera su “madrina”. 

MUY ENRIQUECEDOR 

Acompañando a Carla encontramos a Ángela Cervantes en el papel de su madre, con quien mantiene una relación un poquito de amor-odio, aunque su madre la comprende bien porque también tuvo a Carla siendo aún joven. Sin desvelar la trama, completan el reparto Jordan Dumes, Pepe Lorente, Olga Hueso, Gal-la Sabaté, Neus Pàmies y Rubén Martínez

Las protas de 'La Maternal', disfrutonas y risueñas en las ferias, pensando en subir a la noria

Ángela Cervantes le enseña a su hija de la ficción, Carla Quílez, lo que era Tuenti. Foto de Jorge Fuembuena.

El actor aragonés (Martínez), además de interpretar a uno de los educadores de la residencia, ha participado como coach acompañando a las actrices y a Pilar en la preparación del rodaje. Destaca el proceso de ensayos con Carla, Ángela y Jordan y con el resto de chicas y los educadores. Esos dos bloques de ensayos “basados en improvisaciones, en juegos, en crear relaciones” se unificaron en el rodaje cuando Carla conoció al resto de compañeras, y surgió esa magia que podemos ver en pantalla. 

Respecto a su papel, ”ha sido muy bonito” dar vida al educador que trabaja con las chicas y que tiene un peculiar sistema semafórico en el que nosotras siempre desearíamos estar en verde. “Yo he tenido relación con la enseñanza, he sido profesor, pero con temas sociales no había tenido contacto, he tenido que conocer un poco más cuáles son los protocolos y las formas de trabajar y ha sido muy enriquecedor”. También “he aprendido mucho (como lo harán los espectadores) de las actrices que han pasado por esta vivencia”, apunta Martínez. 

La película, una producción de Inicia Films y Bteam Prods, cuenta entre su equipo técnico con otros aragoneses como Arantxa Ezquerro, responsable de vestuario; Carmen Arbués, en maquillaje, Jorge Fombuena y Laura Sipán como foto fija o Leo Dolgan, en sonido directo y mezclas. Os dejamos con el trailer de ‘La Maternal’, una peli que a nosotras nos ha enamorado. 

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La Aljafería se convierte en un metaverso

La Aljafería se convierte en un metaverso

Tiempo de lectura: 4 minutos

El Palacio de la Aljafería de Zaragoza se transforma en un plató de cine para acoger la filmación del cortometraje ‘Mundo espejo’, de Jorge Brusau. Nosotras hemos querido vivirlo en primera persona y nos hemos colado en el rodaje para hablar con el dire y los actores.

«La historia trata sobre un metaverso en un futuro distópico dentro de 100 años, donde la gente en vez de utilizar las aplicaciones y las redes sociales que todos conocemos, y donde todos actualmente perdemos mucho tiempo, utilizarán mundo espejo«, explica Brusau a Secuenciadas. Ojipláticas nos hemos quedado al ver cómo 25 figurantes/avatares, cada uno de su padre y de su madre, se dispersan por el Patio de los Naranjos. De repente, Rubén Martínez hace aparición estelar, con un traje blanco y negro que le queda maravillosamente bien.

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Preparados para rodar un plano secuencia con Rubén Martínez de blanco y Adrián Barcelona armado. Foto Secuenciadas

Para que todos entendamos este nuevo concepto que es el metaverso y no nos perdamos en tecnicismos, os explicamos un poco de qué va la movida. La historia es que dentro de 100 años nos pondremos unas gafas de realidad virtual o algún otro dispositivo más avanzado y nos teletransportaremos a mundo espejo. Un mundo paralelo, en el que los escenarios serán salas de nuestra Aljafería querida. Mola, ¿eh? Nos olvidaremos de Tinder, eDarling (para solteros exigentes) o Instagram, e interactuaremos con el espacio y los demás avatares (como nosotros), dentro de esa realidad alternativa y sin movernos de casa.

En el cortometraje, «la gente pasa más tiempo aquí que en su vida real. Han comprado sus pertenencias aquí y han formado familias dentro del mundo espejo. Han podido elegir quién quieren ser realmente, de manera física y de manera emocional«, detalla el también guionista Brusau. Un black mirror en toda regla. «Lo que hacemos es presentar ese mundo espejo de la mano de nuestro protagonista, llamado U, el actualizador de este mundo». Aquí entra en acción Rubén Martinez, el actualizador.

LUCES, CÁMARAS Y ACCIÓN

Llegamos al rodaje en el momento en que Rubén Martínez rueda una de las escenas más complicadas. Un paseo del prota, rodado en plano secuencia, en el que U recorre el Patio de los Naranjos, desde el pozo hasta el Mirhab y se encuentra con la gobernanta, la actriz Silvia Caballero. «Realizamos un acompañamiento del protagonista sin verle, sin desvelar en ningún momento quién es, y así construir esas ganas del espectador de saber quién es. Luego tenemos 25 figurantes, cada uno con diferentes estilos. Con una libertad en cuanto a vestuario, que deberíamos tener en el mundo real que habitamos hoy en día», apunta Brusau.

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El dire, Jorge Brusau, recuerda que tiene que poner la lavadora al llegar a casa. Foto Secuenciadas

Es un desafío para Martínez interpretar a un personaje de estas características «Es un reto porque hay que trabajar con un código peculiar, no es realismo, pero tampoco nos podemos ir a hacer algo muy estrambótico. Tenemos que trabajar con un imaginario que desconocemos porque estamos hablando de dentro de 100 años. Hemos jugado con unas cosas que a ver qué tal salen», nos cuenta en petit comité el actor.

Nos colamos también en el Mirhab donde se encuentra la actriz Silvia Caballero, muy concentrada en su papel. «Mi personaje es la gobernanta, la ama de llaves. Es la que permite a la gente ir a las pirámides de Guiza, a Pekín, ir a cualquier sitio«. Qué chollo, nos encanta este personaje. A la actriz, que es de Zamora y trabaja en Madrid, le ha sorprendido lo bien conservado que se encuentra el palacio «Me ha impresionado desde el primer momento en que he aparecido por aquí. Me ha parecido alucinante y es una pasada. Todos lo sabéis».

A veces no lo recordamos, Silvia, por eso está muy bien mostrar estos monumentos en formato cine. «Que pueda tener visibilidad este monumento en las historias que estamos contando es muy bonito», opina Martínez. «Tenemos una riqueza en cuanto al palacio en el que nos encontramos, que para los zaragozanos a veces pasa desapercibido. El Patio de los Naranjos es un emblema brutal», añade Brusau.

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La gobernanta, Silvia Caballero, permanece en modo virtual, mientras Ana Sanagustín le ajusta el vestuario. Foto Secuenciadas

El siguiente escenario en el que rodar es el parlamento, en mundo espejo se llama ‘domo afero’, la casa donde todo el mundo escucha. «En el parlamento todo el mundo atiende al actualizador formando una u. Es el siguiente reto que tenemos, porque grabamos un evento en el que tenemos a 70 figurantes«. Aquí aparece el tercero en discordia, el actor José Luis Esteban. «Tiene un papel muy importante que todavía no podemos desvelar, pero que ya os podéis imaginar que tiene una figura de antagonista«, desvela el director. Los tres actores principales tienen papeles muy diferentes, pero son los únicos que pertenecen a mundo espejo, no son avatares.

El cortometraje ha contado con grandes profesionales del audiovisual aragonés, Emma Calvo como ayudante de dirección, Olenka Arias como jefa de producción, Adrián Barcelona en la dirección de fotografía, y Ana Sanagustín en vestuario, entre otros. Este proyecto forma parte del ciclo ‘La Aljafería, un lugar de cine’ que dirige Vicky Calavia y que ofrece la posibilidad de poder rodar en el palacio y una pequeña ayuda económica. Próximamente podremos ver la proyección de este y el resto de trabajos, en un acto en la propia Aljafería.

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 No podía falta la foto de rodaje de este ¡equipazo!. Foto Brusau Films

En 2017, Jorge Brusau se tiró a la piscina y fundó la productora Brusau Films. Ha realizado varios cortometrajes como ‘Único destino’, nominado en el Festival de Cine de Zaragoza y en el de Fuentes de Ebro, o el cortometraje en lengua aragonesa ‘Miradas’.

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Los Monegros, de película con ‘La Maternal’

Los Monegros, de película con ‘La Maternal’

Tiempo de lectura: 5 minutos

La directora zaragozana Pilar Palomero ha iniciado este mes de octubre el rodaje de su segundo largometraje, ‘La Maternal’. Tras el éxito de ‘Las niñas’, la cineasta rueda su nueva historia en los parajes de los Monegros y también en el entorno de Barcelona. 

La directora, Pilar Palomero, en el rodaje de ‘La Maternal’, su próximo exitazo en pantalla (Fotografía: Comarca de Los Monegros)

¿Y de qué va la peli? Cuenta la historia de Carla, una adolescente que vive en riesgo de exclusión y llega embarazada a un centro de acogida para madres adolescentes. Tiene una relación muy difícil, casi tóxica, con su madre. Podría parecer un dramón, pero en realidad el filme destacará la fortaleza, la valentía y la superación de los personajes, sin evitar temas peliagudos como la incomunicación, el miedo o el abandono. 

El guión de esta película surgió del programa de Residencias de la Academia de Cine y la cinta es una producción de Inicia Films y Bteam Prods, con los que Palomero ya trabajó en su primer largo, ¡un equipo que funciona!

La actriz Ángela Cervantes (‘Chavalas’) interpreta a esta madre tan complicada. Como también ocurrió en ‘Las niñas’, la directora ha apostado por trabajar con actrices no profesionales. Para la prota, esta historia es “un reto”, pero sobre todo “un regalo”. 

DOS CASTINGS 

Cervantes se ganó su papel en dos castings y se ha encontrado con el reto de acercarse a una realidad que “es un poco lejana a la mía”, explica a Secuenciadas. Para adentrarse en su personaje pasó dos semanas con Pilar Palomero trabajando la improvisación, junto al actor y coach Rubén Martínez, y “saqué mucho de esos ensayos”. Y es normal, porque Palomero y Martínez son muy cracks. Además, a la hora de conocer la experiencia que viven las adolescentes que pasan por esta situación, “hemos estado trabajando con chicas que han pasado por lo mismo” y que participan en el rodaje también

De este modo ha logrado meterse en la piel de una madre de 32 años, que quedó embarazada en su juventud, a la que “la vida no se lo ha puesto fácil, que se siente muy sola, muy juzgada por el pueblo” y que acaba a su vez con una hija embarazada, Carla, pensando cómo ha podido ocurrir. 

Ángela Cervantes subraya que el rodaje, que se inició a mediados de octubre, “está siendo intenso, en el sentido de que toca temas muy dramáticos, con mucho dolor, y tienes que llegar a sitios que son complicados”. Pero también es “muy enriquecedor como actriz, porque es un regalo ponerte a hacer este personaje, contar esta historia y estar rodeada de un equipo que es muy bueno”. 

De la directora, Pilar Palomero, destaca que trabaja “con mucha improvisación”, lo que aporta frescura al guión, y “te da la libertad de ser el personaje en esa situación y hacer lo que te saldría”. “Me parece muy inteligente, da mucho gusto estar cerca y aprender de ella”, asegura, agregando que le “flipó” su anterior peli, ‘Las niñas’, y participar en este proyecto como actriz es, por ello, “un regalo”. “Es mi segunda película y que me llegue en este momento es maravilloso”. 

Parte del equipo de la peli preparando el rodaje (Foto: Comarca de Los Monegros)

VESTIR LOS ESTADOS DE ÁNIMO 

Acompañando a la directora en este largo, después de participar también en ‘Las niñas’, se encuentran, además del zaragozano Rubén Martínez en su doble función como actor y coach, las aragonesas Arantxa Ezquerro, en vestuario, y Carmen Arbués, en maquillaje. 

Mientras que en ‘Las niñas’ se trataba de recrear los años 90, “en esta ocasión Pilar hace una película contemporánea, transcurre en la actualidad y vemos diferentes mundos de diferentes niñas, contando sus historias a través de los colores y las formas, de modo que el vestuario refleje quiénes son y sus estados de ánimo» observa Ezquerro.

Para conseguirlo, se ha llevado a cabo un trabajo previo con las actrices no profesionales y Arantxa ha recurrido a un método muy especial: “quería conocerlas y nos fuimos de compras con ellas para ver su personalidad y marcarla en el vestuario”, ya que cada una tiene su gama cromática y su estilo y “quería respetar todo eso”. Vamos, en la siguiente película nos apuntamos, ¡compras y aprender a actuar es un planazo!

LA MODA DE LA CALLE 

Asimismo, ha habido mucho trabajo previo con la directora y su compañera de maquillaje y para las actrices profesionales, como Ángela Cervantes, “le propusimos algunas referencias y a ella le encantó, para transmitir lo que queremos de esta madre”. En el caso del resto de adolescentes, el vestuario es un secreto que se desvela conforme avanza el rodaje, porque “no saben qué se van a poner” y se utilizan las prendas “para cambiar sus emociones y ayudarles” a transmitir. 

Ezquerro nos desvela alguno de sus trucos a la hora de pensar en el vestuario: “aquí no vale con consultar una revista de moda, lo que vale es la calle, ver cómo visten porque las adolescentes transforman la moda y me interesa ver esa transformación”, a través de fotografías que realiza en las calles, “robados” para confirmar qué gusta en un momento determinado, como ahora las zapatillas blancas. “En cámara quedan mal, pero hay que introducirlo porque es una historia de ahora y ahora se llevan”, comenta. 

La película transcurre “a lo largo de mucho tiempo” y presenta “mucho color” en el vestuario. “Hay un tono un poco empolvado en todo, no son colores muy subidos, pero está toda la gama de color”, aclara Ezquerro. En su caso, está feliz con este rodaje en los Monegros porque le permite estar cerca de casa y, además, “se ven los parajes aragoneses tan bonitos que tenemos”.

‘La Maternal’ descubrirá al público los paisajes monegrinos (Foto: Comarca de Los Monegros)

TRANSFORMACIONES

En el caso del maquillaje, la aragonesa Carmen Arbués lleva preparándolo desde el mes de agosto, para tener previstas las transformaciones que experimentan los personajes. “Hablando muchísimo con Pilar y con Arantxa, con quienes trabajo al unísono, mano a mano”. Su trabajo también se basa en la época actual, “pero no queríamos entrar en los clichés” y a cada personaje se le da un tono en función del carácter que desarrolle en la película. En el caso de las actrices no profesionales se ha tenido en cuenta su propia personalidad.

“Hemos hecho muchas pruebas a todos los personajes y cuando están actuando notas que con el maquillaje, el vestuario, la luz, se van transformando un poco y esos personajes que en las pruebas son un poco fríos, cambian”, relata, destacando que en el caso de las actrices no profesionales “ha sido muy divertido, hemos aprendido a conocer a estas chicas”.  

El objetivo de su labor es transmitir una historia “con mucha esperanza”. “Es una niña que es madre soltera a los 14, que no tiene la educación necesaria ni ha nacido en el sitio adecuado, pero queremos transmitir un mensaje de esperanza”, afirma. 

Arbués reside desde hace 31 años en París, pero procede de Murillo de Gállego (Zaragoza). Trabaja “muy poquito” en España, pero cuando le toca, lo hace “con gusto, sobre todo aquí en Aragón y con Pilar, que me encanta su cine y lo que transmite”. El rodaje está siendo “genial” para ella, porque participa en un proyecto que le apasiona, “con un equipo estupendo, con amigos, y estoy un poco con mi familia, ya que los fines de semana me voy a mi pueblo”.  “En los Monegros nos han recibido como reyes, nos lo pasamos muy bien, nos gusta como está quedando, y ese es el mayor premio”, concluye. 

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“Cuando hay proyectos en Aragón vengo con el doble de ganas porque es hacer lo que me gusta y en casa”

“Cuando hay proyectos en Aragón vengo con el doble de ganas porque es hacer lo que me gusta y en casa”

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El actor zaragozano Rubén Martínez estaba destinado a ser una estrella, aunque de pequeño se resistiera a interpretar ese papel en una función navideña de la escuela (sííí, luego os explicamos). El interprete dejó su trabajo como profesor para apostar por la actuación y afirma que, en este tiempo, ha sido como una hormiguita, un incansable trabajador que ha logrado crecer en su carrera

‘Élite’, ‘Antidisturbios’, ‘El último show’, ‘Planeta 5000’, ‘Nosotros’, ‘Grupo 2: Homicidios’. Su nombre forma parte de un sinfín de obras en televisión, teatro y cine. Firme defensor de sus personajes y de dar lo mejor de sí mismo en cada papel, es también coach de actores. Amable, paciente y divertido (es un amor, eso es así), nos transmite su pasión por la profesión mientras paseamos junto a la ribera del Ebro, y convertimos nuestra charla en esta entrevista sobre su vocación como actor y su trayectoria profesional. 

¿Cómo surgió tu vocación, ya de pequeño querías ser actor?

Surge de cuando iba al cine, cuando hacía teatro en el colegio, el típico festival de Navidad, y veía que era algo que me gustaba, me lo pasaba bien, me despertaba curiosidad, y de alguna manera siempre que había oportunidad me apuntaba. 

Recuerdo en el colegio que, en el festival de Navidad, me tocó hacer de pastorcillo 3. Mi madre me preguntó si en la función hablaría y cuando fui al reparto de personajes, como era rubito, me dijeron que iba a ser la estrella. Yo me imaginaba que iba a estar toda la función de medio lado encima del portal y decía: “¿pero la estrella habla?” y me decían “no, la estrella no habla, pero es la protagonista”. Entonces les dije que no quería ser la estrella y las monitoras flipaban porque la estrella de Belén es a quien todos buscaban, pero yo pensaba “si no habla, no quiero” y pensaba en la bronca que me echaría mi madre si venía a verme y se quedaba en los ensayos y luego no abría la boca en la función. 

Me ofrecieron ser pastorcillo y me acuerdo que me dieron un papelito mecanografiado y mi texto era: ‘queremos que nos ayudes a buscar la estrella’. Nos dijeron que teníamos que hablar claro y alto para que nos entendiera el público en el salón de actos. 

Llegó el día de la función, me tocaba salir y, milagrosamente, había un micrófono aquel día; yo me quedé con que había que hablar alto y claro y dije: “¡¡QUEREMOS QUE NOS AYUDES A BUSCAR LA ESTRELLA!!” (gritando). Creo que mi madre debió de pensar: “para qué le diría yo que hablara”. Reventé el tímpano de todos los asistentes y me quedé a gusto pensando que se me había oído. Y vaya si se me oyó (ríe). 

Eras profesor, pero ¿cuándo decides dar ese cambio, irte a Madrid y apostar por la actuación?

Me había dedicado a nadar, una actividad que requiere mucho tiempo y dedicación, y cuando me retiro de nadar tengo tiempo y digo, ahora voy a ser actor. Empecé en un grupo de teatro universitario que se llamaba ACME Teatro, que lo dirigía María Ángeles Pueo, actual directora de Teatro Che y Moche. 

Acabé magisterio de educación física, era también entrenador de natación y durante un momento compaginaba el trabajo de educación física con el teatro, de una manera amateur, pero veía que me servía para jugar, para divertirme, para evadirme y seguir aprendiendo. 

En clase tenía que poner yo las actividades, corregir, pero en el teatro era abandonarte y decir qué hay que hacer. Me lo pasaba bien, disfrutaba y llegó un momento que sentía que quería profundizar más en la interpretación y me dije “date la oportunidad” porque veía que pasaba el último tren y era “o coge y súbete o lo pierdes”. Decidí correr y hasta el día de hoy; me fui para un año a Madrid y van a ser ya veinte años. 

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«He sido una hormiguita que ha ido subiendo escalones; sentía que iba siempre en camino ascendente, que cada trabajo sumaba y aportaba»

En Madrid seguiste formándote 

Allí estuve en la escuela de interpretación de Antonio Malonda, en Bululu2120, y luego he complementado mi formación con cursos, con canto, con danza, y también aprendes mucho trabajando. 

¿Cuándo comienzas a trabajar como profesional?

En teatro empecé haciendo alguna cosa aquí en Zaragoza y como de alguna manera en ese momento yo me estaba ganando la vida con otro trabajo, no era mi prioridad. Para mí, la mayor de las recompensas era actuar, aunque luego llega un momento en que dices “esta es mi apuesta profesional”, pero al principio no lo consideraba ni trabajo, era un placer pagado, una maravilla. 

¿Qué recuerdas de aquella etapa?

La historia era que era llegar a Madrid y comenzar a construir desde un solar enorme, porque no conoces a nadie, nadie te conoce, no sabes por dónde empezar. Y ahora echo la vista atrás y pienso en todo lo que he conseguido, sin pegar un petardazo, ni hacer una carrera explosiva, pero en veinte años he sido una hormiguita que ha ido subiendo escalones, que ha ido consiguiendo logros pequeños, pero firmes; sentía que iba siempre en camino ascendente, que cada trabajo sumaba y aportaba y que de un trabajo salía otro. 

Y ahora soy consciente y me pregunto: “¿a día de hoy tendrías fuerza para empezar algo así como en aquel momento?” y piensas “no lo se”. Pero no me ha parecido que haya sido costoso ni duro, echo la vista atrás y me fui con nada, sin conocer a nadie ni tener ningún contacto y no me puedo quejar porque no he parado de trabajar en teatro, cine, televisión, ahora también como coach. Qué suerte, qué afortunado soy que sigo aprendiendo y sigo creciendo y estoy muy contento. 

Si no fueras actor, ¿qué serías ahora? 

Seguramente seguiría siendo profesor. 

¿Te lo has planteado alguna vez?

Estaba en un colegio dando clases y en una piscina, y si tuviera que volver a la enseñanza creo que lo llevaría bien porque me gusta. Pero después de haber estado veinte años como actor y dedicado también a la enseñanza, pero más enfocada en el tema de la interpretación, después de probarlo sería como más duro. Pero no me importaría volver, me encanta, prefiero ser actor, pero si tuviera que volver no sería una tortura. 

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«‘Grupo 2: Homicidios’ fue un master en el audiovisual, aprendimos mucho y tengo un buen recuerdo»

¿Cuál crees que fue el proyecto que te dio esa oportunidad en el mundo del audiovisual? 

He ido sumando pequeños trabajos, cortometrajes, en televisión, pero ‘Grupo 2: Homicidios’ fue como el master que hice de audiovisual, porque poder estar siete capítulos coprotagonizando con Jorge Usón, y aprendiendo mucho de Jorge, haciéndote con la parte externa de la interpretación en el audiovisual, que hay que tener en cuenta cámaras, focos, marcas, y fue tan intensivo y tan gratificante. 

Aprendimos mucho y fue de una manera divertida, relajada y tengo un buen recuerdo. Ese fue un máster y siento que en los trabajos que he hecho después esa experiencia está ahí. Me pesa a favor, es una mochila cargada de buenas herramientas. 

Te hemos visto en cine, en televisión y en teatro, ¿qué te aporta cada uno? 

Me encantan los tres medios, tienen sus matices. El teatro es la magia del directo, el riesgo, la adrenalina del pase lo que pase hay que seguir y esto ni se tiene que notar ni se puede parar y es maravilloso, además del contacto con el público, porque hay un diálogo evidente, aunque no hables directamente con el público, lo sientes, lo percibes y compartes la función con ellos. 

Eso en audiovisual no lo puedes sentir, en el teatro sí, y es mágico y precioso. En audiovisual, la tele requiere de una inmediatez y un tiempo y eso también te permite ser ágil y tienes el reto de hacer creíble algo que no es nada creíble.

El cine te permite construir de una manera más profunda, que los personajes tengan capas, darle más tiempo al proceso de creación del personaje, al trabajo con el director. Es el que menos tengo trabajado como actor a día de hoy, pero cuando me ha tocado hacer algo me ha gustado mucho. 

¿Cómo construyes tus personajes? 

Me gusta mucho investigar los entornos. En ‘Grupo 2’ tuve la suerte de poder tomar un café cada capítulo con el personaje real que interpretaba, y eso era maravilloso. Otras veces desde lo corporal, ves personajes que tienen una actitud, o el vestuario ayuda mucho y te coloca. Aprovechar los elementos de caracterización, vestuario, peluquería, maquillaje, arte. Porque de repente arte te pone un vestidor lleno de relojes y de trajes y ya no tienes que apretar en la interpretación porque lo cuenta el entorno. 

Observando mucho, en la calle hay unos personajes maravillosos. Me encanta observar porque sacas cosas y matices de personajes y te los quedas. A veces también me gusta hacer un homenaje a personas de mi entorno a través de un personaje. Por ejemplo, mi trabajo de fin de carrera en la escuela, que era ‘El enfermo imaginario’ y yo interpretaba a Argan, era un homenaje a mi abuela Emiliana, que era la mejor enferma imaginaria que te podías encontrar, porque siempre estaba mala y se iba a morir, y se murió a los cien años. 

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«Construyo a los personajes para que no haya un juicio desde el actor, que sea el espectador el que los etiquete o valore»

¿Recuerdas algún personaje especialmente? 

Cuando me confirmaron el personaje de ‘Élite’ le dije a mi madre: “mamá, voy a tener una vida que nunca he tenido y nunca tendré”. De repente era decir qué guay jugar a ser rico, que es algo que yo no busco porque no creo que la riqueza me vaya a dar la felicidad, pero jugar a ser rico, a tener poder y ser malo, poderte permitir tener licencia para hacer maldad. Además, me encanta no juzgar a los personajes, sino defenderlos a tope, y para mí Teo en ‘Élite’ no es malo. Se por qué hace las cosas, y construyo para que no haya un juicio desde el actor, que sea el espectador el que le de una etiqueta o lo valore, pero personaje que haga siempre lo voy a defender a muerte y le voy a dar dignidad. 

Me gustó mucho ponerme en el lugar de Teo porque era divertido. Y también me está ayudando en mi carrera, para posicionarte en la profesión, como una referencia, que no eres ni mejor ni peor actor, pero de cara al escaparate estar en una serie que ha sido de las más vistas a nivel mundial en su estreno, un productor que no te conoce ya te coloca en un sitio que le das confianza. Sin ser ni mejor ni peor actor que antes, pero te ayuda de cara a la profesión. 

¿Cómo es el trabajo en una serie como ‘Élite’?

Pues está muy cuidado en todos los aspectos, a nivel de foto, vestuario, arte, peluquería, maquillaje, guion, y sientes que estás muy protegido, trabajas de manera muy relajada, trabajas con varios directores, entre todos vas sumando cosas y construyendo el personaje y ha sido una experiencia muy agradable. 

Tuve la suerte en la primera temporada de trabajar con Ramón Salazar, que es un excelente director de actores, y el primer día en el set de rodaje estábamos la familia y dijo una frase que me ayudó a colocar al personaje: “me encanta esta familia porque sois perfectos por fuera y estáis podridos por dentro”, y con eso ya sabía que es todo fachada, apariencia y aunque por dentro sienta que hay cosas que huelen mal, no tienen que salir, no se tienen que notar. Los buenos directores con poquitas palabras te abren un mundo como actor y te dirigen. Ha sido un gustazo poder trabajar con muchos directores en ‘Élite’ y con Ramón empezar a construir a Teo. 

Es muy importante la dirección de actores

Muy importante. Un buen director puede salvar a un mal actor y un buen actor puede salvar una mala dirección. Cuando esas dos cosas son buenas, la magia se da y el resultado es evidente. Cuando a un director le encanta trabajar con actores, le encanta escucharlos y crea un clima de confianza en el proyecto. 

En eso recuerdo a Rodrigo Sorogoyen. Yo tenía una secuencia pequeñita en ‘Antidisturbios’, tuvimos un día de ensayo con él y con los compañeros y allí miraba a mi alrededor y pensaba “aquí hay más Goyas que en el Prado”. Rodrigo escucha a los actores, no le importa cambiar el guion, tachar, corregir, poner notas nuevas, cambiar las líneas de orden cuando ve que suma a la historia, a lo que quiere contar. Si el actor le vende la propuesta y él la entiende y cree que aporta, no tiene ningún problema en ajustarla, no va a considerar que es una debilidad del director. Eso sí, una vez trabajado, hablado, dado forma y todos de acuerdo, el día del rodaje no nos ponemos creativos. Y el día del rodaje ya teníamos todos los deberes muy bien hechos, sabíamos lo que quería transmitir y contar, sabíamos cómo teníamos que intervenir, él operaba cámara en mano. Todo el mundo tiene claro lo que tiene que hacer y por qué lo hace y es genial. 

«No entiendo el trabajo del actor como un sufrimiento, tiene que ser siempre como un juego»

Deseas hacer un papel dramático, algo que todavía no hayas hecho, ¿qué te gustaría? 

Me gustaría un personaje que tuviera una referencia en un momento histórico concreto por hacer el trabajo también de documentarme; Edad Media, Guerra Civil, Guerra Mundial. Estos regalos como actor que tienes que hacer tus deberes, documentarte, leer, y que haya una carga emocional interesante, que al personaje le pasen cosas, que haya conflicto, sufrimiento, aunque me encanta la comedia. 

María Ángeles Pueo me dijo que con esta cara no iba a hacer drama en mi vida y ahora lo que no hago es comedia, ¡será posible! (ríe). 

Me apetece hacer como comedia en teatro y en audiovisual algo muy potente, un poco lo que hice en el corto ‘Nosotros’ (dirigido por Silvia Pradas), pero poder disfrutar ese trabajo más tiempo, porque lo rodamos en un fin de semana a tope y fue como muy duro. 

Me gustaría hacer un trabajo con profundidad, con peso, porque además creo que bajaría a los infiernos y lo trataría de hacer de una manera saludable. No entiendo el trabajo del actor como un sufrimiento, tiene que ser siempre como un juego porque si no puede ser muy peligroso, se te puede ir la pinza. 

¿Cuál ha sido tu último trabajo?

El último fue en julio, en ‘Desaparecidos’. Era un personaje pequeño, hacía de sospechoso y tenía dos escenas. Fui dos días, tenía una secuencia cada día y eran dos interrogatorios, pero tuve la suerte de trabajar con una directora maravillosa, Begoña Álvarez Rojas. A veces es muy difícil que en tele se dedique tiempo al actor y ella lo hacía, siempre apoyando, te decía anotaciones para ir afinando la interpretación. Un poco como yo hacía con Miguel Ángel Tirado (Marianico el Corto) en ‘El último show’, donde yo era coach. Cuando ya lo teníamos me acercaba, le decía que ya lo teníamos y que íbamos a por el doble tirabuzón. 

Cuando ves que el actor ya está tranquilo porque está a lo que el director quiere, se puede seguir arriesgando, jugando y por eso disfruté mucho también. El trabajo con el actor Chani Martín (en ‘Desaparecidos’) también fue muy guay y lo rodamos en una hora, pero fue una sensación muy bonita. 

No hay personaje pequeño, a veces vas a una serie y haces dos secuencias, pero las disfrutas y luego luce el trabajo en pantalla. 

¿En qué momento de tu carrera surge tu trabajo como coach de actores?

De una manera natural, en Madrid ayudaba a compañeros a preparar pruebas de casting y me decían que se me daba muy bien, pero no le daba valor. 

Pilar (Palomero) empieza ‘Las Niñas’ y aunque siempre se dice “no trabajes con animales, ni con niños”, pues ella en su primera película como directora novel se mete con un reparto de niñas. Se acordó de mí y me dijo si me gustaría ayudarla con la interpretación de las niñas. Por varios factores: porque yo era profe, había conocido la Zaragoza del año 92, había estudiado en un colegio de curas, donde éramos todo niños, y ella y yo nos conocíamos de hace tiempo. 

Me lo dijo y me pareció fascinante. Estuve de coach y mientras hacía el rodaje de la película hice casting para la serie ‘El último show’, con Alex Rodrigo, que fue muy divertido, me cogieron y vieron que haría falta un coach también y me ofrecieron esa doble función

De una manera natural he ido enlazando lo que mis amigos decían y yo de alguna manera no les creía, parece que era una posibilidad que se está dando. 

¿Cuál es tu método para trabajar como coach? 

Como coach me gusta trabajar siempre con el director, porque mi labor es ser el canal de comunicación entre director y actor. Primero tengo que saber qué quiere el director y después ayudar al actor a conseguir lo que el director necesita. Si como coach trabajo solo con el actor, vamos al set y el director dice que eso no es lo que quiere habría mareado al actor y hecho una propuesta de dirección cuando no es mi película. 

Me gusta trabajar bien con el director y cuando me transmite qué quiere de los personajes, del tono de la interpretación, voy a ayudar al actor a conseguir eso. Es como un acompañamiento del actor, pero teniendo muy claro que no es lo que yo considero como director, sino lo que el director necesita y qué herramientas te doy para conseguir llegar a lo que pide.

Si es naturalidad, si es energía, el estado emocional que necesite el personaje, si tienes problemas para memorizar el texto qué consejos te puedo dar, si tienes problemas porque el texto te canta cómo lo podemos matar de ritmo y darle naturalidad. Darles herramientas que les ayuden.

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¿Cómo ves el panorama audiovisual aragonés? 

Afortunadamente en los últimos años hay un antes y un después aquí en Aragón, creo que se están haciendo las cosas muy bien. Vamos a echar mucho de menos a Jaime Fontán (jefe de producción de Aragón TV), que ha hecho mucho por el audiovisual aragonés, y cada trabajo y éxito de estos años estaba esa firma discreta de Jaime, porque era un hombre de una discreción maravillosa y que siempre estaba dispuesto a escuchar a todo el mundo.

Espero que se siga en esa línea, en apostar por darle cabida a todo el mundo, por apoyar los trabajos y hacer que el talento que hay en la tierra sea mejor, más visible y que sigamos creyendo en lo que tenemos en casa porque es muy grande, tanto a nivel técnico como artístico. 

Los últimos años han sido muy buenos y hay que seguir apostando. Y esto también lo dice la industria, tenemos directoras como Paula Ortiz, Nata Moreno, Pilar Palomero, Elena Cid o Silvia Pradas que están teniendo repercusión con sus trabajos a nivel nacional. En Aragón hay unas directoras estupendas. 

Eres un actor de trayectoria nacional, pero cuando puedes vienes a trabajar a Aragón. ¿Te sientes profeta en tu tierra y sientes ese cariño de los aragoneses? 

Me siento muy querido y es una suerte, me siento privilegiado porque podría haber gente que piensa que reniegas de tu tierra porque te vas, pero no, no es eso. Es seguir aprendiendo, creciendo como actor, pero se de dónde vengo y tengo claro a dónde quiero volver siempre que me necesiten. Cuando la agenda lo permite, cuando hay proyectos interesantes que se hacen aquí en casa yo vengo con el doble de satisfacción y de ganas, porque es hacer algo que te gusta y, encima, en casa.

 

¿Dónde te podremos ver próximamente? 

El mes que viene se estrena ‘Historias para no dormir’ (Amazon Prime Video) y tengo una pequeña participación en el capítulo ‘El asfalto’, que ha dirigido Paula Ortiz. También la segunda temporada de ‘Desaparecidos’ (Amazon Prime Video) irá en breve y en ‘Fuerzas de paz’ (TVE), que es lo último que he hecho en julio. Y hay un proyecto dentro de poco, después de la pandemia vamos retomando el ritmo, y este proyecto para los próximos meses me apetece mucho. 

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