Aragón, cuna de cineastas 

Aragón, cuna de cineastas 

Tiempo de lectura: 6 minutos

Nos vamos a venir un poco arriba. Queremos responder a dos grandes preguntas de la humanidad: ¿a dónde vamos? ¿de dónde venimos? Pues bien, vamos de visita al Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos (IAACC) Pablo Serrano para intentar dar respuesta a la segunda pregunta a través de la exposición ‘Aragón y las artes 1957-1975’ y su apartado dedicado al cine.

Quedamos con una de las comisarias de esta muestra, la conservadora del museo Pablo Serrano, Begoña Echegoyen, para que nos explique por qué en este periodo de la historia a Aragón se le considera cuna de cineastas. Fue una época “excepcional” no solo por la promoción que se hacía del cine en concursos, festivales, cineclubs, sino también por la actividad de cineastas amateurs y profesionales en aquellos años. Algunos de ellos procedían de la fotografía, como José Luis Pomarón, Víctor Monreal, José Antonio Duce o Pedro Avellaned, a quienes unía su gran pasión por el cine y que comenzaron a crear películas “por hobby”.

En la época muchos optaban por el cine amateur, creando pelis con medios “muy rudimentarios”, con pocos recursos económicos y humanos, muchas veces con su talento y algunos amigos. Así, Pomarón dibujaba sus propios escenarios, escribía sus guiones, rodaba con sus propias cámaras y el sonido tenía que grabarlo aparte y montarlo después. Nos lo imaginamos en la actualidad grabando su corto en menos de 24 horas y con unos resultados brillantes. 

En cuanto a los temas, trataban cuestiones sociales, como Pomarón, mientras que otros cineastas se atrevían con lo experimental y abstracto, como Pellejero, o apostaban por algo más personal, como Pedro Avellaned. 

En esos mismos años es esencial el impulso de la productora aragonesa Moncayo Films, que se encontraba a mitad de camino entre el cine amateur y lo profesional, con cineastas independientes como Antonio Maeza o Antonio Artero, o el amateur José Antonio Duce, que comienza a profesionalizarse y a hacer documentales, uno de ellos dedicado a la Zaragoza inmortal y que tiene al río Ebro como narrador de lo que ocurre en la ciudad. 

MONCAYO FILMS 

“Ese documental tuvo tanto éxito que una serie de personas –Julián Muro, Duce, Monreal, Pomarón y Emilio Alfaro– decidieron crear la productora que pretendía centrar su base en Aragón para que Zaragoza fuera la tercera ciudad en tener una industria de cine”, explica Echegoyen. ¡Los maños siempre a por todas! Realizaron cortos, documentales, muchos de ellos dirigidos por Pomarón, e incluso el largometraje ‘Muere una mujer’ (1964), de Mario Camus, que escribió el guion con Carlos Saura. La peli tuvo éxito e, incluso, quiso comprarla Paramount, aunque después el negocio no llegó a buen puerto. 

Moncayo Films produjo también ‘El rostro del asesino’ (1967), de Pedro Lazaga, que rodaron en el Monasterio de Piedra y también cosechó éxito, aunque estos aragoneses de cine lo petaron con la cinta ‘Culpable para un delito’ (1966), de José Antonio Duce, “una película aragonesa casi cien por cien”, que contó en su reparto con actores internacionales como Hans Meyer.

La rodaron en Zaragoza, pero querían huir de la temática localista y vincularla al cine europeo policíaco. De este modo, “para no localizarla en Zaragoza o en Aragón, simularon estar en una ciudad del norte de Europa, costera, y cuando llegaron al estreno, en el Cine Coliseo, hicieron un concurso ofreciendo diez mil pesetas a quien consiguiera reconocer más escenarios de la ciudad”, detalla la comisaria. ¡Nos encanta la idea de cine y concurso! Lamentablemente, la actividad de la productora no duró mucho más allá de esa década. 

CINEASTAS RECONOCIDOS

Al mismo tiempo que el cine amateur se profesionalizaba, ya trabajaban en Aragón algunos de los grandes nombres del séptimo arte en la comunidad y que todos conocemos, como Luis Buñuel, Carlos Saura, José María Forqué o José Luis Borau

Uno de esos grandes nombres es el de Fernando Palacios, director de ‘La gran familia’ (1962). “Muchos visitantes se sorprenden al ver que esta película está aquí”, ya que desconocían que su director fuera aragonés. Palacios era sobrino de Florián Rey y con él aprendió a hacer cine, sobre todo de comedia familiar, fácil, con algo de dramatismo. En la comedia otro grande es José María Forqué, que trató todos los géneros. En la exposición se le recuerda con un clásico, ‘Atraco a las tres’ (1962). 

En un cine “más fuerte” aparecen Saura y Borau. Carlos Saura con ‘La caza’ (1965), aunque en su caso “era muy difícil quedarse con una película”. Con ésta logró el oso de plata a mejor director en la Berlinale. “Lo importante de esta película es el lenguaje que Saura muestra en ella, ese ambiente claustrofóbico en los campos de Toledo: en un espacio abierto nos llega a agobiar con esos primeros planos, ese sudor, viendo cómo unos amigos que van a pasar un día acaban en unos campos donde hay restos de la Guerra Civil y donde se han luchado batallas”. 

EL CINE DE BORAU Y BUÑUEL

Se recuerda a José Luis Borau con ‘Furtivos’ (1975), una cinta muy dura “en la que algunos han querido ver ese simbolismo de la España que se vivía en la transición”, en la que se despuertan grandes pasiones que al final llevan a la tragedia. 

Y entre los grandes, Luis Buñuel representado en esta muestra por ‘Viridiana’ (1961), “Es la primera película que rueda tras su vuelta a México, gana la palma de oro, desde el Vaticano le dicen que no puede ser y acaba prohibida en España”, recuerda Begoña Echegoyen. Por suerte, una copia se salva y en 1977, tras el fallecimiento de Franco, puede estrenarse en España.

Como curiosidad que podéis conocer en esta expo, el trabajo del zaragozano Santos Alcocer, ejemplificado en la peli ‘El coleccionista de cadáveres’ (1970). “Fue director, guionista, lo hacía todo y quería triunfar en el cine”, señala la comisaria, si bien nunca llegó a tener el éxito que le hubiera gustado. 

MATERIAL DE CINE

Begoña Echegoyen indica que el trabajo de investigación “ha sido muy fácil”, ya que disponía de gran cantidad de material donde elegir, si bien por el mismo motivo “también es muy complicado decidir qué poner”. En esta parte temática de la exposición ‘Aragón y las artes’ han colaborado las filmotecas, los herederos y familiares de los cineastas, a quienes “agradecemos todo su apoyo”.  

 Además de fotografías, guiones, bocetos, cámaras de 16 y 8 mm y cartelería de películas o de festivales, como el de la primera edición del festival de cine de Huesca, el recorrido nos permite ver varios fragmentos de las películas: ‘Zaragoza, ciudad inmortal’ y ‘Culpable para un delito’ (José Antonio Duce, 1961 y 1966), ‘El desafío’ (Luis Pedro Pellegero 1963), ‘Monegros’ (Antonio Artero, 1969), ‘La gran familia’, ‘Atraco a las tres’ y ‘La caza’. 

Acabamos como hemos empezado, dando respuesta a otra pregunta. ¿Por qué ir a ver esta exposición? Begoña responde: “Todos pensamos cuando hablamos de cine aragonés en lo que vemos ahora, que realmente estamos viviendo un boom del cine aragonés, un buen momento, pero está bien saber de dónde venimos, no solamente de ‘Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza’, que todos la conocemos, o de Chomón o Florián Rey, sino conocer a estos cineastas que tenían esa pasión por el cine” y descubrir una época que también fue fascinante para el séptimo arte aragonés. 

‘Aragón y las Artes 1957-1975’ es un recorrido por la creación artística en la comunidad en una época en la que los artistas aragoneses fueron motor de las artes plásticas en España. Puede visitarse hasta el 31 de agosto de 2025 en las plantas 03 y 04 del IAACC Pablo Serrano

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“El cine me ha dado algunas de las mayores satisfacciones de mi vida y me ha hecho mejor persona”

“El cine me ha dado algunas de las mayores satisfacciones de mi vida y me ha hecho mejor persona”

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Cinéfilo, profesor, escritor, presentador, director junto a David Trueba del documental ‘La silla de Fernando’, incluso extra en películas y cortometrajes, la carrera de Luis Alegre Saz quedó marcada desde su infancia por su padre, que le transmitió su pasión por la cultura y el cine, y su madre, de quien heredó su amor por las personas y la enseñanza. 

Nacido en Lechago (Teruel, 1962), estudió empresariales, aunque siempre ha estado vinculado al séptimo arte. A los ocho años se enamoró por primera vez viendo una película, ‘Del rosa… al amarillo’, y a los once ya dirigía un cineclub y escribía reseñas de películas. Dice del cine, ese arte que nos hace soñar y vivir en otros mundos, que también le ha hecho mejor persona. Conocemos a Luis Alegre en este nuevo Secuenciando a. 

¿Cómo surge tu idilio con el mundo del cine?

El origen de mi idilio con el mundo del cine está clarísimo porque tuve la suerte de que mi padre, que era un campesino de Lechago, de un pueblecito del Teruel profundo, tenía una enorme sensibilidad hacia la cultura, la literatura, el periodismo, el cine, y él me contagió todas sus pasiones. Recuerdo irme con él al huerto de la mano, recitándome poemas de Machado, hablándome de películas de Alfred Hitchcock, de Ingrid Bergman, de Buñuel, al que él había conocido en Francia porque iba de vez en cuando allí a trabajar a la vendimia. Allí nació, sin lugar a dudas, y desde muy pequeño, mi fascinación por el mundo del cine. 

¿Qué te atraía especialmente de ese mundo?

Voy a decir un tópico, pero es que es verdad, el cine te permitía soñar, volar a otros mundos, y eso es una experiencia muy fascinante. Y te permitía enamorarte. La primera vez que me enamoré fue viendo una película, con 8 años, ‘Del rosa… al amarillo’, en la que me enamoré completamente de la niña protagonista. Y algo que es capaz de provocar esos sentimientos y esas sensaciones tan poderosas, inevitablemente te engancha y, de alguna manera, me convertí en un adicto a algo que me provocaba tanta emoción y sensaciones tan agradables e insólitas, tanta felicidad. Luego, con el paso del tiempo, además, es un arte que sirve también para abrirte los ojos a determinadas realidades colectivas, individuales, te enseña muchísimas cosas sobre ti mismo, sobre la condición humana, y por eso el cine es para mí algo tan hipnótico y tan grande, porque de alguna manera te vuelve mejor persona. 

A pesar de esa temprana fascinación por el cine, luego estudiaste empresariales

Sí, mi padre también ahí fue fundamental. Con 18 años, las circunstancias económicas de mi familia no me permitían irme a estudiar cine o periodismo a Madrid o Barcelona. Mi padre me dijo: “hijo mío, tu puedes seguir amando el cine, puedes seguir escribiendo, puedes seguir haciendo todo sin necesidad de estudiar, y te recomiendo que estudies economía porque te va a ayudar a entender mejor el mundo, además se te dan muy bien las matemáticas y eso te puede facilitar el estudio”.

Le hice caso y, por otro lado, es que yo tenía desde niño otra vocación, relacionada con la enseñanza. Mi padre era cultísimo, pero completamente autodidacta, y mi madre dejó de estudiar a los once años porque estalló la Guerra Civil y dejó de ir a la escuela, pero en nuestra casa siempre se respiró un amor muy grande por la enseñanza. En nuestra casa de Lechago se alojaban las maestras que iban al pueblo y mi madre entabló una amistad especial con una de ellas, con Doña Elvirín, que nos marcó a todos. Crecí respirando amor por la enseñanza y con once o doce años ya daba clases particulares a mis compañeros y a chicos más jóvenes.

Al estudiar empresariales, más que para trabajar en una empresa, lo que me apetecía y conseguí era convertirme en profesor de universidad alrededor de las materias que estudié. Y mi padre tenía razón, porque he logrado combinar eso con mi dedicación al periodismo cultural y cinematográfico, mi activismo cultural, y mi dedicación también a hacer un documental como ‘La silla de Fernando’. En ese sentido, estoy muy satisfecho, vete a saber qué hubiera sido mi vida si aquí hubiera habido una escuela de cine o de periodismo y hubiera elegido una de las dos; nunca se sabe, igual hubiera sido menos feliz. 

Te hemos visto haciendo de extra en películas, cortometrajes, también detrás de la cámara en el documental ‘La silla de Fernando’, ¿en algún momento pensaste en dedicarte de manera más exclusiva al mundo del cine, delante o detrás de las cámaras?

No, he dedicado más tiempo al cine del que yo pensaba que iba a poder dedicar y me siento afortunado por eso, porque en la universidad he dado clases durante muchísimos años, pero con un contrato de dedicación parcial, que me permitía tener margen para dedicarlo a mis actividades relacionadas con la cultura, el cine y el periodismo.  

Has presentado tertulias, moderado debates, impulsado actividades culturales. ¿Hay alguna que recuerdes con más cariño o por la complejidad que supuso ponerla en marcha o desarrollarla?

Con once años empecé a dirigir un cineclub, en el colegio donde estudiaba, porque el tutor que teníamos se daba cuenta de que yo estaba hablando todo el rato de películas, de actores, de directores, y me propuso dirigir el cineclub, moderar los cinefórums después de las proyecciones, escribir reseñas de las películas, y lo pienso y digo: «pues tantos años después sigo haciendo un poco lo mismo» (ríe), y eso también me parece bonito. He hecho y hago muchísimas cosas, y al ciclo de La Buena Estrella, que dirijo en la Universidad de Zaragoza y que nació en 1996, que ha cumplido 27 años, le tengo mucho cariño porque me ha dado muchas alegrías y me ha permitido conocer y cultivar la amistad de gente a la que admiro y que, en muchas ocasiones, se han convertido en amigos. 

Pero también los festivales de cine, como el de Tudela, que dirijo, me dan muchas satisfacciones; otros en los que colaboro, Málaga, La Almunia, Jaén, Almería, Huesca, Zaragoza en ciertas etapas. Porque otra de mis pasiones, también contagiada en mi casa, por mi madre, es mi gusto y mi amor por la gente, y los festivales y ciclos de coloquios me han permitido conocer y tratar y cultivar la amistad de mucha gente relacionada con el cine, y lo seguiré haciendo hasta que el cuerpo resista. 

Otra actividad que me ha permitido disfrutar del cine más allá de ver las películas es el periodismo. Desde que empecé a escribir con once años, en los 80 en la universidad, luego lo hice en Andalán, en Heraldo de Aragón, en Radio Zaragoza Cadena SER, en multitud de radios y revistas, y eso también me ha permitido conocer la trastienda del mundo del cine y de sus protagonistas y me ha provocado muchas alegrías, satisfacciones y me ha enriquecido, me ha convertido en una persona mejor.

«Berlanga, Azcona y Fernán Gómez son para mí la Santísima Trinidad»

Conoces a muchísima profesionales del cine precisamente por estas actividades, ¿hay alguno que sorprendería al público si lo conociera en persona porque no se esperaría como es?

Es una pregunta compleja, porque no se qué imagen tiene para la inmensa mayoría del público Javier Bardem, por ejemplo, pero es un ser completamente cálido, entrañable, adorable, uno de mis grandes amigos y un tipo de lo más cariñoso y generoso, y a veces tengo la sensación de que la gente percibe de él una imagen que no se corresponde con esa realidad que yo vivo con él desde hace 32 años que lo conozco; por poner un caso muy señalado. 

¿Qué género cinematográfico te apasiona?

Soy de gustos muy versátiles, porque lo que me gustan son las películas que me conmuevan, que me diviertan, que me exciten intelectualmente, que me hagan pensar que la vida merece la pena porque exista esa película que me ha despertado una sensibilidad, porque me ha despertado emociones sublimes o maravillosas o simplemente porque me ha entretenido, me ha hecho reír, me ha ayudado a comprender la condición humana, a ser más empático, más solidario, más sabio, cualquier película que consiga alguno de esos objetivos, aunque sea pequeño, me gusta. Entre mis películas favoritas hay muchos géneros, me gustan mucho las comedias románticas, las tragicomedias de Berlanga y Azcona, me gusta muchísimo el cine negro, el melodrama romántico, el cine cómico de Buster Keaton y Charles Chaplin, ‘El apartamento’ que es una tragicomedia, pero que en el fondo no tiene género. Me gustan también bastantes películas del oeste, westerns, John Ford. Y me gusta mucho Woody Allen o de los españoles, Berlanga, Azcona y Fernán Gómez son para mí la Santísima Trinidad

Las plataformas han llegado para quedarse, ¿le han hecho un flaco favor al cine o están ayudando?

Las plataformas tienen, como todo en la vida, sus luces y sus sombras, pero compensan las luces con diferencia. En primer lugar, han revitalizado la industria, se hacen más películas y más series que nunca y eso significa que la industria es más potente y más rica que antes, y que los profesionales tienen más trabajo. 

Las plataformas han aumentado la oferta de una manera abrumadora para los espectadores. Claro que tienen inconvenientes en el sentido de que esos espectadores que se quedan enganchados a las plataformas pues van al cine con menos frecuencia y eso también condiciona el tipo de cine mayoritario que se hace o que merece la pena hacerse desde un punto de vista económico. Y hay un tipo de cine que parece bastante condenado a la marginalidad en las salas, aunque internet también propicia nuevos circuitos para que esas películas se acaben viendo. 

Es un asunto muy completo para resumir, pero diría que las plataformas han revitalizado la industria audiovisual, y desde ese punto de vista me parecen muy interesantes, que han aumentado la oferta de productos audiovisuales, películas, documentales, series, y eso creo que es muy bueno, que el espectador tiene más entre donde elegir, pero que al mismo tiempo han supuesto un golpe para las salas de cine tradicionales, que se ven obligadas a adaptarse a los nuevos tiempos y que también condena a la marginalidad, en esas salas de cine, a un cine más minoritario. En cualquier caso, creo que están revolucionando el mundo audiovisual y debemos adaptarnos a esa situación y tratar de potenciar sus luces y que las sombras no sean capaces de arruinar una cultura cinéfila que, a veces, parece que está condenada a la marginalidad, 

«El audiovisual aragonés vive un momento completamente excepcional, muy alentador y muy brillante»

¿Te gusta maratonear series? ¿Alguna recomendación?

No, yo es que tengo tantas cosas en la cabeza, tantas cosas que hacer y tantas tareas, que veo las series con cuentagotas. Soy cinéfilo, pero no soy seriéfilo, pero de vez en cuando si hay una gran serie, como ‘The wire’ o ‘Los Soprano’, en series se pueden hacer también obras maestras, y las obras maestras no suelo perdérmelas. Pero también me pierdo, porque como hay tantas, a veces eso me produce una cierta ansiedad, saber que hay cosas que no me puedo perder y que me pierdo por fata de tiempo y por excesiva oferta. Esa es una pega que le veo a las plataformas, que me produce esa ansiedad, pero he de aprender a vivir con ella, a relajarme y saber que no puedes ver todo, ni siquiera lo mejor.

Películas que todo el mundo debería ver 

He nombrado películas que son debilidad mía, pero yo diría que en el cine español hay cinco películas que yo recomendaría de una manera muy entusiasta que son ‘Viridiana’, de Luis Buñuel; ‘Plácido’ y ‘El verdugo’, de Luis García Berlanga; ‘El extraño viaje’, de Fernando Fernán Gómez; y ‘La caza’, de Carlos Saura. Por diferentes razones, me parecen películas fundamentales y que forman parte, además, de la edad de oro del cine español, que va de finales de los años 50 hasta mediados de los años 60. Ahí se provocó una coincidencia de los mejores, en su mejor momento, con Berlanga, Azcona, Fernán Gómez, Carlos Saura, que dieron origen a esas maravillas de películas. 

En cine internacional es que hay cientos de películas que adoro, ‘El apartamento’, de Billy Wilder; ‘Luces de la ciudad’, de Charles Chaplin; ‘El maquinista de la general’, de Buster Keaton; o ‘Carta a una desconocida’, de Max Ophüls ‘Retorno al pasado’, de Jaques Tourneur; ‘El hombre que mató a Liberty Valance’, de John Ford, de los clásicos. Pero en los últimos cuarenta años hay películas de Woody Allen, de Tim Burton, de David Lynch, de Paul Thomas Anderson, que me encantan. 

¿Cómo ves el panorama audiovisual aragonés?

Está viviendo un momento completamente excepcional, como nunca lo ha vivido en su historia. Aragón ha dado a ilustres como Segundo de Chomón, Florián Rey, Luis Buñuel, Saura, Forqué, y en los años 60 y 70 muchos de ellos coincidieron haciendo cine y fue muy brillante, porque también estaba Antón García Abril como músico, Paco Martínez Soria como uno de los actores más populares de España. Pero si nos ceñimos al siglo XXI, el momento que estamos viviendo ahora, desde hace unos años, es muy alentador, muy brillante, con talentos desde que Miguel Ángel Lamata en 2004 estrenó ‘Una de zombis’, hasta ‘La maternal’, de Pilar Palomero, y el documental sobre Labordeta, de Gaizka Urresti y Paula Labordeta. Ha habido una acumulación de gente nacida en Aragón, algunos de ellos siguen trabajando en Aragón, profesionales de todo tipo, directores, intérpretes, técnicos, que me parecen de primera categoría y esto solo es el comienzo, nos van a seguir dando muchas alegrías en los próximos años y solo podemos felicitarnos y tratar de incentivar y de alentar ese periodo de esplendor.

¿Cómo puede hacerse?

Ofreciendo infraestructuras y apoyos. Infraestructuras como platós, estudios, también educación, potenciar la formación audiovisual, ayudas del Gobierno de Aragón a través de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión, las Film Commission que también hacen una labor extraordinaria. Una combinación de estímulos públicos, privados, de infraestructura, de formación, potenciar el territorio como tierra de rodajes, que es algo que se está haciendo, Aragón es una tierra privilegiada para acoger rodajes de todo tipo porque tiene escenarios de todo tipo.

«Estoy escribiendo un libro sobre el director de cine Antonio del Amo. Su vida es como un espejo del cine español y de la España de su tiempo, desde la Guerra Civil a la Transición«

¿Qué es el cine para Luis Alegre?

Es un arte y una fábrica de emociones provocadas de una manera completamente original, a través de la imagen y del sonido, y que me ha dado algunas de las mayores satisfacciones de mi vida y me ha hecho mejor persona.

Se bromea muchas veces con la cantidad de amigos que tienes en el mundo del cine, pero ¿cuántos amigos tienes, los has contado alguna vez?

No, ¡ni pienso! (ríe) Pero cuando hablo de las satisfacciones del mundo del cine incluyo también la cantidad de gente a la que he conocido gracias al mundo del cine

¿En qué trabajo podremos encontrarte próximamente?

Ahora estoy escribiendo un libro sobre un director de cine muy desconocido, español, que se llama Antonio del Amo, que empezó a hacer cine nada más estallar la Guerra Civil, empezó a hacer documentales al servicio del bando republicano y su última película la estrenó el año que murió Franco. Su carrera coincide casi exactamente con el franquismo y tiene una vida de lo más apasionante. Es el abuelo de Rodrigo Sorogoyen, aunque apenas tuvo relación con él porque murió cuando Rodrigo tenía nueve años, lo conoció muy poco, pero su vida es muy apasionante porque en ella se cuela la España de la Guerra Civil, de la posguerra, de la dictadura, de la transición y es como un espejo del cine español y de la España de su tiempo, con detalles extraordinarios. Tardaré un par de años en publicarlo, porque ahora estoy en proceso de investigación.

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Luis Buñuel regresa a Cannes

Luis Buñuel regresa a Cannes

Tiempo de lectura: 5 minutos

La figura de Luis Buñuel vuelve a Cannes, 60 años después. Lo hace de la mano de Javier Espada y es que su documental ‘Luis Buñuel, un cineasta surrealista’ ha sido seleccionado en el Festival de Cannes en la sección de clásicos. ¡Enhorabuena!

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Luis Buñuel con la claqueta de la época

El 18 de mayo de 1961 se estrena en el festival francés ‘Viridiana’, una historia sobre una mujer que quiere ser monja, pero antes decide hacer una visitilla a su viudo tío. Tal es el impacto de la película del calandino Buñuel, que consigue ganar la Palma de Oro, único español hasta el momento en recibirla. Debido a la dictadura, no podemos verla en España hasta 1977.

Este viernes, 16 de julio de 2021, el documental de Javier Espada será proyectado en la sala dedicada precisamente al cineasta turolense. «Nunca me había atrevido a presentar una película al Festival de Cannes, me parecía algo que no estaba a mi alcance», confiesa el director a Secuenciadas, y menos mal que se atrevió. «Presentar una película sobre Luis Buñuel, en la sala Luis Buñuel del festival de Cannes, es lo máximo, no hay nada más. Estoy muy contento, muy satisfecho y muy agradecido a todo el mundo que me ha ayudado». Así de feliz relata el director su próximo viaje a la ciudad del cine por excelencia.

Esta sección dedicada a los clásicos o vintage, proyecta pelis antiguas, restauradas y documentales e invita a explorar en la historia del cine. Así que qué mejor que hacerlo con la película de nuestro aragonés Javier Espada sobre este cineasta único. «Es el festival más importante del mundo y este año excepcionalmente hay seis películas seleccionadas», señala. También se proyectará una copia restaurada de la película ‘El camino’ (1963), de la cineasta española Ana Mariscal.

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Los mendigos de la película ‘Viridiana’ esperando la Palma de Oro


DÉJÀ VÙ

Dejando a un lado la emoción de acudir a Cannes os vamos a contar la historia de cómo surge este documental. Javier Espada, que lleva años investigando sobre Luis Buñuel, imparte una conferencia sobre él en la filmoteca de México y tal es el éxito que muchos asistentes le proponen que haga un documental.

«Me invitaron a dar una conferencia en la filmoteca nacional de México y la sala se llenó, hubo muchas preguntas y hubo mucha gente que me decía que por qué no hacía una película con la misma temática ya que la habían encontrado muy interesante». Al principio dijo que pasaba de esas movidas: «Una conferencia es algo didáctico que tiene un ritmo y otra cosa es una película, son mundos diferentes», pero ese pensamiento se le quedó en su subconsciente surrealista.

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Luis Buñuel en las alturas. Bien podría estar grabando un plano general de la rompida de la hora de su pueblo, Calanda (Teruel)

Sorpresa no es que Javier Espada haga un documental sobre Buñuel, ya que su filmografía está llena de obras dedicadas al cineasta y, precisamente por eso, lleva años trabajando e investigando sobre él. «En el año 2000 se inauguró el centro Buñuel de Calanda que yo mismo había diseñado, después creé un festival de cine en Calanda en homenaje a Buñuel y estuve realizando muchas exposiciones temporales y también otros documentales«. Una labor de documentación de muchos años y también de amistad con personas que formaron parte de la vida de Buñuel.

«Como con sus hijos, Juan Luis Buñuel, o Rafael Buñuel, con Jean Claude Carriere que fue su íntimo colaborador y que éramos muy amigos». Espada nos habla del actor y guionista francés, gran colaborador de Buñuel, fallecido a principios de año. «Es una de las personas a las que está dedicada esta película. Íbamos a vernos este pasado verano, pero por la pandemia ya no pudimos juntarnos y para mí ha sido una pérdida muy grande», lamenta.

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Luis Buñuel entre los directores más top del momento. Le hacen un almuerzo homenaje en la casa de George Cukor

FAN FAN FAN

Como habréis podido adivinar, si no lo sabíais ya, nuestro dire Javier Espada es fan fan de Luis Buñuel «Para mí el universo de Buñuel es un universo creativo muy intenso, muy potente. Estamos hablando de una persona del nivel que podría tener Goya», destaca, aunque que Espada naciera a unas calles de la casa natal de don Luis, a lo mejor ha tenido algo que ver… «Él hace cine con sus recuerdos, con sus sueños, con sus ideas y con sus vivencias y a Buñuel no se le puede imitar«.

Javier Espada menciona algunas de sus pelis favoritas, aunque reconoce que depende del momento que esté viviendo son unas u otras porque todas tienen algo interesante. Viridiana (1961) «es una película que me encantó»; Los olvidados (1950) «es una gran película»; Un perro andaluz (1929) y La edad de oro (1930), «su paso por el surrealismo»; Susana (1951) y Ensayo de un crimen (1955) «son obras menores, pero que para mí son películas que están llenas de inteligencia, de creatividad y de bromas porque Buñuel tenía un sentido del humor muy grande».

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Javier Espada con su cámara de fotos de última generación

DESPUÉS DE CANNES

Este documental promete descubrir cosas que no se conocían de este pionero del cine surrealista y permitirá a una nueva generación de jóvenes espectadores descubrir a este cineasta universal. Gracias a varias instituciones y al apoyo de la familia, Espada ha podido acceder a materiales inéditos para ilustrar el documental.

‘Luis Buñuel, un cineasta surrealista’ ha sido seleccionado en varios festivales como el de Jerusalen y estamos seguras de que hará carrera. También se podrá ver en la capital aragonesa, en el Saraqusta Film Festival. Un nuevo festival que se centra en el género histórico y que cuenta con tres secciones oficiales: largometrajes, series y documentales. Se celebrará del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2021.

Si os habéis quedado con ganas de más, aquí el trailer.

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