Raúl “La Cofia” y José “El Dos” llevan veinte años contra viento y marea grabando discos y subiéndose a los escenarios. Están grabando su último disco y pasan bastante del reggaetón. Solo quieren hacer la música que les gusta, sin estar pendientes de las tendencias. En este gran viaje les acompañan otros amigos músicos como Kase.O, Sho-Hai o Mariano Casanova. Esta es la historia real que narra el documental ‘Cuatro puntas. Música desde abajo’ de Pablo Aragüés y está protagonizada por dos chavales del barrio de la Jota de Zaragoza. El próximo año llega a Netflix.
Raúl y Jose pasando de las tendencias
Este ¡notición!, su estreno mundial, es algo que Pablo Aragüés lleva unos meses guardando en secreto hasta a los propios Raúl y Jose, hasta que ha podido contarlo a los cuatro vientos. «No es solo un documental sobre música, que habla sobre la vida del artista, sobre la amistad de ellos dos y de cómo esa amistad se traduce en un trabajo conjunto que es hacer música», explica el director a Secuenciadas.
¿Quiénes son Raúl y Jose? Empezaron en el instituto a interesarse por la música a tope y decidieron formar un grupo, ‘Frutas y verduras’, y es que ensayaban en un local que era una antigua frutería que aún conservaba el nombre en su fachada. Hubo tantos cambios en la formación que al final, al seguir ellos dos, decidieron llamarse ‘Melancrónico’. «Me parecía que había una historia muy bonita ahí detrás. A pesar de todo, de los cambios de formación, ellos dos han seguido haciendo música. Es una forma de ser amigos y hacer música les hace ser amigos», relata Aragüés.
Pablo Aragüés los conoció a raíz de empezar a realizarles videoclips, se hicieron amigos y continuó filmando grabaciones de discos, conciertos … Pronto le surgió la idea de hacer un documental. «Llevaba varios años queriendo hacer un documental sobre ellos, pero no encontraba la manera de hacerlo, cómo enfocarlo» hasta que le llegó la inspiración en 2019. Grabaron el videoclip ‘Greatest Shits’, en el que colaboran sus coleguis Kase.O, R de Rumba y Sho-Hai. «Ahí me di cuenta de que lo que de verdad tenía que contar era su historia de amistad». Y así se lo comunicó a ellos y al día siguiente empezaron a rodar el docu.
Melancrónico en uno de sus conciertos, siempre llenan
EL PASADO SIEMPRE VUELVE
Aparecen entrevistas con amigos y familiares, la grabación de su último disco ‘Doble personalidad compartida’, trabajan ocho horas en cosas que no tienen que ver con la música y luego se van a ensayar para preparar un concierto. Todo ello aderezado con imágenes del archivo del director, que les ha seguido desde 2008, hasta grabaciones en vhs que les ha pasado el propio grupo de los años 90. «Se grababan en el local ensayando. También en algún concierto, uno en Interpeñas en 1998 en el que están tocando con Kase.O y que está liándola gordísima», dice entre risas el director.
Acabaron el rodaje en febrero de 2020 y el dire aprovechó el confinamiento para hacer la edición. Hasta que les mostró la película a los protas que quedaron en shock. «A los pocos días quedamos con Javi (Kase.O) y Sho-Hai para verlo y fue alucinante. Ellos se tiraban por el suelo del gusto porque los conocen de toda la vida».
Kase.O cuenta cómo en su adolescencia grababa a cuatro pistas las maquetas de estos chicos
Y así ya todo montadico se reunieron con Netflix que les dijo: oh yeah lo quiero para mi catálogo, y en enero formará parte de la plataforma VOD. «Lo hemos grabado en su local y lo he montado en mi casa. Entonces, que algo que ha sido tan do it yourself acabe en Netflix es una cosa que todavía me alucina«, confiesa. La productora Marta Cabrera ha trabajado también en el rodaje y sobre todo se ha encargado de la postproducción de Netflix y de la distribución.
Y antes de su proyección international, pasará por la Filmoteca de Zaragoza este viernes, 19 de noviembre, a las 20.30 horas, con entrada libre en riguroso orden de llegada. Un estreno aragonés en el que estarán sus protagonistas. «Son producciones enteramente aragonesas, que nacen aquí, se ruedan aquí, se producen desde aquí, se postproducen desde aquí, el equipo es de aquí y el trabajo es de aquí», recalca el dire. Próximamente se podrá ver también en Aragón TV.
Pablo Aragüés, que tiene a sus espaldas películas de ficción como ‘Vigilo el camino’ (2013) o ‘Novatos’ (2015), acaba de finalizar el rodaje de ‘Para entrar a vivir’, con Bárbara Goenaga y Borja Otxoa. Se trata de una peli de terror en la que una pareja encuentra el piso ideal, pero el piso ideal tiene truco. Ahora se encuentran en fase de postproducción y se estrenará la primavera que viene.
Gestora cultural y documentalista, la directora zaragozana Vicky Calavia ha heredado de sus padres su pasión por el cine. Curiosa por naturaleza, le gusta contar la historia de otras personas en imágenes y le apasiona organizar ciclos y festivales para descubrir el cine a otros, como también hace en su faceta como docente. Certámenes como ‘La Aljafería, un lugar de cine’ o ‘La mirada tabú’ llevan su sello personal.
Quería ser astrofísica, pero la pantalla acabó por atraerla detrás de las cámaras, desde donde ha ideado y dirigido decenas de trabajos en los últimos años. Para este Secuenciando a quedamos con ella en un sitio especial, el antiguo matadero del barrio de Las Fuentes (actual centro cívico Salvador Allende), precisamente uno de los lugares donde se inició su relación con el audiovisual.
¿Cómo surge tu pasión por el audiovisual?
De pequeña veía mucho cine en casa y mis padres nos llevaban al cine. La primera película que recuerdo ver es ‘Candilejas’ (Charles Chaplin) y me acuerdo que me pegué un sofocón tremendo, llorando sobre las rodillas de mi madre y no tuve entonces una impresión positiva del cine, por el disgusto, pero siempre me gustó porque a mi padre le gustaba y te contagiaba.
Con ocho años vino al colegio Torrerramona, en Las Fuentes, una chica con una pantalla, un proyector y un altavoz y nos dio una chara sobre cine, explicando el primer plano, el plano americano, el general, y pensé que lo que veía con mi padre tenía un lenguaje. Salí fascinada de esa clase. También coleccionaba revistas de cine, críticas de periódicos, veía programas de televisión y leía libros sobre cine.
Pero yo hacía ciencias puras, porque se me daban muy bien las matemáticas y quería ser astrofísica, y estaba con mi empeño hasta que descubrí que la física no la entendía, que era muy difícil y la suspendía. Así, me metí a Veterinaria, donde hice grandes amigos y fui a grandes fiestas, pero no era lo que yo quería. En tercero se me hacía muy duro y un amigo me dijo que había un grupo de cine en un bar al que había ido. Fuimos un viernes por la tarde y estaban proyectando cortos y debatiendo, organizaban los Sin retorno films, Javier Estella y José Manuel Fandos, a quienes me autopresenté, y conocí a gente de la Agrupación Artística Aragonesa. Así empezaron mis primeros pasos haciendo festivales, cuando organizamos con Javier Estella un festival de videominuto en el centro cívico del Matadero.
Hicimos el festival dos años, la asociación se disolvió, Javi y José Manuel se fueron al mundo más profesional y yo me quedé haciendo el videominuto, que en su cuarto año acabó organizándolo la Universidad de Zaragoza, de modo internacional. Me acuerdo que en esa tercera edición iba casa por casa devolviendo los VHS y así conocí a cantidad de autores.
¿Y cómo fueron esos inicios?
Después me puse a trabajar en distintas cosas, como mecanógrafa, vendiendo fotos de boda… Recalé por casualidad en el bar Casa Lac, donde hacían cosas culturales, y allí surgieron los ‘Cortos de café’, proyecciones los martes por la tarde que hicimos durante dos años y medio, entre los años 1997 y 2000, y todo sin un duro, más que la invitación después a unas tapas. Allí conocí a mucha más gente del cine aragonés, era todo muy ilusionante.
En esa época comprobé que los libros que hablaban sobre cine aragonés se quedaban en los 90, no estaban actualizados, y se me ocurrió la idea de hacer una exposición para actualizar esa información, un proyecto que presenté en Diputación de Zaragoza y se convirtió en ‘Travesía’. Pasé de gestionar cero euros en Casa Lac a gestionar 120.000 euros en este proyecto, que incluía proyecciones en 35, en súper 8, videoteca de VHS y DVD, exposición de objetos de coleccionistas, videoinstalaciones y el primer videomapping que se hizo en Zaragoza, con Pedro Santero en la fachada de la DPZ.
Comencé a hacer una base de datos, un material que he ido aumentando sin que exista un archivo audiovisual donde mostrarlo, lo sigo teniendo yo (lamenta).
Después empecé a dar clases, tras hacer un postgrado en la universidad sobre ‘El lenguaje y la emoción’, y siempre me he ido fuera a ver cosas como videodanza, a certámenes de Bilbao, Valencia o Madrid.
A partir de ahí, gente a la que había conocido me llamó para hacer producción y mi primer trabajo serio fue para ‘La ambulancia azul’, de Carlos Gil Roig. En esos años aprendí mucho de producción y documentación y eso me ha servido para hacer documentales.
Mi primer documental serio fue en 2008, ‘Manuel Rotellar. Apuntes desde la fila 8’. Yo venía de un mundo autodidacta, era un poco marciana para los demás y Rotellar era un poco eso también, me sentí súper identificada con él, no tenía más que una calle en el Picarral y pensé en hacerle un documental. Le conté a Multicaja el proyecto y lo financiaron. Después vendrían otros trabajos de Alberto Sánchez o Eduardo Ducay.
«Aprendí producción y documentación y descubrí que contar cosas de los personajes en formato documental era muy interesante»
¿Por qué apuestas desde el principio por el documental?
Lo que me encantaría saber hacer es videodanza, porque me parece muy difícil. Me gustan las narrativas diferentes, pero para hacer videodanza quizá tendría que haber estado en Barcelona, que era el ambiente propicio, pero mis circunstancias estaban aquí. Me gustaba contar la vida de los demás, aprendí producción y documentación muy exhaustiva con Emilio Casanova y descubrí que contar esas cosas de los personajes en formato documental era muy interesante.
Me gusta mucho hacer entrevistas a los demás, que me cuenten, saber, soy muy curiosa. Quizá fue por eso, aunque hasta que dije que era directora… eso fue hace poco. Era muy tímida, decía que era realizadora, que hacía documentales, me sentía una intrusa en este mundo, pero luego me di cuenta de que había muchos intrusos en este mundo, que no era la única. Tampoco me veía directora de cine y me parece muy difícil hacer diálogos; pensé que la ficción no era exactamente lo mío y hasta hoy. Además, la ficción es cara.
Has rescatado muchas figuras olvidadas y muchas de ellas mujeres
Todo empieza porque primero hice la documentación de una serie de Aragón Televisión, ‘Estampas’, que hizo Emilio Casanova, que eran 50 personajes de la cultura aragonesa. Había muchos hombres, hacía toda la documentación y de las pocas mujeres que había estaban Josefa Amar y Borbón, Agustina de Aragón, María Moliner, Pilar Bayona, Raquel Meller, y pocas más. Al descubrir a María Moliner y que se había muerto sin acordarse de nada, que no sabía ni nombrar las cosas porque tuvo un Alzheimer final, me impresionó tantísimo una mujer que había hecho un diccionario y nadie sabía quién era, pensé que algún día tenía que hacer algo.
Comencé después a hacer la lista de mujeres: Raquel Meller estoy ahora en ello; María Domínguez (‘La palabra libre’) me vino por otro lado, por la Fundación María Domínguez; a Natividad Zaro (‘En voz alta’), una borjana que era productora y guionista, me la descubrió el escritor Félix Romeo.
¿Cómo es el proceso de la idea hasta que lo vemos en pantalla? ¿Cuánto tiempo te lleva?
Me lleva mucho tiempo, primero porque no me dedico solo a eso, doy clases, organizo festivales. Pienso en el personaje; me documento mucho; contacto con la familia, porque hay que contar con sus permisos siempre; con expertos sobre el personaje y preparo un guión previo. Después hago el proyecto, lo presento a instituciones, aunque no siempre consigues todo lo que necesitas o te gustaría tener, pero con lo que tengo reformulo.
Mis documentales no son caros, son ajustados a lo que tengo y, en ese sentido, he sido siempre muy posibilista, prefiero hacer un documental bien hecho con lo que tengo, meter esfuerzo, no ganar yo dinero y pagar bien al equipo, a esperar a tener muchísimo presupuesto y que luego en el camino haya podido hacer otros trabajos y solo haya hecho uno. Siento como Alicia en el país de las maravillas, que no tiene tiempo y la lista de proyectos es muy larga y quiero contarlos. Se me acumulan los trabajos por mis ansias de contar cosas.
¿Al final serán años de trabajo sobre un mismo personaje?
Claro, con María Moliner pasaron cuatro; con Elvira de Hidalgo (‘Calante Divinità’), tres años y medio. En esos procesos empiezo otros, hay que pedir ayudas escalonadamente y los proyectos se van solapando, pero uno me cuesta tres o cuatro años, porque soy lenta, le doy muchas vueltas a la edición, hago versiones largas y cortas, reviso y a veces añado entrevistas que me faltan. Me cuesta mucho cerrar, me tienen que poner fecha, pero hay que cerrar alguna vez también.
También organizas ciclos y festivales
He propuesto eventos como ‘Travesía’, ‘ProyectAragón’, ‘La mirada tabú’, ‘La Aljafería, un lugar de cine’, en otros me han llamado, como en Animainzón. Me gusta mucho programar y me gusta mucho lo que hago, aunque es duro, porque eres autónoma y a veces no duermes, es complicado mantenerte por ti misma, pero me gusta mucho lo que hago.
¿Cómo será la próxima edición del ciclo ‘La Aljafería, un lugar de cine’?
Este año pasan tres autores, para que los presupuestos sean más holgados. Estarán Mercedes Gaspar, que hará un documental ficcionado; Gala Gracia, con una videodanza; y Álvaro Mazarrasa, con un videoclip con su grupo Dadá.
¿Qué te aporta tu faceta como docente?
Aprendo muchas cosas de los alumnos, otros puntos de vista, cómo descubren las películas desde una posición más virgen, les descubro películas raras, de culto, rarezas del cine español, comento con ellos cine dentro y fuera de clase. Es como una gran familia, con gente de todas las edades, muy variada.
Además eres perito audiovisual judicial, ¿en qué consiste esta labor?
Me llamó un abogado y me dijo que quería a alguien para hacer peritaje en pruebas de delitos grabados en cámaras de seguridad. Un compañero ya lo había hecho y había que averiguar si en unas imágenes una persona sale o no, usando nuestros programas de ordenador y pasando fotograma a fotograma para ver si se le identifica. Emití un informe razonado y eso ha servido como prueba en un juicio. Es complicado, porque es una gran responsabilidad.
¿Cuáles son tus últimos trabajos?
He estrenado el documental ‘Elvira Hidalgo. Calante Divinità’, sobre esta mujer que fue maestra de la Calas, una soprano de comienzos del siglo XX que no era nada conocida, pero una mujer con mucha rasmia, con mucha fuerza, energía y muy divertida. Tengo pendiente el de Raquel Meller, en el que tengo mucha documentación, pero va para largo; y antes tengo que acabar y estrenar ‘Florián Rey, De luz y de sombra’. Florián Rey es otro gran personaje y, además, controvertido por sus ideas políticas, porque hacía el cine de la españolada, como lo llamaba él, pero no mucha gente sabe lo bien que grababa y dirigía.
También tengo pendiente acabar ‘Natividad Zaro. En voz alta’, y otro que se titula ‘Mi primera vez’, sobre la primera película que nos ha gustado en el cine y la primera vez que fuimos al cine, en el que he entrevistado a muchas personas del oficio y cinéfilos y estoy con un montaje previo, le quiero dar una forma personal.
«El cine aragonés siempre ha vivido una época dorada. Buenos cineastas ha habido, hay y habrá»
Recientemente has participado de nuevo en la Seminci, en Valladolid, con tu documental sobre Elvira Hidalgo. ¿Cómo ha sido la experiencia?
Valladolid es un festival histórico, serio, riguroso, y me encanta estar seleccionada porque quiere decir que lo que haces interesa, gusta y llega, y eso ya es un premio. Es una ciudad donde la gente se toma muy en serio ir al cine, comentarlo, son muy cinéfilos los vallisoletanos. Hay una programación interesante, también cine moderno de gente joven, y me gusta mucho esa parte de la Seminci, y el cine de los grandes clásicos. Ahí teníamos a Carlos Saura con ‘El rey de todo el mundo’, que me gustó mucho porque es una película con un ritmo impresionante hecha por un hombre de 89 años, es maravillosa. La Seminci siempre es una experiencia muy bonita, es especial siempre.
¿Qué opinas del momento que vive el audiovisual aragonés?
El cine aragonés siempre ha vivido una época dorada, tenemos tantos grandes nombres a lo largo de la historia que no me parece que sea especialmente más fructífera ahora. Me parece que ahora hay más gente con más facilidad de hacer cosas porque se han democratizado los medios, el acceso a lo digital, ahora se monta y se graba con más agilidad que antes, eso ayuda.
Luego también los medios de comunicación habéis ayudado mucho a darle esa relevancia, a contarlo más, a que la gente se entere de quién es quién y de que hacemos cine.
Y quizás a lo largo del tiempo hemos conseguido más seguridad, nos lo creemos más esto de que hacemos cine, ahora lo decimos cada vez menos con la boca pequeña y más de verdad. Aragón es un lugar de cine, con muchos cineclubs y gente que va al cine, que habla de cine. Todo eso en el tiempo va dejando ese poso, pero cineastas buenos ha habido, hay y habrá. Aquí no se por qué nos da por hacer cine y música.
¿Cuál será de tus trabajos será el próximo que podremos ver?
El primero será el de Natividad Zaro, el resto no lo puedo aventurar porque no lo se todavía como irá mi vida. Lo presentaré en Borja, en un preestreno el año que viene, a comienzos de año.
Vicky Calavia responde a nuestro test de secuenciando a, con preguntas de lo más curiosas. ¿Qué nos habrá respondido?
La directora zaragozana Pilar Palomero ha iniciado este mes de octubre el rodaje de su segundo largometraje, ‘La Maternal’. Tras el éxito de ‘Las niñas’, la cineasta rueda su nueva historia en los parajes de los Monegros y también en el entorno de Barcelona.
La directora, Pilar Palomero, en el rodaje de ‘La Maternal’, su próximo exitazo en pantalla (Fotografía: Comarca de Los Monegros)
¿Y de qué va la peli? Cuenta la historia de Carla, una adolescente que vive en riesgo de exclusión y llega embarazada a un centro de acogida para madres adolescentes. Tiene una relación muy difícil, casi tóxica, con su madre. Podría parecer un dramón, pero en realidad el filme destacará la fortaleza, la valentía y la superación de los personajes, sin evitar temas peliagudos como la incomunicación, el miedo o el abandono.
El guión de esta película surgió del programa de Residencias de la Academia de Cine y la cinta es una producción de Inicia Films y Bteam Prods, con los que Palomero ya trabajó en su primer largo, ¡un equipo que funciona!
La actriz Ángela Cervantes (‘Chavalas’) interpreta a esta madre tan complicada. Como también ocurrió en ‘Las niñas’, la directora ha apostado por trabajar con actrices no profesionales. Para la prota, esta historia es “un reto”, pero sobre todo “un regalo”.
DOS CASTINGS
Cervantes se ganó su papel en dos castings y se ha encontrado con el reto de acercarse a una realidad que “es un poco lejana a la mía”, explica a Secuenciadas. Para adentrarse en su personaje pasó dos semanas con Pilar Palomero trabajando la improvisación, junto al actor y coach Rubén Martínez, y “saqué mucho de esos ensayos”. Y es normal, porque Palomero y Martínez son muy cracks. Además, a la hora de conocer la experiencia que viven las adolescentes que pasan por esta situación, “hemos estado trabajando con chicas que han pasado por lo mismo” y que participan en el rodaje también.
De este modo ha logrado meterse en la piel de una madre de 32 años, que quedó embarazada en su juventud, a la que “la vida no se lo ha puesto fácil, que se siente muy sola, muy juzgada por el pueblo” y que acaba a su vez con una hija embarazada, Carla, pensando cómo ha podido ocurrir.
Ángela Cervantes subraya que el rodaje, que se inició a mediados de octubre, “está siendo intenso, en el sentido de que toca temas muy dramáticos, con mucho dolor, y tienes que llegar a sitios que son complicados”. Pero también es “muy enriquecedor como actriz, porque es un regalo ponerte a hacer este personaje, contar esta historia y estar rodeada de un equipo que es muy bueno”.
De la directora, Pilar Palomero, destaca que trabaja “con mucha improvisación”, lo que aporta frescura al guión, y “te da la libertad de ser el personaje en esa situación y hacer lo que te saldría”. “Me parece muy inteligente, da mucho gusto estar cerca y aprender de ella”, asegura, agregando que le “flipó” su anterior peli, ‘Las niñas’, y participar en este proyecto como actriz es, por ello, “un regalo”. “Es mi segunda película y que me llegue en este momento es maravilloso”.
Parte del equipo de la peli preparando el rodaje (Foto: Comarca de Los Monegros)
VESTIR LOS ESTADOS DE ÁNIMO
Acompañando a la directora en este largo, después de participar también en ‘Las niñas’, se encuentran, además del zaragozano Rubén Martínez en su doble función como actor y coach, las aragonesas Arantxa Ezquerro, en vestuario, y Carmen Arbués, en maquillaje.
Mientras que en ‘Las niñas’ se trataba de recrear los años 90, “en esta ocasión Pilar hace una película contemporánea, transcurre en la actualidad y vemos diferentes mundos de diferentes niñas, contando sus historias a través de los colores y las formas, de modo que el vestuario refleje quiénes son y sus estados de ánimo» observa Ezquerro.
Para conseguirlo, se ha llevado a cabo un trabajo previo con las actrices no profesionales y Arantxa ha recurrido a un método muy especial: “quería conocerlas y nos fuimos de compras con ellas para ver su personalidad y marcarla en el vestuario”, ya que cada una tiene su gama cromática y su estilo y “quería respetar todo eso”. Vamos, en la siguiente película nos apuntamos, ¡compras y aprender a actuar es un planazo!
LA MODA DE LA CALLE
Asimismo, ha habido mucho trabajo previo con la directora y su compañera de maquillaje y para las actrices profesionales, como Ángela Cervantes, “le propusimos algunas referencias y a ella le encantó, para transmitir lo que queremos de esta madre”. En el caso del resto de adolescentes, el vestuario es un secreto que se desvela conforme avanza el rodaje, porque “no saben qué se van a poner” y se utilizan las prendas “para cambiar sus emociones y ayudarles” a transmitir.
Ezquerro nos desvela alguno de sus trucos a la hora de pensar en el vestuario: “aquí no vale con consultar una revista de moda, lo que vale es la calle, ver cómo visten porque las adolescentes transforman la moda y me interesa ver esa transformación”, a través de fotografías que realiza en las calles, “robados” para confirmar qué gusta en un momento determinado, como ahora las zapatillas blancas. “En cámara quedan mal, pero hay que introducirlo porque es una historia de ahora y ahora se llevan”, comenta.
La película transcurre “a lo largo de mucho tiempo” y presenta “mucho color” en el vestuario. “Hay un tono un poco empolvado en todo, no son colores muy subidos, pero está toda la gama de color”, aclara Ezquerro. En su caso, está feliz con este rodaje en los Monegros porque le permite estar cerca de casa y, además, “se ven los parajes aragoneses tan bonitos que tenemos”.
‘La Maternal’ descubrirá al público los paisajes monegrinos (Foto: Comarca de Los Monegros)
TRANSFORMACIONES
En el caso del maquillaje, la aragonesa Carmen Arbués lleva preparándolo desde el mes de agosto, para tener previstas las transformaciones que experimentan los personajes. “Hablando muchísimo con Pilar y con Arantxa, con quienes trabajo al unísono, mano a mano”. Su trabajo también se basa en la época actual, “pero no queríamos entrar en los clichés” y a cada personaje se le da un tono en función del carácter que desarrolle en la película. En el caso de las actrices no profesionales se ha tenido en cuenta su propia personalidad.
“Hemos hecho muchas pruebas a todos los personajes y cuando están actuando notas que con el maquillaje, el vestuario, la luz, se van transformando un poco y esos personajes que en las pruebas son un poco fríos, cambian”, relata, destacando que en el caso de las actrices no profesionales “ha sido muy divertido, hemos aprendido a conocer a estas chicas”.
El objetivo de su labor es transmitir una historia “con mucha esperanza”. “Es una niña que es madre soltera a los 14, que no tiene la educación necesaria ni ha nacido en el sitio adecuado, pero queremos transmitir un mensaje de esperanza”, afirma.
Arbués reside desde hace 31 años en París, pero procede de Murillo de Gállego (Zaragoza). Trabaja “muy poquito” en España, pero cuando le toca, lo hace “con gusto, sobre todo aquí en Aragón y con Pilar, que me encanta su cine y lo que transmite”. El rodaje está siendo “genial” para ella, porque participa en un proyecto que le apasiona, “con un equipo estupendo, con amigos, y estoy un poco con mi familia, ya que los fines de semana me voy a mi pueblo”. “En los Monegros nos han recibido como reyes, nos lo pasamos muy bien, nos gusta como está quedando, y ese es el mayor premio”, concluye.
Una pareja y un aniversario que va a terminar de forma inesperada. Christian Andrade dirige el curioso cortometraje ‘Feliz Cumplevergas ¡y que el señor te bendiga!’, su compañero en la producción es Guilherme Oliveira, con la productora de ambos, Ocara Producciones. Está protagonizado por Roberto Lapeña, que aparece en escena a lo Alfredo Landa, e Isamar Casallas, la inusual novia. El corto cuenta la historia de esta pareja en clave de humor… ¡y de pasión! con alguna sorpresa. Asistimos a su estreno en el Centro de Historias de Zaragoza y su director y actores nos cuentan todos los detalles del corto. ¡Dadle al play!
El actor zaragozano Rubén Martínez estaba destinado a ser una estrella, aunque de pequeño se resistiera a interpretar ese papel en una función navideña de la escuela (sííí, luego os explicamos). El interprete dejó su trabajo como profesor para apostar por la actuación y afirma que, en este tiempo, ha sido como una hormiguita, un incansable trabajador que ha logrado crecer en su carrera.
‘Élite’, ‘Antidisturbios’, ‘El último show’, ‘Planeta 5000’, ‘Nosotros’, ‘Grupo 2: Homicidios’. Su nombre forma parte de un sinfín de obras en televisión, teatro y cine. Firme defensor de sus personajes y de dar lo mejor de sí mismo en cada papel, es también coach de actores. Amable, paciente y divertido (es un amor, eso es así), nos transmite su pasión por la profesión mientras paseamos junto a la ribera del Ebro, y convertimos nuestra charla en esta entrevista sobre su vocación como actor y su trayectoria profesional.
¿Cómo surgió tu vocación, ya de pequeño querías ser actor?
Surge de cuando iba al cine, cuando hacía teatro en el colegio, el típico festival de Navidad, y veía que era algo que me gustaba, me lo pasaba bien, me despertaba curiosidad, y de alguna manera siempre que había oportunidad me apuntaba.
Recuerdo en el colegio que, en el festival de Navidad, me tocó hacer de pastorcillo 3. Mi madre me preguntó si en la función hablaría y cuando fui al reparto de personajes, como era rubito, me dijeron que iba a ser la estrella. Yo me imaginaba que iba a estar toda la función de medio lado encima del portal y decía: “¿pero la estrella habla?” y me decían “no, la estrella no habla, pero es la protagonista”. Entonces les dije que no quería ser la estrella y las monitoras flipaban porque la estrella de Belén es a quien todos buscaban, pero yo pensaba “si no habla, no quiero” y pensaba en la bronca que me echaría mi madre si venía a verme y se quedaba en los ensayos y luego no abría la boca en la función.
Me ofrecieron ser pastorcillo y me acuerdo que me dieron un papelito mecanografiado y mi texto era: ‘queremos que nos ayudes a buscar la estrella’. Nos dijeron que teníamos que hablar claro y alto para que nos entendiera el público en el salón de actos.
Llegó el día de la función, me tocaba salir y, milagrosamente, había un micrófono aquel día; yo me quedé con que había que hablar alto y claro y dije: “¡¡QUEREMOS QUE NOS AYUDES A BUSCAR LA ESTRELLA!!” (gritando). Creo que mi madre debió de pensar: “para qué le diría yo que hablara”. Reventé el tímpano de todos los asistentes y me quedé a gusto pensando que se me había oído. Y vaya si se me oyó (ríe).
Eras profesor, pero ¿cuándo decides dar ese cambio, irte a Madrid y apostar por la actuación?
Me había dedicado a nadar, una actividad que requiere mucho tiempo y dedicación, y cuando me retiro de nadar tengo tiempo y digo, ahora voy a ser actor. Empecé en un grupo de teatro universitario que se llamaba ACME Teatro, que lo dirigía María Ángeles Pueo, actual directora de Teatro Che y Moche.
Acabé magisterio de educación física, era también entrenador de natación y durante un momento compaginaba el trabajo de educación física con el teatro, de una manera amateur, pero veía que me servía para jugar, para divertirme, para evadirme y seguir aprendiendo.
En clase tenía que poner yo las actividades, corregir, pero en el teatro era abandonarte y decir qué hay que hacer. Me lo pasaba bien, disfrutaba y llegó un momento que sentía que quería profundizar más en la interpretación y me dije “date la oportunidad” porque veía que pasaba el último tren y era “o coge y súbete o lo pierdes”. Decidí correr y hasta el día de hoy; me fui para un año a Madrid y van a ser ya veinte años.
«He sido una hormiguita que ha ido subiendo escalones; sentía que iba siempre en camino ascendente, que cada trabajo sumaba y aportaba»
En Madrid seguiste formándote
Allí estuve en la escuela de interpretación de Antonio Malonda, en Bululu2120, y luego he complementado mi formación con cursos, con canto, con danza, y también aprendes mucho trabajando.
¿Cuándo comienzas a trabajar como profesional?
En teatro empecé haciendo alguna cosa aquí en Zaragoza y como de alguna manera en ese momento yo me estaba ganando la vida con otro trabajo, no era mi prioridad. Para mí, la mayor de las recompensas era actuar, aunque luego llega un momento en que dices “esta es mi apuesta profesional”, pero al principio no lo consideraba ni trabajo, era un placer pagado, una maravilla.
¿Qué recuerdas de aquella etapa?
La historia era que era llegar a Madrid y comenzar a construir desde un solar enorme, porque no conoces a nadie, nadie te conoce, no sabes por dónde empezar. Y ahora echo la vista atrás y pienso en todo lo que he conseguido, sin pegar un petardazo, ni hacer una carrera explosiva, pero en veinte años he sido una hormiguita que ha ido subiendo escalones, que ha ido consiguiendo logros pequeños, pero firmes; sentía que iba siempre en camino ascendente, que cada trabajo sumaba y aportaba y que de un trabajo salía otro.
Y ahora soy consciente y me pregunto: “¿a día de hoy tendrías fuerza para empezar algo así como en aquel momento?” y piensas “no lo se”. Pero no me ha parecido que haya sido costoso ni duro, echo la vista atrás y me fui con nada, sin conocer a nadie ni tener ningún contacto y no me puedo quejar porque no he parado de trabajar en teatro, cine, televisión, ahora también como coach. Qué suerte, qué afortunado soy que sigo aprendiendo y sigo creciendo y estoy muy contento.
Si no fueras actor, ¿qué serías ahora?
Seguramente seguiría siendo profesor.
¿Te lo has planteado alguna vez?
Estaba en un colegio dando clases y en una piscina, y si tuviera que volver a la enseñanza creo que lo llevaría bien porque me gusta. Pero después de haber estado veinte años como actor y dedicado también a la enseñanza, pero más enfocada en el tema de la interpretación, después de probarlo sería como más duro. Pero no me importaría volver, me encanta, prefiero ser actor, pero si tuviera que volver no sería una tortura.
«‘Grupo 2: Homicidios’ fue un master en el audiovisual, aprendimos mucho y tengo un buen recuerdo»
¿Cuál crees que fue el proyecto que te dio esa oportunidad en el mundo del audiovisual?
He ido sumando pequeños trabajos, cortometrajes, en televisión, pero ‘Grupo 2: Homicidios’ fue como el master que hice de audiovisual, porque poder estar siete capítulos coprotagonizando con Jorge Usón, y aprendiendo mucho de Jorge, haciéndote con la parte externa de la interpretación en el audiovisual, que hay que tener en cuenta cámaras, focos, marcas, y fue tan intensivo y tan gratificante.
Aprendimos mucho y fue de una manera divertida, relajada y tengo un buen recuerdo. Ese fue un máster y siento que en los trabajos que he hecho después esa experiencia está ahí. Me pesa a favor, es una mochila cargada de buenas herramientas.
Te hemos visto en cine, en televisión y en teatro, ¿qué te aporta cada uno?
Me encantan los tres medios, tienen sus matices. El teatro es la magia del directo, el riesgo, la adrenalina del pase lo que pase hay que seguir y esto ni se tiene que notar ni se puede parar y es maravilloso, además del contacto con el público, porque hay un diálogo evidente, aunque no hables directamente con el público, lo sientes, lo percibes y compartes la función con ellos.
Eso en audiovisual no lo puedes sentir, en el teatro sí, y es mágico y precioso. En audiovisual, la tele requiere de una inmediatez y un tiempo y eso también te permite ser ágil y tienes el reto de hacer creíble algo que no es nada creíble.
El cine te permite construir de una manera más profunda, que los personajes tengan capas, darle más tiempo al proceso de creación del personaje, al trabajo con el director. Es el que menos tengo trabajado como actor a día de hoy, pero cuando me ha tocado hacer algo me ha gustado mucho.
¿Cómo construyes tus personajes?
Me gusta mucho investigar los entornos. En ‘Grupo 2’ tuve la suerte de poder tomar un café cada capítulo con el personaje real que interpretaba, y eso era maravilloso. Otras veces desde lo corporal, ves personajes que tienen una actitud, o el vestuario ayuda mucho y te coloca. Aprovechar los elementos de caracterización, vestuario, peluquería, maquillaje, arte. Porque de repente arte te pone un vestidor lleno de relojes y de trajes y ya no tienes que apretar en la interpretación porque lo cuenta el entorno.
Observando mucho, en la calle hay unos personajes maravillosos. Me encanta observar porque sacas cosas y matices de personajes y te los quedas. A veces también me gusta hacer un homenaje a personas de mi entorno a través de un personaje. Por ejemplo, mi trabajo de fin de carrera en la escuela, que era ‘El enfermo imaginario’ y yo interpretaba a Argan, era un homenaje a mi abuela Emiliana, que era la mejor enferma imaginaria que te podías encontrar, porque siempre estaba mala y se iba a morir, y se murió a los cien años.
«Construyo a los personajes para que no haya un juicio desde el actor, que sea el espectador el que los etiquete o valore»
¿Recuerdas algún personaje especialmente?
Cuando me confirmaron el personaje de ‘Élite’ le dije a mi madre: “mamá, voy a tener una vida que nunca he tenido y nunca tendré”. De repente era decir qué guay jugar a ser rico, que es algo que yo no busco porque no creo que la riqueza me vaya a dar la felicidad, pero jugar a ser rico, a tener poder y ser malo, poderte permitir tener licencia para hacer maldad. Además, me encanta no juzgar a los personajes, sino defenderlos a tope, y para mí Teo en ‘Élite’ no es malo. Se por qué hace las cosas, y construyo para que no haya un juicio desde el actor, que sea el espectador el que le de una etiqueta o lo valore, pero personaje que haga siempre lo voy a defender a muerte y le voy a dar dignidad.
Me gustó mucho ponerme en el lugar de Teo porque era divertido. Y también me está ayudando en mi carrera, para posicionarte en la profesión, como una referencia, que no eres ni mejor ni peor actor, pero de cara al escaparate estar en una serie que ha sido de las más vistas a nivel mundial en su estreno, un productor que no te conoce ya te coloca en un sitio que le das confianza. Sin ser ni mejor ni peor actor que antes, pero te ayuda de cara a la profesión.
¿Cómo es el trabajo en una serie como ‘Élite’?
Pues está muy cuidado en todos los aspectos, a nivel de foto, vestuario, arte, peluquería, maquillaje, guion, y sientes que estás muy protegido, trabajas de manera muy relajada, trabajas con varios directores, entre todos vas sumando cosas y construyendo el personaje y ha sido una experiencia muy agradable.
Tuve la suerte en la primera temporada de trabajar con Ramón Salazar, que es un excelente director de actores, y el primer día en el set de rodaje estábamos la familia y dijo una frase que me ayudó a colocar al personaje: “me encanta esta familia porque sois perfectos por fuera y estáis podridos por dentro”, y con eso ya sabía que es todo fachada, apariencia y aunque por dentro sienta que hay cosas que huelen mal, no tienen que salir, no se tienen que notar. Los buenos directores con poquitas palabras te abren un mundo como actor y te dirigen. Ha sido un gustazo poder trabajar con muchos directores en ‘Élite’ y con Ramón empezar a construir a Teo.
Es muy importante la dirección de actores
Muy importante. Un buen director puede salvar a un mal actor y un buen actor puede salvar una mala dirección. Cuando esas dos cosas son buenas, la magia se da y el resultado es evidente. Cuando a un director le encanta trabajar con actores, le encanta escucharlos y crea un clima de confianza en el proyecto.
En eso recuerdo a Rodrigo Sorogoyen. Yo tenía una secuencia pequeñita en ‘Antidisturbios’, tuvimos un día de ensayo con él y con los compañeros y allí miraba a mi alrededor y pensaba “aquí hay más Goyas que en el Prado”. Rodrigo escucha a los actores, no le importa cambiar el guion, tachar, corregir, poner notas nuevas, cambiar las líneas de orden cuando ve que suma a la historia, a lo que quiere contar. Si el actor le vende la propuesta y él la entiende y cree que aporta, no tiene ningún problema en ajustarla, no va a considerar que es una debilidad del director. Eso sí, una vez trabajado, hablado, dado forma y todos de acuerdo, el día del rodaje no nos ponemos creativos. Y el día del rodaje ya teníamos todos los deberes muy bien hechos, sabíamos lo que quería transmitir y contar, sabíamos cómo teníamos que intervenir, él operaba cámara en mano. Todo el mundo tiene claro lo que tiene que hacer y por qué lo hace y es genial.
«No entiendo el trabajo del actor como un sufrimiento, tiene que ser siempre como un juego»
Deseas hacer un papel dramático, algo que todavía no hayas hecho, ¿qué te gustaría?
Me gustaría un personaje que tuviera una referencia en un momento histórico concreto por hacer el trabajo también de documentarme; Edad Media, Guerra Civil, Guerra Mundial. Estos regalos como actor que tienes que hacer tus deberes, documentarte, leer, y que haya una carga emocional interesante, que al personaje le pasen cosas, que haya conflicto, sufrimiento, aunque me encanta la comedia.
María Ángeles Pueo me dijo que con esta cara no iba a hacer drama en mi vida y ahora lo que no hago es comedia, ¡será posible! (ríe).
Me apetece hacer como comedia en teatro y en audiovisual algo muy potente, un poco lo que hice en el corto ‘Nosotros’ (dirigido por Silvia Pradas), pero poder disfrutar ese trabajo más tiempo, porque lo rodamos en un fin de semana a tope y fue como muy duro.
Me gustaría hacer un trabajo con profundidad, con peso, porque además creo que bajaría a los infiernos y lo trataría de hacer de una manera saludable. No entiendo el trabajo del actor como un sufrimiento, tiene que ser siempre como un juego porque si no puede ser muy peligroso, se te puede ir la pinza.
¿Cuál ha sido tu último trabajo?
El último fue en julio, en ‘Desaparecidos’. Era un personaje pequeño, hacía de sospechoso y tenía dos escenas. Fui dos días, tenía una secuencia cada día y eran dos interrogatorios, pero tuve la suerte de trabajar con una directora maravillosa, Begoña Álvarez Rojas. A veces es muy difícil que en tele se dedique tiempo al actor y ella lo hacía, siempre apoyando, te decía anotaciones para ir afinando la interpretación. Un poco como yo hacía con Miguel Ángel Tirado (Marianico el Corto) en ‘El último show’, donde yo era coach. Cuando ya lo teníamos me acercaba, le decía que ya lo teníamos y que íbamos a por el doble tirabuzón.
Cuando ves que el actor ya está tranquilo porque está a lo que el director quiere, se puede seguir arriesgando, jugando y por eso disfruté mucho también. El trabajo con el actor Chani Martín (en ‘Desaparecidos’) también fue muy guay y lo rodamos en una hora, pero fue una sensación muy bonita.
No hay personaje pequeño, a veces vas a una serie y haces dos secuencias, pero las disfrutas y luego luce el trabajo en pantalla.
¿En qué momento de tu carrera surge tu trabajo como coach de actores?
De una manera natural, en Madrid ayudaba a compañeros a preparar pruebas de casting y me decían que se me daba muy bien, pero no le daba valor.
Pilar (Palomero) empieza ‘Las Niñas’ y aunque siempre se dice “no trabajes con animales, ni con niños”, pues ella en su primera película como directora novel se mete con un reparto de niñas. Se acordó de mí y me dijo si me gustaría ayudarla con la interpretación de las niñas. Por varios factores: porque yo era profe, había conocido la Zaragoza del año 92, había estudiado en un colegio de curas, donde éramos todo niños, y ella y yo nos conocíamos de hace tiempo.
Me lo dijo y me pareció fascinante. Estuve de coach y mientras hacía el rodaje de la película hice casting para la serie ‘El último show’, con Alex Rodrigo, que fue muy divertido, me cogieron y vieron que haría falta un coach también y me ofrecieron esa doble función.
De una manera natural he ido enlazando lo que mis amigos decían y yo de alguna manera no les creía, parece que era una posibilidad que se está dando.
¿Cuál es tu método para trabajar como coach?
Como coach me gusta trabajar siempre con el director, porque mi labor es ser el canal de comunicación entre director y actor. Primero tengo que saber qué quiere el director y después ayudar al actor a conseguir lo que el director necesita. Si como coach trabajo solo con el actor, vamos al set y el director dice que eso no es lo que quiere habría mareado al actor y hecho una propuesta de dirección cuando no es mi película.
Me gusta trabajar bien con el director y cuando me transmite qué quiere de los personajes, del tono de la interpretación, voy a ayudar al actor a conseguir eso. Es como un acompañamiento del actor, pero teniendo muy claro que no es lo que yo considero como director, sino lo que el director necesita y qué herramientas te doy para conseguir llegar a lo que pide.
Si es naturalidad, si es energía, el estado emocional que necesite el personaje, si tienes problemas para memorizar el texto qué consejos te puedo dar, si tienes problemas porque el texto te canta cómo lo podemos matar de ritmo y darle naturalidad. Darles herramientas que les ayuden.
¿Cómo ves el panorama audiovisual aragonés?
Afortunadamente en los últimos años hay un antes y un después aquí en Aragón, creo que se están haciendo las cosas muy bien. Vamos a echar mucho de menos a Jaime Fontán (jefe de producción de Aragón TV), que ha hecho mucho por el audiovisual aragonés, y cada trabajo y éxito de estos años estaba esa firma discreta de Jaime, porque era un hombre de una discreción maravillosa y que siempre estaba dispuesto a escuchar a todo el mundo.
Espero que se siga en esa línea, en apostar por darle cabida a todo el mundo, por apoyar los trabajos y hacer que el talento que hay en la tierra sea mejor, más visible y que sigamos creyendo en lo que tenemos en casa porque es muy grande, tanto a nivel técnico como artístico.
Los últimos años han sido muy buenos y hay que seguir apostando. Y esto también lo dice la industria, tenemos directoras como Paula Ortiz, Nata Moreno, Pilar Palomero, Elena Cid o Silvia Pradas que están teniendo repercusión con sus trabajos a nivel nacional. En Aragón hay unas directoras estupendas.
Eres un actor de trayectoria nacional, pero cuando puedes vienes a trabajar a Aragón. ¿Te sientes profeta en tu tierra y sientes ese cariño de los aragoneses?
Me siento muy querido y es una suerte, me siento privilegiado porque podría haber gente que piensa que reniegas de tu tierra porque te vas, pero no, no es eso. Es seguir aprendiendo, creciendo como actor, pero se de dónde vengo y tengo claro a dónde quiero volver siempre que me necesiten. Cuando la agenda lo permite, cuando hay proyectos interesantes que se hacen aquí en casa yo vengo con el doble de satisfacción y de ganas, porque es hacer algo que te gusta y, encima, en casa.
¿Dónde te podremos ver próximamente?
El mes que viene se estrena ‘Historias para no dormir’ (Amazon Prime Video) y tengo una pequeña participación en el capítulo ‘El asfalto’, que ha dirigido Paula Ortiz. También la segunda temporada de ‘Desaparecidos’ (Amazon Prime Video) irá en breve y en ‘Fuerzas de paz’ (TVE), que es lo último que he hecho en julio. Y hay un proyecto dentro de poco, después de la pandemia vamos retomando el ritmo, y este proyecto para los próximos meses me apetece mucho.