Nos gusta el café bombón y ¿a vosotres?

Nos gusta el café bombón y ¿a vosotres?

Tiempo de lectura: 6 minutos

«Ojalá salir del armario fuese tan sencillo y tan natural como decir cómo te gusta el café por las mañanas«, comenta una de las protagonistas del nuevo documental de Vicky Calavia, ‘Abriendo Ventanas’, un trabajo que cuenta las historias de las aragonesas Dune, Iwain, Lorena, Lourdes, Vita, Noelia y Julia, con el que se quiere visibilizar la diversidad afectivo sexual y de género en las mujeres LGTBIQ. Café con leche, cortado, expreso, capuccino… hay muchas opciones para tomarse el café y a cada una nos gusta de una manera, a nosotras por ejemplo nos encanta el café bombón, aunque por las mañanas somos más de colacao. ¿Cuál es vuestro favorito?

Eva Magaña, a la derecha, contándole a Lorena cómo le gusta el café y que no le deja meter baza. Foto de Flare Project.

Para la realizadora fue todo un reto este proyecto, primero por el casting en el que entrevistó a más de 30 personas. «En la selección final opté por siete historias muy interesantes, de edades diferentes, matices diferentes y vivencias más amables o más dramáticas». Lesbianismo, bisexualidad, bisexualidad unida al poliamor, transexualidad entendida con el tema de la transición hormonal y física o no, la pansexualidad y el género fluido. Vamos que nos ponen al día de la realidad de la calle y empatizamos con sus vivencias, desde cómo se lo contaron a su familia, hasta la violencia de género que han sufrido en algún momento de su vida a raíz de ello, parte muy importante también del documental.

Y para que todas se sintieran cómodas para hablar delante de la cámara, Calavia llamó a la dicharachera periodista Eva Magaña y le dijo «oye, tengo un plan» y le propuso hacer las entrevistas, apareciendo así también ella en la pantalla y con un guion marcado por la propia directora. «Eva es una gran periodista y tiene mucha fluidez a la hora de tocar temas tan delicados. Tratados con delicadeza y con sentido del humor si procede«, explica la dire a Secuenciadas. Magaña quedó previamente con cada una para conocerlas de primera mano y así mostrar posteriormente lo que se ve en el film. «La forma que elegí yo para contar el documental fue una forma muy cercana y muy natural«. Como la vida misma.

Iwain, a tope de laca, en un momento de silencio de Eva Magaña. Foto de Flare Project.

Rodado en la Casa del Circo de Zaragoza, este audiovisual aragonés tiene de peculiar que muestra lo que ocurre antes de un rodaje. Magaña recibe a las protagonistas, comentan lo que se va a hablar y ahí ya nos están contando su historia. Se muestra también el proceso de maquillaje, la claqueta, atrezzo, vestuario… «Es una metáfora de la trastienda de lo que ellas viven dentro de sus casas y que muchas veces no vemos», aclara Calavia.

PROTAGONISTAS

Lo que más nos gusta de «Abriendo ventanas» es que se ponga el foco en gente corriente, ni youtubers, ni tiktokers, y es que para la directora esto era algo que le interesaba mucho, ya que opina que existen pocos referentes. «Yo quería que no salieran famosos porque la gente cotidiana es un referente, que tu vecina viva abiertamente su historia y que no esté oculta detrás de la puerta de casa, ya la convierte en un referente a lo mejor para una adolescente, que no sabe muy bien cómo moverse todavía en ese mundo».

A lo mejor os estáis preguntando ¿y por qué mujeres? y así se lo hemos preguntado a la dire: «Los hombres homosexuales, aunque lo han tenido difícil también, han sido más aceptados socialmente que las mujeres de distintas opciones sexo-afectivas, que van de la mano por la calle y son insultadas tan sólo por eso, lo cuentan en el docu ellas mismas. No era por no contar las otras historias, era por poner el acento en estas».

Para que se sintieran especiales Vicky Calavia llamó a una de sus estilistas favoritas, Paloma Herrero, para que las vistiera y eligieran el color que mejor les sentaba. Así, el audiovisual comienza con un vestuario en blanco y negro para finalizar con esos diseños con los colores que ellas mismas eligieron a ritmo de la canción Acuarela, en una bonita versión de Llorente y Despierta McFly. «Lilas, rosas, violetas, añiles, rojos … La idea estética era pasar de lo binario, el blanco y negro, a la variedad a través de los colores», una metáfora visual para decir que existe lo binario, lo masculino y femenino pero que luego existen múltiples opciones vitales de géneros, de afectividad de sexualidad.

Dune habla con Eva Magaña, que piensa en hacerse ese corte de pelo en cuanto salga de la Casa del Circo. Foto de Flare Project.

UN DOCUMENTAL MÁS QUE NECESARIO

Con este rodaje todo el equipo, incluida la propia directora, reconoce que han abierto ventanas. «La verdad es que al estar en contacto tanto tiempo con ellas fue muy intenso y en poco tiempo he aprendido mucho. Me he replanteado a mí misma cosas que ya me había planteado alguna vez quizá y que te las vuelves a plantear, no solo yo sino todo el equipo, fue una experiencia muy reveladora». La directora recalca que fue un rodaje muy fraternal y amigable. ¡Así da gusto trabajar!

Y todo esto que han aprendido esperan poder transmitirlo a jóvenes adolescentes, ya que ‘Abriendo ventanas’ viajará por escuelas e institutos para luchar contra la discriminación que sufren las mujeres LGTBIQ y concienciar sobre el respeto a la pluralidad y a la tolerancia. Además habrá una guía explicativa para crear un posterior debate en las aulas entre los alumnos, guiados por los profes, para evitar situaciones de acoso y discriminación desde las etapas educativas; esperamos que genere tanto debate como el reencuentro de «Física o química». Además, en estas charlas acudirán también algunas de las protagonistas, un formato parecido al que ya hizo con uno de sus anteriores trabajos sobre discriminación, ‘En tú piel’ (2019), en este caso sobre jóvenes inmigrantes.

Eva Magaña y Noelia Blesa discuten sobre lo que es el poliamor, Carlos Navarro y Vicky Calavia cogen apuntes.

En este viaje la han acompañado el cámara Carlos Navarro, que también ha hecho el montaje y la postproducción, el director de fotografía, Fernando Medel, y en maquillaje y peluquería la histórica Virginia Maza. Está producido por CalaDoc Producciones y financiado por la Dirección General de Igualdad y Familias del Departamento de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón, el Ministerio de Igualdad y el Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Aquí tenéis el trailer.

PREVIUSLY

La cineasta zaragozana Vicky Calavia lleva años luz dirigiendo documentales y programando varios ciclos sobre lo que ama: el cine. Entre sus trabajos más recientes están ‘De ida y vuelta’ (2019), ‘María Moliner. Tendiendo palabras’ (2017) o ‘La ciudad de las mujeres’ (2016), que recibió el premio Simón del cine aragonés al mejor documental, pero tiene numerosos títulos rodados que no cabrían en esta noti. Como gestora cultural lidera ‘La Aljafería. Un lugar de cine’, ‘La mirada tabú’ o ‘PROYECTARAGÓN’, entre otros, y además en 2020 ha sido distinguida con el Premio Charter100 Gran Canaria por su brillante trayectoria, estos premios reconocen la trayectoria de mujeres, hombres e instituciones que trabajan por los derechos de las mujeres y no nos negaréis que esta realizadora ha puesto el foco en muchas mujeres de nuestra historia o también anónimas.

En postproducción tiene varios trabajos, como por ejemplo un docu sobre una guionista de Borja ‘Natividad Zaro. En voz alta‘ y otro sobre un director de La Almunia de Doña Godina, ‘Florián Rey. De luz y de sombra‘, personajes de principios del siglo XX que nos dará a conocer y es que ella no se cansa de sacar ilustres aragoneses del baúl de los recuerdos. Y por si fuera poco, se encuentra inmersa en el rodaje de ‘Mi primera vez’, un audiovisual en el que se cuentan las primeras veces de algo que nos encanta y no queremos hacer spoilers.

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«Me interesa hacer reír y pensar»

«Me interesa hacer reír y pensar»

Tiempo de lectura: 8 minutos

¿Sabéis cuando encontráis a una persona divertida e inspiradora y más que preguntar solo queréis escuchar sus historias? Pues eso nos ha pasado con Ángel Gonzalvo, cineasta y educador. Quedamos con él en una céntrica cafetería zaragozana y posa sereno, atendiendo a todo lo que le pedimos. Demuestra buenas dosis de socarronería aragonesa en las respuestas y eso nos encanta. 

Conocido por ser el impulsor del programa educativo ‘Un día de cine’, Gonzalvo es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza, estudió Historia y Estética de la Cinematografía en Valladolid y ha sido profesor de instituto, fundador de la Asamblea de Cineastas Aragoneses (hoy Academia del Cine Aragonés) y autor de guiones para cortos, documentales y ficción, que también ha dirigido. 

Y, lo más importante, ha sido y es inspiración para muchos jóvenes aragoneses que se acercan por primera vez al audiovisual gracias al ciclo ‘Un día de cine’.

¿Cómo comenzó tu relación con el audiovisual aragonés?

Comenzó, como para todo el mundo, como espectador. De niño iba mucho al cine con mi hermano, con mi tía o mis padres y después fui yo por gusto. Entonces vivía en Teruel, no había más que una o dos salas y más que en el cine, mi relación como espectador viene por la televisión y de ver mucho cine clásico. Era también un niño muy lector, de tebeos sobre todo, y me di cuenta de que no solo quería ver películas, sino hacerlas. Cuando estaba en la universidad, en Teruel, tuve acceso a una cámara Súper 8 e igual que hacíamos cine etnográfico o documental, podíamos usarla para nuestros cortos de ficción. Allí empecé y con intermitencias he seguido hasta ahora. También he tenido interés por la investigación, mi tesis doctoral fue sobre la memoria cinematográfica del espectador en Teruel, sobre el hecho social de ir al cine, y trabajo en la docencia con jóvenes y adolescentes.

Ángel Gonzalvo Educación audiovisual IES Pirámide Calvos anónimos Secuenciando a Ángel Gonzalvo Audiovisual aragonés Un día de cine

En los primeros trabajos que hiciste en el audiovisual, ¿qué temas tratabas?

Los primeros trabajos fueron de cine documental etnográfico, hicimos dances, artesanía, fiestas, y a partir de ahí pasé a la ficción. Me ha interesado hacer reír y pensar, cuidar el sentido del humor y los títulos, que también es importante. 

¿Cuál de tus trabajos recuerdas con más cariño o crees que tuvo una mayor repercusión?

De las diferentes películas que he ido haciendo fue especialmente importante en Aragón el corto ‘Calvos anónimos’, que hicimos Julián Martín y yo. Fue un corto que salió gracias al empeño de Julián, pensamos en pasar al cine y hacerlo en 16 o Súper 16 y Julián propuso hacerlo en 35. Nos costó hacerlo cinco millones de pesetas y recuperamos solo 100.000 pesetas, pero marcó un antes y un después, demostrando que se podía trabajar de un modo más profesional, con actores y con técnicos, y no hacértelo todo tú con dos amigos. También recuerdo ‘Res mes es the best’, una ficción con la que no se cómo no nos hicimos ricos porque fuimos unos visionarios y planteamos la hipótesis de que toda la provincia de Teruel quedaba despoblada para instalar allí el vertedero de Europa, una docu-ficción irónica y divertida que rodamos Julián Martín, Félix Serna y yo en Zaragoza, Teruel y Valencia.

Cuidar los títulos, ¿qué misterio tiene para ti?

Me gusta mucho el titular. De hecho, tengo más títulos que películas y algunos son tan buenos que para qué los vas a estropear —bromea—. Los títulos tienen que contar y no contar, tienen que incitar a ir, tienen que ser sugerentes y es algo que luego vas a recordar.

Ángel Gonzalvo Educación audiovisual IES Pirámide Calvos anónimos Secuenciando a Ángel Gonzalvo Audiovisual aragonés Un día de cine

Una de tus criaturas más conocidas es el ciclo ‘Un día de cine’, sobre la alfabetización audiovisual. ¿Qué se entiende por ello?

Estamos en el siglo XXI y la alfabetización hoy en día tiene que ser mediática o no es completa. La alfabetización audiovisual es importante porque estamos rodeados de mensajes y ninguno es inocente. El programa surge en 1999 en el IES Pirámide de Huesca, fue una idea del director. Allí había una sala con más de 500 butacas, un proyector de 35 viejo, pero que estaba mantenido y empezamos a hacer cinefórum dirigido a escolares, con un triple objetivo: que viviesen ese acto social de ir al cine, la alfabetización audiovisual y su crecimiento personal.

¿Cómo fueron esos inicios?

El primer año hicimos once o catorce sesiones, hubo una negociación con el Servicio Provincial de Educación, nos modificaron el horario a un compañero y a mí para tener horas sin clase y esa mañana venían escolares de la provincia. El segundo año, el Departamento de Educación quiso que el programa fuese autonómico y así fuimos creciendo en diferentes puntos de la Comunidad y ahora trabajamos en una treintena de localidades.

¿Para qué tramo de edad está pensado? 

Estamos trabajando con quinto y sexto de Primaria en adelante, desde diez años hasta 18 o 21, con los ciclos superiores. Hay que acotarlo porque si no hay más personas en el proyecto yo no llego a más sesiones al año.

¿Qué tipo de películas se proyectan? ¿cómo se idea la programación año a año?

La programación varía de año en año, porque si no para mí sería mortal estar trabajando cinco años seguidos la misma película, sería cómodo, pero muy aburrido. También para intentar estar cercano al público y ofertarles películas que no verían, que les puedan interesar, pero que sean distintas a las que habitualmente ven.

Ángel Gonzalvo Educación audiovisual IES Pirámide Calvos anónimos Secuenciando a Ángel Gonzalvo Audiovisual aragonés Un día de cine

Algún ejemplo de esas películas

Empezamos con ‘El Gran Dictador’, de Charles Chaplin, que es inagotable y, de hecho, cada poco recuperamos ‘El chico’, que es una maravilla; trabajamos también Segundo de Chomón con música electrónica en directo, para unir dos vanguardias de cada época; ‘Juego de lágrimas’ que funcionó; el documental gallego ‘Todas las mujeres que conozco’, sobre por qué las mujeres tienen miedo a salir a la calle y los hombres no; estamos haciendo ‘La vida de Calabacín’ para primero y segundo de la ESO, donde hablamos de stop motion, de la necesidad de tener una familia, del acoso escolar, de la adopción; este año trabajamos también con ‘Salvación’, una película de Denise Castro, una película atípica de vampiros; hicimos ‘El Bola’ hace muchos años para estar próximo al alumnado y que lo vivan cercano, pero queremos que crezcan y ponemos películas donde no tengan un referente cercano, pero sí una situación que puedan comprender. Hemos hecho ‘Para qué sirve un oso’, para hablar del cambio climático, que es algo que les tiene que interesar.

 El objetivo es hacerles pensar

Es fundamental, pensar no está reñido con pasárselo bien, aunque la gente se lo pueda pasar bien sin pensar. Si piensas igual hasta te lo puedes pasar mejor. Me gusta poner finales abiertos porque a ellos no les gustan y que no pase lo que tiene que pasar. El año pasado pusimos ‘El novato’, que no acaba como nos gustaría, pero la vida es así. El objetivo es que vean películas distintas a las que ven para que sepan que hay otras y las busquen.

¿Qué te puede más, la pasión por el cine o la vertiente educativa?

Lo que más me puede es ver las películas que hacen otros, ser público, y si tuviese tiempo me vería todos los días tres o cuatro películas. También preferiría hacerlas que enseñar, pero estoy cómodo enseñando a hacerlas y también de vez en cuando las hago.

El ciclo ha cumplido veinte años, ¿cómo ha cambiado?

Hemos ido cambiando en cuanto a programa, en cuanto a objetivos, porque al principio hacíamos unas sesiones de cinco horas, que eran una locura y aún así nos quedábamos con ganas de decir más cosas sobre la película. No queríamos hacer lo mismo que en otras clases, pero con cine, porque si quieres aburrir haz una asignatura. También hemos ido siendo más atrevidos a la hora de buscar películas, para buscar cine exigente, complejo, con poca acción, con pocos efectos especiales. Hemos trabajado con ‘Ladrón de bicicletas’ y les ha gustado, preparándoles para que sepan que quizás no les vaya a gustar, que es una película lenta, en la que hablan poco, sin gente guapa, pero cuando acaba la película coinciden en que no estaba tan mal. Hemos ido cambiando en el sentido de que la gente, de modo intuitivo y con los móviles, vienen más alfabetizados audiovisualmente hablando, pero poco, porque todos hacen fotos, pero no saben encuadrar porque nadie se lo ha enseñado. Han nacido digitales, pero no quiere decir que sean expertos y la base de todo el lenguaje audiovisual sigue siendo el cine.

También se han producido cambios en el panorama audiovisual con la irrupción de las plataformas digitales. ¿Cómo afectan a la hora de enseñar cine?

Tu quieres lo que conoces, lo desconocido de entrada te da miedo, pero yo también tengo plataformas en casa y quizás ahora vaya menos al cine porque es más cómodo en casa con la televisión. No obstante, si no avanzáramos estaríamos todavía en el blanco y negro y el mudo, pero los jóvenes tienen que tener la ocasión de ir a una sala de cine, porque muchos de los que vienen al programa ‘Un día de cine’ van por primera vez al cine al venir al ciclo. 

Ángel Gonzalvo Educación audiovisual IES Pirámide Calvos anónimos Secuenciando a Ángel Gonzalvo Audiovisual aragonés Un día de cine

Aunque una asignatura supone, en tu opinión, matar una temática, ¿sería necesaria una asignatura sobre cine? 

Es un debate que estamos teniendo con frecuencia, pero entre elegir una asignatura “o qué”, yo soy partidario del “o qué”, porque si pones una asignatura sobre cine ¿cuál quitas? Además, el modelo de asignatura está obsoleto y superado; me parece más útil un modelo como el que nosotros llevamos, una actividad, que en este caso debería de ser obligatoria, y los centros que quieren venir, vienen y trabajan con esa película que aborda todo tipo de materias, la expresión oral, la teatralización y la dicción, el montaje, contenidos de historia, literatura, ciencias sociales. Eso es imposible con el compartimento estanco de una asignatura, pero sí con varias sesiones de una actividad al año. También se enseña que el cine español no es malo, a no generalizar. Con esta labor, en la Academia me tendrían que dar un Goya de honor, una medallica —bromea (aunque nosotras te la daríamos, Ángel)—.

¿Qué sientes al saber que tus alumnos inician una carrera en el audiovisual?

El objetivo del programa no es enseñar a hacer cine, sino a verlo, pero es algo muy bonito y emocionante cuando tus alumnos sienten ese interés, como la directora Laura Torrijos o Daniel Vergara que es director de fotografía ahora. Siempre es gratificante ver que tiene una repercusión.

¿Tienes algún proyecto en marcha?

Estamos ahora con Ana Bescós con la coproducción de un documental de Laura Torrijos, ‘Otra forma de caminar’. Tengo un par de ideas para un guión, pero están en ese limbo, hace tiempo que tengo dos o tres proyectos, como un documental sobre la tortilla de patata que igual es retomable y puede ser divertido. Lo dije hace 15 años en una entrevista y lo único que he hecho hasta ahora es comer tortilla de patata. Y divertirme, aún me divierto.

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