Una noche de emociones en la gala de los Premios Simón 2025

Una noche de emociones en la gala de los Premios Simón 2025

Tiempo de lectura: 6 minutos

Nuestra cita favorita del año ya se ha celebrado, pero la hemos disfrutado tanto que, como siempre, aún seguimos pensando en la noche llena de emociones que vivimos esta semana en el Teatro Principal de Zaragoza, en la XIV gala de los Premios Simón del Cine Aragonés. 

Con la canción ‘Somewhere over the rainbow’ dio inicio la gala presentada con maestría y muchas dosis de humor por el gran Luis Larrodera, del que somos fans. Y entre esas primeras sorpresas, vimos que uno de los primeros entregadores de premios fue el actor Eduardo Noriega. El intérprete cántabro se declaró un apasionado de Aragón y no nos extraña, porque no para de rodar en nuestra comunidad, así que ya estamos tardando en entregarle las llaves de la ciudad y de nuestros cuores. 

Antes de iniciar el desfile de Simones, Larrodera recordó que 2024 ha sido un año “para enmarcar” para el cine aragonés. Como ejemplo, ‘La estrella azul’, la película de Javier Macipe que recupera la figura del músico Mauricio Aznar y que ha ganado ya tantos premios que ha llevado al equipo a “tener la tarjeta de oro del Ikea” para comprar estanterías donde exhibirlos, bromeó el presentador. Con nueve nominaciones, la peli acabó llevándose ocho galardones. 

La entrega de premios comenzó con el Simón a mejores efectos especiales, que fue para el cortometraje ‘Puedes tu solito’, de Silvia Pradas. Recogieron el productor, Javier Llovería (Crew Films) y Leticia Gómez, una super artista a la que seguimos muy de cerca desde hace tiempo. 

Leticia Gómez y Javier Llovería recogiendo el Simón a mejores efectos especiales. Foto Isabel Aparicio

A continuación, pisó por primera vez el escenario del Principal el director Javier Macipe para recoger su primera estatuilla de la noche, a mejor montaje, compartido con Nacho Blasco. Macipe agradeció la aportación fundamental de Blasco en la película: “el proceso de montar la película fue muy duro y estresante y si no hubiera tenido al lado a alguien aragonés, cabezón, que fue conmigo hasta el final en las decisiones del montaje, la película no sería como es”, expresó agradecido. 

Simón de honor

Uno de los momentos más emotivos y divertidos de la noche lo vivimos con el Simón de Honor, concedido este año al maestro de la fotografía y pionero de la industria cinematográfica en Aragón José Antonio Duce. “La noche es tuya”, le dijo Luis Larrodera, y José Antonio se lo tomó muy en serio explicando con grandes dosis de humor cómo empezaron a hacer cine con la productora Moncayo Films, entre otras historias. 

Recordar es volver a vivir y este premio que me han concedido, que agradezco muchísimo, querría compartirlo simbólicamente con los jovenzanos que, en la década de los 50, soñábamos en el cineclub Eliseos con hacer cine. Algunos tuvimos la suerte de hacerlo, y soñamos con crear en Zaragoza y en Aragón una productora, unos estudios de cine, unos laboratorios de sonido”, unos deseos que se materializaron en la productora Moncayo Films, “con nombre aragonés”, dejó claro Duce, como no podía ser de otra manera. El fotógrafo demostró tener una memoria envidiable y se ganó con sus palabras los aplausos y las sonrisas del público. 

El director José Antonio Duce con su Simón de Honor. Foto Isabel Aparicio

Por su parte, la presidenta de la Academia del Cine Aragonés, María José Moreno, defendió que el cine “añade vida” porque es “fuente inagotable” de inspiración. Hablar del cine y sus profesionales es “hablar de arte, osadía y oficio”, aseguró la presi, poque la creación cinematográfica exige “tanto valentía para explorar nuevos horizontes, como sensibilidad para contar historias que impactan, conmueven y transforman nuestra percepción del mundo”.

“El propósito de la Academia es cuidar de ese tesoro que es el cine”, subrayó la presidenta, para elogiar a todos los aragoneses que, con su trabajo, “han dado una vuelta al cine”. Pidió “no echar” de Aragón a los jóvenes que se dedican ya al cine y que “no son nuestro futuro, sino nuestro presente” y apoyar al sector audiovisual aragonés para que siga creciendo, “contando con los profesionales de nuestra tierra”.  

Agradecidos y emocionados 

Entre los discursos, destacamos el de Jesús Aparicio, simón a mejor banda sonora por ‘Tamarite Mágicoh’, de Isabel Aparicio, muy emocionado al recogerlo. Recordó que hace diez años, en el mismo Teatro Principal, el músico Antón García Abril recibía el Simón de Honor en una gala que musicalizó Aparicio con adaptaciones de las más emblemáticas bandas sonoras del turolense, “uno de los mejores y más ilustres músicos que esta tierra ha dado” y a quien Aparicio dedicó su galardón. 

Arantxa Ezquerro, con una triple nominación, ganó mejor vestuario con ‘La virgen roja’, galardón que dedicó a los tres directores aragoneses con los que ha trabajado este año: Pilar Palomero, Javier Macipe y Paula Ortiz. “Por vuestro tesón, vuestra fuerza y cabezonería máxima, gracias por escribir estas historias y por llevarlas a cabo”. 

El actor Pepe Lorente, Simón al mejor actor, tuvo unas palabras de recuerdo a la actriz Laura Gómez-Lacueva, fallecida en 2023, una artista que formó parte de la familia artística de ‘La estrella azul’ y que le ayudó a trabajar en su personaje, junto a Javier Macipe. Dedicó también el premio a su familia y a la de Mauricio Aznar “que me hicieron hueco en el salón de su casa y en su corazón para abrirme a un lugar muy íntimo y dañado en el que conseguimos meter luz y hacer de una historia muy triste, una historia de luz”. “Mauricio me ha dado mucho más de lo que yo podré devolverle nunca”, afirmó.

Pepe Lorente, Simón a mejor actor por La estrella azul. Foto Lorenzo Izquierdo

La actriz zaragozana Alexandra Jiménez recogió doble premio. El primero en representación de la película ‘Menudas Piezas’ de Nacho García Velilla, que recibió el Simón Turismo de Aragón, un nuevo galardón que premia películas no aragonesas, pero rodadas en Aragón. El segundo fue al de mejor actriz por esta misma película «Gracias a Zaragoza por acogernos en el rodaje y por permitir rodar en calles en las que he crecido fantaseando ccon hacer películas. De repente me vi rodando en ellas y ha sido una de las cosas más bonitas que me ha pasado como actriz».

Alexandra Jiménez con el Simón a mejor actriz por Menudas Piezas. Foto Lorenzo Izquierdo

José Manuel Herraiz elogió a su competencia al recoger el Simón al mejor documental por ‘Bartolomé Bermejo, el despertar de un genio’ y agradeció a su equipo su apoyo en este documental. Emilio Gazo, como parte del súper equipo, agradeció el reconocimiento a este trabajo sobre el pintor del siglo XV. 

Por último, cerró la noche el equipo al completo de ‘La estrella azul’ con su Simón a mejor largometraje. “No hacemos películas para competir, hoy es una fiesta en la que ganamos todos”, dijo Macipe para cerrar la gala del cine aragonés. 

Javier Macipe con el equipo de su ópera prima, La estrella azul. Foto Josian Pastor

Palmarés de los XIV Premios Simón del Cine Aragonés 

La estrella azul, de Javier Macipe – Ocho premios ⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐

Mejor largometraje

Mejor dirección a Javier Macipe 

Mejor guion a Javier Macipe

Mejor dirección de producción a Amelia Hernández

Mejor actor a Pepe Lorente

Mejor sonido a Guille Mata y Carlos Estella

Mejor maquillaje y peluquería a Irene Tudela

Mejor Montaje a Javier Macipe y Nacho Blasco

Bartolomé Bermejo. El despertar de un genio, de José Manuel Herraiz – Dos premios ⭐⭐

Mejor documental 

Mejor dirección de fotografía a José Manuel Herraiz

Menudas piezas, de Nacho García Velilla – Dos premios ⭐⭐

Mejor actriz a Alexandra Jiménez 

Premio Turismo de Aragón 

Las cucarachas, de Ainhoa Aldanondo – Un premio ⭐

Mejor cortometraje

La virgen roja, de Paula Ortiz – Un premio ⭐

Mejor vestuario a Arantxa Ezquerro

Tamarité Mágicoh!, de Isabel Aparicio – Un premio ⭐

Mejor banda sonora original a Jesús Aparicio

Libros: El legado de Alantansí, de José Ángel Guimerá – Un premio ⭐

Mejor dirección artística a Arkady Gil Cortés 

Puedes tu solito, de Silvia Pradas – Un premio ⭐

Mejores efectos especiales o FX a Jara Benito (Entropy Studio) Javier Llovería (Crew Films) y Leticia Gómez 

⭐Simón de Honor 2025⭐

José Antonio Duce 

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Aragón, cuna de cineastas 

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Nos vamos a venir un poco arriba. Queremos responder a dos grandes preguntas de la humanidad: ¿a dónde vamos? ¿de dónde venimos? Pues bien, vamos de visita al Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos (IAACC) Pablo Serrano para intentar dar respuesta a la segunda pregunta a través de la exposición ‘Aragón y las artes 1957-1975’ y su apartado dedicado al cine.

Quedamos con una de las comisarias de esta muestra, la conservadora del museo Pablo Serrano, Begoña Echegoyen, para que nos explique por qué en este periodo de la historia a Aragón se le considera cuna de cineastas. Fue una época “excepcional” no solo por la promoción que se hacía del cine en concursos, festivales, cineclubs, sino también por la actividad de cineastas amateurs y profesionales en aquellos años. Algunos de ellos procedían de la fotografía, como José Luis Pomarón, Víctor Monreal, José Antonio Duce o Pedro Avellaned, a quienes unía su gran pasión por el cine y que comenzaron a crear películas “por hobby”.

En la época muchos optaban por el cine amateur, creando pelis con medios “muy rudimentarios”, con pocos recursos económicos y humanos, muchas veces con su talento y algunos amigos. Así, Pomarón dibujaba sus propios escenarios, escribía sus guiones, rodaba con sus propias cámaras y el sonido tenía que grabarlo aparte y montarlo después. Nos lo imaginamos en la actualidad grabando su corto en menos de 24 horas y con unos resultados brillantes. 

En cuanto a los temas, trataban cuestiones sociales, como Pomarón, mientras que otros cineastas se atrevían con lo experimental y abstracto, como Pellejero, o apostaban por algo más personal, como Pedro Avellaned. 

En esos mismos años es esencial el impulso de la productora aragonesa Moncayo Films, que se encontraba a mitad de camino entre el cine amateur y lo profesional; también encontramos a cineastas independientes como Antonio Maeza o Antonio Artero, o el amateur José Antonio Duce, que comienza a profesionalizarse y a hacer documentales, uno de ellos dedicado a la Zaragoza inmortal y que tiene al río Ebro como narrador de lo que ocurre en la ciudad. 

MONCAYO FILMS 

“Ese documental tuvo tanto éxito que una serie de personas –Julián Muro, Duce, Monreal, Pomarón y Emilio Alfaro– decidieron crear la productora que pretendía centrar su base en Aragón para que Zaragoza fuera la tercera ciudad en tener una industria de cine”, explica Echegoyen. ¡Los maños siempre a por todas! Realizaron cortos, documentales, muchos de ellos dirigidos por Pomarón, e incluso el largometraje ‘Muere una mujer’ (1964), de Mario Camus, que escribió el guion con Carlos Saura. La peli tuvo éxito e, incluso, quiso comprarla Paramount, aunque después el negocio no llegó a buen puerto. 

Moncayo Films produjo también ‘El rostro del asesino’ (1967), de Pedro Lazaga, que rodaron en el Monasterio de Piedra y también cosechó éxito, aunque estos aragoneses de cine lo petaron con la cinta ‘Culpable para un delito’ (1966), de José Antonio Duce, “una película aragonesa casi cien por cien”, que contó en su reparto con actores internacionales como Hans Meyer.

La rodaron en Zaragoza, pero querían huir de la temática localista y vincularla al cine europeo policíaco. De este modo, “para no localizarla en Zaragoza o en Aragón, simularon estar en una ciudad del norte de Europa, costera, y cuando llegaron al estreno, en el Cine Coliseo, hicieron un concurso ofreciendo diez mil pesetas a quien consiguiera reconocer más escenarios de la ciudad”, detalla la comisaria. ¡Nos encanta la idea de cine y concurso! Lamentablemente, la actividad de la productora no duró mucho más allá de esa década. 

CINEASTAS RECONOCIDOS

Al mismo tiempo que el cine amateur se profesionalizaba, ya trabajaban en Aragón algunos de los grandes nombres del séptimo arte en la comunidad y que todos conocemos, como Luis Buñuel, Carlos Saura, José María Forqué o José Luis Borau

Uno de esos grandes nombres es el de Fernando Palacios, director de ‘La gran familia’ (1962). “Muchos visitantes se sorprenden al ver que esta película está aquí”, ya que desconocían que su director fuera aragonés. Palacios era sobrino de Florián Rey y con él aprendió a hacer cine, sobre todo de comedia familiar, fácil, con algo de dramatismo. En la comedia otro grande es José María Forqué, que trató todos los géneros. En la exposición se le recuerda con un clásico, ‘Atraco a las tres’ (1962). 

En un cine “más fuerte” aparecen Saura y Borau. Carlos Saura con ‘La caza’ (1965), aunque en su caso “era muy difícil quedarse con una película”. Con ésta logró el oso de plata a mejor director en la Berlinale. “Lo importante de esta película es el lenguaje que Saura muestra en ella, ese ambiente claustrofóbico en los campos de Toledo: en un espacio abierto nos llega a agobiar con esos primeros planos, ese sudor, viendo cómo unos amigos que van a pasar un día acaban en unos campos donde hay restos de la Guerra Civil y donde se han luchado batallas”. 

EL CINE DE BORAU Y BUÑUEL

Se recuerda a José Luis Borau con ‘Furtivos’ (1975), una cinta muy dura “en la que algunos han querido ver ese simbolismo de la España que se vivía en la transición”, en la que se despuertan grandes pasiones que al final llevan a la tragedia. 

Y entre los grandes, Luis Buñuel representado en esta muestra por ‘Viridiana’ (1961), “Es la primera película que rueda tras su vuelta a México, gana la palma de oro, desde el Vaticano le dicen que no puede ser y acaba prohibida en España”, recuerda Begoña Echegoyen. Por suerte, una copia se salva y en 1977, tras el fallecimiento de Franco, puede estrenarse en España.

Como curiosidad que podéis conocer en esta expo, el trabajo del zaragozano Santos Alcocer, ejemplificado en la peli ‘El coleccionista de cadáveres’ (1970). “Fue director, guionista, lo hacía todo y quería triunfar en el cine”, señala la comisaria, si bien nunca llegó a tener el éxito que le hubiera gustado. 

MATERIAL DE CINE

Begoña Echegoyen indica que el trabajo de investigación “ha sido muy fácil”, ya que disponía de gran cantidad de material donde elegir, si bien por el mismo motivo “también es muy complicado decidir qué poner”. En esta parte temática de la exposición ‘Aragón y las artes’ han colaborado las filmotecas, los herederos y familiares de los cineastas, a quienes “agradecemos todo su apoyo”.  

 Además de fotografías, guiones, bocetos, cámaras de 16 y 8 mm y cartelería de películas o de festivales, como el de la primera edición del festival de cine de Huesca, el recorrido nos permite ver varios fragmentos de las películas: ‘Zaragoza, ciudad inmortal’ y ‘Culpable para un delito’ (José Antonio Duce, 1961 y 1966), ‘El desafío’ (Luis Pedro Pellegero 1963), ‘Monegros’ (Antonio Artero, 1969), ‘La gran familia’, ‘Atraco a las tres’ y ‘La caza’. 

Acabamos como hemos empezado, dando respuesta a otra pregunta. ¿Por qué ir a ver esta exposición? Begoña responde: “Todos pensamos cuando hablamos de cine aragonés en lo que vemos ahora, que realmente estamos viviendo un boom del cine aragonés, un buen momento, pero está bien saber de dónde venimos, no solamente de ‘Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza’, que todos la conocemos, o de Chomón o Florián Rey, sino conocer a estos cineastas que tenían esa pasión por el cine” y descubrir una época que también fue fascinante para el séptimo arte aragonés. 

‘Aragón y las Artes 1957-1975’ es un recorrido por la creación artística en la comunidad en una época en la que los artistas aragoneses fueron motor de las artes plásticas en España. Puede visitarse hasta el 31 de agosto de 2025 en las plantas 03 y 04 del IAACC Pablo Serrano

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