‘Mentes’ ,de David Esperanza, es un corto que quiere concienciar sobre la salud mental y hacerte pasar un rato entretenido y muy angustioso. Aarón es un panciente con trastorno de identidad disociativo, varias personalidades viven dentro él. Esto hace que pierda el control de sí mismo y de su vida. ¿Preparados?
Joshua Navea deja abandonandas la peluquería y la barbería para meterse en el papel
«Es incómodo hablar sobre salud mental y queríamos reivindicar el hecho de no tener miedo a hablar y pedir ayuda», explica David Esperanza a Secuenciadas. El protagonista múltiple es Joshua Navea, que ha tenido que aprenderse cinco papeles en uno. «Prepararme la verdad es que fue algo bastante complicado. Estuve investigando, leyendo mucho y hablando con psicólogos y psiquiatras«. Él mismo ha vivido una depresión, por lo que está sensibilizado en el tema y a full con el proyecto. «Acabé varias veces en urgencias y estuve medicado. Mucha gente de mi entorno, familiares, amigos, no entendían nada. Creo que, a día de hoy, mucha gente no está concienciada con lo que es la salud mental».
Cuando el dire le explicó el proyecto a su padre y le enseñó el guion, Pedro bromeaba con la idea de interpretar a un psiquiatra frío. A David Esperanza se le encendió la bombillita y decidió que su padre, Pedro Esperanza, interpretara el papel del doctor, y él recibió encantado la propuesta. «No solo es que le haya dado la oportunidad, sino que además le ha salido bien«, confiesa el dire.
Duelo interpretativo entre Pedro Luis Esperanza y Joshua Navea
ENSAYANDO PARA RODAR MENTES
Estuvieron ensayando seis meses. «Ha servido para poner en común con Joshua ciertos rasgos que íbamos viendo», recuerda Esperanza. «La preparación de estos personajes fue un esfuerzo bastante duro, tanto psicológica, como físicamente», rememora Navea. También creó la química necesaria entre doctor y paciente. «A Pedro le dije ¿te importa si yo te dirijo un poco, desde lo que yo sé, y te echo una mano? y él estuvo encantado. Con algun que otro apoyo, sobre todo los primeros días, mejoró muchas cosas y luego ya no tuve que decirle nada», cuenta el actor protagonista.
Rodaron en la Universidad San Jorge y el CPA, lugares de buenos recuerdos para el dire ya que estudió en ellos, y también en la zona joven de Universidad y un despacho en la casa de los abuelos de David. Siempre está bien tirar de contactos para que te dejen rodar y para que te acompañen en la aventura. «En el equipo han estado sobre todo excompañeros. Un equipo pequeño, pero en el que todos nos conocíamos y eso ha favorecido que, a la hora de trabajar, las cosas fluyeran», relata Esperanza.
De las cinco personalidades, una fue la más complicada para Joshua Navea. «Me costó muchísimo interpretar una personalidad de una mujer, que tiene que seducir y que es sensual y sexy», y para ello pidió ayuda a su novia que es bailarina de danza, Fernanda Carvico. A partir de esa idea, Carvico coreografió muchas escenas del metraje. «Estuvimos coreografiando prácticamente todo los personajes y la verdad que que se notó un gran cambio», explica Navea.
Fernanda Carvico explicándole una coreografía nueva a Joshua Navea
Con este corto vives 25 minutosde un no parar de sensaciones. Utilizan al found footage (metraje encontrado), una técnica narrativa muy utilizada en las películas de terror. Se trata de mezclar el formato estandar cinematográfico con imagen de falso documental, a través de cámaras de videovigilancia, cámaras de vídeo aficionado… Una apuesta del director, al que le mola el género. «Pese a que es un corto de pura ficción, con partes muy exageradas, queríamos que tuviera una pequeña fidelidad con la realidad», indica el director.
El cortometraje ‘Mentes’ está producido por El conjuro producciones, productora de David Esperanza, junto a Claudia Vouillamoz, ayudante de dirección ,dirección de arte y dirección de producción, y Diego Pintre, claqueta y foto fija. La dirección de foto es de Pablo Ferrer, el sonido de Marta Presumido, Liberto Iglesias y Álvaro Burgos y el maquillaje y peluquería de Marta Pérez y Fernanda Carvico.
El director David Esperanza, de marrón, chequea el plano
‘Mentes’ es el cuarto trabajo de David Esperanza como director, que se encuentra estudiando dirección de foto en Barcelona. Tras su estreno en Zaragoza, comienza su distribución en festivales y confían en poder proyectarlo otra vez en Zaragoza y en otras ciudades. «Es un proyecto que no es solo mío, sino de todo el equipo. Me gustaría destacarlo porque han trabajado muy duro y se lo han currado», concluye Esperanza.
Director y guionista zaragozano, afincado en Madrid, Borja Echeverría Lamata se define como un contador de historias. Su pasión por el cine le ha acompañado toda su vida, desde los dos años cuando fue por primera vez a una sala a disfrutar de una película.
Borja Echeverría practicando el arte del selfie.
“El cine vive conmigo”, afirma con rotundidad en una conversación con Secuenciadas en la que echamos la vista atrás para conocer su trayectoria. Nos cuenta que en casa, cuando era un niño, veía “todo lo que caía en mis manos”. Con las cintas VHS como aliadas, grababa las películas de los viernes de La 2 y dice que siempre ha disfrutado del cine clásico, aunque sus gustos abarcan todo tipo de cine.
“Cuando estaba en el colegio ya tenía una cámara y me sacaban de clase para rodar cosas del colegio, porque sabían que me gustaba y los profesores no sabían hacerlo”, recuerda. Con 11 o 12 años ya estaba filmando, pero “nadie nunca me dijo que me podía dedicar a ello” profesionalmente. Así, estudió Humanidades en Navarra y, cuando acabó la carrera, lo vio claro y se marchó a Madrid a cursar un diploma en Dirección de Cine y Realización de TV en la Escuela TAI. “Las cosas caían por su propio peso”, rememora.
En sus inicios en Madrid, mientras estudiaba, trabajó en revistas, programas de radio y “me metía en todos los rodajes que podía”, una táctica para aprender y conocer el sector muy del estilo Secuenciadas. Ahora suma más de veinte años de trayectoria como profesional en todo tipo de producciones audiovisuales, tanto en cine –películas, cortometrajes y documentales– como en televisión –series, publicidad, videoclips–.
¡Qué pelo más guay! Literalmente el título de la película de Borja y un pie de foto bien molón.
“Nunca he tenido un referente, alguien en quien me haya fijado mucho, sino que, para aprender, me he fijado en muchos, en muchas cosas” y el género que más ha frecuentado es la comedia. “Hacer una buena comedia es igual de difícil que hacer un buen drama, pero el género está considerado como algo menor en cierta manera”, considera. Pensad en lo difícil que es hacer reír y en lo mucho que nos gusta hacerlo: las reinas de la taquilla del cine español suelen ser comedias.
“En 2008, Antena 3 me llamó para hacer una serie de sketches y me metí a saco en la comedia, vi que era un mundo que había que trabajar, que es sufrido, pero que da muy buenos resultados” y que es algo muy directo, porque ver a alguien reír cuando el guionista y director lo ha previsto “vale oro”.
ME ENCANTA RODAR
Borja Echeverría se define, como decíamos, como un contador de historias, porque al ser guionista y director: “cuentas la historia tres veces, al escribir, al rodar y al montar, y yo hago las tres cosas”. Asegura que disfruta mucho escribiendo y rodar le encanta. “Me encanta trabajar con actores, me parece muy bonito rodar; tengo amigos a los que no les gusta, pero a mí sí, pasar frío, calor, penurias, luchar contra los elementos, es un modo de vida”. Escribir “lo hago de otra manera”, en su día a día, aunque cuando tiene un proyecto concreto con fecha de entrega se encierra en una casa en Santander para afrontarlo concentrado.
“Por cada proyecto que sale, igual he creado diez”, comenta, al explicar que también es una parte esencial del trabajo las reuniones para intentar que esos proyectos salgan adelante y poder seguir creando historias.
Aunque lleva muchos años viviendo en Madrid, Borja Echeverría regresa siempre que puede a su Zaragoza natal, donde viven su familia y amigos, para disfrutar de ellos. También, en lo posible, para trabajar aquí, aunque, en este sentido, ha reivindicado que se ofrezca más apoyo institucional a los cineastas aragoneses, con inversiones e incentivos que favorezcan su labor y su talento.
En este punto, ha elogiado el trabajo de la presidenta de la Academia del Cine Aragonés, María José Moreno, una profesional de gran trayectoria “que puede hacer cosas muy buenas” para el sector. El director ha presentado este año a los premios Simón su último cortometraje, ‘Heredarán la tierra’, una historia en clave de comedia negra sobre la herencia material y de valores que deja una familia al fallecer uno de sus miembros.
Fotograma del corto ‘Heredarán la tierra’
HACER RUIDO
Borja Echeverría ganó un Simón en 2013 con su largometraje ‘Qué pelo más guay’ y regresa a los premios animado por el trabajo de la nueva junta directiva de la ACA. “Los Simón son la tarjeta de presentación de lo que es Aragón al resto de España y está bien darnos premios entre nosotros, pero deben servir para algo, hace falta hacer más ruido de dentro hacia afuera”, afirma tajante.
Respecto a sus próximos proyectos, el director y guionista ha terminado de escribir un largometraje basado en una historia real que sucede a unas personas de Zaragoza y está preparando un documental que quiere grabar en la capital aragonesa, sobre un hecho histórico sucedido aquí. No nos avanza más, de momento, pero sí detalla que tiene también un proyecto para un cortometraje de carácter más personal, alejado de la comedia, y otras iniciativas en desarrollo. ¡Borja, no paras! Y estaremos encantadas de seguirte la pista.
Diego llega a casa tras recoger las cenizas de su difunta mujer y recibe una inesperada llamada. ¿Será Repsol, será Jazztel o una milagrosa oferta de trabajo haciendo vídeos en Tik Tok? Es la funeraria, que desea realizarle una encuesta de satisfacción. Ignacio Romanos rueda el corto, en clave de comedia, ‘Descanse siempre en paz’. El apenado viudo es Jorge Bicho y el insensible trabajador, Javier Zapater. Con esta pareja las risas están aseguradas.
Javier Zapater llamando a su representante. Foto de María José Orellana
El director llevaba tiempo sin rodar y le apetecía volver a la acción. «Quería retomar otra vez la actividad y pensé en hacer un corto que fuese sencillo y barato de rodar. Así surgió este corto, que solo tiene dos escenarios y dos personajes», explica a Secuenciadas Ignacio Romanos. «Me gusta mucho buscar el absurdo en la vida y buscar la comedia en una situación dramática«.
Todo el peso del cortometraje está en la conversación telefónica que mantienen los dos actores protagonistas «Buscaba que la acción estuviera en los diálogos. Hacer humor a través del diálogo y con buenos actores que lo moviesen«, detalla el también guionista. Los actores dejaron intacto el guion de Romanos y solo dieron más naturalidad a sus frases. «Tienen una química maravillosa entre los dos, se contagian. Además, para el rodaje estuvieron los dos presentes, para que se transmitiese la magia que tienen ellos dos actuando juntos y esa química especial. Aunque luego no se les vea juntos».
Jorge Bicho haciéndose pasar por el representante de Javier . Foto de María José Orellana
NO SIN MI URNA
Justo antes del rodaje hubo un pequeño problemilla, demasiado pequeño. La urna llegó el día de antes a Zaragoza y al abrirla comprobaron que era una miniatura, ¿tal vez hicieron el pedido a galería del coleccionista? Ante el drama, se recorrieron varios bazares buscando algo que simulara una urna. «A última hora encontré un jarrón que daba el pego», recuerda el dire. Rodaron en Zaragoza, en una suite del hotel Zenit y en el call center de la propia cadena.
Para la filmación vinieron «de propio» la directora de fotografía, Nelisa Alcalde, originaria de Córdoba, pero que vive en Londres, y David Julià, el ayudante de foto que venía de Reino Unido. El equipo aragonés lo forman; Nacho Sahún como ayudante de dirección, José Ángel Guimerá en la producción, María José Orellana como ayudante de producción, Adríán Almorín en sonido y Alejandro Calonge ha realizado la música. En abril esperan terminar la edición y pospo del corto y comenzar a moverlo por festivales, sobre todo especializados en el humor.
Ignacio Romanos chequeando el jarrón, perdón la urna. Foto de María José Orellana
Ignacio Romanos es de Zaragoza y su último corto fue ‘Insomio de una noche de verano’ (2017) rodado en Edimburgo, cuando el director residía en Escocia. «Es un homenaje al cine mudo y a la comedia de los años 20», cuenta. Ha trabajado también como guionista en el documental ‘Libros: el legado de Alantansí’ (2024) y gestiona un canal en YouTube sobre la historia del cine ‘Sueños en Celuloide‘.
El director Saúl Gallego regresa a la dirección después de seis años con el cortometraje ‘Huracán’, una historia de amor, de familia y de aquello que es esencial en nuestras vidas. Fernando Cortés, un director de cine retirado y que tuvo una importante carrera, está tomando su café diario cuando Clara lo reconoce, lo aborda y, con una taza de café, inician una conversación sobre los momentos más importantes de su carrera y el apoyo vital de su familia.
Ramón no nos mires así que nos enamoramos (Fotos: Lorena Cosba, Alba García e Itziar del Val)
Este es el punto de partida de ‘Huracán’, un corto con el que el dire quería “hablar de lo que es ser feliz”. Saúl Gállego rodó hace seis años ‘Yo confieso’, protagonizado por Verónica Forqué. Un trabajo que tuvo una distribución “complicada” y que llevó al director a querer tomarse un descanso para centrarse en “escribir mejor”.
En este proceso, en 2022 le surgió esta idea que habla del amor “como motor de todo lo que hacemos”, explica a Secuenciadas. “Cuento historias cuando siento que tengo que contarlas y quiero hacer un buen trabajo porque el premio es que he engañado al equipo para contar esta historia y la hacemos crecer gracias a la calidad de todos”, señala.
Le preguntamos por qué ‘Huracán’, pero si os lo contamos desvelaríamos parte de la trama y ya sabéis que aquí no hacemos spoilers. Sí os confirmamos que los actores protagonistas, Ramón Barea y Alba García, fueron “la primera y única opción” que Saúl Gallego barajó para esta historia y ambos le dieron el esperado “sí quiero”. “Son tan buenos que cuando trabajas con ellos es un viaje de aprendizaje maravilloso”, subraya el dire, para reconocer que cuando escribió a los personajes ambos estaban ya en su cabeza.
Director y protas
“Ha sido muy fácil colaborar con ellos y el guion definitivo es mucho mejor gracias a sus aportaciones”, asegura. Ramón Barea “lo peleó” y en los ensayos ambos ayudaron a naturalizar los diálogos escritos por Saúl Gallego. Realizaron durante dos o tres semanas lecturas de guion y videollamadas hasta llegar al rodaje, que tuvo lugar el pasado verano. “Fue muy emocionante trabajar con ellos”, recalca.
El equipo rodó del 3 al 6 de septiembre en varias localizaciones de Zaragoza, como el Café Levante, el despacho de abogados de Jaime Palazón, el Parque de Atracciones y el Teatro del Mercado.
EL EQUIPO DE SAÚL GALLEGO
Junto a Ramón Barea y Alba García encontraremos delante de las cámaras a Jacobo Castenera con un divertido papel de camarero de la cafetería; a Saúl Blasco y a Laura Torrijos-Bescós, en dos papeles que os sorprenderán al ver el corto. Detrás de las cámaras, acompañan a Saúl Gallego: León Velásquez en la dirección de fotografía; Eloy Rodríguez en sonido; Arantxa Ezquerro en diseño de vestuario; Irene Tudela en maquillaje y peluquería; Iván Castell en montaje; Juan Remacha en VFX; Silvia Pradas y Javier Llovería, como ayudantes de dirección; y Raúl García Medrano y Camino Ivars en la dirección de producción.
El equipo currando de noche y tomando mucho café
Trabajar con este equipazo, del que somos fans declaradas de todos ellos, “ha sido una de las experiencias vitales más bonitas que he tenido en mi vida”, confiesa el dire. “Es un trabajo hecho de corazón, con un equipo lleno de corazón”. Y estamos seguras que a tope de love por lo preciosas que son las primeras imágenes que hemos podido descubrir de este corto. “He trabajado con lo mejor de lo mejor”, dice orgulloso del super team que le ha ayudado a hacer magia detrás de las cámaras en ‘Huracán’.
Saúl Gallego se encuentra ya en fase de distribución del cortometraje en festivales y desea realizar una presentación en un cine de Zaragoza en los próximos meses para dar a conocer el proyecto al público en general y disfrutarlo con el equipo. ¡Nosotras nos apuntaremos las primeras!
El director tiene ya terminados varios guiones de cortometrajes y un largometraje, aunque ahora está centrado en la distribución de este proyecto tras “cuatro meses intensos de montaje” que nos llevarán a disfrutar de un corto de 14:57 minutos en el que “hemos conseguido mantener la idea original que tuve hace dos años y medio”.
No hay rodaje aragonés que Secuenciadas se pierda, o casi, y en este amor por el audiovisual aragonés nos acompaña Roberto Torrado. Corto al que acudimos, aparece detrás de la cámara, la melena de Torrado. Lleva más de 20 años en el gremio y nos apetecía mogollón hacerle un Secuenciando a. Le mandamos unos «wasap» proponiéndole este reportaje y nos responde: «Soy un trabajador más del audiovisual, pero si habéis valorado entrevistarme, venga pues». Así que quedamos con él en el restaurante La Bamba de Zaragoza, gracias a nuestro amigo Cotton Filgaira que nos abre un lunes para poder realizar con calma y buen ambiente la entrevista. Os presentamos a Roberto Torrado; cámara, editor, cineasta y director de fotografía. ¡Un hombre muy completo!
¿De dónde eres, Roberto?
Nací en Suiza, en un pueblecito pequeño que se llama Rorschach, al lado del lago Constanza. Mis padres fueron allí a a trabajar en los años 60 y yo estuve hasta los tres añitos. Luego nos vinimos, porque mi madre es de Zaragoza.
¿Y cómo empezó tu interés por el cine?
Mi padre trajo de Suiza una cámara Kodak y yo cogía la cámara y empezaba a disparar. Sin el carrete, porque me daba mucho apuro gastar las fotos. Luego en las bodas familiares le decía: «Oye ¿puedo hacer fotos yo?», y me decía: «Venga, que quedan cuatro en el carrete, las terminas tú». El detonante fue ver a un tío mío, que tenía un 8 mm. Tengo imágenes mías con pantalón corto y mis padres jovencitos con las patillas de los 70. También fue que a mis primos les regalaron un cinexin y estábamos siempre dándole.
¿Pudiste estudiar algo relacionado con el cine?
Di un poco de tumbos. Hasta que un día estaba con mi primo, cargando un camión, a las 4 de la madrugada, y pensamos: «Oye, ¿qué hacemos aquí?» Nos fuimos a Madrid a una escuela muy cara, con todos nuestros ahorros, con el paro que teníamos, y con ayuda también de mi padre y de mi tío.
Estudiamos fotografía publicitaria de 3D, edición, cámara… Ahí se me abrió el universo, empezabas a ver directores y gente que venía a dar clase, que conocías de la televisión. Veías cámaras de verdad. Estuve cerca de 2 años así y luego ya me vine y ya empecé, pero no definitivamente, porque no había trabajo, iba alternado.
«El primer corto que hicimos con Impacto fue ‘Cuídala bien’ de Javier Macipe«
¿En qué momento te dedicas a trabajar en el audiovisual de forma profesional?
En 2006 hablé con Francisco Javier Millán y le dije: «Oye, ¿por qué no nos ponemos por nuestra cuenta?». Porque antes, o eras del cine de 35 mm, y te gastabas un pastón, o eras el videoaficionado cutre salchichero y había un vacío en medio. Creamos Impacto Producciones y nos compramos un poco de equipo. Un montón de realizadores vieron ese nicho y empezamos a hacer cortos, documentales y todo lo que había.
El primer corto que hicimos me parece que fue con Javier Macipe, tenía 19 añicos. El primer corto que hizo ‘Cuídala bien’, que ganó cuatro premios en el festival de Fuentes de Ebro. Estuvimos como 9 años con la productora y al final la cosa flojeó bastante. La empresa no daba para los dos y nos separamos.
¿En qué trabajos has participado últimamente?
En el cortometraje de Aneta Kotwica ‘Dla mnie‘, que quería contar una historia personal que le ocurrió y llamé a Javier para que hiciera la parte de producción y dirección. Hoy he recibido la banda sonora para colocarla y creo que ya estará. También hice otro de Paco Gómez Luesia ‘Amo a mis amos’. Luego vino el señor Cotton con los gangsters (One of those things) y luego Neil Santolaya con un tema deportivo (Match Ball).
Roberto, eres muy polivalente. ¿En qué puestos has trabajado en el audiovisual?
Antes era operador de cámara y editaba. Pero desde hace unos 3 años dije ahora voy a ser director de foto. Porque yo también hacía dirección de foto, pero siempre me quedaba más en la cámara y venía otro. Ahora le digo al realizador, opero la cámara, la edición y el color. Agradezco mucho la confianza porque, en cuanto me ven dicen: «Ah, este me va a hacer todo», y descansan. Entonces ellos ya se centran en dirigir.
La parte que más me gusta es la dirección de foto porque das tu personalidad, además de que el realizador lo apruebe todo, ¿no? Envuelves el proyecto como eres tú. Me gusta mucho tocar las imágenes y cuando grabo ya estoy viendo prácticamente la imagen final.
Estoy invirtiendo mucho en iluminación y voy a coger unas ópticas un poquito más suaves, más soft. En el momento que tocas un poco la luz, para bien, te sube el caché de la imagen de la leche. No hace falta irse a una cámara que vale 40.000 euros, la luz lo es todo. Entonces también ofrezco estos materiales. Veo que hay directores de foto que se presentan a los rodajes con las manos en los bolsillos. Van de jefes y vienen sin equipo. Las cosas que podrían hacer cuatro o cinco personas las hago yo. Hombre, si hay más presupuesto, pido un asistente o dos, pero claro, como es equipo en propiedad, me gusta llevarlo yo.
«Mi mejor trabajo como director es Cutanda. La batalla olvidada«
Cuenta un poco cómo ha sido tu idilio con el cine aragonés, en concreto, con los realizadores aragoneses. ¿Cómo has trabajado con ellos durante tu trayectoria?
He trabajado con Fernando Usón, Roberto Aznar, que son de los históricos. También con Rubén Pérez Barrena, José Ángel Delgado, Raúl Guíu. Lo que sí que he estado haciendo durante ciertos años es fidelizar a todos los realizadores, tampoco a punta de pistola (bromea). También tengo un grupo de confianza de técnicos, que me llevo muy bien con ellos, y cuando viene el realizador, le digo: «No te preocupes, que yo te facilito todo, de alguna manera». Entonces al año siguiente vuelven a repetir, porque son unos jodidos adictos (a hacer cortometrajes) esta gente (ríe).
¿Qué tipo de cine te gusta y en qué directores te fijas?
Realmente tampoco soy muy de directores. Soy más de películas. Me gustan las películas de desconectar 2 o 3 horas, lo que me den. Me gustan películas de superhéroes, de Star Wars, de zombies… de algo que cuando yo entre en el cine, me olvide de lo de fuera.
Estos largometrajes que estás con un plano de una vaca 20 minutos… A los directores que hacen estas cosas los admiro y respeto pero no termino de conectar con ese tipo de cine. Me han venido clientes así, ¿eh? Me dicen: «Oye, quiero hacer un corto, pero solo va a haber 20 planos». Y digo: «Jo, pues tienen que ser larguísimos esos 20 planos». Ojo, estos que te cuentan por ejemplo un movimiento en 15, 20 planos que hacen tá tá tá, tampoco. No me lo expliques tan videoclipeado.
Roberto, ¿qué trabajo tuyo como director destacarías?
El documental ‘Cutanda. La batalla olvidada’. Estaba hablando por otro proyecto con un experto medievalista y me dijo: «Estoy haciendo prospecciones en Cutanda en el campo de batalla. Hemos sacado cerámicas, hemos sacado tal» y le contesté: «Hostias, ¿no fastidies?». Y me fui a Cutanda (Teruel). Estuve ahí con drones de infrarrojos y con escáneres para ver si hay tumbas debajo de la tierra. Puse la voz de Jordi Boixaderas, que es la voz de Russell Crowe en ‘Gladiator’. Pensé, ya que me pongo, me pongo. Además es un tío super enrrollado. Conectamos por zoom, él estaba en su estudio, y le iba dando indicaciones y te lo clava.
«Si volviera a nacer y tuviera que dedicarme a otra profesión, sería al vestuario«
Si no te hubieras dedicado al audiovisual, ¿qué estarías haciendo ahora?
He estado en ‘Juego de tronos’ de figuración y el vestuario me gusta mucho, el vestuario de época. Luego también estuve en la película ‘La promesa’, que sale Christian Bale. Éramos 400 figurantes vestidos de armenios. Así que si volvieran a nacer y tuviera que irme a otra profesión, me iría a vestuario.
Por ejemplo, con Luis Sorando, cuando lo he contratado, me quedo ahí mirando porque es un tío que domina un montón y se nota que le gusta mucho.
¿Y cómo valoras el momento que vive en el audiovisual en Aragón?
A ver cómo te lo cuento. Lo que veo es que no hay una unión. Cada uno va a su guerra. Entiendo que el trozo de tarta no es muy grande y estamos bastantes. También hay muchos jóvenes que cuando salen de estudiar, se juntan dos o tres y duran un año, dos años y desaparecen. No tienen paciencia, y en el momento que salen de audiovisuales, ven que el percal está como está y tiran los precios y aún así, cierran, pero claro, ya se ha hecho mucho daño.
Y los que estamos ya hace tiempo, lo que he comprobado, que cuando he intentado aliarme con un productor, para tomarte un café está muy bien, pero ya no hay colaboración, nadie pasa el trabajo de otro. Yo soy abierto: ¿quieres colaborar conmigo? o ¿te puedo cubrir en un sitio?, o te llamo yo, porque igual tengo necesidades y quiero que vengas tú. Eso no lo veo, cada uno va a su aire.
He hecho un último intento este año para hacer algo conjunto y en el momento que te tomas el café, después cada uno por su lado y se olvidan de ti. Entonces ya voy a por el cliente directamente y ya está.
En Aragón, se ha ido mucha gente fuera, pero hay gente muy válida y con buenos equipos y mucho potencial. Podríamos hacer un montón de proyectos. Tenemos una historia que cualquier cineasta de Hollywood mataría por la historia que tenemos aquí de muchos siglos.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy terminando de rodar con Antonio Valdovín el largometraje ‘Murmullo Cósmico’, del cual haré el montaje y el color. El próximo más inmediato creo que será un corto de Sergio Montes, que me tiene que pasar el guion, que hizo ‘La Virgen Pálida’ y ‘Lo Mereces’.
«Mi trabajo termina cuando le doy al realizador el archivo«
¿Por qué no te vemos nunca en un estreno o en un festival?
Cuando disfruto es en el barro, manejando focos, la cámara, grabando en la calle, eso es lo que más me gusta. Todo lo que es alfombra roja, photocall, famoseo y poses, es lo que peor llevo, no conecto con eso. Entiendo que puede ser necesario, pero lo veo más para actores y actrices que viven delante de la cámara o el realizador que es el responsable. Yo soy un técnico.
Los técnicos también tenéis que daros a conocer, es una labor muy desconocida y ¿si te dan un premio al montaje o a dirección de foto?
Me horroriza salir, no puedo, digo: «Sal tú y dile que estoy en el Cairo rodando una de egipcios». Además, eso queda muy bien siempre (ríe). Pero sobre todo prefiero que lo gane el resto del equipo con el que he estado, me hace más ilusión que tengan sus estatuillas porque yo alguna que otra he ganado.
¿Han recogido premios por ti?
Sí, sí. Incluso les digo: «A los estrenos de los cortos nunca voy». Es que no lo termino de pasar bien. Mi trabajo termina cuando le doy al realizador el archivo, le deseo lo mejor y a partir de ahí es su trabajo difundirlo.
Sí que acudo a pequeños pases de equipo, para verlo, tomar notas. «Ah, pues este plano voy a dejarlo más largo, o este no sé qué». Además siempre les digo a los realizadores: «Del presupuesto guardaros algo para pillaros una sala de cine o incluso podéis estrenar dos cortos a la vez, para ir a pachas».
Porque haces un DCP y eso va ahí como un tiro, a una sala de cine como Dios manda. La gente cuando va a una sala de cine dice: «Hostia, buen nivel»y habla bien de ti. No vas a un salón de actos cutre, que se ve y escucha mal. Además es un insulto a todos los que hemos trabajado. Baja el nivel un montón.
Una última pregunta, ¿tienes algún proyecto soñado que te gustaría cumplir?
Algo del siglo XVII. Cualquier tema de aquí de Aragón, de esa época, me gustaría. También me gustaría una web serie. Meterme en esa piscina. Hacer capítulos pequeños, muy potentes de ciencia ficción, que desde que empiezas a darle al play ya dan un poco de mal rollo y enganchan.
Eso me va a exigir hacer una fotografía mucho más depurada, efectos visuales yentornos que no son de aquí. Para público de internet. Hay un canal que se llama DUST (en YouTube) que tiene millones de seguidores y no te pide dinero, ni nada, y tú lo colocas allí. Es como un contenedor, donde todo el mundo que le gusta este tipo de género va. Lo único que ponen es su logotipo al principio de tu corto.