Y Eva también

Y Eva también

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Insultos, burlas, violencia verbal e incluso física. Todos conocemos casos de acoso escolar o los hemos vivido de cerca. Un problema con el que convivimos cada día y que aún no hemos sabido atajar: el bullying. “Lo primero y más importante es escuchar, en este y en todos los problemas, porque no escuchamos al resto del mundo y somos incapaces de entender y de empatizar”, sostiene la realizadora oscense Laura Torrijos-Bescós

La directora y actriz acaba de finalizar su nuevo proyecto, el cortometraje de animación ‘Y Eva también’, fruto de su propia experiencia personal. “Sufrí mucho acoso escolar, desde los seis años y hasta el último año de carrera”, explica a Secuenciadas. En 2019 escribió un texto para intentar “desahogarse”, para plasmar sus sentimientos al respecto, y ese texto se ha convertido en el guion de un cortometraje que expone cómo el bullying se repite y afecta a quien lo padece muchos años después de haberlo sufrido. 

Imagen del cortometraje 'Y Eva también', de Laura Torrijos-Bescós
La protagonista del corto, en el presente ficticio en el que narra al espectador lo que sufrió cuando era niña.

“Me gradué en el mes de junio y este corto era una forma de cerrar ese capítulo de mi vida”, señala Laura. “No había trabajado la animación y me apetecía mucho” para dar vida a esta historia, la suya y la de tantas personas que se verán reflejadas en ella. 

“No se por qué me hacían bullying, porque era diferente, por tener otros gustos o intereses, por sacar buenas notas; sufrí acoso de todo tipo, a los 11 y 12 años más fuerte, más físico, de hablar con la Policía, pero el colegio no hizo nada”, rememora. Asimismo, padeció acoso psicológico, no solo en su etapa de colegio, también en el instituto e, incluso, en la universidad. “Me insultaban y me hacían el vacío” y, en cuarto de carrera, “el primer mes de clase me tuvieron que cambiar de aula porque mis compañeros me escupían”, lamenta, indicando que estos comportamientos pueden parecer “cosa de niños”, pero no lo son. 

Imagen del cortometraje 'Y Eva también', de Laura Torrijos-Bescós
El corto refleja cómo el bullying se repite y afecta a las personas.

En el colegio, “todos lo veían pero les daba completamente igual, los profesores le echaban el problema a los del año siguiente. Cuando estaba en el instituto pensaron que si me juntaban con los acosadores nos haríamos súper amigos, que era culpa mía, o de mis padres, que me tenía que aprender a defender, o los justificaban diciendo que yo era más madura”. En la etapa de instituto, “me llegaron a llevar a un orientador, pero yo estaba orientada, no era yo quien lo necesitaba”, afirma, para agregar que, al menos, en esa etapa “me escucharon”. Al llegar a la universidad, “en cuarto año me acabaron cambiando de clase porque insistí, quería sobrevivir y si tenía que sentarme en la puerta de la directora hasta que me atendiera, lo hacía”. 

Ante este problema, un primer paso obligatorio debe ser escuchar a quien lo sufre. “Jamás he visto que los políticos se paseen por un centro escolar a ver qué sienten los niños que lo sufren”, para conocer cómo es el bullying, asevera. Aunque se han tomado medidas, son aún insuficientes. El corto lanza un mensaje “desesperanzador”, pero también transmite la importancia de la educación en las familias, porque “quien ha sido acosador, normalmente es hijo de acosador y tendrá hijos acosadores”. “La educación no es solo en el colegio, también es lo que te enseñan en tu casa” y hay que tener en cuenta que las consecuencias del acoso no terminan cuando finaliza la etapa educativa, sino que afectan a la persona durante años o toda su vida. 

Imagen del cortometraje 'Y Eva también', de Laura Torrijos-Bescós
Laura Torrijos-Bescós quiere dedicar este trabajo a quienes sufren el acoso escolar.

A QUIENES LO SUFREN 

“El cortometraje está narrado desde el presente ficticio –con la voz de Laura–, porque la protagonista dice que tiene 30 años”, y la vemos acudir al psicólogo veinte años después de haber sufrido acoso escolar, “porque sigue sufriendo”. Laura desea dedicar este trabajo “a todos los niños que se han suicidado víctimas del bullying y también a quien lo sufre día a día”

En el equipo de esta obra le acompañan Carlos López como responsable de la animación, con quien ha estado trabajando durante año y medio los dibujos, los colores, las referencias; Ana Bescós, Ángel Gonzalvo y Du Cardelin Studio en la producción; Juan Remacha, en montaje y posproducción ; Nacho Moya en sonido y José Ángel Almunia, como responsable de la música. 

Con el lanzamiento del trailer de este trabajo, la directora comenzará a enviarlo a festivales y le gustaría convertirlo, además, en un proyecto educativo, “proponérselo a organizaciones que luchan contra el acoso escolar y por la protección del menor”. 

Graduada en Interpretación Textual en la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga, Laura Torrijos-Bescós ganó el Premio Simón del Cine Aragonés a la mejor obra por su contribución social en 2021 con su cortometraje documental ‘Otra forma de caminar’. Es guionista, directora y actriz y en estos momentos se encuentra trabajando en el guion de un largometraje sobre la Barcelona de principios de siglo. 

Puedes ver el trailer de ‘Y Eva también’ aquí.

Cartel del cortometraje 'Y Eva también', de Laura Torrijos-Bescós
Cartel del cortometraje ‘Y Eva también’, de Laura Torrijos-Bescós

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Pegados a la butaca con Daniel Calavera

Pegados a la butaca con Daniel Calavera

Tiempo de lectura: 4 minutos

El director Daniel Calavera quiere volver a ponernos los pelos como escarpias con su nuevo cortometraje ‘Dativa’, una historia de terror que nos va a mantener con los ojos muy abiertos. Como los de nuestra ojiplática protagonista, una mujer postrada bajo un árbol muerto y que no puede moverse. ¿Habrá desayunado burundanga esta mujer? o ¿le habrá picado una araña paralizante a lo Lost (serie TV)? ¡Cuántas incógnitas!

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Cuando oyes a tu vecino cerrar la persiana por la noche

Haced memoria, el anterior corto de nuestro dire y su equipo fue una historia de terror desde un punto de vista cómico, y aquí dan un paso adelante tanto técnica como artísticamente y continúan en el género de terror, pero ahora hacia el horror drama. «Es pura oscuridad», define Calavera su trabajo. «A mí me gusta llamarlo una posibilidad, de hecho cuando alguien lo vea y no le siente bien este cortometraje, quiero defenderme diciendo que es una posibilidad».

No podréis moveros del asiento como nuestra protagonista, 45, que está interpretada por Lilian Viodalé, un sobresfuerzo de papel en el que solo podrá mover los ojos y pensar en voz alta. «La puesta en escena del cortometraje ‘Dativa’ nos ha permitido no tener de nuevo sonido directo y eso nos ha llevado a grabar el sonido después«, cuenta a Secuenciadas, en referencia a su anterior cortometraje ‘Unas cuantas bestias’.

La criatura está interpretada físicamente, en el set de rodaje, por la actriz Ana Esteban y le pone voz Montse Galve. Calavera, que es también actor de doblaje y locutor, ha contado para el audiovisual con sus mentoras y profesoras en Estudios Roma. «Me parece que a través del doblaje se pueden sacar muchísimos más matices a la interpretación, permite al actor expresarse con una cierta emoción más veraz. Es mi opinión». Todo el diseño de la criatura y su vestuario es obra de la artista zaragozana Pilar Sicilia que, tras pasarle el guion Calavera, imaginó cómo debía ser este personaje tan importante en el corto.

El rostro de esta criatura creada por Pilar Sicilia

EL ARBOL

Para este cortometraje era importante la localización, ya que todo el filme se desarrolla en un árbol, así que había que encontrar al adecuado. «Teníamos varias localizaciones miradas para el rodaje y nos gustaban, pero no nos enamoraban», recuerda el también guionista. Pero un día le mandaron a grabar un reportaje de Atónitos Huéspedes (programa de Aragón TV), en el que trabaja como operador de cámara. «Me encontré con un árbol de Rosales del Canal, justo al lado del canal (imperial) y dije, pero madre mía qué maravilloso es este árbol. Estaba muerto y seco. Se había incendiado». Vamos, que hizo match con el árbol más chuchurrío de todo Zaragoza. Mandó unas cuantas fotos al grupo de WhatsApp del corto y «les dije, tíos, mirad esto, este sitio, es nuestro sitio».

Así que estaban felices y contentos porque habían encontrado el sitio idóneo para rodar la siniestra historia. Pasaron los días y cuando todo era paz y armonía, comenzaron a ensayar y ¡oh drama! se dieron cuenta de que los árboles estaban marcados y no con corazones precisamente. «A mí me entró el pánico pensando que los iban a cortar». Nada que una llamada telefónica no pudiera solucionar, Calavera habló con Parques y Jardines del Ayuntamiento de Zaragoza. «Fueron súper amables. Tuvieron a bien esperar a que termináramos de rodar para talar los árboles. Estaban enfermos y estaban contagiando al resto de árboles y nos esperaron. Fue un puntazo». ¡Qué majos!

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Aquí me ha dejado la riada

UN GRAN EQUIPO

Todo el equipo se trasladó a grabar el último fin de semana de mayo. «Fue muy rodado, teníamos muy claro lo que queríamos hacer, sobre todo gracias al guion técnico compuesto por nuestro director de fotografía, Manuel Buil, que lo tenía todo muy calculado». El equipo está formado, entre otros, por el ayudante de dirección, Alfonso Millán, dirección de arte y vestuario; Pilar Sicilia, auxiliares de arte; Rubén Blanco Alderete y María Massucco, montaje; Juan Remacha, música; Andrés Bernad, diseño y mezcla de sonido; Juan Monge, maquillaje; Jesús Larrodé Oca, jefe de producción; Pablo Lázaro y ayudantes de producción; Lucía Santos, Pablo Jiménez y Aurora Martinez. También destacar a Bosnerau Producciones que han apoyado en la producción y es su sello el que presenta al cortometraje.

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Daniel Calavera, en el centro, repasa el guion junto a su equipo

El cortometraje ‘Dativa’ es el tercero para Daniel Calavera, tras ‘Greta’ y ‘Unas cuantas bestias’. A raíz de estos trabajos, ha ido formando un gran equipo al que se han incorporado nuevos profesionales aragoneses. ”Los quiero a todos porque no solo son grandes profesionales, sino también grandes personas. Me gusta pensar que somos todos una familia, no hay egos, son gente muy currante y remamos todos a la vez. Es muy difícil encontrar algo así en el audiovisual, me siento muy afortunado», destaca Daniel Calavera.

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Foto de equipo en el antiguo árbol de Rosales del Canal

Tendremos que mantener el suspense para ver ‘Dativa’ en pantalla grande, ya que acaba de comenzar su distribución por festivales. Deseamos que llegue tan alto o más que su anterior cortometraje, ‘Unas cuantas bestias’. Este corto de terror cómico ganó un premio nacional en el Festival de Cine Fantástico de Murcia y otro en el de Isla Calavera en Canarias, una mención del jurado en el Bai de Fest de Rosas y tres premios del público, entre otros. En total, han sido 36 selecciones oficiales.

De momento, flipad con el trailer de ‘Dativa’.

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El niño que retrató monstruos

El niño que retrató monstruos

Tiempo de lectura: 5 minutos

Francisco de Goya y Lucientes, el pintor aragonés más universal, ha protagonizado todo tipo de propuestas artísticas y ha sido y es fuente de inspiración para creadores de todas las disciplinas. Ahora es la figura principal del cortometraje de animación ‘El niño que retrató monstruos’, un trabajo de Barbecho Productions, financiado por el Gobierno de Aragón, y que ha contado con Víctor Izquierdo en la dirección, con Pablo Sánchez como director de arte y Joshua Escribano en la producción. 

Goya, a lo Tarantino, pensando en qué pared pintará su siguiente obra (Barbecho Productions)

A través de un concurso público del Gobierno aragonés, Barbecho Productions presentó una propuesta para investigar las vivencias de Goya en su Fuendetodos natal y cómo le inspirarían después para crear las pinturas negras en la Quinta del Sordo. “Gustó la propuesta y la solvencia del equipo, que es cien por cien aragonés, y en septiembre del año pasado iniciamos la labor de investigación” para después grabar el corto, explica Víctor Izquierdo a Secuenciadas. 

Cuando Goya acaba sus días como pintor de la Corte, “hace lo que le da la gana y en las pinturas negras encontramos su obra más interesante, más allá de la técnica, como ocurre con las Meninas de Velázquez”, son trabajos que permiten “encontrar al hombre más allá del artista”, considera Izquierdo. Fue precisamente esto lo que atrajo al equipo: “nos interesaba esa visión más oscura, de un Goya más tenebroso, algo distinto de lo que puedes imaginar”, apunta Pablo Sánchez. 

Así, toda la historia del corto transcurre en la Quinta del Sordo, con Goya “deambulando por su casa cuando hace esas pinturas”. Para recrear las escenas, “visualmente nos basamos muchísimo no solo en las pinturas negras, en sus tonos ocres, sino en los grabados que realizó”, que tienen a su vez mucho de cómic, con sus claros y oscuros “de forma muy exagerada”. “Queríamos coger ese lenguaje de los grabados para la historia que queríamos contar y de ahí salió la idea de trasladarlo a la animación”, detalla Sánchez. 

El corto nos da una imagen de un Goya más tenebroso, pero también más humano.

Pero, ¿cómo se aborda una figura tan conocida como la del pintor para darle un enfoque diferente? El equipo comenzó por el libro de Juan Carlos Arroyo, ‘Las raíces de Goya’, una publicación que “nos dio el pistoletazo de salida para empezar a ver a Francho, que es como lo llamaba su familia de pequeño”. Gracias a este texto descubrieron algunas “perlas” que luego se reflejaron en el corto, siempre con la idea de conocer al Goya humano, señala Víctor Izquierdo.  

SORPRESAS

“Conocíamos a Goya, por supuesto, pero hasta que no ahondas más no descubres detalles más interesantes”, agrega Pablo Sánchez. Desde la parte visual, “me sorprendió revisitar las pinturas negras, que las hubiese pintado en las propias paredes, como decoración en su casa, me pareció interesante”. Una regresión a nuestra tierna infancia, dado que todos nos hemos sentido artistas pintando las paredes de nuestra casa, unos con más arte que otros, todo hay que decirlo.  

De este modo, tras concederles el proyecto en agosto de 2021, e iniciar la investigación y el planteamiento que les permitiría dar vida a las ideas, “el corto se comenzó a materializar entre enero y febrero y hemos trabajado hasta mayo-junio”. Una de las mayores dificultades ha sido abordar espacios oníricos o espacios “más atípicos” de lo que se podría encontrar en un corto de ficción con imagen real. Al ser una animación, “se abren oportunidades infinitas”

Storyboard que muestra el currazo que hay detrás de un corto de animación.

Como ejemplo, Víctor recuerda que “quisimos meter a un Saturno de dos metros en la cocina de Goya, devorando a su hijo, y lo hicimos”, porque la animación “da todas las oportunidades”. “Pero a nivel de disciplina nos hemos tenido que poner unos calendarios más fijos, recalcular las rutas cuando veíamos que había que hacer determinados diseños que no estaban contemplados al principio”, rememora, para estimar que la animación “es más exigente a la hora de planificar, porque un paso en falso encadena un efecto dominó en todo el trabajo”. De hecho, lograr una secuencia puede llevar semanas de diseño y planificación, ¡vaya currazo!

¿EN QUÉ CONSISTE TU LABOR?

¿Y en qué consiste exactamente ser director de arte o responsable de la dirección y animación? Pablo cuenta que su trabajo como director de arte implica “decidir cómo se va a ver el corto, cuáles son los pilares visuales que queremos que tenga, la luz, el diseño de los personajes, del entorno, todas las claves visuales del proyecto, esa fue mi primera labor y, después, ponerlo en práctica dibujando”. Esta tarea supone “un sacrificio muy grande de horas”, en un trabajo intermitente, pero muy exigente durante ocho meses y que realizaba después de su jornada laboral habitual.  

En el caso de Víctor, ha sido director y también responsable de animación, junto a Jaime Sánchez, de Entropy Studio. “Por su bagaje en animación, Jaime ha llevado la supervisión en el estilo y en los elementos fantásticos de las pinturas negras, en los espacios 3D, mientras que yo he dado soporte y he propiciado la puesta en común con el equipo”, para que todos los departamentos avanzaran en la misma dirección.

El equipo presentó ‘El niño que retrató monstruos’ en la Noche en Blanco, en el IAACC Pablo Serrano en Zaragoza.

El equipo lo han completado Leonora Lax como guionista; Pilar Almalé, como responsable de la banda sonora; Néstor Rubio en sonido; Joaquín Murillo como Goya; Luna Nueva Estudio encargados del sonido de estudio; Elisa Forcano en la cocreación e investigación; Joshua Escribano en la producción; Guillermo Juberías como asesor de investigación; y Nai Martín en la asistencia de diseño. 

El corto se presentó en sociedad en el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza, durante la Noche en Blanco que se celebró el 25 de junio pasado, y se va a llevar también a festivales, a la espera de nuevas proyecciones. La productora, Barbecho Productions, se encuentra inmersa en nuevos proyectos de ficción que rodarán este año en la comunidad aragonesa. 

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“El cariño que recibo de la gente es motivador y me da ganas de seguir”

“El cariño que recibo de la gente es motivador y me da ganas de seguir”

Tiempo de lectura: 10 minutos

Desde que era un niño ha tenido el impulso, el instinto y la intuición de hacer reír. Con raíces en Tardienta (Huesca), Rafa Maza se inició en la carrera militar y estudió Historia, pero siempre tuvo el humor como objetivo y prioridad en su vida. El actor y cómico igual te presenta una gala, que te llena un teatro o te clava una interpretación en una pieza audiovisual, es un auténtico todoterreno. 

Su alter ego es Fabiolo, de quien dice haber aprendido mucho por el carácter alegre y desenfadado del personaje que él mismo creó. Aprovecha estos días de verano para “cargar pilas” en Tardienta, pero antes pasamos una tarde muy divertida, como es Rafa, charlando sobre la vida y su trayectoria en este nuevo Secuenciando a. Localización, el Parque Grande de Zaragoza, ciudad a la que volverá en octubre con su espectáculo más viral ‘Fabiolo Connection’.

Rafa, imagina que llega un marciano a la tierra, pongamos que es Gurb, el personaje de Eduardo Mendoza, y pregunta: ¿quién es Rafa Maza?

Empezaría por la palabra comediante y le diría que soy alguien que, de siempre, he sentido el instinto de hacer reír a los demás. Lo he mantenido hasta ahora, porque me sale como un impulso, y luego me he formado como actor. Pero de niño no pensaba en ser actor de películas, no quería ser Paul Newman o un actor dramático, me gustaba Chaplin, Jerry Lewis, los cómicos ingleses, los Monty Python, los cómicos del ‘Un, dos tres’, ‘Martes y trece’, La Codorniz, Jardiel Poncela, la tradición del humor absurdo en España. 

¿Qué soñabas ser cuando eras pequeño?

Como se me daba muy bien el ejercicio físico, la educación física –lo ganaba todo, las carreras, el atletismo–, tenía esa cosa de dedicarme al deporte. Pero mi padre es militar, ya jubilado, y lo veía como algo aventurero. Mi padre me dijo: “tienes que ser militar” y ahí tuve una crisis de identidad, porque me puse a estudiar después del instituto para la Academia General Militar, pero pensé “dónde me he metido”, porque nunca había perdido el deseo de querer hacer reír.

¿Dónde estudiaste?

Estudié dos años en Ronda, en Málaga, en un centro para hijos de militares. Pero después estudie letras, Historia. En segundo de BUP me di cuenta de que lo mío eran las letras y de que tenía sensibilidad poética, cuando una profesora quiso leer mi texto en literatura porque le pareció muy bonito. De hecho, cuando estudiaba en Ronda me llamaban el poeta. Tras decirle a mi padre que no quería ser militar, estudié Historia en Zaragoza, la acabé y me fui a Madrid a estudiar arte dramático

¿Te gustaba Historia o la estudiaste un poco forzado?

Me hubiera gustado estudiar Filología también, pero no quería perder el tiempo, quería irme a Madrid y pensé: “estudio el primer ciclo de Historia y me voy a Madrid”. Con Historia podía estudiar optativas como literatura del Siglo de Oro, cultura y mentalidades de la Edad Moderna, de la Edad Media, literatura grecolatina. Quería tener una base para irme a Madrid y me quería quitar esa espinita de las letras, así que me licencié en Historia.

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«Cuando llegué a la RESAD en Madrid me eché a llorar al pensar que lo había conseguido, que iba a estudiar lo que siempre quise hacer»

¿Cómo fue tu llegada a Madrid y a estudiar teatro?

Fue muy ilusionante, no me lo creía. Tenía 23 para 24 años, ya había estudiado Historia en Zaragoza, había hecho teatro universitario aquí, trabajado en eventos, hacía cumpleaños, comuniones, hacía malabares, me metí en el mundo del clown, había hecho campamentos de verano y tenía cierta formación. Al llegar a Madrid recuerdo ver esa curva donde está la escuela de la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) y echarme a llorar, pensar que lo había conseguido y que iba a estudiar lo que siempre quise hacer. Tenía 24 años, no 18, pensaba que ya había llegado tarde y fue como volver al cole, porque las asignaturas eran divertidas, hacíamos acrobacias, expresión corporal, literatura dramática, mimo, interpretación…

Éramos muy poquitos, once en clase, y era un privilegio tener a tantos profesores y empezar a empaparme del teatro gestual. Terminando la RESAD me llamaron del Centro Dramático de Aragón para hacer ‘Las tres hermanas de Chejov’ y antes me habían becado para irme a estudiar en un proyecto europeo de actores, con el que pasé un verano maravilloso en Italia, en Francia y Portugal. En ese proyecto hicimos ‘El sueño de una noche de verano’ y me dirigió el actor italiano Carlo Cecchi. 

Al acabar la RESAD hice más cursos del actor ante la cámara, castings. En uno de ellos, la actriz Carmen Utrilla me dijo que yo servía para hacer de malo. También entonces comenzó ‘El Intermedio’ y me llamaron para hacer la voz de Jiménez Losantos. 

Uno de mis primeros pinitos en la tele fue en la serie ‘Hermanos y detectives’. Un día, en 2007, me desperté y vi en una página web que buscaban a un actor que hablara japonés. Les envié un audio presentándome en japonés (no lo habla, aunque con lo que escuchamos en la entrevista nosotras nos lo creeríamos). Me llaman y me dicen que están entre otro chico que había estado en Japón y yo, pero que yo hablaba muy fluido, así que me cogen y me dan un texto en japonés. Pido ayuda a un compañero de la RESAD y llego el primer día al rodaje con Assumpta Serna, cuyo personaje visitaba un colegio de niños superdotados, hablaba a un grupo de niños japoneses y yo era el traductor. Cuando le dije al director que en realidad no hablaba japonés, se quedó en blanco. Pero lo más surrealista es que los que hacían de japoneses eran chinos, a quienes conocía de Malasaña, ¡y ese capítulo salió! (ríe). 

Tras esa primera toma de contacto con la ficción televisiva, continué haciendo castings y cursos. Uno de ellos, con la Unión de Actores, con Susan Batson, que fue un antes y un después, porque la coach de actores me dijo que tenía que estar en un teatro actuando porque era muy bueno, y me busqué un teatro. 

¿Fue tu impulso para empezar?

Sí, porque con la crisis de 2008 yo hacía un espectáculo de malabares en la calle que triunfaba en Madrid. Me empecé a meter en teatro, decidí embarcarme más en el mundo de mis proyectos, ver que podía vivir de actuar, pero en el teatro, me busqué una persona que me llevara, comencé a ir ferias de teatro, me hice autónomo.

Creaste también tu propia compañía

A finales de 2012-2013 empecé a hacer el primer espectáculo con Fabiolo, me presento en la feria de Huesca y a los programadores vascos les encanta. Son los primeros que me empiezan a contratar, entro en la red del País vasco y me empiezan a llamar, a preguntarme por mi caché, y a cerrar fechas. A raíz de eso y de que siempre he actuado en Madrid con mis espectáculos, llevo ya tres producciones, empiezo a girar. 

Un paso importante fue presentar la gala del Festival de Cine de Fuentes de Ebro. Ahí me ve gente de ‘Oregón TV’, el director del certamen, José Antonio Aguilar, me trata con cariño especial y me anima a conocer gente y allí conozco al director José Manuel Herraiz (con quien ha trabajado en su último corto ‘Vuelve con mamá’ por el que ganó el Premio Simón del Cine Aragonés a mejor actor), entre otros. 

¿Qué supone para ti ‘Oregón TV’?

‘Oregón’ está siendo muy importante porque da muchas tablas a nivel de comedia en televisión y esa sección que tengo de piso compartido es un poco Friends para todos los públicos. El oficio de actor es un oficio artesanal y hay que estar. Decía Anthony Hopkins, que para mí es un referente en todo, que no hay proyecto al que un actor que comienza tenga que decir que no, hay que hacerlo todo porque es experiencia y no sabes dónde te va a llevar una cosa o la otra. Por eso me dijeron de hacer de jurado de ‘Jotalent’, y aunque de jota no sabía, dije sí.

«Fabiolo ha enseñado mucho a Rafa, con su actitud desenfadada y de aprender a ponerse en ridículo él primero»

Has creado un personaje muy icónico, Fabiolo, pero ¿de dónde surge? 

Fabiolo nace un poco en la calle. Yo estaba en ‘El Intermedio’, haciendo otras producciones con otras compañías y me iba al Retiro a entrenar, a correr, me llevaba mis pelotas de malabares, mis mazas, y conocí a un brasileño que hacía semáforos y también entrenaba en el Retiro con el monociclo. Un día lo acompañé a ayudarle a hacer semáforos y pensé en hacerlo también. Me puse a hacer malabares en un monociclo debajo de mi casa y con una hora allí vi que ya no tenía que trabajar de otras cosas. 

Un día me metí en un bazar y compré tres raquetas por siete euros cada una, para hacer malabares con las raquetas. Me vestí de tenista y me fui a la Caja Mágica, el primer año que abrió, a la final del Madrid Open, pero fue un caos de coches y pensé: “qué horror, a qué vengo yo aquí”. Al regresar a casa me llegó la canción ‘Estoy loco por el tenis’, que ponía Gomaespuma en su programa por las mañanas, y pensé en hacer el show con esa canción. 

Entonces me imaginé el personaje: años 70, Manolo Santana. Me fui a Malasaña, me compré un polo de segunda mano vintage azul celeste, unos pantalones, calcetines y me fui al Retiro con un radiocasete a pilas a interpretar la canción. Después me compré un aparato con micro y comenzó a salir ese personaje pijo (en 2009). 

Lo hago dos años, al tercero paro, me voy a Shanghái –a actuar en el pabellón de España en la Exposición Universal de 2010–, y cuando regreso en 2011 me dice un amigo que fuera a una fiesta de cumpleaños vestido de tenista. Ahí retomo el espectáculo en la calle y un tío que tenía una sala de teatro me dice que quería que estuviera en su sala. Al año siguiente nace el primer espectáculo ‘Tenis show’; después le pongo nombre al personaje, Fabiolo, y tras ver un anuncio de Loewe que decía ‘solo Loewe’, le pongo nombre al espectáculo, ‘Solo Fabiolo Gran Slam’. Lo estreno en el Teatro Alfil el 11 de junio de 2013; y antes ‘Tenis show’ se había estrenado el 27 de noviembre de 2012. Así, algo mío entra al escenario. 

¿Qué tienes de Fabiolo y qué tiene Fabiolo de ti?

Ahora ya tiene mucho. Creo que Fabilo ha enseñado mucho a Rafa, destacaría su carácter de vivir la vida con alegría, con actitud desenfadada, de bufón, de clown, de aprender a ponerse en ridículo él primero y luego poner en ridículo a los demás. El escritor, director y guionista Ray Loriga me dijo que funcionaba porque yo era el primero en ponerme en ridículo con los gestos, la vestimenta, y luego podía ridiculizar a los demás, y que los chistes tienen que caer de pie y los míos lo hacían.   

Siempre has estado vinculado al humor, casi podríamos decir que estabas destinado a ello, pero ¿es lo más difícil, hacer reír a la gente?

Sí, pero como he tenido ese impulso desde niño, cada vez me lo creo más, desde la humildad y desde ese carácter aragonés de no presumir de lo que no eres, pero siempre me han dicho que me lo tenía que creer más. 

¿Lo tuyo es pura pasión por el teatro y los escenarios?

Sí, sin duda. Solamente lo que es el edificio, un teatro, ver el escenario y el patio de butacas ya me generaba de niño una fascinación, quería estar ahí. Y sin embargo, no era una persona que quisiera mostrarse o que fuera súper extrovertido; de hecho me echaban para atrás los actores muy extrovertidos. 

Si no estuvieras subido en un escenario, ¿a qué te estarías dedicando?

A esto. Volvería a salir a la calle, he aprendido muchísimo en la calle. He aprendido qué es un teatro, porque a veces en la calle uno tiene que generar la experiencia teatral, y si no tenía un escenario, me lo inventaba y seguro que me lo volvería a inventar. De hecho, fue lo que pasó en la pandemia. Nos encerraron en casa, tenía actuaciones cerradas que se cayeron y ¿qué hice? Vídeos, y ese fue mi escenario y lo hice inconscientemente. Había que asumir que no podría subir al escenario y empecé a darle a la creatividad, y soy conocido por los vídeos de la pandemia. 

Eres un gran imitador, pero ¿imitador se nace o se hace?

Aristóteles dice que el principio del aprendizaje es la mímesis, imitar, que los niños empiezan no aprendiendo, sino imitando. Yo en el colegio, sin querer, imitaba a los profesores, de escucharles me salía solo. Y me gustaba eso. A veces envidio a un Carlos Latre que se lo prepara bien; a mí me sale espontáneo y me cuesta. ¿Qué pasaría si me lo preparara un poco más? El acento africano (lo imita, como ejemplo) fue un ejercicio de la RESAD, porque quería hacer la historia de un africano que llega en patera y me fui a Lavapiés y solo así de escuchar cogí el acento de Senegal.

«Es un privilegio trabajar desde, por y para mi tierra, Aragón, pero que también sirva como impulso»

Te hemos visto recientemente en el corto aragonés ‘Vuelve con mamá’ y en distintos trabajos en Aragón, ¿qué supone para ti trabajar en tu tierra, cuando estás triunfando en toda España?

Es que hay que empezar por ahí, por trabajar en tu tierra. No solo me siento afortunado, sino que es un privilegio trabajar desde, por y para mi tierra, pero que también sirva como impulso. Porque nunca me fui de aquí, nunca me llegué a ir del todo. Siempre he tenido ese vínculo y he podido vivir en Madrid porque he trabajado en Aragón, porque me han salido actuaciones en pueblos en verano y me ha dado dinero para seguir viviendo en Madrid. Ahora creo que Aragón está siendo el motor de hacer cosas, tanto en televisión, en el teatro, ahora estaré en el Pilar los diez días en las Esquinas (con ‘Fabiolo Connection Match to the future’). 

Tengo dos ciudades talismán: una es Zaragoza y la otra es San Sebastián, donde siempre trabajo. También Teruel, con el Desafío Buñuel; Huesca y Sevilla. 

¿Qué te satisface más de tu trabajo? 

Lo más estimulante ha ido evolucionando con cada año, pero ahora el cariño que recibo de la gente me resulta supermotivador, estimulante y me da ganas de seguir, de esa cosa de creérmelo un poco más, eso me ayuda. Igual es porque lo intento hacer desde la naturalidad o desde la buena voluntad de hacer un vídeo gracioso y que luego la gente te agradezca que les hagas reír…

¿Quiénes son tus favoritos del audiovisual aragonés?

Me gusta mucho Paula Ortiz, con la que tuve la suerte de coincidir en un campamento de teatro en verano con 18 años; con José Manuel Herraiz queremos hacer algo más; José Delgado me llamó para ver si hacíamos esa película de Fabiolo tipo Torrente; me gustaría conocer más a Ignacio Lasierra, me gustaría trabajar con él; también con Alex Rodrigo, con quien estuve en el Festival de Huesca y que se llevó buena sensación mía de la serie ‘El último show’; con Carlos Val; me gustaría conocer a Pilar Palomero. Del audiovisual aragonés destacaría la iniciativa ‘Desafío Buñuel’, que es para mí una experiencia muy bonita, inmersiva, es vivir el cine, una fiesta, y allí tuve al suerte de conocer a Verónica Forqué y a otros actores. 

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Ahora descansar, que tiene narices que sea un proyecto; también el espectáculo de Fabiolo Connection; nuevos retos en televisión; y me gustaría, sería un sueño, hacer ‘Fabiolo, la película’, pero también que confiaran en mí para un proyecto o película, una sorpresa con un papel en una peli guay, me encantaría llevarme esa sorpresa.

¿Y te pasarías al drama más profundo si fuera el caso?

Claro, sí. Lo difícil es hacer reír y Carmen Utrilla ya me dijo que yo valía para hacer de malo (ríe). 

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La Aljafería se convierte en un metaverso

La Aljafería se convierte en un metaverso

Tiempo de lectura: 4 minutos

El Palacio de la Aljafería de Zaragoza se transforma en un plató de cine para acoger la filmación del cortometraje ‘Mundo espejo’, de Jorge Brusau. Nosotras hemos querido vivirlo en primera persona y nos hemos colado en el rodaje para hablar con el dire y los actores.

«La historia trata sobre un metaverso en un futuro distópico dentro de 100 años, donde la gente en vez de utilizar las aplicaciones y las redes sociales que todos conocemos, y donde todos actualmente perdemos mucho tiempo, utilizarán mundo espejo«, explica Brusau a Secuenciadas. Ojipláticas nos hemos quedado al ver cómo 25 figurantes/avatares, cada uno de su padre y de su madre, se dispersan por el Patio de los Naranjos. De repente, Rubén Martínez hace aparición estelar, con un traje blanco y negro que le queda maravillosamente bien.

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Preparados para rodar un plano secuencia con Rubén Martínez de blanco y Adrián Barcelona armado. Foto Secuenciadas

Para que todos entendamos este nuevo concepto que es el metaverso y no nos perdamos en tecnicismos, os explicamos un poco de qué va la movida. La historia es que dentro de 100 años nos pondremos unas gafas de realidad virtual o algún otro dispositivo más avanzado y nos teletransportaremos a mundo espejo. Un mundo paralelo, en el que los escenarios serán salas de nuestra Aljafería querida. Mola, ¿eh? Nos olvidaremos de Tinder, eDarling (para solteros exigentes) o Instagram, e interactuaremos con el espacio y los demás avatares (como nosotros), dentro de esa realidad alternativa y sin movernos de casa.

En el cortometraje, «la gente pasa más tiempo aquí que en su vida real. Han comprado sus pertenencias aquí y han formado familias dentro del mundo espejo. Han podido elegir quién quieren ser realmente, de manera física y de manera emocional«, detalla el también guionista Brusau. Un black mirror en toda regla. «Lo que hacemos es presentar ese mundo espejo de la mano de nuestro protagonista, llamado U, el actualizador de este mundo». Aquí entra en acción Rubén Martinez, el actualizador.

LUCES, CÁMARAS Y ACCIÓN

Llegamos al rodaje en el momento en que Rubén Martínez rueda una de las escenas más complicadas. Un paseo del prota, rodado en plano secuencia, en el que U recorre el Patio de los Naranjos, desde el pozo hasta el Mirhab y se encuentra con la gobernanta, la actriz Silvia Caballero. «Realizamos un acompañamiento del protagonista sin verle, sin desvelar en ningún momento quién es, y así construir esas ganas del espectador de saber quién es. Luego tenemos 25 figurantes, cada uno con diferentes estilos. Con una libertad en cuanto a vestuario, que deberíamos tener en el mundo real que habitamos hoy en día», apunta Brusau.

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El dire, Jorge Brusau, recuerda que tiene que poner la lavadora al llegar a casa. Foto Secuenciadas

Es un desafío para Martínez interpretar a un personaje de estas características «Es un reto porque hay que trabajar con un código peculiar, no es realismo, pero tampoco nos podemos ir a hacer algo muy estrambótico. Tenemos que trabajar con un imaginario que desconocemos porque estamos hablando de dentro de 100 años. Hemos jugado con unas cosas que a ver qué tal salen», nos cuenta en petit comité el actor.

Nos colamos también en el Mirhab donde se encuentra la actriz Silvia Caballero, muy concentrada en su papel. «Mi personaje es la gobernanta, la ama de llaves. Es la que permite a la gente ir a las pirámides de Guiza, a Pekín, ir a cualquier sitio«. Qué chollo, nos encanta este personaje. A la actriz, que es de Zamora y trabaja en Madrid, le ha sorprendido lo bien conservado que se encuentra el palacio «Me ha impresionado desde el primer momento en que he aparecido por aquí. Me ha parecido alucinante y es una pasada. Todos lo sabéis».

A veces no lo recordamos, Silvia, por eso está muy bien mostrar estos monumentos en formato cine. «Que pueda tener visibilidad este monumento en las historias que estamos contando es muy bonito», opina Martínez. «Tenemos una riqueza en cuanto al palacio en el que nos encontramos, que para los zaragozanos a veces pasa desapercibido. El Patio de los Naranjos es un emblema brutal», añade Brusau.

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La gobernanta, Silvia Caballero, permanece en modo virtual, mientras Ana Sanagustín le ajusta el vestuario. Foto Secuenciadas

El siguiente escenario en el que rodar es el parlamento, en mundo espejo se llama ‘domo afero’, la casa donde todo el mundo escucha. «En el parlamento todo el mundo atiende al actualizador formando una u. Es el siguiente reto que tenemos, porque grabamos un evento en el que tenemos a 70 figurantes«. Aquí aparece el tercero en discordia, el actor José Luis Esteban. «Tiene un papel muy importante que todavía no podemos desvelar, pero que ya os podéis imaginar que tiene una figura de antagonista«, desvela el director. Los tres actores principales tienen papeles muy diferentes, pero son los únicos que pertenecen a mundo espejo, no son avatares.

El cortometraje ha contado con grandes profesionales del audiovisual aragonés, Emma Calvo como ayudante de dirección, Olenka Arias como jefa de producción, Adrián Barcelona en la dirección de fotografía, y Ana Sanagustín en vestuario, entre otros. Este proyecto forma parte del ciclo ‘La Aljafería, un lugar de cine’ que dirige Vicky Calavia y que ofrece la posibilidad de poder rodar en el palacio y una pequeña ayuda económica. Próximamente podremos ver la proyección de este y el resto de trabajos, en un acto en la propia Aljafería.

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 No podía falta la foto de rodaje de este ¡equipazo!. Foto Brusau Films

En 2017, Jorge Brusau se tiró a la piscina y fundó la productora Brusau Films. Ha realizado varios cortometrajes como ‘Único destino’, nominado en el Festival de Cine de Zaragoza y en el de Fuentes de Ebro, o el cortometraje en lengua aragonesa ‘Miradas’.

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