Un viaje musical con Bicivoladores

Un viaje musical con Bicivoladores

Tiempo de lectura: 5 minutos

Recuerdos, nostalgia, buen rollo y bicicletas son algunos de los ingredientes del videoclip ‘Bicivoladores’, de la banda de rock zaragozana In Materia y que ha sido rodado por la cineasta zaragozana Laura Calavia. La grabación, que se ha desarrollado en la localidad zaragozana de Torrellas, ha contado con los actores Diego Gurpegui, conocido por sus intervenciones en ‘11D. Una mañana de invierno’ y ‘Armugán’, y Andrea Fandos, prota de ‘Las Niñas’ y ‘La comulgante’. ¡Con estos mimbres solo puede salir un buen cesto musical! 

Rodaje del videoclip 'Bicivoladores', dirigido por Laura Calavia, de la banda In Materia. Foto: Carlos Gurpegui
Laura ofrece indicaciones a Andrea y Diego, ¡los bicivoladores!. Foto: © BLU STUDIO 

“Conozco a la banda desde hace veinte años, cuando vivía en Zaragoza”, recuerda la dire, para explicar que en esta ocasión el letrista y guitarrista del grupo, Fernando Muñoz, contactó con ella. “Les pasé mi corto de ‘Los olvidables’ (ganador del Desafío Buñuel) para que vieran mi trabajo y como querían hacer algo muy colorido, hablamos de la letra, de lo que pensaba que se podía hacer, les cuadró y seguimos para adelante”, explica a Secuenciadas. 

La letra de ‘Bicivoladores’ “me transmite buen rollo y un punto de nostalgia”, sentimientos que se han llevado a la pantalla. “Fernando me comentó que al escribir la letra se acordaba de cuando tenían veinte años, iban a su local en bici a ensayar y del subidón que sentían si el ensayo había ido guay y pensaban en comerse el mundo”, relata. 

Los miembros del grupo In Materia posan con Andrea y Diego. Foto: © BLU STUDIO 

De este modo, Calavia les hizo para el videoclip una propuesta que no podrían rechazar: “que fuera todo un flashback del cantante, de Óscar (Gómez), y que se viera esa historia de amistad entre un niño y una niña que le anima a volar”. “Así salimos de los roles de género, porque el personaje femenino es el más lanzado y quien anima al chico a dar pasos”, detalla la directora. En el vídeo se mezclan los dos tiempos, el presente con el grupo y el flashback con los dos jóvenes y sus aventuras bicivoladoras, un trabajo del que podremos disfrutar en los próximos meses. 

Para el rodaje, el equipo viajó a la localidad zaragozana de Torrellas. “Les propuse este municipio porque allí hacen un festival de arte urbano que ha llenado el pueblo de murales y colorido, pero el tiempo no acompañó y tuvimos que buscar interiores”. En una jornada y media de rodaje (en abril), grabaron en una casa de Torrellas y en algunos exteriores naturales. “Cambiamos el guion sobre la marcha, pero fue fácil adaptarse, fue una improvisación controlada”, comenta.  

Rodaje del videoclip 'Bicivoladores', dirigido por Laura Calavia, de la banda In Materia. Foto: Carlos Gurpegui
Los protas viviendo su particular ‘Verano azul’ en el videoclip de In Materia. Foto: © BLU STUDIO 

ANDREA Y DIEGO 

Como actores principales encontramos a Diego Gurpegui y Andrea Fandos. “Pensé en Andrea por su edad, por la mirada que tiene, por su espontaneidad, y me pareció que Diego podía cuadrar muy bien por su mirada pura, porque transmite mucho”, señala. El personaje de Diego es más tímido, mientras Andrea es en el videoclìp “más viva y pícara”

“En el rodaje les propusimos cosas e íbamos grabándoles cámara al hombro; tenemos unos planos muy bonitos” conseguidos con una cámara Arri Alexa Mini y ópticas zeiss. “Son una gozada, ahora no voy a querer trabajar con otra cosa”, bromea, para apuntar que en este trabajo, sobre todo, “había muchas ganas”. 

Oye, Laura, y ¿cómo es rodar un videoclip? “Primero hay que tener en cuenta que no tienes sonido, así que tiras millas y no te importa si hay ruidos de una radial, de un helicóptero, eso te da libertad”, indica riendo. Además, el lenguaje es diferente, “no hay que explicar tanto la narrativa; se parece al lenguaje de la poesía porque sugieres y el espectador interpreta”. Pero también hay que tener en cuenta el componente de la música, dado que imagen y canción deben cuadrar en el montaje

“Con la letra me hice un excel, me marqué los compases para ver cuánto duraba, dividí la estructura en tres, puse colorines”, relata. “A nivel de montaje aún no he podido participar, pero cambia un poco porque normalmente montas y luego añades música y adaptas un poco, pero aquí montas directamente con la música y la imagen está a su servicio”, apunta, incidiendo en que “en ficción o documental, la música subraya emociones, pero aquí es la imagen puesta al servicio de la música”

Rodaje del videoclip 'Bicivoladores', dirigido por Laura Calavia, de la banda In Materia. Foto: Carlos Gurpegui
Andrea y Diego se toman un momento de relax de tanta bici ante el fuego. Foto: © BLU STUDIO 

DREAM TEAM 

En el equipo técnico han participado Iván Romero como director de fotografía; Guillermo Díez, como foquista; Cristina Diez-Madroñero, en arte y vestuario; Irene Serrano –coguionista y actriz en el corto ‘Los olvidables’–, en producción y colaborando en arte y vestuario; Emilio Rebollo como ayudante de dirección; y Aurora Sulli, encargada de las labores de montaje y ya con una primera versión del trabajo disponible. ¡Eso es rapidez!

La guionista, editora y directora zaragozana Laura Calavia Safont ejerció como ayudante de dirección en el cortometraje ‘Timecode’ (2016), dirigido por Juanjo Giménez Peña, un trabajo que ganó la Palma de Oro en Cannes y estuvo nominado en los Oscars y los Goya. Como directora, ganó cinco premios en el Desafío Buñuel con su corto ‘Los olvidables’ y compagina esta labor con la de guionista. Ahora se encuentra con las manos en los guiones para preparar trabajos en solitario y junto a Emilio Rebollo. Entre ellos, “estoy reescribiendo el guion de un largo que pensamos para México, pero hay que adaptarlo a España porque parece que hay una productora interesada”. 

Además, publicó en septiembre del pasado año su libro ‘De piedra’, con la editorial Gato Sueco. Se trata de un álbum ilustrado sobre “las emociones y cómo gestionarlas, concretamente el enfado”, por lo que viene bien leerlo tanto a niños como a quienes a veces entramos en modo “too furious”. “Escribí el cuento para mis sobrinas, le gustó a la editorial y salió”, con ilustraciones de la italiana Silke de Vivo.

Equipo en el rodaje del videoclip 'Bicivoladores', dirigido por Laura Calavia, de la banda In Materia. Foto: Carlos Gurpegui
Todo el equipo de ‘Bicivoladores’ posando feliz tras un trabajo bien hecho. Foto: © BLU STUDIO 

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¿Cómo nace un festival?

¿Cómo nace un festival?

Tiempo de lectura: 4 minutos

Hace poco más de 25 años nacen, de casualidad, unas Jornadas de Cine en una villa de Aragón. Personalidades del cine y la cultura acuden como premiados o invitados y esa actividad pasa de ser algo humilde a convertirse en un festival de renombre, en el pueblo que vio nacer a dos grandes cineastas, Florián Rey y Adolfo Aznar.

Ahora, en el presente, dos jóvenes que en aquella época tenían 4 y 2 añitos se han propuesto contar esta increíble, pero cierta historia, en la pantalla grande. El documental «25 veces un sueño» relata la creación del Festival de Cine de La Almunia (Fescila) que ha cumplido un cuarto de siglo, a través de imagen de archivo y de testimonios actuales de los protagonistas. La periodista Laura Hevia y el realizador Javier Gimeno dirigen el filme.

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El baúl de los recuerdos de José María Pemán

Detrás de estos premios de cine se encuentra la Asociación Florián Rey. «El documental fue una iniciativa por parte de la presidenta y la vicepresidenta de la asociación. En principio, nació como un pequeño reportaje y conforme fuimos buscando entrevistados y fue cogiendo forma, vimos que tenía mucho más potencial del que inicialmente habíamos pensado», explica Gimeno a Secuenciadas. El director se ha encargado de la parte de grabación, montaje y postproducción, además de producir el docu, y Hevia se ha ocupado de toda la parte de narrativa. «Para mí, el pilar de este documental es José María Pemán, que es el que creó el festival. Él ha sido mi referente«, afirma la directora.

Para conocer esta bonita historia, la directora no dudó en hacerle un tercer grado al expresidente del Fescila, para que le contara todos los entresijos. Una entrevista que le ha servido tanto para elaborar el guion, como para que aparezca en montaje. Pero no es el único protagonista, también pasan por la indiscreta cámara de Gimeno otros rostros conocidos como Miguel Ángel Lamata, Antón Castro, Luis Alegre, Gracia Querejeta o Jorge Asín. «El actor habla maravillas de La Almunia. Él empezó también allí, yendo como actor de un pequeño cortometraje y eso marca sus inicios», desvela Hevia.

También hay cabida para las instituciones y para el testimonio de la presidenta del Fescila, Carmen Pemán. «Empezó siendo una muestra muy modesta y ahora llegamos a recibir más de 500 cortometrajes«, dice Pemán en este trabajo. O el antiguo alcalde de La Almunia, Victoriano Herráiz, quien asegura que: ”En la segunda edición vino la mismísima Imperio Argentina, nos dejó a todos cautivados». Seguro que se puso a cantar una jota a lo «Nobleza Baturra» (1935) para rendir homenaje a Florián Rey. Anécdotas que recoge el audiovisual y que, según Javier Gimeno, harán que «el espectador sea capaz de ver no solo la historia, sino cómo funciona el festival en un plumazo».

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Laura Hevia toma apuntes de todo lo que le está contando la actual presidenta del Fescila, Carmen Pemán

Además de las impresiones a cámara grabadas de propio para el docu, vamos a descubrir fotografías antiguas del archivo personal de José María Pemán y se recuperan imágenes cedidas por Aragón TV. Papel importante también el de la Universidad San Jorge, que ha prestado material técnico y medios para las grabaciones y también alumnos que han participado en el rodaje.

LA HISTORIA DETRÁS DE LA HISTORIA

Laura Hevia y Javier Gimeno ya se denominan como fans totales de La Almunia .En el pasado, Gimeno estaba en Morata de Jalón y ya sabía de la fama del festival de un pueblo vecino. Cuando comenzó su carrera cinematográfica presentó su primer corto al certamen y ganó el premio de la Comarca de Valdejalón, ilusión a tope. Allí viviría una de sus noches más especiales .

«Como persona cercana y que le interesaba el audiovisual, me enamoré de la gente del festival y ya me quedé», recuerda Gimeno y no es que se empadronara allí, pero forma parte de la asociación de manera activa. Mientras, Laura Hevia se iniciaba en el mundo del periodismo y estando en una agencia de noticias conoció todos los festivales de Aragón, que son muchos, pero seguramente el de La Almunia le dejó huella. » A veces parece que la cultura solo pasa en las grandes ciudades y en realidad no. Hay muchísimas buenas ideas y grandes eventos en sitios mucho más pequeños. Por allí ha pasado cantidad de gente y sobre todo se han quedado con un grato recuerdo».

El actor Jorge Asín rememora su primera vez en el festival, con el cortometraje «El último aragonés vivo»

Algo por lo que destaca este festival, es por la cercanía de los premiados con la gente de la asociación o los vecinos del pueblo. «Al ver todo el archivo de material me he dado cuenta de que han estado todos, todo el mundo del cine español de los últimos 25 años» y todos se van encantadísimos, subraya Gimeno.

Y ya no os vamos a hacer más spoilers, solo os contaremos una curiosidad.

EL MAYOR RETO

Coinciden los dos en que ha sido el covid, ya que esperaban estrenar en 2020, como cierre de la 25 edición, pero la pandemia obligó a retrasarlo todo. «El 80 por ciento de los entrevistados estaban diciendo algo que no iba a ocurrir. Porque nunca llegó la 25 edición en el momento que iba a llegar«, recuerda Gimeno. Y es que el festival fue cancelado en 2020 y aplazado en 2021. «Nos obligó a cambiar todo, cambió toda la estructura y había que meter declaraciones nuevas. Las viejas no es que no sirvieran, pero se quedaban cojas», añade Hevia.

Y por fin, esta edición del Festival de Cine de La Almunia, arrancará con el estreno de «25 veces un sueño» y los directores verán el parto de la criatura. Será el sábado 7 de mayo, a las 19:00 horas, en el Salón Blanco de la localidad.

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«La pasión que siento por el cine no se me va a pasar nunca»

«La pasión que siento por el cine no se me va a pasar nunca»

Tiempo de lectura: 11 minutos

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Estudió Empresariales, trabajó en la Base Americana y, después, se convirtió en fotógrafo antes de llegar a su actual empleo como técnico en marketing internacional. Pero desde pequeño amó el cine y esa pasión le ha llevado a ser cineasta, ayudante de dirección, actor, locutor, guionista, productor y director de teatro. Es, además, presidente de la Academia del Cine Aragonés (ACA) desde el año 2016. 

Quedamos con Jesús Marco Murillo en un espacio muy apropiado para celebrar este fin de semana el Día de Aragón, el Parque Tío Jorge en Zaragoza. En este nuevo Secuenciando a, hablamos con el director de su carrera profesional, del audiovisual aragonés y del presente y futuro de la ACA.

¿Cómo surgió tu amor por el cine?

Le debo mucho a mi madre, que es una gran cinéfila. Ella coleccionaba los panfletos que daban en los cines y, desde muy pequeño, me decía si había visto tal película, que era muy buena; ahí empezó. Además, iba al colegio Maristas y había un cine abierto al público todos los sábados y domingos por la mañana y yo iba a ver lo que fuera, daba igual lo que pusieran, que iba a verlo. Así, cada vez me gustaba más el cine y era una forma de evadirme. 

¿Qué significaba poder ir al cine todos los fines de semana?

Siempre buscaba los entresijos de ver cómo se había hecho esa película, esos efectos, aunque a esas edades disfrutaba de la misma historia que estaba viendo. Recuerdo que salíamos al acabar la película, nos escapábamos al patio del colegio y nos poníamos a emular lo que habíamos visto. Si era una de mosqueteros, una de mosqueteros, o de espías, vivía las historias. 

¿Las vivías desde el punto de vista del protagonista o también te ponías detrás de la cámara con tus compañeros? 

También. Jugábamos a representar lo que habíamos visto, siempre llevaba la voz cantante y, de pequeño, reunía a mis amigos para poner las películas que tenía en un Cinexin. Después, animado por un profesor de Maristas que vio que valía para eso, hice teatro. El profesor hizo un concurso, había premios, nuestro grupo ganó y yo me llevé el premio a mejor actor. A raíz de eso, el profesor me regaló un libro de teatro contemporáneo, empecé a escribir mis propias obras y logré que se representaran en el colegio, pagando entrada el público. Representamos tres obras de teatro que me inventé, con los compañeros de clase como actores. 

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¿Qué temas te interesaban entonces?

La comedia. Las tres obras que hice fueron comedia pura y dura. Una fue ‘El pequeño Draculín’, me inspiré en una película de Mortadelo y Filemón que vi en el cine y el protagonista era yo. Para las otras dos busqué en la Librería General alguna obra o novela que pudiera adaptar y adapté ‘Tom Sawyer, detective’. Además, con 13 o 14 años, Alejandro Dumas y los tres mosqueteros eran para mí un referente e hice otra obra de teatro titulada ‘Los tres mosqueteros y medio’. Esos fueron mis inicios en el mundo de la farándula; me hubiera gustado hacerlo en cine, pero no tenía dinero, ni medios, ni nada y en aquella época te autoconvencías de que no ibas a poder hacer nada nunca de eso porque eso, era para otra gente con más medios o suerte, o lo que fuera. 

«Mi primer cortometraje fue ‘El pañuelo’, una historia sobre un amor que nunca muere»

¿Cómo llegó ese momento de empezar a hacer cine?

A la vejez, viruelas. Tenía esa espinita clavada de que no me había podido dedicar profesionalmente a algo audiovisual. Trabajaba entonces en la Base Americana, pero los americanos se fueron y nos echaron a todos a la calle y pensé en qué hacer. Había estudiado Empresariales, pero no me gustaba, era algo impuesto por exigencias familiares, y a la vez en el primer año estuve en la Escuela de Arte Dramático, pero hice caso a mis padres y me decanté por lo que no me gustaba. 

Al quedarme en el paro, al cerrar la Base Americana (1992), pensé que era una oportunidad, aunque en esa época no había el movimiento que hay ahora de cortometrajes, no se hacían apenas. Pensé que, ya que no podía contar historias en cine, las contaría en fotografías, y monté un estudio de fotografía del que viví durante más de diez años. En esa etapa tuve acceso a los medios, conocí gente que hacía vídeos y me lancé a hacer el primer cortometraje, que me costó 10.000 pesetas y lo hicimos con la colaboración de amigos y familia. Se llama ‘El pañuelo’ (estrenado en el año 2000).

¿Y de qué va?  

Mezcla la fantasía, jugando un poco con el tiempo. Trata de un soldado que estaba en los Balcanes y que, de repente, se encuentra con un soldado de la Guerra Civil española. Es sobre el amor eterno, el amor que nunca muere, porque este soldado español es un fantasma que se había quedado vagando y se aprovecha del otro soldado para darle el último mensaje a su amada, un pañuelo que ella le da cuando se va a la guerra y, como él muere, no regresa. Y el soldado aprovecha esa ocasión para que vuelva a ella, ya anciana, antes de que también fallezca. 

Pasaste de la comedia en teatro a una fantasía dramática en audiovisual. 

Totalmente. No he sido capaz de hacer comedia en cine. Tengo un trabajo, ‘Tacones de Stanislavsky’, que es una comedia. Pero con lo costoso que es sacar adelante un proyecto, y lo mal visto que estaba llevar comedia a los festivales y es difícil, pues pensé en hacer cosas serias, temas que me interesaran, denuncia social. Quitado ‘Tacones de Stanislavsky’, que el guion en principio no era mío y luego lo adapté, lo demás son todo dramones. 

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¿Cuáles eran tus referentes en el audiovisual a la hora de empezar a trabajar?

A veces lo he pensado, pero tengo tal mezcla, me pasa igual con la música, me gusta toda clase de música siempre que sea buena, que me llegue, y en el cine me pasa igual. Puedo ser un gran admirador de Akira Kurosawa, que es un gran contador de historias, pero también me gusta el cine más comercial, como el de Spielberg, el cine de acción, bélico, los musicales. Tener un referente al que querer copiar, no, aunque sí que tomas cosas de uno y de otro. 

Scorsese me gusta mucho, por ejemplo, sobre todo el estilo visual, de los planos, igual que Spielberg, es otro maestro. O el cine clásico de Chaplin, el cine negro de los 40 y 50. A veces he intentado simular la estética visual del impresionismo, y de enfocar la cámara de Orson Welles, en ‘Ciudadano Kane’ o ‘El tercer hombre’. Me gusta mucho jugar alguna vez con grandes planos secuencia, que son un reto para un director, porque bien hechos me encantan y siempre que puedo intento meter alguno.  

¿Qué trabajo destacarías de tu carrera y por qué? 

Quizás el que más cariño puede que le tenga, porque fue el primero y fue un reto, sin dinero, con condiciones climatológicas adversas, es ‘El pañuelo’. Si ahora lo tuviera que volver a dirigir no lo haría como entonces, cambiaría muchas cosas porque era mi primer trabajo y cada vez que lo veo, veo los fallos que cometí, pero le tengo un cariño especial al guion, creo que es el más redondo que he hecho. Y también lo gocé dirigiendo ‘Al, uno de tantos’, con Jesús Guzmán como actor, por lo que pude aprender de un actorazo como es Jesús Guzmán, y por la historia. Quise adentrarme en el mundo del Alzheimer, de cómo se puede sentir una persona con esa enfermedad. Esos dos son de los que más orgulloso me puedo sentir, aunque de los demás también. 

Es inevitable querer corregir o ver errores en los trabajos realizados… 

Siempre, a veces pasa mucho tiempo sin ver nada y un día te pones a revisar y piensas “por qué he hecho esto así, por qué puse la cámara allí y no en otro lado”. Siempre pensando “si ahora lo volviera a hacer, lo haría de otra forma”, pero ahí queda, es un proceso y cada vez vas aprendiendo más, nunca acabamos de aprender. Y otra de las cosas que me ha valido y que he hecho bastante es de ayudante de dirección con gente muy distinta entre sí, desde Fernando Usón, Sadie Duarte, Raúl Guíu, y son muy distintos a la hora de dirigir, pero eso te aporta mucho porque ves cómo dirigen otras personas. Es una de las facetas, además de como realizador, en la que más disfruto. 

Eres director, ayudante de dirección, director de teatro, productor, guionista, locutor, actor, ¿qué destacas de cada faceta? 

Lo más cómodo quizás es ayudante de dirección, porque tienes una gran responsabilidad como mano derecha del director y te tienes que saber la película igual o mejor a la hora de afrontar un rodaje, pero la carga es menor, porque la responsabilidad la tiene otro. Otra faceta muy cómoda es poner voz, hacer locuciones, porque lanzas el texto y ya está. 

Del resto, lo primero que hice fue ser actor, con 14 años, y es una de las cosas que me encanta y me gusta muchísimo, aunque quizás es una de las facetas que menos estoy haciendo porque me tienen asociado como realizador y no se acuerdan nunca de que como actor llevo una larga trayectoria. He sido profesor de teatro y ahora dirijo un grupo de teatro amateur, en el que nos lo pasamos muy bien. 

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¿Qué se necesita para vivir del audiovisual? 

Estar en el momento adecuado, en el sitio adecuado y tener mucha suerte. Además de si vales o no vales, si no vales por mucho que estés…, aunque es discutible porque hay gente que no vale y ahí está. Con la edad que tengo se me pasó el tren hace mucho tiempo; si ahora me pillara con veinte años no haría lo que hice, porque quería estudiar cine en Madrid, pero no me dejaron mis padres e hice caso. Si ahora volviera atrás no haría caso, me iría a ver qué sale. 

Ahora hay más facilidad y formación.

Es que antes no había nada en Zaragoza, existían los cineclubs, pero profesionalmente no te lo planteabas, la única manera era irse a Madrid o Barcelona a la escuela de cine, que costaba mucho dinero. Y al final te convences tu mismo pensando en que te conformarás con ir al cine, pero ahora es una gozada, en las escuelas públicas puedes estudiar realización, producción, aquí mismo en Zaragoza, si no tienes la privada. 

Aquí estaba la Escuela de Arte Dramático, pero el título no era oficial, no te garantizaba una salida profesional y más en Zaragoza. Podías hacer tu compañía de teatro amateur, pero me autoconvencí, estuve muchos años no queriendo saber nada, pero al tener la posibilidad de coger una cámara y un foco, lo hice y hasta ahora. 

«Estar en la Academia del Cine Aragonés es una manera de vivir el cine y es una ventana para que la sociedad aragonesa conozca lo que se hace en Aragón»

¿Cómo ves el panorama audiovisual aragonés? 

Está muy bien y a las pruebas me remito. Raro es el año que no tengamos algún aragonés nominado a los Goya y es por eso mismo, ha habido mucho acceso a la formación, gente con talento y que se forma ya tiene las herramientas adecuadas para sobresalir. Y llevamos muchos años en que las ayudas al audiovisual han hecho mucho bien. Antes no existían, no había nada, ni un duro de ninguna institución, pero se han ido concienciando de que merece la pena aportar y ayudar a la gente joven, lo que ha hecho que gente bien preparada se haya lanzado a hacer cortos, que han ganado festivales, han llegado ayudas a largometrajes. Y eso ha hecho que tengamos a Paula Ortiz, a Pilar Palomero, a Javier Macipe, que son el futuro del cine no ya aragonés, sino del cine español, porque el cine es global. 

¿Se podría hacer algo más para darle otro empujón al sector? 

Sí, dedicar más presupuesto. Tener en cuenta que a veces las ayudas salen muy tarde, lo que hace que gente que está en el proceso al final no puede hacer su proyecto por no poder adelantar el dinero; aunque poco a poco se ha dado cuenta la administración e intentan que las ayudas salgan cuanto antes. 

Con Aragón TV lo mismo, tenemos una televisión autonómica que gracias a Jaime Fontán (jefe de producción de Aragón TV, fallecido en 2021) apostó por el cine aragonés. Y falta otro pilar que es la privada, que se den cuenta de que si invierten en cine aumentarán las posibilidades de hacer más largometrajes en Aragón. 

Eres el presidente de la Academia del Cine Aragonés y próximamente se celebrará una nueva edición de los Premios Simón, ¿nos puedes hacer algún spoiler de cómo será la gala? 

Se va a hacer en Huesca, por fin, que era una de las reivindicaciones que teníamos como Academia, que no se hicieran solo en Zaragoza. El año pasado lo hicimos en Andorra (Teruel), con grandes problemas climatológicos, y este año la iniciativa no partió de nosotros, porque tras la experiencia del año pasado no nos apetecía mucho movernos, pero ha habido mucho interés por parte de Huesca, porque este año es el 50 aniversario de su Festival de Cine y querían dedicar el año 2022 al cine en Huesca. Tuvimos reuniones, nos convencieron y lo haremos en el Palacio de Congresos el 25 de junio, a las 20.00 horas. 

Este año se han recibido 43 trabajos audiovisuales, que votan los miembros de la Academia para completar la lista de nominados en cada categoría ¿En qué fase están los trabajos presentados a concurso?

En este momento estamos en la fase de que se tienen que estar viendo ya los trabajos presentados y votando para que a mediados de mayo se conozcan los nominados. Cuanto más vote la gente ahora, más justo es el resultado. Como se tienen que votar a tres trabajos se evitan favoritismos, se vota porque ha gustado el trabajo y eso es fundamental. Lo que suele pasar es que la gente vota poco en la primera fase y luego se vota en la segunda, cuando tendría que ser al revés casi. Votar más en la primera fase y también en la segunda, cuanto más mejor. 

Se ha notado este año la pandemia en el número de cortometrajes, ha habido un bajón porque la pandemia frenó los rodajes. En cambio, tenemos tres largometrajes a concurso y muchísimos documentales. Es lógico, porque en cuanto a la vida comercial de un proyecto, para un realizador o un productor es más fácil recuperar el dinero invertido con un documental y la gente se ha volcado más. Además, son de gran calidad, puede que seamos la comunidad que más documentales hace. 

Llevas desde 2016 como presidente de la ACA. ¿Qué significa para ti la Academia?

Desde el año 98, cuando nació la Asamblea de Cineastas Aragoneses e hice mi primer corto, busqué de alguna forma relacionarme con gente que hiciera lo mismo que yo y ahí fue cuando conocí esta Asamblea. Desde el principio me involucré mucho, sin tener ningún cargo ni aspirar a tenerlo, porque es una manera también de vivir el cine, ya que no puedes estar rodando todos los años, es una manera de estar vinculado al mundillo del cine en Aragón y en Zaragoza, viviéndolo de otra forma. ¿Qué significa? Todo mi tiempo libre lo dedico a esto, a veces con los sinsabores de un cargo de responsabilidad que ejerces por amor al arte, pero acompañado de un equipo que curra mucho. Cuando deje de ser presidente seguiré vinculado y trabajando. 

La razón de ser de la Academia es promocionar y dar a conocer el audiovisual de la zona. Si no existiera la gala de los Simón, la gran mayoría de los aragoneses no conoceríamos el audiovisual que se está haciendo en Aragón más que los tres o cuatro poquitos que cada año están nominados a los Goya. De esta forma, es una especie de ventana para la sociedad aragonesa que tiene la oportunidad de conocer de primera mano qué se hace dentro del mundo audiovisual. Pero la ACA no solo son los premios, a lo largo del año intentamos aportar nuestro granito de arena en formación audiovisual, divulgación y actos como proyecciones, cursos, talleres, exposiciones. 

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¿Hacia dónde dirige su futuro Jesús Marco? 

(Ríe) A estar como estoy. La pasión que siento por el cine no se me va a pasar nunca, aunque me jubile o deje de ser presidente de la ACA, porque tienen que venir generaciones jóvenes a tomar el relevo, pero seguiré colaborando como uno más, aportando lo que haga falta y haciendo lo que se me pida, como ayudante de dirección, como actor, lo que sea. Y apoyando a la Academia en lo que me pida. 

También tengo proyectos propios, tres o cuatro, que se han quedado por el camino porque veo complicada la financiación. Prefiero colaborar con proyectos de otros, egoístamente sufro menos, y dedicarme más a fondo a la Academia. Aunque si conocéis a algún productor que ponga la “pasta”, le presento tres o cuatro (ríe). 

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Cine y salud, una relación estable en Aragón 

Cine y salud, una relación estable en Aragón 

Tiempo de lectura: 6 minutos

Alumnos y profesores aragoneses participan cada año en el programa ‘Cine y salud’. En esta nueva edición, el ciclo celebrará este viernes y sábado, días 8 y 9 de abril, el Día Mundial de la Salud 2022 con actividades formativas y culturales en Ibercaja Patio de la Infanta, en Zaragoza. ¿Pero qué tienen que ver el cine y la salud?

La salud se puede trabajar desde diferentes perspectivas y, hace veinte años, se pensó que el cine podría ser una buena herramienta para ello”, explica a Secuenciadas Elisa Ferrer, jefa de sección del área de Promoción de la Salud de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Aragón, que organiza esta actividad junto a la Dirección General de Planificación y Equidad. 

Los participantes en una de las ediciones de ‘Cine y Salud’, felices tras visionar sus trabajos y recibir los premios.

Fue una idea innovadora trabajar la salud a partir del audiovisual y el programa ha ido creciendo”, siempre con el objetivo de ofrecer a los profesores recursos para trabajar en el aula la promoción de la salud, con actividades atractivas para los jóvenes. Así, en cada edición se eligen películas para tratar determinados temas y se propone a los alumnos que se pongan en la piel de los protagonistas y comprueben si las decisiones que toman son acertadas o cuáles tomarían ellos. 

Además, se promueve la realización de cortometrajes y spots para abordar las cuestiones que interesan a los estudiantes. De este modo, en las aulas y en los audiovisuales se trabajan las emociones, la empatía, el bienestar emocional, la autoestima, las relaciones, los entornos saludables, la convivencia o la corresponsabilidad social. No queremos contar batallitas, pero ¡ojalá este ciclo hubiera existido en nuestros tiempos de instituto!

“Una imagen vale más que mil palabras y es una manera atractiva de enganchar”, resume Ferrer, para detallar que esta edición se ha centrado en la educación afectivo sexual, a través de la película ‘Las Niñas’, de la aragonesa Pilar Palomero. Así, se han distribuido en las clases dos guías didácticas, una para el profesorado y otra para los alumnos, en las que se explica la trama de la película y que permiten abordar el paso de la niñez a la adolescencia, la identidad sexual, las inseguridades o discriminaciones, las relaciones de amistad y afectivo sexuales, los estereotipos de género. El cuaderno del profesor incluye los objetivos a alcanzar y actividades previas y posteriores al visionado de la cinta que, recordamos, arrasó en los Goya, los Feroz, los Forqué, en Málaga, en la Berlinale y allá por donde pasó.  

La película ‘Las Niñas’, de la directora zaragozana Pilar Palomero, ha centrado este año la guía didáctica para trabajar en las aulas. Pilar conquistando premios y los corazones de los jóvenes aragoneses.

En el caso de la creación de los cortos y anuncios, también se ofrecen pautas y recomendaciones, si bien el guion, el rodaje y el montaje depende de los alumnos y del apoyo del profesor. “Es un trabajo importante porque les permite trabajar en equipo, mejoran las relaciones con el profesorado y los cortos tienen un mensaje positivo”, señala Elisa Ferrer. Las piezas se presentan a concurso y los ganadores se incluyen en la programación del siguiente año para trabajarlos en clase, junto a la película que se selecciona en esa edición. 

“Es un programa consolidado y la idea es seguir manteniéndolo porque al profesorado le gusta trabajarlo, el alumnado lo recibe muy bien y es una manera de aprender muy atractiva”, subraya, para agradecer especialmente a los profesores su apoyo a esta iniciativa.  

JORNADA #cineysalud2022

Como coordinador de la programación encontramos al periodista y experto en cine, Carlos Gurpegui, quien también resalta las bondades del ciclo para trabajar la alfabetización audiovisual y la salud desde la adolescencia. “Este programa fue pionero en Aragón en usar el cine como herramienta para la alfabetización en salud, poniendo como protagonistas a los adolescentes”, coincide. 

Para dar a conocer la actual edición y entregar los premios a los cortos creados por los alumnos, Ibercaja Patio de la Infanta acogerá este viernes y sábado la Jornada del Día Mundial de la Salud. Los actos incluyen este viernes una presentación de la guía didáctica sobre la película ‘Las Niñas’, con la presencia de la directora y guionista Pilar Palomero; del profesor y autor del material formativo, Carlos Moreno, y de la coordinadora del proyecto Cine y Educación de la Academia de Cine de España, Mercedes Ruiz. 

A continuación, se entregarán los premios al concurso de carteles ‘Cine y Salud 2022’ y tendrá lugar una mesa redonda sobre los 20 años del ciclo, con profesores y alumnos que han participado en estas dos décadas. La tarde del viernes concluirá con el coloquio titulado ‘El mundo es nuestro: nuestro planeta, nuestra salud’, sobre cine y generaciones, tribus y ciberculturas, en el que intervendrán el actor y cantante Jimmy Barnatán y el crítico de cine Carlos Gurpegui. Una tarde bien interesante; ¡nos apuntamos a todo, Carlos!

Gerardo Sánchez, Francisco Javier Falo, Mariano Barroso y Carlos Gurpegui posan sonrientes en la XVII edición del ciclo.

PROYECCIONES Y PREMIOS 

Este sábado, día 9, a partir de las 10.00 horas y con entrada libre hasta completar aforo, se proyectarán los cortometrajes y spots seleccionados, un total de 27 trabajos de alumnos de institutos de secundaria de Aragón. “Los cortos son espontáneos, nosotros establecemos unas bases, pero tratan temas de interés para ellos”, detalla el coordinador del ciclo, estimando que el resultado “refleja mucho la agenda de la adolescencia en Aragón”. 

Este año se han inscrito 74 obras, se realizó un corte inicial para ponerlas a disposición del público en el perfil de YouTube de SARES Aragón, donde pueden verse 55 de ellas, y de esta muestra online, que ha alcanzado las 57.578 visualizaciones en total, han pasado 27 piezas a la gala final. 

En las veinte ediciones del certamen se han recogido 912 vídeos realizados por jóvenes menores de 18 años, de los que 323 trabajos han pasado a la fase final del concurso. Los mejores cortos son editados en una bobina y centran una guía, de modo que regresan al aula como herramienta de trabajo para el profesorado de los centros participantes.

Dos alumnas del IES Pedro de Luna en una imagen del cortometraje ‘Sukha’

Se pueden presentar a tres categorías: aula aragonesa, para estudiantes de ESO de centros de la comunidad, en las modalidades de corto, spot y videocreación; nuevos jóvenes, para entidades juveniles, otros centros educativos de Aragón y de otras comunidades; y activos para la salud, en el caso de trabajos sociosanitarios o universitarios de buenas prácticas en la promoción de la salud. Se entregan premios especiales para la exhibición online y, después, un primer premio en la gala de este sábado, que consta de una tablet y una placa, dos finalistas y otras menciones especiales.

Antes de conocer el fallo del jurado y de otorgar los galardones, se celebrará también la entrega de premios profesionales, que se conceden a las actrices María Cerezuela y Almudena Amor, en la categoría joven; a la cineasta y presidenta de la Academia del Cine Catalán, Judith Colell, como autora; a International Youth Film Festival Plasencia Encorto, al actor Pepe Viyuela y a la coordinadora de Cine y Educación de la Academia de Cine de España, Mercedes Ruiz, como premios iniciativa global; y al bailarín Miguel Ángel Berna y ‘El travelín de Chomón’, con su coordinador Gonzalo Montón, como premios a la iniciativa local. “Es bonito porque juntamos a profesionales con trayectoria, o que acaban de empezar, pero ya son reconocidos, con los alumnos”, algo que siempre “les hace ilusión”, afirma Gurpegui. Estamos seguras de que la jornada será, de nuevo, un exitazo.

Podéis seguir los actos de esta XX edición en redes sociales con el hashtag #cineysalud2022

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Dame un pantano que crearé un pueblo

Dame un pantano que crearé un pueblo

Tiempo de lectura: 5 minutos

Rebobinamos a 1949, cuando se aprueba en España una ley (Ley de Colonización y Distribución de la Propiedad de las Zonas Regables) que consiste en crear nuevos pueblos, y poblarlos con familias que labren sus tierras, así en modo sinopsis. Arturo Hortas cuenta en ‘Colonos’ una pincelada de las vidas de aquellas personas.

Algunos de estos pueblos nuevos, que aún perduran en nuestro presente son: El Temple, Ontinar de Salz, Sodeto, San Juan del Flumen, Valmuel… nada menos que 30 fueron los que se crearon en Aragón, no está nada mal. Los habitantes eran elegidos según su nivel de renta, pero también había otros motivos. «Para que haya gente en esos pueblos los tienes que haber sacado de algún sitio y ¿cómo los has sacado? pues muchas veces a través de pantanos que expulsaban a la gente de sus tierras», explica Hortas a Secuenciadas.

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Parte del cartel del corto documental ‘Colonos’

Adelantemos ahora a los 80. Un niño de Biescas (Huesca) vive de cerca la construcción del pantano de Lanuza, parte del pueblo queda inundada. Ese niño no ha podido dejar de pensar en esta historia durante años. «Se ha rehabilitado la zona que no ha quedado inundada. Al principio era una pena cuando bajaba poca agua ver la iglesia y todas las historias de la gentes que vivían allí con unas tierras muy fértiles. Es algo que he vivido desde pequeño», cuenta el director.

Además de tener este vínculo tan fuerte, el dire trabaja actualmente en un proyecto de la Universidad Autónoma de Barcelona. Investigan sobre cómo, en la época franquista, se trataron las cuestiones ambientales, ya que las normativas no eran las que hay ahora con la Unión Europea y también había bastante ocultamiento. «Uno de los casos más importantes fue el de la playa de Palomares. Me acordaré siempre de Fraga bañándose donde habían caído unas bombas«, relata.

A través de este proyecto, decidió incluir el tema de estos pueblos y centrarlo en Aragón. «Y además vincularlo con la cuestión de Jánovas, que es un caso muy conocido. Un pueblo que fue desalojado para hacer un pantano y finalmente el pantano no se hizo, pero el pueblo quedó abandonado«. Y ahora, después de muchos años, en el que las casas se estaban derrumbando, la tercera generación de estas familias están rehabilitando el pueblo y dándole una nueva vida. «Es un caso simbólico de resistencia y en el río Ara, que es el único que ha quedado virgen, sin controlar por ninguna presa, en el Pirineo al menos».

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Jánovas, uno de las protagonistas de este corto.

ESTRENO EN ESPIELLO

Este corto documental ‘Colonos’ cuenta con testimonios de habitantes que vivieron esta expulsión o que decidieron cambiar de vida. Audios que proceden del archivo DARA y que han sido cedidos por Enrique Satué. Algunos de estos testigos orales, la mayoría mujeres, explican sus vivencias con términos aragoneses o vinculados a la tierra.

El Festival Internacional de Documental Etnográfico de Espiello, que se celebra en Boltaña (Huesca), era el lugar idóneo para estrenarlo y el director puso un gran empeño en que así fuera. Para que el estreno fuera más original, lo presentó a la sección de Agora por l’Aragones, en la pueden participar producciones que se hayan grabado, doblado o subtitulado en aragonés. Así que Hortas para subtitular el corto al aragonés, ya que él solo conocía unas pocas palabras, pensó en llamar a su amiga Silvia Orós, una top de nuestra lengua.

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Una fachada derruida esperando el agua, que nunca llegó.

«Arturo me dijo que le hacía especial ilusión que la primera difusión del documental fuera en la propia tierra. Yo actualmente resido aquí, también tengo la certificación B2 de aragonés y estoy muy vinculada con el tema etnográfico desde hace muchos años», detalla Silvia Orós. Así que sacó sus herramientas lingüísticas y tradujo el corto, que está narrado en primera persona y no en tercera, sin voces en off, ya que Hortas no es fan de los narradores ajenos.

El pasado domingo 20 de marzo se presentó en Boltaña y acudió Orós. «Espiello, aunque tiene un ámbito muy amplio a la hora de presentar los proyectos, sí que focaliza mucho en la conservación patrimonial local. Sigue poniendo en valor todos esos intereses y uno de ellos es la lengua».

NOS DECLARAMOS FANS DE LA LENGUA ARAGONESA

Esta bonita iniciativa de Espiello, que lleva ya cinco ediciones con la sección de Agora por l’Aragonés, ayuda a que la lengua aragonesa siga presente. Silvia Orós, que desde pequeñita escuchaba canciones en aragonés y le parecían «maravillosas» decidió formarse en la escuela Nogara y hace dos años pudo examinarse en la escuela de idiomas. «El aragonés ha perdurado más en la zonas del pirineo, al estar cerca de Francia y más aislados», explica.

Defensora de este patrimonio inmaterial, aclara una de las razones de su degradación. «A través de diferentes crisis económicas de recursos, cuando las gentes de los pueblos bajaban y hablaban con su lengua autóctona, se les menospreciaba diciendo que hablaban basto”, afirma Orós. «Incluso en las escuelas a los niños que hablaban aragonés, que era la lengua que habían oído en sus casas, se les penalizaba y se les prohibía que utilizaran esa lengua. Está clasificada por la Unesco como patrimonio inmaterial y como grave riesgo de desaparecer del ámbito social».

A Arturo le pasó algo parecido cuando de Biescas se mudó a Zaragoza y en el instituto pidió un tajador y se le burlaron. O a Silvia, cuando en el cole señaló una picaraza en el patio y la profesora le dijo que no, que era una urraca. Menos mal que cuando vino a buscarla su yaya le dio la razón.

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Encuentro en defensa de los afectados por embalses y trasvases.

A Arturo Hortas le encanta el mundo del documental sobre medio ambiente y desarrollo. Algunos de sus trabajos son ‘Discovering Lindane: el legado del HCH’ (2016) y ‘Sucumbios. Tierra sin mal’ (2011).

‘Colonos’ sigue su viaje a festivales. «Tengo curiosidad por ver si en otros países también les interesa este tema, porque considero que hay historias similares», reconoce el director, y puede ser el principio de algo más grande «Quisiera extenderlo más y este corto es una primera parte de algo que quisiera que creciera«. Estaremos atentas.

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