De una historia de amor por el cine, la que narra la cinta ‘Cinema Paradiso’, dirigida por Giuseppe Tornatore, nació en 1996 un certamen que cada año demuestra su amor por el audiovisual aragonés, con la cigüeña como protagonista de sus premios. De aquel pueblo italiano en el que Salvatore encontró en la gran pantalla su pasión, viajamos a Fuentes de Ebro que acaba de celebrar la XXIV edición de su Festival de Cine.
“Todo comenzó con Cinema Paradiso, fue el detonante”, explica a Secuenciadas el director del Festival de Cine de Fuentes, José Antonio Aguilar, al recordar que el Ayuntamiento de esta localidad zaragozana le encargó realizar un cine-fórum y seleccionó esta cinta italiana.
Un momento de brindis de la gala de este año, María Pilar Palacín, alcaldesa de Fuentes, Jesús Nadador, José Antonio Aguilar, su director, Ana Belén y dos azafatos guapos.
De allí surgió un grupo de cinéfilos que siguió reuniéndose para ver películas. Lo normal, nosotras también nos hubiéramos apuntado al planazo, porque los maratones de cine nos encantan y más si después podemos comentar en grupo. Y comer palomitas, claro.
Así, en 1996 pensaron en ampliar ese grupo y ya sabéis que en Aragón siempre pensamos a lo grande. Surgió la Semana del Cine y de la Imagen de Fuentes de Ebro (SCIFE), apoyada por el consistorio, y que en su primera edición reunió “a nuestras familias y amigos”, bromea Aguilar.
La SCIFE permitió recuperar el cine de Fuentes, que había permanecido años cerrado y, aprendiendo de otros eventos similares, el certamen fue creciendo, aglutinando cada año los trabajos audiovisuales aragoneses, de creadores que trabajan en esta Comunidad o que son de Aragón.
“El corto aragonés y el cine español eran una buena forma de mostrar a la gente el cine que se hacía en España” y el festival ha logrado convertirse en un termómetro del sector en Aragón. Este año ha recibido 65 trabajos a concurso y el combate por formar parte de la sección oficial, a la que llegan diez cortos y cuatro documentales, ha sido complicado para el jurado.
También los medios han evolucionado. Se ha pasado de proyectar en 35 milímetros, con una vieja cámara del cine, a hacer pases en 16, en súper 8 o en vídeo, pasando después por el DVD y ahora por lo digital, en un esfuerzo constante para que los trabajos se disfruten en la mejor calidad.
RECUERDOS
“Han pasado tantas cosas y tanta gente en 24 años, tenemos muchas buenas anécdotas, pero también nervios, precariedades económicas”, relata el director de esta cita cinematográfica.
Muchos grandes nombres del panorama audiovisual aragonés han pasado por Fuentes y se han hecho con su propia cigüeña. Miguel Ángel Lamata, Paula Ortiz, Nacho Lasierra, Javier Macipe, entre ellos, han ganado premios con sus cortos en Fuentes y este municipio ha sido trampolín o inicio de sus carreras.
Luisa Gavasa, feliz, en su querido Festival de Fuentes de Ebro.
Entre los predilectos del festival, y los nuestros, Aguilar menciona a la actriz Luisa Gavasa. “Es parte de nuestro festival, de nuestra familia, se ha ganado el éxito con su gran profesionalidad y ella dice que Fuentes fue en su carrera un punto de inflexión y nos enorgullece cuando lo dice, nos emociona porque la adoramos como actriz y aún tiene mucho que contar”. De eso estamos seguras, Luisa es una de las grandes.
EDUCAR EN EL CINE
Al mismo tiempo que el evento ha ido creciendo, el festival ha servido también para despertar el gusto por el cine de los vecinos de Fuentes. “La gente de esta localidad es muy crítica con el cine, muy amante del cine”, gracias a las proyecciones de las que ha podido disfrutar en estos 24 años.
“Tenemos un público muy fiel”, elogia José Antonio Aguilar, subrayando que se han acostumbrado a ver cortos y documentales y a compartir debate con directores, actores y técnicos, gozando del lado humano del cine.
También se ha desarrollado una importante labor de educación con los más pequeños, porque “el cine es cultura”. Aquellos niños que asistieron a las primeras ediciones de la SCIFE forman parte ahora de la organización del festival. Chavales, ver pelis en el sofá de casa está bien, pero ir a una sala y disfrutarlas en pantalla grande siempre estará a otro nivel.
PALMARÉS 2019
Un hombre vestido de astronauta hizo su aparición en el viejo cine de Fuentes de Ebro, tras quitarse la escafandra y descubrir que se trataba de Jesús Nadador, presentador de la gala. Con la luna de fondo, Nadador presentaba junto a Ana Esteban, una voz inconfundible que nos hablaba desde una cabina interstelar ya que no pudimos verla en el escenario, se encontraba tal vez en ¿otro planeta?
Jesús Nadador pasando calor con este traje de astronauta, el mismo que Xavi Bruna llevó en el cortometraje de Josema Hérraiz ‘El astronauta’.
La última edición del Festival de Cine de Fuentes ha rendido un homenaje a la polifacética Ana Belén. Miralá, miralá, debieron de pensar los fuenteros al verla allí sobre la alfombra roja, toda elegancia, cantante, actriz, maravillosa.
Ana Belén con la Dama de Fuentes, aplaudida por sus amigis Luis Alegre, María Barranco, Pastora Vega y el crítico Carlos Boyero, que le entregaron el premio.
El premio ‘Valores Humanos José Couso & Julio A. Parrado’ ha recaído en esta edición en “Me llamo Gennet”, de Miguel Ángel Tobías, que dedicó el premio, con mucha emoción, a un chico de 15 años que le había ayudado en el rodaje, su sobrino Eric, que con 18 años había fallecido de muerte súbita. A raíz de este duro golpe Tobías a decidido rodar un documental sobre la muerte súbita, ya que unas 30.000 personas padecen de muerte súbita en España al año, por lo que hay que hablar de ello claro que sí.
Miguel Ángel Tobías alzando el premio en señal de recuerdo.
El mejor corto aragonés de 2019 ha sido “Gastos incluidos”, dirigido por Javier Macipe, y el mejor documental, “Sagôl”, de Azucena Garanto.
Querido Javier Macipe: con “Gastos incluidos” lo has petado. Se llevó también los premios del público, a la mejor dirección, al mejor protagonista para Rober Cabrera, al mejor actor de reparto para Ramón Barea y mejor dirección de arte para Victoria Paz. Macipe vino, vio y venció.
Javier Macipe subió muchas veces al escenario por su original cortometraje ‘Gastos incluidos’¡Enhorabuena!
No se ha quedado atrás el trabajo “Fjalbo”, dirigido por David Goñi y Alberto Larraya, que se alzó con el galardón a mejor ópera prima, guión para Ainara Fernández, actriz protagonista con Laura Contreras y fotografía para Cristian Díaz.
Se han alzado con el premio a la mejor dirección de producción Leonor Villaluenga y José Alberto Andrés Lacasta por “Ofra y Khalil”. Este corto también logró el galardón a mejor actriz secundaria para Maite Sequeira, que sorprendidas nos quedamos al descubrir que esta excelente actriz es la madre de Laura Contreras, olé por vosotras.
Madre e hija recogiendo en distintos momentos sus premios a mejor actriz.
Maquillaje y peluquería para Ana Bruned (¡we love you abrumadamente!) y vestuario para Leonor Villalengua.
El premio a la mejor edición y/o montaje fue para Amaia Merino y Armando del Río por “Karma”, que también obtuvo el premio a la mejor música original para Mariano Martín. “Karma” nos dejó sin aliento y pronto os contaremos más cosas de Armando del Río en Secuenciadas. Y hasta ahí podemos escribir.
Armando del Río recogiendo el premio por el cortometraje que ha dirigido ‘Karma’.
Por último, el premio al mejor sonido lo ganaron Fernando Aliaga, Alejandro Rochette y Francisco Ruiz por “Lo que se espera de mi” y el galardón a los mejores efectos especiales ha recaído en Victor Abad y Summun por “El síndrome del ártico”.
Foto de los premiados en esta edición de 2019.
Nosotras ya esperamos ansiosas el XXV Festival de Cine de Fuentes. Ya podéis reservar fecha en vuestros calendarios porque será una edición muy especial. Luego no digáis que no os hemos avisado…
¿Sabéis cuando encontráis a una persona divertida e inspiradora y más que preguntar solo queréis escuchar sus historias? Pues eso nos ha pasado con Ángel Gonzalvo, cineasta y educador. Quedamos con él en una céntrica cafetería zaragozana y posa sereno, atendiendo a todo lo que le pedimos. Demuestra buenas dosis de socarronería aragonesa en las respuestas y eso nos encanta.
Conocido por ser el impulsor del programa educativo ‘Un día de cine’, Gonzalvo es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza, estudió Historia y Estética de la Cinematografía en Valladolid y ha sido profesor de instituto, fundador de la Asamblea de Cineastas Aragoneses (hoy Academia del Cine Aragonés) y autor de guiones para cortos, documentales y ficción, que también ha dirigido.
Y, lo más importante, ha sido y es inspiración para muchos jóvenes aragoneses que se acercan por primera vez al audiovisual gracias al ciclo ‘Un día de cine’.
¿Cómo comenzó tu relación con el audiovisual aragonés?
Comenzó, como para todo el mundo, como espectador. De niño iba mucho al cine con mi hermano, con mi tía o mis padres y después fui yo por gusto. Entonces vivía en Teruel, no había más que una o dos salas y más que en el cine, mi relación como espectador viene por la televisión y de ver mucho cine clásico. Era también un niño muy lector, de tebeos sobre todo, y me di cuenta de que no solo quería ver películas, sino hacerlas. Cuando estaba en la universidad, en Teruel, tuve acceso a una cámara Súper 8 e igual que hacíamos cine etnográfico o documental, podíamos usarla para nuestros cortos de ficción. Allí empecé y con intermitencias he seguido hasta ahora. También he tenido interés por la investigación, mi tesis doctoral fue sobre la memoria cinematográfica del espectador en Teruel, sobre el hecho social de ir al cine, y trabajo en la docencia con jóvenes y adolescentes.
En los primeros trabajos que hiciste en el audiovisual, ¿qué temas tratabas?
Los primeros trabajos fueron de cine documental etnográfico, hicimos dances, artesanía, fiestas, y a partir de ahí pasé a la ficción. Me ha interesado hacer reír y pensar, cuidar el sentido del humor y los títulos, que también es importante.
¿Cuál de tus trabajos recuerdas con más cariño o crees que tuvo una mayor repercusión?
De las diferentes películas que he ido haciendo fue especialmente importante en Aragón el corto ‘Calvos anónimos’, que hicimos Julián Martín y yo. Fue un corto que salió gracias al empeño de Julián, pensamos en pasar al cine y hacerlo en 16 o Súper 16 y Julián propuso hacerlo en 35. Nos costó hacerlo cinco millones de pesetas y recuperamos solo 100.000 pesetas, pero marcó un antes y un después, demostrando que se podía trabajar de un modo más profesional, con actores y con técnicos, y no hacértelo todo tú con dos amigos. También recuerdo ‘Res mes es the best’, una ficción con la que no se cómo no nos hicimos ricos porque fuimos unos visionarios y planteamos la hipótesis de que toda la provincia de Teruel quedaba despoblada para instalar allí el vertedero de Europa, una docu-ficción irónica y divertida que rodamos Julián Martín, Félix Serna y yo en Zaragoza, Teruel y Valencia.
Cuidar los títulos, ¿qué misterio tiene para ti?
Me gusta mucho el titular. De hecho, tengo más títulos que películas y algunos son tan buenos que para qué los vas a estropear —bromea—. Los títulos tienen que contar y no contar, tienen que incitar a ir, tienen que ser sugerentes y es algo que luego vas a recordar.
Una de tus criaturas más conocidas es el ciclo ‘Un día de cine’, sobre la alfabetización audiovisual. ¿Qué se entiende por ello?
Estamos en el siglo XXI y la alfabetización hoy en día tiene que ser mediática o no es completa. La alfabetización audiovisual es importante porque estamos rodeados de mensajes y ninguno es inocente. El programa surge en 1999 en el IES Pirámide de Huesca, fue una idea del director. Allí había una sala con más de 500 butacas, un proyector de 35 viejo, pero que estaba mantenido y empezamos a hacer cinefórum dirigido a escolares, con un triple objetivo: que viviesen ese acto social de ir al cine, la alfabetización audiovisual y su crecimiento personal.
¿Cómo fueron esos inicios?
El primer año hicimos once o catorce sesiones, hubo una negociación con el Servicio Provincial de Educación, nos modificaron el horario a un compañero y a mí para tener horas sin clase y esa mañana venían escolares de la provincia. El segundo año, el Departamento de Educación quiso que el programa fuese autonómico y así fuimos creciendo en diferentes puntos de la Comunidad y ahora trabajamos en una treintena de localidades.
¿Para qué tramo de edad está pensado?
Estamos trabajando con quinto y sexto de Primaria en adelante, desde diez años hasta 18 o 21, con los ciclos superiores. Hay que acotarlo porque si no hay más personas en el proyecto yo no llego a más sesiones al año.
¿Qué tipo de películas se proyectan? ¿cómo se idea la programación año a año?
La programación varía de año en año, porque si no para mí sería mortal estar trabajando cinco años seguidos la misma película, sería cómodo, pero muy aburrido. También para intentar estar cercano al público y ofertarles películas que no verían, que les puedan interesar, pero que sean distintas a las que habitualmente ven.
Algún ejemplo de esas películas
Empezamos con ‘El Gran Dictador’, de Charles Chaplin, que es inagotable y, de hecho, cada poco recuperamos ‘El chico’, que es una maravilla; trabajamos también Segundo de Chomón con música electrónica en directo, para unir dos vanguardias de cada época; ‘Juego de lágrimas’ que funcionó; el documental gallego ‘Todas las mujeres que conozco’, sobre por qué las mujeres tienen miedo a salir a la calle y los hombres no; estamos haciendo ‘La vida de Calabacín’ para primero y segundo de la ESO, donde hablamos de stop motion, de la necesidad de tener una familia, del acoso escolar, de la adopción; este año trabajamos también con ‘Salvación’, una película de Denise Castro, una película atípica de vampiros; hicimos ‘El Bola’ hace muchos años para estar próximo al alumnado y que lo vivan cercano, pero queremos que crezcan y ponemos películas donde no tengan un referente cercano, pero sí una situación que puedan comprender. Hemos hecho ‘Para qué sirve un oso’, para hablar del cambio climático, que es algo que les tiene que interesar.
El objetivo es hacerles pensar
Es fundamental, pensar no está reñido con pasárselo bien, aunque la gente se lo pueda pasar bien sin pensar. Si piensas igual hasta te lo puedes pasar mejor. Me gusta poner finales abiertos porque a ellos no les gustan y que no pase lo que tiene que pasar. El año pasado pusimos ‘El novato’, que no acaba como nos gustaría, pero la vida es así. El objetivo es que vean películas distintas a las que ven para que sepan que hay otras y las busquen.
¿Qué te puede más, la pasión por el cine o la vertiente educativa?
Lo que más me puede es ver las películas que hacen otros, ser público, y si tuviese tiempo me vería todos los días tres o cuatro películas. También preferiría hacerlas que enseñar, pero estoy cómodo enseñando a hacerlas y también de vez en cuando las hago.
El ciclo ha cumplido veinte años, ¿cómo ha cambiado?
Hemos ido cambiando en cuanto a programa, en cuanto a objetivos, porque al principio hacíamos unas sesiones de cinco horas, que eran una locura y aún así nos quedábamos con ganas de decir más cosas sobre la película. No queríamos hacer lo mismo que en otras clases, pero con cine, porque si quieres aburrir haz una asignatura. También hemos ido siendo más atrevidos a la hora de buscar películas, para buscar cine exigente, complejo, con poca acción, con pocos efectos especiales. Hemos trabajado con ‘Ladrón de bicicletas’ y les ha gustado, preparándoles para que sepan que quizás no les vaya a gustar, que es una película lenta, en la que hablan poco, sin gente guapa, pero cuando acaba la película coinciden en que no estaba tan mal. Hemos ido cambiando en el sentido de que la gente, de modo intuitivo y con los móviles, vienen más alfabetizados audiovisualmente hablando, pero poco, porque todos hacen fotos, pero no saben encuadrar porque nadie se lo ha enseñado. Han nacido digitales, pero no quiere decir que sean expertos y la base de todo el lenguaje audiovisual sigue siendo el cine.
También se han producido cambios en el panorama audiovisual con la irrupción de las plataformas digitales. ¿Cómo afectan a la hora de enseñar cine?
Tu quieres lo que conoces, lo desconocido de entrada te da miedo, pero yo también tengo plataformas en casa y quizás ahora vaya menos al cine porque es más cómodo en casa con la televisión. No obstante, si no avanzáramos estaríamos todavía en el blanco y negro y el mudo, pero los jóvenes tienen que tener la ocasión de ir a una sala de cine, porque muchos de los que vienen al programa ‘Un día de cine’ van por primera vez al cine al venir al ciclo.
Aunque una asignatura supone, en tu opinión, matar una temática, ¿sería necesaria una asignatura sobre cine?
Es un debate que estamos teniendo con frecuencia, pero entre elegir una asignatura “o qué”, yo soy partidario del “o qué”, porque si pones una asignatura sobre cine ¿cuál quitas? Además, el modelo de asignatura está obsoleto y superado; me parece más útil un modelo como el que nosotros llevamos, una actividad, que en este caso debería de ser obligatoria, y los centros que quieren venir, vienen y trabajan con esa película que aborda todo tipo de materias, la expresión oral, la teatralización y la dicción, el montaje, contenidos de historia, literatura, ciencias sociales. Eso es imposible con el compartimento estanco de una asignatura, pero sí con varias sesiones de una actividad al año. También se enseña que el cine español no es malo, a no generalizar. Con esta labor, en la Academia me tendrían que dar un Goya de honor, una medallica —bromea (aunque nosotras te la daríamos, Ángel)—.
¿Qué sientes al saber que tus alumnos inician una carrera en el audiovisual?
El objetivo del programa no es enseñar a hacer cine, sino a verlo, pero es algo muy bonito y emocionante cuando tus alumnos sienten ese interés, como la directora Laura Torrijos o Daniel Vergara que es director de fotografía ahora. Siempre es gratificante ver que tiene una repercusión.
¿Tienes algún proyecto en marcha?
Estamos ahora con Ana Bescós con la coproducción de un documental de Laura Torrijos, ‘Otra forma de caminar’. Tengo un par de ideas para un guión, pero están en ese limbo, hace tiempo que tengo dos o tres proyectos, como un documental sobre la tortilla de patata que igual es retomable y puede ser divertido. Lo dije hace 15 años en una entrevista y lo único que he hecho hasta ahora es comer tortilla de patata. Y divertirme, aún me divierto.
Esta es la pregunta que aún se puede oír en muchos grupos de hombres, sin plantearse en ningún momento qué es lo que ha llevado a esas mujeres a ejercer la prostitución. Porque, aunque suene fuerte, no nos engañemos, si hay putas es porque hay puteros.
Esto es lo que plantea el nuevo cortometraje de Jorge Aparicio, ‘Por un instante’, en el que es su quinto trabajo. Una historia arriesgada y valiente sobre el tema de la prostitución, que ha surgido de una idea original del propio Jorge y pretende ser un alegato contra la profesión más antigua del mundo.
EL GUION DE ‘POR UN INSTANTE’
Dos personajes; una mujer que ejerce la prostitución de forma aparentemente voluntaria, sin que nadie la explote, y un hombre con escasas habilidades sociales que, muy eventualmente, recurre a la contratación de los servicios de una prostituta con la intención de mantener algún tipo de relación más allá del encuentro sexual. El diálogo que sostienen les conducirá a replantearse su situación.
Para la elaboración de este complicado guión se han unido tres personas, Manuel Aparicio, Isabel Aparicio y Sara Castells y ésta última lo tiene muy claro: «ninguna persona que esté sana decidiría prostituirse», sentencia. «No por el hecho de que tu trates bien a una prostituta no estás haciendo ningún mal, porque ella libremente no se quiere acostar contigo, no te desea«.
Manuel Aparicio también ejerció de claquetista además de guionista
«Desde la primera idea que surgió a ahora, la historia ha adquirido una dimensión totalmente diferente, más crítica con el tema que estamos tratando», ya que para la guionista Sara Castells era muy importante que en este cortometraje quedara claro su opinión totalmente abolicionista respecto a este tema.
LA SOLEDAD
Jorge Aparicio, que lleva ya un largo camino en el audiovisual aragonés, se deja ver por muchos eventos relacionados con esta profesión, pero reconoce que fuera de lo que es el ámbito cinéfilo «no recibo llamadas para quedar, soy una persona muy sentimental, muy afectiva, pero a veces me falta ese cariño y esa falta de afectividad hace que yo haya querido contar esta historia«. ¿Cómo no quererlo? ❤️ Es muy valiente por su parte hacernos esta confesión en la que se ha basado para realizar este corto.
Jorge Aparicio da instrucciones a la protagonista Inma Oliver, al resguardo de la guionista Sara Castell
El toque autobiográfico de esta historia lo interpreta Rafa Blanca, un actor al que los aragoneses conocemos muy bien por sus papeles cómicos y de sátira en la televisión y en el teatro. Este personaje nada tiene que ver con la ‘Comisaría en fiestas’ que representó en el Teatro del Mercado este Pilar en Zaragoza, aquí reírse más bien poco.
«Sí que es verdad que es un personaje que está en una situación que no tiene humor, sin embargo él intenta ser amable, no es trágico, entonces por ahí me he sentido a gusto interpretándolo» confiesa Blanca a Secuenciadas. «Aunque tiene un punto este cortometraje que se podría utilizar como humor», asegura. Muy bien Rafa, otro punto de vista en el que podría fijarse Jorge para lo próximo.
Rafa Blanca, concentración a tope de este actor
El personaje que se cuestiona su propia profesión está interpretado por Inma Oliver. Esta actriz, que se ha movido sobre todo por el teatro, sorprende con este difícil papel. «Es un tema que me emociona porque como mujer me toca y me está resultando muy agradable hacerlo». Tendremos que esperar a ver ‘Por un instante’ para descubrir qué le ha llevado a elegir ese método económico de vida a la protagonista.
Inma Oliver, felis, felis, felis, felis
CURRICULUM VITAE
Pero repasemos ahora la trayectoria de este prolífico director: ‘Corazón helado‘(2012), ‘Cuatro veintes‘(2013) ‘El Morico‘(2016) y «La importancia de tener un nombre«(2018), estos cuatro cortometrajes, y distintos premios por ellos, forman parte de la carrera cinematográfica de Jorge Aparicio y junto a él parte de su familia que siempre le acompañan en este mundo loco del cine.
Jorge Aparicio en un momento de relax en su tarea de director en el rodaje de ‘Por un instante’
En este clan en el que todos son fans a muerte de Arclik, seguro, varios llevan sangre cinéfila corriendo por sus venas, por eso se han apuntado a este rodaje. Su hermana Isabel Aparicio, que trabaja como ayudante de dirección, su padre Manuel Aparicio que es uno de los guionistas y la prima del pueblo, bueno de pueblo no sabemos si es, Silvia Aparicio, que junto a Gabi Orte se encargan de la dirección de fotografía de este proyecto.
¡También está el tío! Jesús Aparicio, que lleva ya varios años poniendo banda sonora a sus trabajos y así lo ha hecho en este proyecto, haciendo además el sonido directo. Ya nos hubiera gustado a nosotras nacer en una familia con semejantes figuras del gremio ¡qué nuestros padres aún no entienden qué es a lo que nos dedicamos realmente! y nuestros tíos y primos aún esperan vernos por la tele en Antena Aragón.
TRES, DOS, UNO Y ¡ACCIÓN!
Respecto al rodaje, Jorge asegura: «Estoy muy contento, hay un equipo ya muy formado, parte familiar, parte con la que ya he trabajado e incorporaciones nuevas que están dado muy buen juego» .
Silvia Aparicio señalando el encuadre, Isabel Aparicio ejerciendo las labores de ayudante de dirección, Rafa Blanca atendiendo y Jesús Marco tomando notas mentales
Porque a esta gran familia también se han acoplado adoptados: Jesús Carabias y Roberto Torrado a la cámara, Clara Valles y Patricia Torres en la producción, Jesús Marco como coach de actores, SofíaMartínez como script, Ainhoa Sánchez en arte y vestuario y Laura Liñán en maquillaje y peluquería. Con esta plantilla de profesionales, éxito asegurado.
SE NOS ACUMULAN LOS ESTRENOS SEÑORAS
Ahora esperamos su estreno a principios del 2020, al que acudiremos a dar un abrazo a Jorge Aparicio. Un audiovisual aragonés que por un instante removerá conciencias, pero esperamos que no se quede solo en eso, en un instante, sino que vaya más allá y replanteé muchos pensamientos iniciales. Porque lo que ahora nos parece normal puede ser que en un futuro nos parezca inmoral ¿o no?… Sacad vuestras propias conclusiones porque nos gusta el cine que nos hace reflexionar.
La directora zaragozana Silvia Pradas vuelve a la pista de baile con un cortometraje, ‘Nosotros’, y nada tiene que ver con el bolero. Ya teníamos ganas de que Pradas volviera al set de un rodaje de ficción y lo hace con un corto que promete y eso que aún no lo hemos visto. «Un padre se debate sobre cómo proteger a su hija de seis años antes de que la enfermedad que padece acabe con él» y hasta aquí podemos contar porque más sería spoiler.
Silvia Pradas repasando una escena del cortometraje ‘Nosotros’
En este audiovisual aragonés la parte interpretativa la llevan dos actores, uno consagrado y otra debutante. El actor al que llaman papá es Rubén Martínez. “Estamos acostumbrados a ver a Rubén en papeles de tipo duro, hasta de mala persona, aquí he querido sacarle de este rol”, cuenta la directora a Secuenciadas. A este actor aragonés lo podemos ver en “Elite” de Netflix, donde digamos que un pelín maligno sí que es. Aquí vamos a descubrir que también puede hacer personajes sensibles y achuchables. ¡Rubén we love you!
Valeria Pérez se hace la tímida con Rubén Martínez, su papá en la ficción
La otra protagonista es Valeria Pérez, una adorable niña que tiene que descubrir lo que le pasa a su padre. Para el casting contaron con la directora de la Escuela Un Perro Andaluz, Leonor Bruna, e hicieron la selección en sus instalaciones. «Buscábamos una niña pequeña con unos requisitos muy concretos, después de recibir más de 200 solicitudes seleccionamos a 25 y de allí salió nuestra protagonista definitiva», relata la jefa de producción de ‘Nosotros’, Camino Ivars. «Nos mandaron millones de fotos porque queríamos que se pareciera a Rubén y en la prueba Valeria se comió a todas, es una pasada», agrega Silvia Pradas.
Para aprender cómo dirigir a una actriz de 7 años, Pradas ha tenido que volver a la escuela ya que «en español hay muy poco material sobre la dirección de niños actores menores de 12 años. Tuve que comprarme varios libros directamente de los Estados Unidos» y todo ello para conseguir que la niña quedase lo más natural posible, cuánto trabajo chica. «Su acting está basado en el juego, inventamos juegos y los aplicábamos junto con Rubén posteriormente a las escenas en el rodaje».
El rodajeha duradodos días, 16 planos un día y 24 otro, algo que no es normal, pero es que, como admite la directora, le gusta planificar todo mucho antes de llegar al día del rodaje y ya en el set dirigir cada departamento dese el combo (monitor donde la directora ve la escena durante el rodaje). «Confío mucho en cada departamento, que está muy delimitado. Así las cosas funcionan». Y qué razón tienes, tía.
«Una vez acabado el guión empiezo a desarrollar lo que es ‘mi diario de dirección’, en el que trabajo escena por escena, anotando todos los elementos visuales y sonoros que deberían intervenir. Hecho esto, desarrollo una relación de planos en un guión técnico».
PASARLO MALAMENTE
En esta ocasión, después de terminar el guión técnico, Pradas se reunió con el DOP (Director de Fotografía), Fernando Gil, intercambiaron impresiones y acabaron de acotar todos los planos a rodar. Incluso se lo pasó a la montadora que añadió algún plano más para crear tensión. Venga Silvia, que queremos pasarlo malamente.
El DOP Fernando Gil a tope de power con la cámara, cable aquí cable allá
Pero tenían que buscar a la tercera protagonista: ‘la casa’, un trabajo complicado, como reconoce Ivars. «Al departamento de producción nos llegó dibujada una localización inventada pero que teníamos que encontrar en Zaragoza». Como no hay nada que Camino no pueda conseguir, al final dieron con la casa adecuada. A todo esto, Silvia quería que la ficción transcurriera con luz natural y el DOP quiso rodar solo en las horas de día, por lo que tenían un tiempo limitado para ello; vamos, todo facilidades.
Después de tres meses de superación y planificación ‘la casa’ por fin recibió a estos profesionales audiovisuales 100% aragoneses; «trajimos a gente que por cuestiones profesionales han acabado en ciudades como Madrid o Barcelona y la hemos vuelto a reunir en Zaragoza que era una de las cosas más importantes del corto», afirma Camino Ivars. Y ahora, ¡al lío!.
VIVA LA NITIDEZ
La cámara Arri Alexa Mini, ha sido la utilizada para este corto, con ópticas anamórficas, que hacen que el 2:39:1 sea real, vamos el superpanorámico de ‘La túnica Sagrada’, véase aquí.
Estas lentes generan una nitidez que se concentra en el centro de la imagen y forman un halo en el borde casi imperceptible para el espectador de a pie, pero que para los amantes de la foto será algo que no pasará desapercibido. «Solo con los fotogramas que me han pasado sin etalonar (retocar), he flipado, en el rodaje estaba tan metida en mi papel de dirección que casi no me daba cuenta de lo chula que estaba quedando la imagen», confiesa la dire.
Aquí la cámara Arri Aleza Mini enfocando al protagonista Rubén Martínez
Una característica que hace diferente a Silvia Pradas es la elaboración de sus propios storyboards , todos los planos del corto dibujados por ella, ya que no todos los realizadores cuentan con ello. Su primer story, no de instagram, sino de lo que nos ocupa, fue su colaboración en la película ‘De tu ventana a la mía’, de Paula Ortiz, así que empezó fuerte.
«A partir de ahí empecé a utilizar los storyboards para prácticamente todo. Todos ellos eran a mano, con lápiz, rotuladores o incluso acuarelas«, pero al final se pasó al digital como todos. Este aporte extra resulta muy eficaz a la hora de estructurar y planificar todo con los diferentes departamentos, incluso Rubén Martínez lo agradeció, porque así un actor ve claramente en qué parte de su cuerpo tiene que concentrar su interpretación.
Arriba un plano del storyboard dibujado por Silvia Pradas y abajo el que se rodó
SOMBRA AQUÍ, SOMBRA ALLÁ
El maquillaje, como se verá en el cortometraje, es una parte muy importante de este audiovisual aragonés y sabemos que Irene Tudela se lo ha currado mucho, quedando un resultado espectacular. En una escena, utilizando este make up tan real, maquillaron al propio Rubén Martínez, sin que él viera el resultado hasta el momento de la grabación del plano, donde se levanta la camiseta y ¡ay madre mía lo que se ve ahí!. Un recurso muy efectivo para lograr la reacción real de un actor.
Irene Tudela maqueando al protagonista Rubén Martínez
La segunda pata de este corto es el productor ejecutivo de ‘Nosotros’, Javier Llovería, un experimentado profesional que ha conseguido la financiación necesaria para llevar a cabo este proyecto tan guay.
Silvia Pradas estudió en la ESCAC de Barcelona, pero ella misma dice que ha querido volver a la capital aragonesa a trabajar. Javier Llovería y ella fundaron en 2015 Crew Commercial & Film. «Queremos crear industria audiovisual en Aragón, queremos abrirnos a más realizadores aragoneses y así lo estamos haciendo». Los directores Saúl Gallego y Miguel Casanova forman parte de esta industria cinematográfica aragonesa a la que quieren apoyar.
Silvia Pradas y Camino Ivars jugando a hacer películas con la niña protagonista Valeria Pérez
Esperamos ansiosas ver ‘Nosotros’ en festivales cortometrajeros, todo apunta a que será a principios de 2020, un corto que os podemos asegurar que no es algo que se vea por las salas aragonesas, pura tensión on fire.
La periodista, actriz, guionista, locutora y contadora de historias nos presenta su documental «Madaleneando», un documental colectivo contado con la voz de los propios vecinos del barrio de La Magdalena de Zaragoza. Y nosotras que no veíamos más allá del juepintxo, 19 historias forman este audiovisual aragonés ¡Adelante María!