“El cine tiene que ser dos cosas: primero, que no sea aburrido y segundo, que sea divertido”. Esta frase del Simón de Honor 2021, el cineasta Pedro Aguaviva, encarna a la perfección al mundo del audiovisual y la décima gala de los premios Simón, que la Academia del Cine Aragonés celebró el sábado, 26 de junio, en la localidad turolense de Andorra.
El premio Simón en manos de uno de los premiados de la noche. ¿Quién será?… Foto: Josian Pastor
Pero, ¿cómo podríamos describir mejor lo que ocurrió antes y durante la ceremonia? El encargado de hacerlo, en su intervención en la gala, fue el propio alcalde de Andorra, Antonio Amador, quien poco antes de entregar el galardón a la mejor película aragonesa del año aseguró que el cine había hecho todo un homenaje al pueblo ese día al ofrecerle una muestra “de todos los géneros posibles”.
Sábado 26 de junio. Lugar previsto de celebración de la gala: exteriores de la Ermita de San Macario. Comienza a llover, y con ganas además. La previsión es que pare, pero aquello arrecia y convierte “la típica película de ilusión, familiar, de qué chulo ha quedado” todo el escenario de la gala montado, en un “thriller, pero de los chungos”. Seguía lloviendo y la cosa adquiría tintes de drama, pero la Academia no iba a dejar que cuatro gotas, rayos, truenos y algo de barro arruinaran la fiesta del cine aragonés.
Así que lo que habían preparado durante meses para su desarrollo en la ermita, se organizó de nuevo en unas horas en la Casa de Cultura, un espacio de dimensiones mucho más reducidas, pero que permitió ese final feliz que tanto nos gusta en las pelis. “No ha sido en el sitio que se pensaba, pero ha quedado apañadico”, subrayó el alcalde, y tenemos que darle la razón, porque en un tiempo récord se levantó una gala igualmente emotiva y espectacular.
Al ritmo del agente 007 salió al escenario el presidente de la ACA, Jesús Marco, quien aseguró que jamás olvidará a San Macario y la animada tarde que les había dado. Reivindicó la labor de la Academia en Aragón y pidió a las instituciones que crean en estos profesionales, para dar paso a la embajadora de los Simón 2021, la actriz Miriam Díaz Aroca, que llegó bailando y haciendo bailar al presi.
Miriam Díaz Aroca, divertidísima durante toda la gala, se parte la caja con estos premios aragoneses. Foto Josian Pastor
VALIENTES
“Somos una raza de valientes, gente resolutiva, siempre con alegría”, manifestó la artista sobre los profesionales del sector, defendiendo que el mejor premio “es seguir trabajando y que seamos visibles a pesar de la edad”. “Los cincuenter y sesenter tenemos un potencial maravilloso que dar en el cine; los veteranos tenemos tanto que decir y una vivencia inmensa para dar vida a personajes maravillosos”, remarcó. Elogió también la capacidad de la Academia aragonesa para reorganizar la ceremonia, observando que “si esto pasa en Hollywood o en los Goya, aplazan la gala”, y abandonó el escenario de nuevo bailando, reconociendo estar “feliz” por ser embajadora del evento y por representar “una profesión que es maravillosa, a pesar de la incertidumbre».
La presentado, Ana Roche, animó la gala con sus intervenciones entre premio y premio, con guion de Roberto Malo y Daniel Tejero. Foto Josian Pastor
Entre los momentazos de la gala, además de la gran labor de la presentadora, la actriz Ana Roche, hubo apariciones estelares, como las de las actrices María José Moreno y Luisa Gavasa, divertidísimas sobre el escenario. Ambas recordaron a quienes no habían podido asistir al evento por los cambios de última hora causados por el tiempo, y que obligaron a reducir aforos, y felicitaron a la ACA por su capacidad de respuesta. Presentaron el premio a mejor dirección y aprovecharon la ocasión para bromear porque “¿qué pasa si no entiendes al director, si no sabes lo que te quiere decir o eres un error de casting?”, planteó entre risas María José Moreno.
La actriz María José Moreno atendiendo la charrada de su compi Luisa Gavasa.Foto Josian Pastor
Igual de enérgico y eufórico se mostró el actor y productor Jaime García Machín, que recogió el premio a mejor cortometraje para ‘En racha’, de Ignacio Estaregui, y el de mejor actor, para su compañero Saúl Blasco, por este mismo trabajo. Muy emocionada logró Andrea Fandos su Simón a mejor actriz por ‘Las niñas’, dedicando el premio a la directora Pilar Palomero, a sus compañeras de reparto y a su familia; mismas sensaciones que tuvo Germán Roda, director de ‘Marcelino, el mejor payaso del mundo’, docu con el que ganó tres galardones que quiso dedicar al productor, y su amigo, Jaime Fontán, recientemente fallecido, y a su hermana y compañera de oficio, Patricia.
Nosotras le daríamos el premio a mejor discurso a la actriz polifacética Ana Esteban, voz en off de la gala y que se marcó un speech digno de Pedro Almodóvar en los Oscars al recoger su Simón a mejor dirección de producción por ‘La mujer que soñaba con números’, de Mirella R. Abrisqueta. Ana, emocionada, ¡no se dejó a nadie en los agradecimientos! Y mención especial, también, para el equipo del corto ‘Souvenir’, animando la gala con sus vítores y su alegría.
Ana Esteban, ganadora de la mejor dirección de producción, viniéndose muy arriba con el Simón en la mano. ¡Viva el rock and roll! Foto Josian Pastor
‘LAS NIÑAS’ Y SUS SIMONES
‘Las niñas’ fueron las grandes triunfadoras de la noche, con seis ‘Simones’ y su directora, Pilar Palomero, no dejó pasar la oportunidad de agradecer a sus padres el apoyo que siempre le han dado en “esta aventura de hacer cine”. “Mi padre es ingeniero agrónomo, mi madre venía de la física, profesora de matemáticas, y el cine me quedaba muy lejos”, pero en su camino se cruzó también el cineasta Bigas Luna, “por quien seguramente terminé haciendo cine y que nos inició y marcó (con el taller que el director impartía) a muchos de los que estamos aquí”, indicó.
Afirmó sentirse “muy feliz” de haber podido crear una película en Aragón, en Zaragoza, con la mayor parte del equipo de esta tierra y mencionó a todo el equipo y las personas que ayudaron en el rodaje.
La productora, Valérie Delpierre (Inicia Films), que la acompañó para recoger el galardón a mejor película, recordó también al productor de Aragón TV, Jaime Fontán, y el apoyo que prestaron a este proyecto instituciones como la Film Commission o el Ayuntamiento de Zaragoza, “que nos abrió las puertas y las calles”, los zaragozanos y las personas que se presentaron al casting. “Encontramos perlas, pero hay una cantera de actores y actrices maravillosos en Aragón”, dijo.
Valérie Delpierre y Pilar Palomero, recogiendo el Simón a mejor largometraje por ‘Las niñas’. ¡Ya han perdido la cuenta de los premios que llevan!Foto Josian Pastor
Los tambores de los nueve pueblos que conforman la Ruta del Tambor y el Bombo del Bajo Aragón resonaron en la sala para recordar en el homenaje in memoriam al compositor Antón García Abril y al productor Jaime Fontán, fallecidos este año.
Y en esta gala, llena de emociones, el Simón de Honor 2021, Pedro Aguaviva, expresó su agradecimiento a la Academia a través de un videomensaje en el que manifestó que recibir este reconocimiento es “una de las cosas más estimulantes que me pueden suceder en la vida”. El cine es un trabajo que apasiona, “nuestra vida es un arrebato creador y eso no tiene precio”, indicó, asegurando: “yo no me retiraré de la vida nunca, aquí hemos venido a hacer cosas y hay que morir con las botas puestas”.
La Ruta del Tambor y el Bombo del Bajo Aragón hizo aparición al final de la gala, emocionando al público con sus golpes y resonando en Andorra entera. Foto Josian Pastor
PALMARÉS
La décima edición de los Simón fue una gala de matrícula de honor, de lucha contra los elementos para celebrar un año más con el sector el momento que vive el cine aragonés. Y, como en todas las ceremonias de premios, aquí vamos con el palmarés de 2021:
‘Las niñas’de Pilar Palomero – Seis premios ⭐⭐⭐⭐⭐⭐
Mejor Largometraje Mejor Dirección a Pilar Palomero Mejor Actriz a Andrea Fandos Mejor Guion a Pilar Palomero Mejor Banda Sonora Original a Carlos Naya Mejor Vestuario a Arantxa Ezquerro
Cuando el actor Pepe Viyuela recomienda un libro no hay más que decir, hay que hacerle caso y comenzar a leerlo. Eso le ocurrió al director German Roda, quien siguió el consejo del popular actor y se adentró en el mundo de recuerdos que teje las páginas de ‘Ordesa’, del escritor barbastrense Manuel Vilas. Y claro, se enamoró de esa historia creada de vivencias particulares, pero tan universales que ha atrapado a lectores de todo el mundo.
Así surgió el documental ‘Vilas y sus dobles’, estrenado mundialmente en la 49 edición del Festival Internacional de Cine de Huesca y que, como el libro, llega dispuesto a deslumbrar a los espectadores con sus imágenes aéreas del valle de Ordesa. También cuenta con reflexiones sobre la vida que todos nos hacemos y recupera otros textos y poemas de la extensa trayectoria del escritor a quien, en pantalla, acompañan los actores Pepe Viyuela, José Sacristán, Itziar Miranda, Cristina Gállego y, con su voz en off, Carmelo Gómez. Un trabajo que os va a atrapar y que todo el equipo ha querido dedicar a la memoria del productor de Aragón TV, Jaime Fontán, recientemente fallecido.
Patricia y Germán Roda, junto al escritor Manuel Vilas, emocionados antes del estreno del docu en Huesca
“La idea de hacer ‘Vilas y sus dobles’ nació de nuestro anterior documental, Marcelino, el mejor payaso del mundo”, recuerda Germán Roda, y en el que el prota era Pepe Viyuela. El último día de rodaje estaban satisfechos con el trabajo realizado, pero “un poco tristes” porque lo habían terminado, y pensaron en llevar a cabo otro proyecto juntos. Pepe Viyuela, que bien podría convertirse en agente de Manuel Vilas por la de veces que ha recomendado y regalado su libro, le explicó a German que estaba fascinado con este escritor aragonés. El cineasta lo leyó y quedó conmovido: “pensé que ahí había algo, que me gustaría hacer algo con eso”, así que contactaron con Vilas que, a su vez, quedó fascinado con la idea de realizar un documental y, dos años y una pandemia después, lo han estrenado en Huesca.
No os vamos a spoilear mucho si os avisamos de que si alguna vez hacéis una videollamada con Germán Roda es probable que la grabe, porque este hombre encuentra buen material de rodaje en las circunstancias más insospechadas. Con un zoom pandémico junto a Viyuela y Vilas comienza la historia de este documental que se basa en un 70 por ciento en el libro ‘Ordesa’, pero también en trabajos anteriores del autor.
“Lo que me pasó y he querido transmitir es que Manuel, contando en primera persona su vida, parece que estaba hablando de la mía”, una sensación que ha querido llevar a la pantalla. Esto, que una vez visto el docu parece tan sencillo, es muy difícil de llevar al audiovisual y Roda, con su sello de calidad en todas sus obras, lo ha conseguido de varias maneras.
El escritor Manuel Vilas bien rodeado de Pepes, los grandes Viyuela y Sacristán, hablando de sus vidas y recuerdos
HABLAR DE LA VIDA
En primer lugar, con la colaboración de “grandísimos actores que estaban igual de apasionados que yo con la obra de Manuel”, matiza Roda, y que han interpretado ante la cámara algunos textos del escritor. En segundo lugar, creando un juego en el que ha transformado los textos en una voz en off y los ha unido a imágenes de Ordesa y a fotografías familiares del autor.
Por último, con una conversación entre los dos actores Pepes, Viyuela y Sacristán, y el propio Vilas, en la que disertan de los más diversos temas, como el amor, la muerte o los recuerdos. Aunque inicialmente la conversación estaba marcada por los temas que trata ‘Ordesa’, “lo bonito es que no se habla solo de Manuel Vilas y su obra, sino que hablan de la vida”, de una forma a momentos divertida, en otros tierna o cruda.
Pero, ¿por qué llamar a este trabajo ‘Vilas y sus dobles’ si el autor es único en su especie? El director detalla a Secuenciadas que el título viene del concepto del doppelgänger, un vocablo alemán que hace referencia al doble, al que camina a tu lado. “Manuel Vilas escribe en primera persona y le da la información a un narrador que cuenta la historia, como pasa en ‘Ordesa’, por lo que en el libro muchas cosas son del propio Vilas y otras son ficcionadas, pero quien lo lee no lo puede saber”, observa. Los actores “también hacen lo mismo, cuando interpretan un papel hacen de dobles, se transforman” y, de esta reflexión, surgió la idea del título y de la conversación entre autor y actores en este trabajo que se rodó en Madrid, Zaragoza, Huesca y su provincia, especialmente en el valle de Ordesa.
El dire, Germán Roda, ofrece unas indicaciones de última hora a Vilas y sus dobles
RENDIDO A SUS PIES
El escritor Manuel Vilas recuerda, por su parte, que cuando Germán Roda se puso en contacto con él para explicarle el proyecto: “me sedujo y me encantó la idea”. Le fascinó el entusiasmo y las ganas de hacer este trabajo que le transmitió el director y, además, “cuando vi lo que había hecho con ‘Marcelino, el mejor payaso del mundo’, me rendí a sus pies, me pareció un documental extraordinario”. De esta forma, le dio a Roda “absoluta libertad para hacer lo que quisiera a partir de mis textos” y asegura que “ha sido un lujo” verse acompañado en este trabajo por los grandes actores que dan vida a sus letras.
Expectante ante el estreno, dado que no había visto la obra antes de su proyección en Huesca, el escritor destaca que estrenarlo en este festival es “una maravilla”. “Hay que ser profeta en tu tierra, eso es señal de que van bien las cosas y de que hay un buen entendimiento entre los creadores y el sitio donde nacen y esa idea de que nadie es profeta en su tierra hay que desterrarla porque es una idea antigua; lo moderno es que quien haga cosas interesantes las haga para sus conciudadanos y para mi, que soy nacido en Barbastro, estar en Huesca es como estar en mi casa”.
‘Ordesa’, publicada en 2018, lo lleva petando fuertemente desde entonces y su éxito ha sido para el autor “una experiencia maravillosa” con la que ha vivido “un auténtico torbellino de emociones”. La novela sigue traduciéndose en otras lenguas y, según reconoce Vilas, “estoy encantado”. Autor conocido y reconocido, el próximo mes de septiembre publicará una nueva novela, ‘Los besos’. Y estamos convencidas de que Pepe Viyuela la leerá y recomendará con afán.
Germán Roda y José Sacristán leyendo sus párrafos favoritos de la obra de Vilas, en un momento del rodaje
COMO UN REGALO
Una de las actrices del docu, Itziar Miranda, se reconoce también seguidora de la poesía que escribe Vilas, así que si os cruzáis con ella y habláis de vuestra pasión lectora, es fácil que también os recomiende al autor. “He sido una amante de la obra de Vilas desde siempre, sus novelas me han estremecido, me han sacudido”, por lo que participar en este docu es “como si los Reyes Magos me hubieran invitado a subir a su cabalgata, aunque tengo una participación súper pequeña, pero estoy súper contenta”, resalta la actriz.
El docu, con guión, dirección y montaje de Germán Roda, cuenta con Patricia Roda (Estación Cinema) en la producción ejecutiva; David Ramos en la dirección de fotografía; Natalia Ruiz en el diseño y postproducción; Asís Ayerbe en foto fija; Julio Domínguez como steadycam y a los mandos del dron que ofrece esas espectaculares imágenes aéreas del valle; Nacho Blasco en mezcla de sonido y Jaime Fontán como productor delegado de Aragón TV. Aquí podéis ver el trailer que comienza con toda una declaración de intenciones: “hay muchas formas de vivir, pero la vida solo permite ser contada si ves en ella un viaje”.
¿Sabes lo que es un acabador? ¿Cómo enfrentamos la muerte? ¿Es el Sobrarbe el lugar más bello del mundo? Algunas de estas preguntas son las que centran la trama de la película‘Armugán’, dirigida por Jo Sol y que se estrenó en Aragón en el 49 Festival Internacional de Cine de Huesca. La peli cuenta, además de con paisajes cien por cien aragoneses, con un amplio equipo de esta tierra, entre ellos los productores ejecutivos Leo Dolgan y Daniel Vergara (La Bendita Produce), que también se han encargado del sonido y la fotografía, o el oscense Juanjo Javierre, responsable de la banda sonora original.
En esta noche tan especial, el equipo del filme recordó al jefe de producción de Aragón TV, Jaime Fontán, recientemente fallecido y que apoyó la película. Antes de la proyección, el público pudo disfrutar también del original corto que se ha marcado Jesús Bosque, ‘Recuerdos’, y es que durante el rodaje de ‘Armugán’, en la que participaba como ayudante de producción, la Asociación de Alzheimer de Huesca le pidió hacer un vídeo y tuvo una genial idea. Pararon el rodaje y realizaron un corto en el que los protagonistas son los propios miembros del equipo, un ejercicio de metacine (el cine dentro del cine) muy guay. Podéis verlo aquí.
En Huesca asistimos a uno de los festivales que más nos gustan y hablamos con algunos de los protas de la cinta, momentos antes de su estreno en la capital mundial. ¡Dale al play!
La décima edición de los Premios Simón del Cine Aragonés está a punto de celebrarse y en Secuenciadas estamos living pensando ya en la gala, que este año se traslada a Andorra, para convertirla en una localidad de cine. A la emoción del viaje hacia el corazón turolense, sumamos los nervios de los nominados y la felicidad del Premio Simón de Honor que este año es para el cineasta zaragozano Pedro Aguaviva (1942).
Proyeccionista en sus inicios, el realizador siempre ha estado vinculado al cine, un oficio del que, según reconoce, “no te retiras nunca, pues forma parte de tu propia vida”. Gracias a la concesión por parte de la Academia del Cine Aragonés de este reconocimiento, podremos disfrutar de su filmografía en la Filmoteca de Zaragoza el próximo 17 de junio, a partir de las 18.00 horas, en una sesión especial en la que se proyectarán ‘Las cuevas del flaco’, ‘Esencias de Nada’, ‘Me voy a Nueva York’, ‘Farsantes’ y ‘Reciclando basura’. Pero antes os invitamos a conocerlo a través de esta entrevista que ha concedido a Secuenciadas.
¿Dónde naciste y dónde has vivido?
Soy zaragozano, nacido en la plaza de la Magdalena, en aquel entonces un bello rincón enmarcado por la antigua universidad.
¿Cómo empezó tu amor por el cine?
Probablemente influyó el que mi padre, a los seis años, me comprara un pequeño proyector de cine de 35 mm a manivela con películas de Tom Mix y el gato Félix, y así me acostumbré a ver películas de celuloide por casa desde pequeño.
¿Recuerdas la primera vez que fuiste al cine?
Sí, era una película de dibujos animados: ‘Garbancito de la mancha’, que Arturo Moreno realizó en 1945. Después vendrían ‘El Capitán Blood’, ‘Robin de los Bosques’, y otras.
Pedro Aguaviva, cámara en trípode, en el rodaje de ‘Esencias de Nada’ (1995) (Fotos: Pedro Aguaviva)
Tu contacto profesional con el cine fue trabajando como proyeccionista ¿qué nos puedes contar de aquellos años y en qué cines proyectaste?
Comencé en La Salle donde me enseñó el oficio un operador de cinematógrafo ya retirado. Más tarde, y tras obtener el carnet necesario, estuve en los cines Dux, Pax y Mola, en este último ya como jefe de cabina.
En una época en la que era difícil acceder a cursos o talleres de cine, ¿cómo te formaste para realizar tus propias películas? ¿En qué directores te fijabas?
La única forma de aprender era viendo cine y tratar de emular a los grandes maestros. Tenía la ventaja de que si una secuencia me interesaba podía verla varias veces hasta descifrar las claves del lenguaje cinematográfico. Scorsese y Truffaut estaban entre mis directores preferidos.
El cineclub Gandaya, del que formé parte junto con Alberto Sánchez, fue otra fuente importante en la que beber, pues se programaban películas que no era fácil de ver en las salas comerciales.
Perteneciste al grupo Sefilma, de la Agrupación Artística Aragonesa. ¿De qué trataba este grupo y qué significó en tu carrera?
En los años 80 pertenecía a la Tertulia Aragonesa del Café Levante y allí aparecieron miembros de la Agrupación Artística Aragonesa con la idea de formar un grupo de cine en su sede, y poco a poco me integré en lo que se llamó SEFILMA (Sección Filmográfica Audiovisual de la Agrupación Artística).
El grupo Sefilma lo crearon en 1989 Enrique Susín, Patxi García, Chema Novoa, y otros jóvenes cinéfilos de la Agrupación Artística. Este colectivo, además de la producción de cortometrajes, organizaba cursos de formación en el lenguaje audiovisual y concursos de guiones. Más tarde comenzó a organizar las primeras muestras de cine independiente, que personalmente impulsé como coordinador y que fueron preámbulo de lo que hoy es el Festival Ciudad de Zaragoza (FCZ).
Tertulia cinematográfica en el Café Levante (1989)
También teníais un fanzine que se llamaba ‘Secuencias’, ¿en qué consistía?
‘Secuencias’ se inició en la tertulia del Levante y continuó en la Agrupación Artística donde siguió publicándose hasta su desaparición en 1995. Era reflejo de los rodajes que se realizaban y una forma de darnos a conocer en el ámbito cultural del cine independiente.
Tu primera realización fue ‘Este férreo mundo’ (1976). ¿Cómo surgió este proyecto?
En los años 70, el medio ambiente no preocupaba demasiado, solo algunas voces de alcance limitado se dejaban oír. El documental ‘Este férreo Mundo’, en 8 mm y 15 minutos de duración, plantea los problemas de la contaminación industrial. Le dieron el Gran Premio en el Festival Internacional de Zaragoza, que en 1976 organizó el cineclub Saracosta.
«Siempre me ha gustado crear desde el principio, desde el germen de la historia»
El 17 de Junio programan en la Filmoteca de Zaragoza varios de tus trabajos. A modo resumen, ¿qué nos puedes contar de estas obras?
Excepto ‘Las Cuevas del Flaco’, que el guión es de Javier Peña, en todas las demás el guión ha sido mío. Siempre me ha gustado crear desde el principio, desde la propia germinación de la historia y trabajar en aquellos temas que me interesaban, ha sido mi pequeña parcela de libertad donde he elegido lo que quería hacer hasta donde he podido. ‘Las cuevas del Flaco‘ (1988) está realizada en súper 8 mm. En ella, la labor de Javier Peña como actor y guionista es muy destacable y fue premiada en Pau (Francia) y en el VII Festival Internacional de Teruel, que se celebró en 1988.
‘Esencias de Nada’ (1995) supuso la transición del pase de la película analógica al vídeo. Es una obra muy divertida donde se enfrentan una desenfadada ama de llaves (Luz Gabás) y un estirado político (Alberto Sánchez). Se rodó en la torre de Santa Engracia, una señorial mansión que el Ayuntamiento de Zaragoza nos cedió en Movera.
Por su parte, ‘Me voy a Nueva York’ (1998) es la historia de un fracasado pintor de artes plásticas que decide ir a Nueva York en busca de nuevas oportunidades. En esta obra participaron un gran número de socios de la Agrupación Artística, marcando una interesante impronta del ambiente que entonces se vivía en esta entidad. ‘Farsantes’ (2000) es un trabajo del que estoy muy satisfecho, tanto en la realización como en el guión. El mundo del teatro siempre me ha atraído bastante, y aquí cuento en tono de comedia los apuros de un pequeño grupo de teatro para estrenar una obra. Se rodó en el salón de actos del Colegio Mayor Cerbuna y tuvo un interesante recorrido por varios festivales, incluido el de Huesca.
Por último, ‘Reciclando Basura’ (2002) es una comedia de humor negro, de producción y guión propios. Es la obra de ficción de la que estoy más satisfecho. Es la historia de dos mujeres que se confabulan para castigar a un maltratador. Pilar Aguirre, Jesús Pola y Teresa Lario forman un trío fuera de lo común. La labor de José Manuel Fandos como director de fotografía es muy destacable, como también el magnífico cartel de Oscar Sanmartín.
Una escena de ‘Las Cuevas del Flaco’ (1988)
¿Qué te parece que tus trabajos se vayan a volver a ver en una sala de cine? En tu época de proyeccionista ¿existía la Filmoteca de Zaragoza?
Es una gran satisfacción que se vuelvan a proyectar mis trabajos, siempre es agradable que se acuerden de uno de vez en cuando. Cuando se crea la Filmoteca en 1981, profesionalmente ya no trabajo en el medio de la exhibición, me muevo en el campo de la mecánica-electrónica. Es en mi tiempo libre cuando me dedico a la realización de cortometrajes.
«El humor es fundamental para entender la vida»
En tus trabajos utilizas bastante el humor negro
El humor me parece fundamental para entender un poco la vida. Siempre me ha gustado el humor sutil, un tanto sarcástico y rayano en el absurdo, no me gusta el humor de carcajada. Los humanos vivimos nuestras pequeñas tragedias, que muchas veces son ficticias, inventadas, creando nuestra propia película, y ahí es donde me gusta moverme, en ese filo cercano al ridículo donde no somos conscientes por donde nos movemos.
¿Cuál ha sido tu último trabajo audiovisual? ¿Vamos a poder ver algo tuyo próximamente o que esté relacionado con el mundo audiovisual?
En YouTube tengo una parte importante de mis trabajos, entrando como Pedro Aguaviva aparecen fácilmente, ficción, documentales, reportajes,. A señalar un documental de carácter ferroviario, ‘El Ferrocarril del Puerto de Pajares’, realizado en 2006, de 50 minutos de duración, y otro sobre las grullas, ‘Laguna de Gallocanta Paraíso de las Grullas’. Ahora estoy trabajando sobre un hecho muy significativo de la Guerra de la Independencia en Zaragoza, ‘La Batalla de las Eras’, sucedida el primer día del primer sitio, y que habría de significar mucho en todo lo que sucedió después.
¿Sigues el audiovisual aragonés? ¿Qué opinión te merece?
La creación de la Academia de Cineastas Aragoneses ha supuesto un paso muy importante en el resurgir del cine en Aragón. Han sido los propios cineastas quienes, agrupándose, han conseguido hacer saber a las instituciones de nuestra existencia, instituciones que no sabían muy bien qué hacer con el cine en Aragón. Los cineastas han puesto en valor sus trabajos sin necesidad de agradecérselo a nadie, demostrando de lo que somos capaces cuando nos proponemos algo. Solo hay que asistir a las galas de la Academia para ver la evolución que año tras año muestran las producciones, con unos niveles que están a la altura de cualquier otro lugar.
Una compañía de teatro en apuros en ‘Farsantes’ (2000)
En una época en la que, desgraciadamente, están desapareciendo los cines, ¿cómo consumes tú cine? ¿Te sigues desplazando a las salas o eres fan de alguna plataforma?
Vivimos una época donde las opciones son diversas e interesantes y hay que saber aprovecharlas, creo que no está reñido ir a una sala con los últimos adelantos técnicos, con visionar cine clásico en casa. En cuanto a las series, creo que hay tratarlas con medida y sin adicción.
¿Cómo recibiste la noticia de ser el Simón de Honor de este año?
Al principio con sorpresa e incredulidad, después te vas haciendo a la idea y al final aceptas. ¿Por qué no?
Fuiste uno de los socios fundadores de la Asamblea de Cineastas Aragoneses, actual Academia de Cine Aragonés. ¿Cómo recuerdas esa época? ¿En qué año fue y quiénes estabais? ¿Aún eres socio?
Desde aquella asamblea fundacional en 1999 ha pasado más de veinte años y, según su manifiesto, fue creada para reivindicar y difundir el audiovisual aragonés. Los nombres de sus fundadores siguen estando en la palestra: José Ángel Delgado, Jorge Nebra, Ana Esteban, Jorge Blas, Pablo Aragüés y muchos otros. Creo que en su pervivencia se mantiene la ilusión y el mismo espíritu apasionante e inspirador que teníamos cuando se fundó. Desde luego que sigo siendo socio y lo voy a seguir siendo. Siempre he pensado que en este oficio no te retiras nunca pues forma parte de tu propia vida, y hay que morir con las botas puestas, no queda otra.
En tiempos en los que echamos de menos salir de fiesta para bailar sin pudor y ligar con nocturnidad y alevosía, al guionista y director Miguel Casanova no se le ocurre otra idea que rodar en una bar su nuevo corto ‘No te verán correr’. Corriendo hubiéramos ido nosotras si nos llegamos a enterar de que el Crápula abría otra vez sus puertas, lástima que solo fuera para el rodaje.
La policía antes de entrar al bar, a ver qué se cuece. Foto Víctor Izquierdo.
La historia del corto sucede en el barrio zaragozano de la Magdalena, pero como bien dice Casanova «podría suceder en cualquier ciudad con este tipo de barrio obrero». Contado a tiempo real, somos testigos de una redada policial, a través de una cámara pegada a los personajes. «Seguimos a un policía joven que ve algo que no debería haber visto», desvela a Secuenciadas el creador de este relato.
Para la escritura de un guion anterior «tuve que hacer mucha investigación sobre violencia policial, que al final no tuve que utilizar tanto, pero me quedé con la idea». Y tanto es así que en 2017 sucedió un hecho en Francia que le hizo recordar y abrir el cajón de esa investigación. «Vi que a lo mejor había una historia ahí que a mí me apetecía mucho contar, basándose en la búsqueda de poder«, un tema del que es fan.
Cuando tuvo una primera versión del guion lo leyó una policía nacional. «Me estuvo asesorando mucho sobre cómo se relacionaban entre ellos y procedían si consideraban que un compañero o compañera había utilizado una fuerza excesiva, que no se le estaba permitida usar».
POLICÍAS Y TODOS LOS DEMÁS
Para la elección de los actores empezaron por los secundarios. «Pensamos que lo mejor era conseguir a todo el reparto de policías porque no solamente queríamos buenos actores, sino a alguien que tu creas que te pueda parar por la calle y pedirte la documentación«. Empezaron por fichar durante el confinamiento a Laura Contreras y Fernando Rojo, dos aragoneses que ya se han visto las caras en más de un corto.
«Luego contactamos con Vicente Vergara, que a mí me lo habían presentado hacía tiempo, a raíz de que coincidíamos en muchos festivales, yo trabajando en ‘Mientras dure la guerra’ y él estaba nominado al Goya por ‘La trinchera infinita'(2019)», casi nada. Después se unió al proyecto Jon Plazaola, más conocido en el género de la comedia, y a quien le gustó mucho su personaje. «Creo que a un actor al que se le da muy bien la comedia te sabe hacer cualquier cosa y ha hecho una cosa super interesante», estima el dire, recordando que por último llegó Rafa Delacroix.
Una vez elegida esta brillante tropa decidieron ir a por el prota. «Ver quién era el protagonista que podía encajar con todas estas personas que le iban a hacer frente dramáticamente en el corto». Pepo Llopis, un actor lleno de verdad que Casanova había visto debutar en su primera peli. «Yo había trabajado con él en una película de Mod Producciones que se llama ‘La banda’ (2019), vi su prueba de casting y me pareció un tío que tenía muchísima, muchísima verdad a la hora de soltar el texto y de vivir la situaciones». Así que ya tenían al actor que iba a vivir su historia en primera persona.
El director, Miguel Casanova, indicándole a Pepo Llopis a qué distancia va a estar la cámara de su cara. Foto Víctor Izquierdo.
Se nos olvidaba la aparición estelar de un aragonés, esta vez en su faceta actor, de uno de los directores más hippies y más pro y amigo del dire. Daba el perfil para el papel de un okupa que abre el corto: «un amigo me dijo medio en broma, medio en serio, que ese personaje debería interpretarlo Alex Rodrigo, un poco por apariencia. Le dijimos ¿oye Alex te apetece venir a hacer esto? y nos confirmó enseguida que sí». Este hombre vale para todo.
VOLVER AL CRÁPULA
Este mítico bar lamentablemente cerró sus puertas y no por la pandemia, sino meses antes. «Como escribir sin imaginarse un sitio físico es imposible, sin querer me imaginaba el Crápula» y es confiesa que lo ha frecuentado muchísimo.
El equipo de rodaje viendo Charrín Charrán de Aragón TV. Foto Víctor Izquierdo.
También aparecen otros escenarios de la ciudad, «algunos interiores en el bar musical, en el barrio de la Romareda y al lado de la plaza San Francisco» y es que el cine es ficción y como el baño del Crápula se quedaba pequeño, tuvieron que buscar otro más amplio que simulara el aseo del bar.
El director maño, Miguel Casanova, vive en Madrid pero reconoce que rodar en Zaragoza le sienta bien. «Yo siempre digo que me siento mucho más seguro a la hora de escribir que a la de dirigir, porque tengo menos experiencia como director, entonces rodando en Zaragoza me siento más seguro. Es esa sensación de estar tranquilo, de volver a casa y sentirte bien rodeado de un equipo de profesionales increíbles». Pues claro que sí como en casa, en ningún sitio.
LA FOTOGRAFÍA
Cámara al hombro, la dirección de foto corre a cargo de Gemma Rogés. «Intentábamos huir de una cámara muy limpia”, detalla el director, al agregar que «queríamos algo quizá no necesariamente documental, pero que colocara al espectador a pie de calle, a la misma altura que los personajes, siguiéndolos con la cámara en movimiento, sin buscar el plano perfecto y bonito«. Vamos un Gloria Serra en ‘Equipo de Investigación’, pero sin ella dándole dramatismo al asunto.
Utilizaron la cámara Red Monstro que les daba el look duro y oscuro que necesitaban. «Buscábamos las expresiones de los actores con una cámara muy nerviosa, como es una redada en cualquier tipo de operación policial». Respecto a la luz, la DOP aprovechó muy bien el contraste de la luz de las farolas de la plaza y el azul de la policía que utilizaron en los interiores.
Jon Plazaola con ganas de ir al baño y Pepo Llopis y Vicente Vergara que no callan. Foto Víctor Izquierdo.
GUIONISTA Y DIRECTOR
Aunque nos reconoce que le gustaría proyectarse más como guionista que como director, este es el tercer corto de Miguel Casanova como director, tras ‘Milkshake Express’ (2015) y ‘Vergüenza’ (2017).
Ha escrito el guion de cortos como ‘Moros en la costa’ (2018) y ‘En la azotea’ nominado al Goya en 2017. Este año ha ganado uno de los premios Santa Isabel de guion audiovisual por ‘La noche gira’. Actualmente compagina sus proyectos propios con su trabajo en Mod Producciones, en desarrollo, producción y marketing, trabajando en películas como ‘Mientras dure la guerra’ (2019) o ‘La hija’ (2021), esta última en posproducción.
El corto ‘No te verán correr’, producido por Ana Sanagustín, Aïda Gómez y Pablo Lagartos, con banda sonora del gran Sergio Jiménez Lacima, verá la luz a finales de verano y para abrir boca os dejamos con el pedazo de cartel que se han marcado, diseño de Jorge Simón y con el making of de Marina Selene y Raquel Ibáñez.
Es una historia de superación, de supervivencia, de lucha por la dignidad. Así define el fotoperiodista Gervasio Sánchez su trabajo en el documental ‘Álbum de posguerra’, en el que muestra cómo es la vida de varios supervivientes del cerco de Sarajevo, reencontrándose con las personas que fueron fotografiadas por el reportero cuando eran niños, durante la guerra.
El fotoperiodista, nacido en Córdoba pero afincado en Zaragoza, comenzó a trabajar en la guerra de Croacia en 1991 y, tras cubrir aquel conflicto durante dos meses, “me quedé sorprendido de la violencia que había”. Cuando se inició la guerra en Bosnia, en 1992, “al principio tuve la intención de no ir, porque me parecía que la violencia con la que se trataban allí las comunidades era más dura que lo que había visto en otras zonas donde tenía experiencia”.
Uno de los reencuentros del documental ‘Álbum de posguerra’ (Fotos: Lukimedia)
La imposibilidad de tomar un vuelo desde Belgrado, y un encuentro con un buen amigo, terminaron por hacerle viajar en junio de 1992 a Sarajevo. “Me acuerdo que era un sábado 6 de junio, bajo una lluvia impresionante de proyectiles y pasamos tres semanas especialmente duras porque no había comida, y aunque aún había luz y teléfono, la situación era dura y violenta”, explica a Secuenciadas.
Tres semanas más tarde abandonó la ciudad: “me juré que nunca volvería, pero seguí regresando durante la guerra y la posguerra”. Testimonio de ello son sus imágenes, en blanco y negro, que recogen el dolor de los ciudadanos y el horror del conflicto, pero también escenas de la vida cotidiana en una ciudad en guerra y, en muchos casos, del día a día de sus niños, fotografías que el periodista recopiló tiempo después en el libro ‘El cerco de Sarajevo’.
En este documental se reencuentra con los protagonistas de esas imágenes. Este trabajo “fue iniciativa totalmente mía”, rememora, y nos parece que tuvo una gran idea. “Durante la guerra de Bosnia-Herzegovina pasé muchísimo tiempo en este país, tanto en la capital, Sarajevo, durante el cerco, como en otras zonas de Bosnia central y occidental”. Viajaba habitualmente a la zona y, tras firmarse el acuerdo de paz en 1995, continuó haciéndolo. “Volví en 1996, en el 97, 98, en el año 2000, en 2001, y en 2002, cuando hacía diez años del inicio de la guerra, para realizar un viaje por todo el país y ver los escenarios que había cubierto”, detalla.
Los encuentros fueron muy emotivos para todos (Foto: Lukimedia)
MISMOS ENCUADRES, PERO EN COLOR
Desde el año 2005 empezó a pensar que sería “interesante” llevar a cabo una comparación entre sus imágenes del conflicto y las situaciones que se vivían en la calle en ese momento, con los mismos encuadres, pero esta vez en color, como contrapunto al blanco y negro original, y entonces se publicó un reportaje de este trabajo en La Vanguardia. En 2007 recibió un encargo del Ayuntamiento de Zaragoza con motivo del bicentenario de Los Sitios (2008) y consideró interesante regresar a Sarajevo y completar ese trabajo que había iniciado unos años antes. “Ahí fue donde me di cuenta de que tenía la posibilidad de encontrar a algunos de los personajes de mis fotos”.
Conforme regresaba a la zona observó que la guerra había acabado, pero “había muchísimas situaciones complicadas, el país estaba dividido, y no se veía claramente el fin de la posguerra. De hecho, hoy en día no ha acabado la posguerra”. De este modo, en 2015 surgió la idea de intentar lograr financiación para convertir estas experiencias en un documental, con el deseo de tenerlo para 2017, con motivo del 25 aniversario del inicio del conflicto, si bien entonces no lo logró. Finalmente, la productora Lukimedia ha apostado por este trabajo, al que se han sumado también distintas televisiones europeas y la aragonesa.
Una vez lograda la financiación, “empezamos a trabajar” y a contactar con los protagonistas de las imágenes de 1992. A algunos los conocía y había tenido una relación larga con ellos, a otros hubo que buscarlos. Los encuentros “han sido muy emotivos para ellos y para mi”, reconoce, indicando que en algunos casos las únicas fotografías que conservaban esos niños de su infancia son las que tomó el fotoperiodista durante la guerra. “Algunas madres me confesaron que no se acordaban bien de cómo eran sus hijos físicamente porque no tenían imágenes de aquella época”, relata.
El equipo trabajando en un momento del rodaje (Foto: Lukimedia)
HISTORIAS DE SUPERVIVENCIA
Rodar este documental “me ha venido muy bien, porque al final la guerra es oscuridad, es violencia, brutalidad, son muertos y un impacto psicológico para siempre y al encontrarlos vivos y reflexionar sobre lo que ha pasado en este tiempo he podido hacer una historia de superación, de supervivencia, de lucha por la dignidad, que son conceptos muy importantes”. También para los protagonistas de las escenas, que resaltan que sobrevivir a la guerra ha sido el mayor éxito. Cada uno de ellos vive sus recuerdos según las edades que tenían entonces, por lo que se muestra lo que significa el impacto de la violencia sobre la infancia y la adolescencia.
Para Sánchez, “lo importante es que las guerras no acaban cuando dice la Wikipedia, sino cuando se superan las consecuencias y en Bosnia, y en los Balcanes en general, no se han superado”. Los conflictos terminan “cuando los puentes de convivencia se vuelven a reconstruir y aquí no se han reconstruido, las comunidades viven de espaldas unas a otras y la corrupción es generalizada”, lamenta.
Bajo la dirección de Ángel Leiro y Airy Maragall, el documental ‘Álbum de posguerra’ se rodó en diciembre de 2019 y en los meses de enero y febrero de 2020, durante mes y medio en total, y puede verse en la plataforma Movistar+.
Gervasio Sánchez trabaja con distintos medios de comunicación, ha publicado más de una docena de libros fotográficos y ha recibido numerosos premios por su labor profesional. Varios de sus trabajos han quedado recogidos en otros documentales, como ‘Gervasio Sánchez, testigo de guerra’, de Imprescindibles de RTVE.